jueves, septiembre 11, 2008

CARMELA


El primer día de COU llegué tarde a clase. Entré en el aula y en la segunda fila, justo al lado de la puerta, había un pupitre vacío. Me senté y de allí no me moví en todo el curso. Así conocí a Carmela. Ese día me miró con una amplia sonrisa mientras me sentaba a su lado. Sus dientes resaltaban en la morenez de su cara, pero lo que más me llamó la atención fueron los ojo, pequeños, vivaces, juguetones. Todo enmarcado por una larga mata de pelo negro. Sevillana era… y es.

Fue un año, en el instituto Velázquez de Sevilla, para no olvidar. Tuvimos excelentes profesores, quizás el más memorable fue Carlos Alvarez Nóvoa, con quien representamos La casa de Bernarda Alba con bastante éxito. El decorado era minimalista, el énfasis estaba en el blanco y negro (con excepción de Josefa, la abuela) y la voz de Lorca.

Ese año nos trajo, a Carmela y a mí, una gran perdida. Detrás de nosotras se sentaba Mari Carmen: alta, delgada, pálida, de ojos claros y un pelo de niño – rizadillo y muy corto – que le daba un aire de Ángel desplazado. Era de Valencia pero estaba en Sevilla con su madre. Llegamos a ser un trío inseparable. Mari Carmen, que sólo nos habló de su enfermedad cuando ya nos era evidente, murió de cáncer de Hodgkin el verano después de nuestra graduación. Una historia que no puedo, ni sabría, contar.

Ese septiembre mi familia se mudó a Madrid. Carta tras carta, convencí a Carmela para que se viniera a la capital; con el tiempo lo hizo. Ella preparaba oposiciones y vivía en una residencia. Yo, que ya las había pasado, trabajaba en el Ministerio de Hacienda y por las tardes mis clases en la Facultad de Ciencias de la Información. Nos veíamos con frecuencia y, cuando llegó la hora de independizarme de mi familia, acabamos alquilando un piso en el mismo edificio de otra buena amiga, Georgina. Otra historia que quizás ella - Georgina - cuente algún día. Otro período de mi vida al que vuelvo con frecuencia.

Mi independencia duró unos meses. Había rechazado a Cupido varias veces, algunas para disgusto de Carmela y mi tía, que solía decir “los de a caballo se pasan y los de pie no llegan” , me encanta esta expresión. Para entonces ya tenía más que decidido vivir mi vida sin ataduras… y nunca pensado en ser madre. Pero alguien, con increíble tesón y paciencia, se cruzó en mi camino. Me rendí. Nos casamos en menos de tres meses. Era, y sigue siendo, americano.

Cuando llamé a mi padre para que me mandara la partida de nacimiento, se alarmó. Le tuve que asegurar que no estaba embarazada. Me preguntó por qué las prisas: le contesté que había conocido a este americano y que se le acababa el dinero y no quería ni volver a su país ni mudarse a nuestro piso - donde vivía con Carmela - a no ser que nos casáramos…(mi honor ante todo)

Mi padre no se lo podía creer, me hizo reír, dijo: “¿Qué? ¿te vas a casar con un americano y ni siquiera tiene dinero?” Al día siguiente mandó a mi hermano a inspeccionar la situación… pero, antes de darme cuenta, me encontraba en Filadelfia. De esto hace más de 30 años.
Esta es la historia que podría contar Carmela. Ella vivió paso a paso mis ansiedades, dudas, alegrías…Pero la censuraré si lo hace.

Carmela y yo perdimos contacto. Ella volvió a Sevilla, también casada, yo me mudé de Filadelfia a Boston. Los teléfonos, a nombre de los maridos… Sabía que volveríamos a encontrarnos. Ese día llegó veinte años después en un e-mail:

“Querida Mª Estrella. No sé si te acordarás de mí, soy…”

¿Quién podría olvidar a Carmela ? Así son las personas a quienes no se les puede olvidar, aquellas que creen que no dejan huella, por la poca importancia que se dan. Esas personas son los mejores amigos y compañeros que uno puede tener.

Carmela viajó de Sevilla el pasado mayo para pasar un día conmigo en Madrid. Hacia más de 25 años que no nos habíamos visto. Un abrazo y un cuarto de siglo se esfumaba en el acto. Fuimos andando desde Atocha a la Plaza Mayor donde hablamos y hablamos hasta que el fresco y el anochecer nos despabiló. Cerca de allí entramos en un restaurante y reanudamos la conversación. Mucho después del postre me di cuenta que estábamos solas…el camarero, esperando pacientemente, en el quicio de la entrada al comedor.
Nos paramos en Puerta del Sol para coger un taxi. De pie, en una esquina, nos dio la una de la mañana mientras decenas de ellos pasaron... Carmela tenía solución para todo lo que le contaba, con la misma sonrisa del primer día de COU en que la conocí, pero ahora con una seguridad en si misma que me intimidaba. Los papeles habían cambiado. Al final decidimos seguir la conversación en Boston.

