miércoles, abril 09, 2008

"NO FICCION' : VICENTE VERDU


NO FICCION. Así titula Vicente Verdú su último libro. ¿De verdad? No sabría hasta dónde su relato personal se ajusta a lo vivido o a lo soñado e imaginado, pero lo cierto es que – de cualquier forma- lo narrado es parte de la experiencia del autor.
El Vicente de “No Ficción” me recuerda mucho al que conocí en Cambridge en 1985, año que el escritor pasó en Harvard con una ilustre beca que se concede a ilustres periodistas “the Nieman Fellowship”.

Don Vicente tendría por entonces unos cuarenta años y el aspecto de un jovenzuelo mimado y descontento. Sus melosos ojos verdes parecían garantizarle el éxito con las mujeres…siempre que fueran ellas las que tomaran la iniciativa. Siendo su encanto irresistible, ¿por qué lo habría de hacer él? Esto se ve en “No Ficción” en el capítulo dedicado a Irena.

No le funcionó muy bien el método de hacerse ‘el oscuro objeto del deseo’ con las americanas, por lo que pude observar. Vicente se quejaba, cuando cenaba con nosotros los fines de semana, de que las mujeres no le hacían caso. Lo hacía de una forma indolente, casi como un adolescente. Nos reíamos de él, le dábamos consejos para que mejorara sus técnicas de ataque. Los míos un poco recatados, sabía que estaba casado y tenia tres hijos. Todo este juego era para él una forma de sublimar, de superar, su soledad y extrañamiento de lo conocido, por mucho que lo cuidáramos.
Verdú nos fue entregado por nuestros queridos amigos Solita Salinas y Juan Marichal. Solita ya le había dado el recorrido por los supermercados del barrio, instruyéndolo en lo que era comestible y los productos de limpieza. Me imagino que Juan lo introdujo al sistema de bibliotecas de la zona. Esto se sigue haciendo en Boston: la comunidad hispana siempre ha acogido a los visitantes, haciéndoles mas llevadera la corta estancia – normalmente un semestre - que pasan aquí sin familia.

A mí me tocaba familiarizar al invitado con los pocos objetos de lujo de su apartamento: microondas, televisión con mando a distancia, aspiradora, funcionamiento de la ducha y como limpiar, las criadas escaseaban – y escasean - en este país. Pasamos una tarde interesante. Compramos dos cenas que sólo requerían ponerlas en el micro durante cinco minutos; me pareció el mejor y más rápido método de enseñarle a alimentarse. Sabía que no cocinaría lentejas, cocido o paella. Menos mal, yo tampoco sabía como hacerlo. Nos comimos la bandejita del micro sentados en el sofá mientras descifrábamos el control de la tele. Intentábamos localizar canales en español; recuerdo su aturdimiento ante la cantidad de canales a elegir, su frustración cuando no podía entender el inglés, que ya creía saber. Acabamos la velada con mi marido, viendo una película que ponían en Harvard y que nunca olvidaré, por lo duro del tema y la crudeza de las escenas, “Mater Amantísima” con Victoria Abril.

Nunca hablamos de: ausencias, cosmética, salud, deportes, consumismo, la moda…por supuesto los objetos electrónicos no existían para Verdú en esa época. Aprendió aquí a usar el microondas y el control a distancia. La aspiradora también, ya que dudo que en casa tuviera ocasión de usarla. Era un periodo para el escritor de descubrimiento y conciencia de una cultura ajena a la suya, con sus ventajas y defectos, muchos defectos. De ese año nace “El Planeta Americano” donde observa situaciones y comportamientos humanos que años más tarde nosotros llegaríamos a criticar, pero con lo que no estábamos de acuerdo cuando lo publicó. Visión de futuro en ese libro, visión de futuro en otros posteriores. Una vuelta al pasado en “No Ficción”, una vuelta al Vicente despreocupado y juguetón… descontento, inquieto… que yo conocí hace casi un cuarto de siglo. Una narración donde el ‘Yo’ se expone semidesnudo.


40 comentarios:

Chiqui dijo...

Siento ser una pesada y recordarles que pinchen en las palabras en color, enlaces interesantes.

Tadeusz dijo...

