lunes, agosto 18, 2008

Un fin de semana NO como otro cualquiera.

Y así fue. A las 9 me despertó el teléfono. Uno de mis hijos me anunciaba que llegaría a Boston entre 4 y 5 de la tarde. A mis hijos les gusta la espontaneidad, y a mí que la usen para venir a casa cuando quieran. Los vemos con poca frecuencia y siempre con prisas. Tan sólo el día anterior habíamos quedado con unos amigos para el sábado, cócteles, y con otros para el domingo, una cena. Ni lo pensé.., después de colgar el teléfono me puse en contacto con ellos y cancelé los dos compromisos. Ambos habían sido programados el día anterior espontáneamente también, cosa rara en este país. Como buenos amigos, tenían que entender la situación. Los amigos con hijos de la edad de los míos, y en situación parecida a la nuestra, lo entendieron perfectamente…incluso se disculparon por no habernos llamado con más antelación. Los otros no lo aceptaron con la misma comprensión. Insistieron hasta hacernos sentir mal, pero no cedimos. Era uno de esos cócteles donde se matan tres pájaros de un tiro y dos se escapaban ilesos! La vida social de una pequeña ciudad puede ser frágil y complicada.

El sábado transcurrió tranquilamente, tuvimos una barbacoa para tres: costillas a la brasa y ensalada de patatas. Miramos el ‘no debate’ entre Obama y McCain, los juegos olímpicos y permanecimos atentos al canal del tiempo y al teléfono. Mi otro hijo estaba en Puerto Rico. Sabíamos que llevaba en su maleta un antiguo anillo de diamantes y no queríamos que el huracán que anunciaban le estropeara la ocasión. Pero esa es su historia...

Desde hace tiempo los únicos estrenos de película que veo son cuando uno de mis hijos nos visita. Tenemos uno de los mejores cines de la ciudad a unos pasos de casa pero...

En esta ocasión vimos Vicky Cristina Barcelona. Llevan anunciándola en los canales más importantes de televisión varias semanas. Me había picado la curiosidad…Barcelona, volver a Barcelona de la mano de Bardem podría ser toda una experiencia. Woody Allen, ahí ya tenía yo mis dudas. Que haría W.A. que no hubiera hecho ya, o sea, repetirse. Quizás iría al encuentro de Almodovar?

La película empezó a aburrirme desde un principio. La narración era (es) de lo más soso. Luego vendrían los clonos de Woody. Este director ha llegado a sus setenta y tantos sin lograr (creo que intencionadamente… como parte inherente de su magnifico ego) que los actores no suenen como él. Primero fue la actriz menos conocida, Rebecca Hall. La misma entonación woodyiana, las mismas ‘frases muletilla’ de Allen. El guión, escrito por él, no ayuda a la desaparición de tal efecto. Más tarde se tornaron los papeles y le tocó a Scarlett Johansson ser la voz de su amo. Parece que Bardem y Penélope Cruz se libraron del hechizo del director. Los debió salvar el que el inglés no sea su lengua nativa.

Bardem, en el papel de seductor…Ni pizca de ganas tenía este hombre en seducir a nadie. Pasa por la película con prisa, como el que quiere salir de allí y estar en otro lugar más suyo.
Penélope, en el de locatis y pintora prodigiosa, poco convincente. Los momentos más tragicómicos son cuando dice “Coño y mierda” a voz en cuello - nunca mejor dicho - la voz no le sale de las entrañas, ni siquiera del estómago…la dejaremos en la garganta.

No sabría como clasificar esta película; desde luego no como comedia. Tampoco de temática erótica: la actuación de estos cuatro actores - frustrados amantes- es de una ‘frigidez’ que si fuera intencionada –seguramente lo era- no les habría salido mejor. Bardem se lleva la palma.

Woody Allen no podría haber hecho nada parecido en EE. UU. No después de la estampida con su hija adoptiva y las acusaciones de Mia Farrow de abuso sexual al hijo pequeño de ambos. ¿Dónde, en este país, se podría haber dado un caso como el que se esboza en Vicky Cristina Barcelona. En NY? California? Me temo que no. Tenía que ser Europa, y no en Madrid… Barcelona. La ayuda económica que la Ciudad Condal ofreció al famoso director - que tan poco ha hecho últimamente- debió ser un incentivo, digo yo.
Barcelona, suena bien, y eso es lo que vende la película, la ciudad… no los catalanes, que brillan por su ausencia. Aunque cada vez que Bardem dice a Penélope “en esta casa sólo se habla inglés” una, que es maliciosa, piensa: “en este país sólo se habla catalán”. La película vende su arquitectura,las playas, el cielo, los restaurantes, la guitarra, los jardines…Curioso que la música que más cautiva sea “entre dos aguas” de Paco de Lucia.

Si señor, Barcelona. Con ganas de volver me he quedado. Pero este vez sola, y esperar no encontrarme con un Javier Bardem cualquiera!

4 comentarios:

tex dijo...

Chiqui, ese chico de la foto se parece a mí un montón (hace veinte años) y si le quitas los laureles y el oro. Lindo fin de semana. ¿Cómo le fue a tu otro hijo en PR?
Vaya mala suerte, proponerle matrimonio a la novia en el ojo del huracán. Ya no les pueden salir las cosas peor ¿no crees?. Menuda experiencia.

Chiqui dijo...

Tex, no estoy segura de lo que le propuso mi hijo a ‘such special person’ este pasado fin de semana, sé que el huracán pasó por la isla y sólo fueron afectados por unos cuantos chaparrones…románticos!

Espero no haberte estropeado la película de Woody…Barcelona. Sé que te gustan los rollos sentimentales del neurótico Allen. Merece la pena verla…aunque slo sea por Barcelona!

Anónimo dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=K1I8e_g99Ks&feature=related

Chiqui dijo...

Anónimo, entre lo que tú has colgado y lo que puse yo, para qué ver la peli?
Gracias.