Carmela llega el martes en un vuelo de Iberia…

31 comentarios:

amalia dijo...

Ay,Carmela!
Qué maravilla poder recuperar una amistad de tantos anios.
Justamente me contaba hoy mi hija que encontró a una amiga suya de la infancia en Facebook (no termino de entender muy bien qué es).Es casi mágico lo que podemos hacer con internet.
Tengo una idea, la busco en google...
Chiqui que la pasen muy bien juntas!
Y de paso, díle que su ciudad es una joya, aunque ya lo sabrá.

Chiqui dijo...

Amalia, cómo crees que me encontró Carmela? y cómo me mandó el e-mail?
Me contó que un día en el trabajo les dijo a las compañeras “voy a poner su nombre en google, todas se rieron. Lo hizo y, me siguió contando con emoción, “apareciste con foto y todo. Salió la página Web de la universidad de Illinois en Chicago, donde yo trabajaba entonces. Las compañeras no se lo podían creer, yo tampoco!

Así me enteré de que mi nombre aparecía en google, cuando yo misma lo puse! Me sentí como si me hubieran registrado los cajones de la cómoda de mi dormitorio. Una sensación increíble… qué la gente tuviera acceso a mi vida sin yo saberlo?
Es obvio que superé - con creces - ese primer momento.
Ya me dirás si encuentras a esas amigas, yo no he tenido suerte buscando a un par de ellas, pero no me doy por vencida.

Chiqui dijo...

Así iba a titular la entrada! Ay, Carmela! Pero no quise ponerle demasiado drama.

tu prima dijo...

Como siempre, prima, nos traes tus recuerdos exponiendo una serie de imágenes a través de una ventana, de una forma aparentemente sencilla. Pero es maravilloso la carga de emoción que eres capaz de transmitir en esas estampas. Recuerdo perfectamente aquellos años, pero revivirlos a través de tus recuerdos es siempre una revelación.

Angela dijo...

Chiqui (veo que nadie te llama Estrella, ni tu prima) creo que me hablaste de tu compañera de piso hace años. Recuerdo que la querías localizar. Yo no recuerdo que su nombre fuera Carmela, así que no se si será la misma. Que suerte pasar una semana en Boston con vosotros. Un día de estos te doy una sorpresa.

Estoy de acuerdo con tu prima, has dicho muchas cosas en tan pocas líneas, implicando tanto. Quizás algún día nos cuentes más.

¿Sabes algo de tex?

Angela

prozac dijo...

Una visita como esa es un lujo, y si además de amiga es sevillana, no te digo ná. Que lo disfrutes a tope, Chiqui

Chiqui dijo...

Querida prima, quizás esa carga de emoción sea porque tú recuerdas esos años con el mismo apego que yo, no crees?

Creo que Carmela, que como tú sabes no es su nombre, me hará recordar cosas que tengo completamente olvidadas. Ya en Madrid, esta pasada primavera, experimenté lo selectiva que es la memoria, cómo ella recordaba cosas, que habíamos vivido juntas, sin que me sonaran o de una forma diferente.

No sé cuánto quiero recordar…

Chiqui dijo...

Ángela, no te creo, llevas mucho tiempo queriendo darme esa sorpresa.Pero te esperamos. La nieve no llega hasta finales de Noviembre.
Lo de ‘chiqui’ es porque fue de la forma que empecé en esto de los blogs (el nombre de uno de mis perros) pero mi blog se llama “el blog de Estrella”. Me encanta que me llames como siempre lo has hecho. Mi prima me llama ‘prima’!

No he usado el nombre propio de mi amiga - tan español como el de Carmela- porque no le he pedido permiso para escribir esto, ni sé a dónde los comentarios nos pueden llevar. No quiero que ella sea el objeto de bromas tontas …

Chiqui dijo...

Angela, no sé nada de Tex. No vive por donde el huracán ha pasado pero tiene amigos en Houston. Espero que todos estén bien.
¡Un saludo para ellos desde aquí!

Chiqui dijo...

Pues sí, Prozac. Somos muy distintas. Mi amiga es como un cascabel y tiene una energía que da envidia. Muy cariñosa. No que yo no lo sea, pero sólo lo dejo entrever!. Ya os contaré.