Chiqui, me he tronchado de risa cuando pinché en la frase "jovenzuelo mimado". Uff! He leído NO FICCION, y es una mezcla divertida de autobiografía y de ensayo, como tu entrada de hoy, que me ha hecho sonreir. No tengo el placer de conocer a Don Vicente(como tú lo llamas) pero me parece que si hay un tema que recurre en el libro es la presencia de su mujer Alejandra.
Parece haber sido una persona extraordinaria y haber dejado un hueco irreparable en Verdú.

Chiqui dijo...

Tadeusz, las personas queridas con las que hemos convivido siempre dejan un hueco, como tú dices. En el caso de Alejandra, mucho más: tenía clase –siento usar una palabra tan frívola - una belleza y elegancia innatas. Como Verdú rememora en “No ficción”: una mezcla de serenidad y aplomo únicos. Inteligente, generosa, entregada a su familia y a los que pasaban por su casa. Pero cito a Verdú refiriéndose a la perdida de Alejandra:
“la vida que se quedaba conmigo fue pareciéndome como una ficción, una adición artificial del tiempo ya vivido y padecido.
Poco a poco, sin embargo, fue alzándose de nuevo la literatura de la vida, la inesperada salud tardía, la inédita no ficción”.
Así acaba su nuevo libro.

Anónimo dijo...

Hola Chiqui, la primera vez que entro por aquí. Me encanta como presentaste a Vicente Verdú, voy a leer el libro. Lo que no sabía es que ya vivíais en Boston en el 85. Yo creía que estabais en Chicago. Un saludo.
Ángela

Chiqui dijo...

Querida Ángela. Nos mudamos de Chicago hace cuatro años, casi un siglo...tanto echo de menos Chicago. Recuerdo que tú leíste “El planeta americano” y no estabas muy contenta con su visión, me gustaría saber qué piensas hoy. No Ficción es algo muy distinto a lo que Verdú tiene acostumbrado a su público, creo que te gustará.
Sigues por esas tierras sureñas? Qué pena haber perdido el contacto con tanta gente querida. Te esperamos en Boston. En mi Web site está mi e-mail: www.byestrella.com
Verás que también he cambiado de profesión ¡

Manuel Montero dijo...

Qué gracioso, uno de mis libros (Berthe y yo, Meligrana Editions) habla también de un primer viaje a América, con un poco de ensayo (aunque hay más de ensayo en los otros volúmenes). La verdad es que comprendo lo de las mujeres en Boston con ese hombre. A mí también se me caían de las manos, por lo anodino, sus artículos en El País.

Chiqui dijo...

Manuel, no queda claro tu comentario. ¿Quieres decir que tú tampoco tuviste suerte con las americanas – quizás - por tu inflado ego?
Perdóname, intento ser objetiva. Es posible que todos los dedicados al arte, que no artistas, sois parecidos.

amalia dijo...

Chiqui,qué mimado debe sentirse Verdú con estos tiernos recuerdos.
De él sólo conozco lo que escribe en su blog.
Ultimamente está muy interesado en esos temas de los que nunca hablasteis: ausencias, salud, cosmética, deportes,moda.Si bien me gusta mucho su estilo, los temas no tanto.

prozac dijo...

Tienes razón Amalia, debe haber cambiado mucho porque el Vicente del que habla Chiqui no parece el que escribe ahora en su blog, al de ahora le gustan las mujeres recauchutadas.
Yo tampoco lo conozco ni lo he leído fuera de su blog, pero difiero contigo en lo del estilo, a mi no me gusta, lo encuentro demasiado engolado.
Pero como Chiqui dice que en el libro se muestra como el Vicente que ella conoció y del que se hizo tan amiga en 1985, en honor a ella lo compraré y lo leeré, lo mismo entonces comprendo el cariño que ella le tiene.
Hoy por hoy estoy con Manuel Montero, entiendo perfectamente porqué las bostonianas le daban calabazas.
Bueno pero si hay algo que me encanta es la cariñosa presentación que le haces, Chiqui, se nota que lo aprecias mucho o sea que eso lo honra, tener amigas como tú. Indica que como persona sin duda vale la pena.
Espero que no te moleste mi comentario, solo se funda en mi impresión por su blog, tu opinión es la que debe prevalecer, ya que lo conoces bien.

Chiqui dijo...