Ah, se me olvidaba, ellas os conoce a todos ya que entra con mucha frecuencia al blog. Me dice que ha dejado comentarios pero yo estoy segura que ha debido haber algún fallo técnico…creo que le podré dar un par de leccioncitas cuando la tenga por aquí para que podamos leerlos.

Otra prima dijo...

¡Tortas de Inés Rosales! Si estás a tiempo pídele a Carmela que te lleve unas cuantas ¿No recuerdas como las comíamos en nuestra época sevillana, a escondidas del "perro guardián" que teníamos en la cocina?
Estoy de acuerdo contigo y "tu prima", nuestra estancia en Sevilla fué una época deliciosa que quizás el paso del tiempo ha distorsionado, pero el sentimiento siempre queda, en mí unido indefectiblemente a un olor y a una luz especial y única: El olor y la luz de la adolescencia.
Un beso, Estrella-Chiqui

Chiqui dijo...

Tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y todas muy buenas.

Queridas primas, sólo nos falta UNA para una reunión familiar.

Te vas a sorprender, prima. Esas tortas las venden aquí!!! No voy a la tienda donde las venden porque son mi perdición. C. algunas veces las compra y me dice que me ‘controle’ y coma ‘una’ con el desayuno…pero lo mío es empezar y no acabar hasta que las seis desaparecen en unas horas. No me pasa con otra comida española, pero esas tortas son como aire y al mismo tiempo se me llena la boca y el estomago de todo lo que necesito.
Son como una droga. Están prohibidas en esta casa.

Como puedes decir “perro guardián”…casi sé quien eres, sólo por este comentario. Besos guapa, y entra con más frecuencia, ¡descastá!
Y a la tercera le decís que no la quiero ya.

Chiqui dijo...

En cuanto a la distorsión…recordáis la fiesta de fin de año?

tu prima dijo...

Debo confesar que algunas veces, pocas, afortunada o desgraciadamente, en el camino del trabajo a casa, me compro un par de paquetes de seis tortas de esas cada uno, y me los acabo los dos, las doce tortas, antes de llegar a casa. Ansiedad, estrés, gula, glotonería, descontrol, no sé a que se deberá. Ni lo sé, ni me importa. Están buenísimas y nunca me arrepiento de sucumbir al capricho. Y eso de que cuando se come compulsivamente no se disfruta, es mentira. Yo disfruto cada bocado, de principio a fin.
Bienvenida hermana. Como sigas por el camino empezado, vamos a tener que dar muchas explicaciones sobre la costumbre familiar del resopón o del resacón, que tanto monta...

Chiqui dijo...

Prima, me has hecho reír. Te puedo ver en el coche, y hasta sin dejar un granito de azúcar en el asiento. Hay que admitir que yo soy la que mejor se controla de las cuatro…por aquello de que era la mayor y había que dar ejemplo!

Lo de esas tortas es para mi como volver al seno materno…o algo parecido. Ay, qué ganas me están entrando de comerme, no seis, sino doce. Hala, a reprimirse, que lo aprendí muy bien.

No dejéis por aquí secretos sin que pasen por la censura.

tu prima dijo...

Bueno, como tu digas, prima. No contaremos secretos. Pero es curioso el efecto que tiene el tiempo en alguno de esos recuerdos que nos han parecido inconfesables durante toda la vida y, de pronto, nos damos cuenta de que los años los han relativizado tanto que nada importan... A estas alturas, la mayor parte de las veces callo por deferencia a la concurrencia, vamos, por no aburrir al personal y, quizás, solo quizás, por no disponer de vivencias que no me pertenecen del todo. Pero tienes razón, por aquello de que somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras y todo eso... Habrá que practicar la contención verbal. Contenerse es sano, aunque a veces es más sano el descontrol. Como verás, hoy me contradigo continuamente aunque no hay que preocuparse. Mis labios están sellados y mis manos también.

¡Ah!. Efectivamente, agoto hasta el último granito de azucar.

espejismo dijo...

Un colocón,
un resacón,
un atracón,
un reventón.

Viva mi madre,
viva mi tía,
y que viva la buena
de mi vecina.

No me la como
porque es pecado.
Solo la miro
agilipollado.

Chiqui dijo...

Prima, era una broma, no recuerdo nada de lo que me arrepienta

Chiqui dijo...

ESPEJISMO! Mucho tiempo sin pasar por aquí. Rimando si que se pueden decir los disparates mas gordos sin ofender a nadie, ¿verdad?
Nunca había oído lo del colocón. Creo que mi prima saca lo mejorcito en ti. No te vayas!

camelot dijo...

Carmela, bienvenida.Te dejo aquí una canción en tu honor. Es una pena que no estar por ahí porque me tendrías que bailar esta sevillana y con ese bonito vestido de la foto.

Yo la toco.
Que Chiqui te trate bien. Saludos

http://www.youtube.com/watch?v=ZBEoTZvpHPg&feature=related

tu prima dijo...

Aquella fiesta de fin de año se nos fue de las manos. Creo que nunca me lo he pasado tan angustiadamente bien. La casa llenándose de gente que no conocíamos ninguna porque en la puerta de la calle había algunos que invitaban a subir a todo el que pasaba... y nosotras venga a bailar y a reir y a beber, eso sí, con una preocupación mortal de cómo iba a terminar la cosa. Bueno, creo que yo estaba preocupada de una forma confusa y como para sentirme justificada, pero ni se me ocurrió la posibilidad de intentar frenar aquella especie de orgía desaforada. Y me temo que mi querida hermana, esa otra prima que apareció ayer, y tú misma ni os molestastéis en preocuparos de nada, asombradas de nuestro aparente poder de convocatoria que cada una achacaba a la otra, hasta que al día siguiente atamos cabos. Recuerdo el vino por las alfombras y las mesas pegajosas, el baile desenfrenado y los chicos abrazándonos casi de forma indiscriminada... Yo lo recuerdo así, más o menos. Supongo que te referías a esa fiesta que, por cierto, no terminó en desastre. Es decir, nadie nos recriminó nada. Ya he dicho en alguna ocasión que nuestros padres eran muy tolerantes con los excesos del alcohol y de los otros ni se enteraron porque no estaban allí y nadie se los contó.

Chiqui dijo...

PRIMA! Los puntos sobre las ies:
Nooooooooooo!, nada de orgía ni de alcohol. ¿Estás loca? Tú tendrías 15 añitos!
Sí, los mayores estaban en casa pero en la otra punta (recuerda que era una casa muy grande) ¿¿¿Abrazos??? Pues chica, se aprovecharon de ti. A mi no me tocaron ni un pelo…Ay dios (creo que tu padre entra a mi blog de vez en cuando!!!. Pero no creo que lea los comentarios)

La fiesta la dabais tú y tu hermana. Yo, por ser la mayor, estaba allí para ‘ayudar’ y no para vigilar. El portero, después de dejar pasar a un par de grupos grandes – y que debía estar jumadillo… era fin de año, no? – empezó a decir a todo joven que pasaba por la calle “¿Vosotros, buscáis la fiesta…?” A lo que los más espabilados decían que sí. Como yo no conocía a casi ninguno de vuestros amigos, y habíais invitado a media clase, abría el ascensor y les decía ‘adelante’ al salón del fondo.

Se me pegó un chaval impresionante, Julio, toda la noche y nos la pasamos mirando por la ventana (menudo calor hacía) y hablando. No era un niño, pero yo era mayor. Me llamabais pervertidora de menores…¿Qué será de él, iba para médico pero era atleta, fumaba en pipa y tenía un perro. Mujer de dios, cómo nos iban a dejar con tanto vino si yo me mareaba con un cuarto de cerveza a los veinticuatro?
Bailar, sí bailasteis…yo no.
Eso es lo que yo recuerdo de la orgía famosa.
Me voy al aeropuerto a recoger a Carmela. Besos.

otra prima dijo...

Pues yo tenía 16 años en esa fiesta y si que bebí y si que me magrearon, pero nadie se aprovechó de mí, me aproveché yo porque me apetecía, que pocas oportunidades teníamos entonces. Y los padres no se si estaban por la casa pero no aparecieron.

Tu siempre has sido muy casta querida Chiqui, pero yo no y no me arrepiento, la verdad. Que me quiten lo bailao.

Disfruta de tu amiga, alias Carmela

Carmela dijo...

Gracias a todos por vuestro gran interés. Camelot, maravillosa música, cuando vuelva por aquí la próxima vez, me traeré mi traje de flamenca, te bailaré unas sevillanas. Me ha dicho Chiqui que eres un guitarrista maravilloso y que te gusta mucho el flamenco.
Siento mucho haberos quitado a Chiqui en estos días, pero han sido unos días inolvidables, el encuentro, recordando nuestras vivencias pasadas, no tengo palabras para expresar mis sentimientos con palabras, porque el lenguaje del corazón solamente se puede sentir y expresar con las emociones. Ha sido maravilloso realizar este viaje con el fin de volver a estar otra vez con mi gran amiga, que me abrió un mundo nuevo, por su gran fortaleza, inteligencia, bondad y un corazón inconmensurable. Me abrió la puerta de su corazón cuando marche a Madrid en 1975, di un salto de gigante, mi segundo salto es haber atravesado el atlántico y recuperar lo que siempre he llevado en mi pensamiento, he tenido la gran suerte de tener la amiga más maravillosa del mundo.

amalia dijo...