Amalia, te veo poco últimamente por los blogs del Boomerang, bueno lo cierto es que soy yo la que no los visito. Esta época del año es la peor para mí.
No sé si Don Vicente se sentirá mimado o traicionado; de lo que estoy segura es de que , como escritor, nunca me diría si le gusta o no; su teoría es que cada cual diga y escriba lo quiera y como pueda. Eso hace él, a sabiendas de que hay lectores para todo. Estaría bien que se pasara por aquí y diera señales de haber leído los comentarios. Sabemos que no tiene que firmar…

Chiqui dijo...

Querida Prozac, andas entre dos aguas. Lo cierto es que no se puede juzgar a ningún escritor solamente basándose en la entrada – diaria, durante dos años – de un blog; hay que leer al menos un par de libros. La escritura de Verdú ha ido transformándose, no sólo en la temática sino también en su estilo literario – en los últimos 20 años. Es posible que te gusten más los libros que escribió en un principio y menos lo que hace ahora. Qué sé yo…
Yo misma le he criticado en su Blog duramente en varias ocasiones, hasta el punto de tener que disculparme en una ocasión ya que mi comentario decía más de mí que del tema del que él hablaba (no recuerdo qué entrada era) Su respuesta fue la siguiente:

“…No te preocupes en absoluto. Estoy acostumbrado a despertar pasiones, positivas, negativas y extravagantes. No te reprimas por tanto en tus comentarios. ..”

Estoy segura que el tampoco se acordaría ahora de la regañida que le echaba en el comentario. No es rencoroso y es una persona generosa.

Chiqui dijo...

Ah, Prozac…lo de las mujeres ‘recauchutadas’ …algo que a mi también me ha vuelto loca. Después de leer “No Ficcion”, y jugando aquí a ser un poco ‘sicóloga’, creo entender mejor su manía: debe venir de su propio miedo a envejecer; cuando ve a una mujer gorda o con arrugas lo que realmente ocurre es que se ve en ella. Con una mujer como las que tu llamas, él se siente más joven también.
Pero eso no es único de Verdú, es muy de hombres; él lo dice y otros lo piensan y actúan de acuerdo con esa necesidad sicológica de sentirse eternos. De ahí que, de siempre, a los cuarenta vayan buscando ligues de veinte y los divorciados rehagan su vida con mujeres más jóvenes y no de su edad.

tex dijo...

Chiqui, ¿cuándo vas a escribir una entrada bonita sobre mí? Yo te conocí en el 83, tendrías que haberme dado preferencia.

Amalia y Prozac, ¿de qué os quejáis? Es más interesante leer a Verdú cuando escribe de esos temas que no os gustan (perdón, será por lo de ser hombre) que las reseñas tan aburridas, tipo autómata, que escribe últimamente.

Estrella, veo que te pasas por Argullol de vez en cuando. Interesante, pero no parece moverse de los temas bíblicos. Espero que nos mande un diluvio por estas tierras.

Anímate, cuenta algo de mi rancho en Tejas y mi colección de vacas. Pon una foto mía y di que estoy divorciado y busco a una ranchera que sepa latines.

Manuel Montero dijo...

Oye, pues me lo estoy pensando y creo que eso de que el señor Verdú se interese por el maquillaje de las mujeres, como buena cosa, habla a su favor. A mí me gustan las mujeres mayores que yo, con tal de que sean coquetas. Y disculpen la confidencia, aquí el que más y el que menos cuenta su vida. Voy corriendo a ver lo de Argullol, que tengo insomnio.

Chiqui dijo...

Bueno, Manuel, por fin te tomas este blog en serio y con sinceridad, en vez de pasar por aquí y decir cualquier tontería para dar publicidad a lo tuyo. Esto si me gusta. Seguro que soy mayor que tú y, no diría coqueta, juguetona. Pero si te acercas a la edad de mis hijos – alrededor de los treinta – no hay nada que hacer; me resultaría incestuoso. Tienes que tener más de 45 para que coquetee contigo! (pero por aquí entran más jóvenes que yo…Prozac?) También estaría bien que nos pusieras fotos donde lleves una camiseta…estoy harta de tu ‘pelo en pecho’ y tu lánguida tristeza.
Ya ves que corregí tu blog: tenía ‘Mantero’… Las prisas.

Sí Argullol es muy bueno, pero tienes que tener tu antiguo testamento fresquito…

Chiqui dijo...

Tex, te imagino en tu rancho (?) sentado en una mecedora en el porche (¡) esperando la lluvia y - desde luego - con un par de tequilas como mínimo en el cuerpo. Tan loco como siempre. No tenía idea de lo de las vacas…Claro que podría contar nuestra aventura en la Penn University, pero – querido - eso fue en 1980!
Oye, pásate por Argullol, alguien te confunde con otra persona. Estuve a punto de contestarle pero no me pareció serio. Por cierto, aunque vivas en Tejas, se te nota tu educación clásica…incluido el latín y el griego. Besos

prozac dijo...

Querida Chiqui, la misma respuesta que te dió Vicente lo define: "Estoy acostumbrado a despertar pasiones negativas, positivas y extravagantes" Menuda soberbia, hija. No se a quién le despertará pasiones...a las recauchutadas quizás.

Yo puedo comprender que a los hombres les guste cambiar sus hembras viejas por carne fresca, es el instinto animal, y animales somos, pero al menos que sea fresca de verdad, no vieja pasada por el bisturí.

Y Manuel, no tiene nada que ver una mujer mayor arregladita, coqueta, y contenta consigo misma que una mujer mayor intentando aparentar 20 años menos.

Y os aseguro que hablo porque conozco a fondo la cirugía estética, sus clientes y sus "victimas", no por otra cosa.

aupa dijo...

Ya me lo he acabado, el libro de Verdú , “No ficción”

Y digo yo que de todo habrá, habrá novelado algo mirando hacia adentro y hacia los lados.

Es un libro de dos, como el té. Dos son los protagonistas, dos las visiones de la realidad, dos (o más) los estados anímicos a los que nos mueve y dos las gónadas ( si digo güevos, Chiqui me llamará machista), que hay que tener para escribir este libro. Desde el humor hacia la reflexión o viceversa.

El sentido del humor no falta en prácticamente todo el libro, solo en los pasajes donde nombra explícitamente a Alejandra el humor como risa no aparece, o lo hace casi nada, ahí es algo más profundo lo que ocupa las páginas.

Y pasa de un capítulo realmente divertido a uno emocionante y cargado seriedad de un plumazo, y me pilla a contrapelo dejándome el corazón encogido, como pasa en la propia vida.

La descripción del dolor de cabeza solo la he podido leer una vez, ante el temor de volver sentir el latigazo si lo releía. Es perfecta. Y ese afán de perfección, la capacidad analítica con el distanciamiento que se le supone, la severidad con respecto a la propia exigencia y, a la vez, la tolerancia hacia uno mismo, despiertan la sonrisa abierta en más de una ocasión. A esa forma de ver se contrapone la mirada comprensiva y positiva de Alejandra. Dos voluntades firmes con puntos de vista distintos.

Las palabras son normales, bueno, he cogido el diccionario unas cuantas veces ¡Que le gusta inventar! y dale que te pego a la invención se ha sacado de la manga una nueva acepción para la palabra justificación que, con su permiso, me quedo, para decir que también me parece que este libro es, en ese sentido, justificador.

Esa mirada humorística y crítica de Verdú hacia si mismo hace amable al Verdú que cuenta el libro y divertido en su inquietud al protagonista. Pero es que a mi me gusta reír. Creo que en este libro hay mucha reflexión y mucho para reflexionar. Y un par de gónadas como dije al principio. Todo mi respeto para Verdú


Y ahora unas palabrillas del I Ching

Nadie se conoce a si mismo. Solo por las consecuencias de su actuación, por los frutos de las obras, podrá apreciarse cuanto es dable esperar.

aupa dijo...

¡Vaya pasada me he pegado!
Dos kilometros de post. Agua por Dios, pero para todos... no pretendais ahogarme

aupa dijo...

Prozac, a algunos hombres lo que les pasa es que no tienen cintura,toda la vida les gustan las mujeres con las mismas carácteristicas. La culpa es de ellas que se empeñan en cambiar con el paso de los años

prozac dijo...

Aupa ¿Eres el mismísimo Verdú o quizás su "negro"?
Voy a leer ese libro, en cuanto tenga un momento lo compro, en serio.