Carmela ya ves que las hemos dejado tranquilas disfrutar vuestra amistad!
No conozco personalmente a Chiqui, pero intuyo todas las maravillas que nos cuentas de ella.

Chiqui dijo...

No acostumbro a censurar los comentarios en este blog, pero sí quisiera aclarar que Carmela es una persona muy especial y ‘cabezota’. Tiene el don de enfocarse en lo positivo y luego, con su immesa generosidad y humildad, exagerar todo lo que le llega al corazón. Por eso este elogio a mi persona.

Amalia, gracias por coincidir intuitivamente en esa impresión sobre mí, lo cierto es que me desconozco en estas imágenes idealizadas.

Esta semana me ha rejuvenecido y llenado de energía y ‘warm feelings’ para las nieves del invierno que nos esperan.

Chiqui dijo...

Queridas PRIMAS, clausuro la discusión de aquella fiesta de Fin de año ya que veo que cada una de nosotras recuerda algo distinto. Yo guardo el recuerdo de mi conversación - probablemente banal - con aquel encantador y guapísimo joven sevillano que - me imagino - hoy día será un medico de lo más encantador. Ojala supiera algo de él. Pero me he divertido mucho con vuestro fresco atrevimiento.
Lo de 'casta' me gustaria cambiarlo a 'selecta'.
Besos. Me lo he pasado muy bien esta semana. Animaros y pasaros por aqui.

Chiqui dijo...

Carmela llegó nos dejó llenos de memorias que teníamos olvidadas, nos recordó lo importante de apreciar lo cotidiano. Todavía resuena su risa en esta, con frecuencia, solitaria casa.

Es un lujo pasar toda una semana en el presente, rememorando el pasado, sin tener que preocuparte del futuro: si tu candidato a la presidencia ha subido o bajado en las encuestas nacionales o si tu jubilación ha desaparecido en los últimos estragos de la bolsa (no que tengamos mucho que perder) Ni tan siquiera prestar atención al correo electrónico o a los mensajes telefónicos. Vamos, vivir en Babia.

Si tengo que creer a mi amiga Carmela, yo era una persona mucho más vital, inteligente generosa de lo que ahora soy…tiene sentido, la edad nos hace – con frecuencia - más ruines y egoístas de lo que pensamos. De ahí la imposibilidad de reconocernos en los recuerdos que otros guardan de nuestra juventud. Es triste, pero a su vez nos hace reflexionar. Si uno no es idealista a los veintitantos, cuándo lo va a ser?

Lo interesante de esta visita ha sido ver lo difícil que para muchos es ver la situación en que otros se encuentran. Lo típico de dar soluciones relámpago a problemas que los afectados han pensado años sin llegar a encontrar…Algo frustrante pero al mismo tiempo refrescante ya que nos hace ver que otros viven con menos envergaduras a cuestas, más ligeros de equipaje o… quizás se trate de que ellos nunca han estado en situaciones parecidas.

Cualquiera que sea la respuesta, ‘que me quiten lo bailao’. Considero esta semana pasada con Carmela como una de las vacaciones mejores de mi vida.

Gracias amiga por venir hasta aquí y señalarnos como algo ‘único’ las cosas que consideramos rutina.

camelot dijo...

Carmela, prometido. La guitarra siempre viaja conmigo solo me tienes que decir cuando vuelves.
Chiqui, creo que tu amiga no te idealiza, tampoco creo que seas menos idealista hoy. Lo que pasa es que somos más viejos y estamos más resabiados.
Qué te parece, nos vamos a quedar sin jubilación, tendremos que emigrar a algún país socialista, ¿España?. Carmela nos va a tener que buscar trabajo por ahí.
Buenas noches

Chiqui dijo...

Hola Camelot. Mi amiga Carmela te diría 'tu no te preocupes por la jubilación, te vienes a mi casa'. No creas que lo dice en broma!

Camelos, creo que te vas a tener que cambiar ese seudónimo...no pega nada con los tiempos que corren. Pero todo es diferente cuando se viaja con la guitarra a cuestas.
No te olvides de dormir!!!

Chiqui dijo...

Para ti, Camelot. Tu la cantas mejor

http://es.youtube.com/watch?v=tuyiaiWDQE8&feature=related