Chiqui dijo...

PROZAC, también le recriminé por lo de ‘pasiones’, aclarando que mi reacción estaba lejos de ser apasionada.
Aquí, otra vez, creo que usa esa palabra porque él, Verdú, siempre ha sido una persona apasionada: escribe, actúa, llevado por pasiones de diferente índole…cree que todos somos iguales. Luego se encuentra con personas como tú y yo, más frías y prácticas.

No te quiero convencer de nada. Sería mejor que no compraras el libro ya que se te nota una carga increíble de prejuicio en contra del autor ( aunque este último comentario que hasdejado se refiere a la persona) No lo vas a disfrutar, sólo irás buscando frases y palabras que justifiquen tu aversión hacia su obra.
Tampoco te quiero perder de mi blog después de tan buenos ratos pasados por aquí!

Chiqui dijo...

Aupa. Gracias por tu cuidada reseña. Sé que no eres Verdú; imposible. Lo invitamos a que entrara pero Prozac parece olvidar que tú entras en este blog desde que se nos fue Hanako…La espantaste!

Los huevos no me asustan.

Chiqui dijo...

Aupa, el comentario de la cintura no lo entiendo.

Chiqui dijo...

VICENTE VERDÚ 12/04/2008
"El fútbol es injusto", dijo Contra, el jugador del Getafe. ¿La vida es injusta? Unas veces se comporta con justicia y otras con injusticia, luego es injusta del todo. O no. Simplemente la vida carece de justicia, carece de sentido y la máxima desesperación se presenta cuando, en una u otra ocasión, tratamos de procurárselo.
Si tanto nos gusta el fútbol es por lo mucho que se parece a la vida o a la
promesa de felicidadComo un bóvido, la vida pace, trisca, se alimenta, envejece y muere. ¿Cuál es su significado? ¿Significado? Se trata sólo de una evolución tan autónoma y ajena al raciocinio que cualquier fuerza del entendimiento claudica ante su soberana obviedad. La bovina obviedad saturada de sustancia y desocupada de sentido. ¿Bueno? ¿Malo? ¿Regular?
Del mismo modo que llegamos a vivir mejor cuando atenuamos u olvidamos el ego, la vida sabe mejor, más genuinamente, cuando dejamos de buscarle sentido. La vida surge, discurre y ofrece un día ocasiones de gozo y de sufrimiento casi todos los demás. "La vida -decía Schopenhauer- es la historia de un sufrimiento" y aunque este balance adolezca de exagerado malhumor, ciertamente, para los más, la cordillera de las contrariedades perfila netamente su paisaje.
¿El fútbol? Si tanto nos gusta el fútbol a los aficionados es por lo mucho que se parece a la vida o, mejor, a las promesas de felicidad que la vida podría sembrar sobre nuestra biografía y de una manera tan sencilla como la de pasar a una semifinal. Contemplar el partido ganado, presenciar la escena, hallarse sentado ante los 90 minutos o los 90 años, y disfrutar con los goles no sería otra cosa que saborear nuestro propio equipaje vivencial sometido, como las incidencias del encuentro, a las más azarosas y diversas circunstancias pero venciendo, al cabo, la dificultad. De hecho, el trance de algunos pasajes de nuestra vida calca el desarrollo del carrusel deportivo que, en sus idas y venidas, transmite tanto la jornada de nuestro equipo como una maqueta de alguna vicisitud vital.
Los no aficionados hallarán su reflejo en otras referencias pero para el hincha el fútbol constituye, por antonomasia, la posible metáfora de su propio quehacer. Su equipo forma cuerpo con su aventura, los resultados puntean su felicidad o su tristeza, su decepción o su esperanza, y con una ventaja incomparable: cada temporada aparece como otra inauguración saneada, el viaje reiniciado desde cero para volver a probar.
De este modo, el orden del fútbol es un rico festival de oportunidades perdidas y ganadas, extraviadas y reencontradas, sucesivos estrenos que impulsan creer en la suerte de la reencarnación, el lavado de los errores o la prolongación del honor. La vida sin fin, sin muerte, en suma.
La vida sentida de verdad y, a la vez, comportándose de mentirijillas. Es decir, sin sentido. El dramático suceso vivido hace 48 horas en el enfrentamiento del Getafe con el Bayern de Múnich iguala la carga de las tragedias griegas, remeda la eficaz intervención de los dioses y sitúa los juegos de Destino en el punto central de la UEFA. No cabe interpretación alguna que confiera razón al terrible desenlace del jueves, pero tampoco a los extraordinarios accidentes que salpicaron su desarrollo, dentro y fuera de la prórroga. Todos ellos mostrando la acción de poderosas y ocultas fuerzas divinas.
¿La enseñanza del encuentro? El encuentro incide en el mundo de lo invisible e indescifrable y, en consecuencia, resalta la primacía de lo mágico repartiendo placer o dolor arbitrariamente entre la orgía del absurdo y la paradoja.
¿Una calamidad para el hincha? Ciertamente la frustración se hizo tan profunda en el ánimo del hincha que favorecía el deseo de morir, pero el hincha se alimenta de estos vaivenes de la muerte y de la vida, de la sepultura, la ignominia y la resurrección. El hincha creyó morir, pero, enseguida, una lacerante lucidez aprendida de la experiencia futbolística y el carácter de sus derrotas, devolvió al conocimiento feliz de su contingencia y a la esperanza de otra oportunidad que borrará del cuerpo colectivo la figurada muerte y anticipará, para la próxima final, la reaparición de su imaginada fiesta. www.elboomeran.com
..................................
El Artículo de ayer en El País. ‘Futbol plus’. Lo acabo de leer.

aupa dijo...

Prozac, es un halago para mi lo que has dicho, aunque después de como has puesto a Verdú no se que pensar.

He disfrutado el libro, se lee facilmente, los primeros capítulos de verdad divertidos. Ya me dirás lo que piensas del de la consulta del Dr.Lang con las agujas, que no tiene nada que ver con el Dr. Chang (creo) y la que se trae con Irena, o los Luises. Pero deberías leerlo con un poco de cariño, de verdad que este hombre le ha echado agallas al libro. Y Alejandra, su mujer, debía quererlo con toda la cordura con la que solo puede querer quien quiere con locura.

Ojalá te guste pero si no es así pasaremos igualmente un buen rato charlando del libro.

aupa dijo...

Chiqui, cintura es lo que dicen que tienen los boxeadores para esquivar los golpes. Yo llamo así a la capacidad para adaptarse a las circunstancias. Y algunos y algunas ná, de ná.

prozac dijo...

Pues la verdad es que nunca leería un libro buscando lo negativo que me ratificara mi aversión a la obra del autor, Chiqui, menuda pérdida de tiempo.

Tampoco tengo ningún prejuicio contra Verdú porque no lo conozco de nada, simplemente no me emociona demasiado lo que escribe en su blog, al que a veces he entrado por tus referencias contínuas a él, y no se si su novela me gustará pero si la leo te aseguro que lo haré con ánimo de disfrutar y si no lo consigo pues la dejo, que masoca no soy.

Lo que le digo a Aupa de que parece Verdú o su negro es una broma evidentemente, por el análisis tan entusiasta que hace del libro, y lo hago bromeando con él como él bromea conmigo en su comentario sobre la cintura de los hombres y la culpa de las mujeres.

Me encantará comentar contigo el libro cuando lo lea, Aupa, por supuesto.

No te lo tomes todo tan a pecho, mujer, seguro que si Verdú lee ésto disfrutará un montón, que nadie le insulta, se le cuestiona, que es muy sano y seguro que siendo inteligente como lo es,se lo tomará bien. Está genial que defiendas a ultranza a tus amigos pero espera que los ataquen, Juana de Arco.

Evidentemente no recuerdo que Aupa echara a Hanako, creía que Hanako simplemente se había cansado, y no veo la relación entre eso y Verdú, no estoy tan metida en los entresijos de este foro.

Buena semana a todos, si tardo en volver es porque durante la semana me es difícil encontrar huecos. Pero ya sabes que soy como el Guadiana, siempre vuelvo. Un beso

Chiqui dijo...

Aupa: ‘querer con cordura sólo lo puede hacer quien quiere con locura’. Que bien que te ha quedado, seguro que llevas toda la razón.
Gracias por la explicación de la cintura.

Chiqui dijo...

Prozac. Yo no tengo mucho de Juana de Arco…pero me ha hecho gracia. Más que defender quería justificar! ¡
Ah! Lo de HanaKo no tiene misterio; recuerdo que cuandoAupa entró fue cuando ella dejó de participar. Pero es evidente que no lo vamos a culpar de eso, también era una broma.

El gran misterio es Matemático Demente…dónde habrá ido a parar?

amalia dijo...

Chiqui, mis amigos de España hicieron interpretaciones muy parecidas a las de Verdú con respecto al partido de fútbol.
Con el agregado del placer que les había dado ver cómo David hería a Goliat.
Aquí en Munich también evocaron a los dioses del fútbol y a Fortuna, muy agradecidos, por cierto.

Se ve que en el fútbol ocurre algo que va más allá de lo humano...

Chiqui dijo...

Amalia, nunca me emocionó el fútbol, pero si otros deportes. En New England la vida se nos va a muchos cuando los Red Sox – baseball – pierden; sobre todo porque siempre llegan a las finales con los Yankees –NY- como rivales. He pasado por esa analogía que Verdú hace en el artículo, viendo como se le escapa a este equipo la victoria final, durante muchos anos.
Claro que otra analogía más angustiosa se podría hacer con las elecciones, por mucho que me preparo la derrota de los demócratas ha sido bien dura de tragar.

JL Martínez Hens dijo...

Yo he leido No Ficción y como joven de 35 años me ha encantado y me ha dado grandes lecciones para la vida. He tenido la suerte de conocerle personalmente y todo lo que cuenta es arte en estado puro por encima de cotilleos y tonterías. Y Don Vicente me animó a que escribiera y he escrito, y he hecho este blog del que estoy muy orgulloso:

http://jlmartinezhens.blogspot.com

Charles dijo...

Chiqui me acaba de decir:
"It's easier to pretend to be crazy than to pretend to be sane. Easier to pretend you're stupid, than pretend to be smart."

amalia dijo...

Chiqui en la política no veo tanto la intervención directa de los dioses, sino de la estupidez humana.
Veo que Hillary ha quedado atrás;pero Obama no tiene posibilidades de ganar las elecciones? Por qué hablas de la derrota de los demócratas?
Mira lo que sucede en Italia: Berlusconi se presenta a las elecciones!

Manuel Montero dijo...

Vengan a ver lo que digo sobre la defecación. El de la corbata... hasta escribe en inglés, como yo. Un segundo Verdú, por lo menos. Se podría hacer una biblioteca "drolatique", una subbiblioteca de subproductos. Tengo amigos en Granada que escriben igual. Peor que Cervantes, porque siempre he considerado el Quijote como un subproducto. Besos al aire sin corbata.

Chiqui dijo...

Gracias José Luís por dejarno aquí el enlace a tu blog, interesante y completo. He traído aquí – de tu blog - una entrevista a Vicente Verdú sobre “No Ficción” donde apareces tú como lector . Entrevista de gran interés por las muchas aclaraciones que Verdú nos ofrece. No se la pierdan.

Buena suerte, te visitaré.



ENTREVISTA A Vicente Verdú
http://tinyurl.com/6fc7ny

Chiqui dijo...

Amalia, me refería a las derrotas en el pasado de los demócratas, en los últimos treinta años. El único presidente demócrata por el que he pasado fue Bill Clinton. No es de extrañar que apoye a Hillary, menos controversial que Obama. Claro que puestos, me da igual uno que otro con tal que gane el partido y que lo haga con mayoría en las cortes. Han sido muchas las sorpresas que he sufrido en el pasado…ya paso de sorpresas, la mitad de este país votaría ‘republicano’ por razones que ni tú ni yo entenderíamos.

amalia dijo...

No sabía, Chiqui, pensé que unos y otros se alternaban como acá en Europa los 2 principales partidos de cada país.
Ojalá ganen los demócratas esta vez.

Chiqui dijo...

Amalia, eso de alternarse quizás tenga sentido para un país pequeño, como cualquiera de los de Europa…bueno, aunque los españoles han demostrado que hay tantos partidos como individuos pensantes.
Aquí sería un desastre; lo que tendría que ocurrir es que el país se dividiera en dos: todos los fanático-religiosos y el resto. Por imaginar que no quede!