viernes, octubre 15, 2010

INSTINTO


Eran los años en que a los bebés los traía la cigüeña, los novios "pelaban la pava" y cuando te llegaba el primer periodo, sin decir palabra, te daban un montoncito de paños blancos y te explicaban cómo lavarlos y tenderlos en un sitio discreto donde nadie los viera. Al menos esta fue mi experiencia entre los ocho y los doce años. Las películas de Cantinflas, los cuentos de hadas y los chismorreos de las vecinas: esto último era lo que más me gustaba. Así supe que la vecina de enfrente era una pánfila porque sus tres hijas y los novios pelaban la pava todas las noches al calor del brasero (nunca vi una pluma!) Las vecinas insistían en que no se veía ni una mano encima de la mesa. Empecé a intuir que los novios se calentaban las manos de un modo bien diferente al resto del mundo (porque todo el mundo tenía brasero y mesa camilla) mi imaginación sólo alcanzaba a ver las manos entrelazadas.

Mi mejor amiga por entonces era Pili, hermana de las de la pava. Pili me sacaba un generoso palmo y dos años. La quería mucho, aunque en ocasiones me hacia sufrir con sus aires de superioridad. Lo sabía todo, se reía de mis simplezas, llevaba medias y sus hermanas le cardaban el pelo, lo que la hacía mucho más alta que yo. Los chicos del barrio la miraban; yo sufría por ellos, ella no se dignaba a devolverles la mirada. Nunca sentí envidia porque sabía que todo eso me tocaría a mí en dos años.

Vívidamente recuerdo dos ocasiones que merece la pena contar. La primera fue cuando observé que una pelusilla empezaba a cubrir mi pubis. No me alarmé, mi instinto me decía que era algo normal...pero ¿Cómo de normal? ¿No era demasiado pequeña para que estas cosas me pasaran? Pili, mayor que yo, me podría sacar de dudas.
Después de unos agonizantes meses, llena de temor y vergüenza le enseñé mi secreto. Sus ojos, ya de por si saltones y rojizos, se abrieron llenos de asombro- asombro que yo no sabía cómo interpretar. Me enteré cuando se llevó la mano a la boca para contener una carcajada. Reía y lloraba al mismo tiempo intentando no hacer ruido. Salí corriendo. Durante unos días no quería ni cruzármela en la calle. No me importaba haber hecho el ridículo; lo que sentía era que nunca más podría confiar en ella.

Por ese mismo tiempo, estabamos un atardecer en la feria. Linares, incluso entonces, más que un pueblo se consideraba una pequeña ciudad. Nos encontrabamos a una buena distancia de nuestra casa. Ya nos habíamos gastado el poco dinero que llevábamos pero ahí estábamos apoyadas en la barandilla del carrusel, disfrutando de las sonrisas de los que se montaban. Se nos acercó un hombre que parecía intuir nuestros deseos. Nos dijo que era amigo del dueño del carrusel y que cuando se quedaran bancos vacios le pediría que nos dejara montar gratis. Se nos abrió el cielo; sabíamos que se hacía tarde pero merecía la pena la regañina si podíamos darnos un par de paseos más. Empecé a ver que ya había espacios vacios y que nuestro amigo no había hablado con el dueño. Lo recuerdo apoyado en la barandilla, al lado de Pili, con una sonrisa feliz. En poco tiempo Pili me dijo al oído que cambiara de sitio con ella. Cambié de sitio. No tardé en saber la razón del cambio. Sentí sus largos dedos bajo mis vestido, sin perder un segundo tiré del brazo de Pili hasta que se agachó y le dije que a la de tres saliéramos corriendo a casa.
Así lo hicimos: corrimos por el paseo; flechadas calle abajo atravesamos la plaza y otras calles. Cuando subíamos la oscura y ancha cuesta que llevaba a la iglesia nos faltaba la respiración, a mi me entró un dolor en la parte izquierda del vientre que casi me dejó paralizada. Volvimos la cabeza por primera vez y ahí estaban, dos hombres corriendo en nuestra dirección. Llenas de pánico emprendimos la carrera hasta llegar a casa. Pili me dijo después que ella no había visto a los dos hombres. Quizás yo tampoco, o podría haber sido alguien que quería ayudarnos. Nunca contamos esto a nadie. Nos lo habíamos buscado.

Hasta hoy me pregunto por qué mi querida amiga me hizo cambiar de sitio; cómo no se le ocurrió que algo andaba mal? En mi caso, fue sentir su mano y saber que había que salir corriendo. No sabía nada sobre sexualidad, ni oído de ningún caso de abuso sexual.
El instinto sigue guiando, en gran medida, si no mis decisiones, mis impresiones. Casi nunca me ha traicionado.

61 comentarios:

tu prima dijo...

¡Qué estampa, prima!El miedo es patrimonio de los inteligentes. Las personas sin imaginación suelen ir por la vida casi sin temores de ningún tipo. Para mí la intuición es una forma de imaginación instantánea, de impresión profunda sin origen aparente. Sientes algo sin haber percibido conscientemente la causa. Vete a saber, prima, lo que te hizo salir corriendo, pero ten por seguro que os librastéis de un buen susto y de un mal rato, por lo menos.
Me ha encantado el recuerdo de la feria.

pingüino despistado dijo...

Estupendo relato... ¿ves cómo puede ser autobiográfico, inventado, parcialmente inventado, etc.? Al menos, inventado es el modo y las palabras con que lo cuentas.

Anónimo dijo...

Chiqui, buscabas este soneto de Borges sobre Cervantes?

http://20000leguas.blogspot.com/2005/04/un-soldado-de-urbina.html

amalia dijo...

Estrella, cada uno de tus relatos es una perla, una perla, una perla.

Chiqui dijo...

Querida prima te ha quedado bordado:
"El miedo es patrimonio de los inteligentes. Las personas sin imaginación suelen ir por la vida casi sin temores de ningún tipo. Para mí la intuición es una forma de imaginación instantánea, de impresión profunda sin origen aparente. Sientes algo sin haber percibido conscientemente la causa."
Creo que debes pasar esto al registro de la propiedad intelectual y que lo pongan bajo "citas famosas"

Chiqui dijo...

Pingüino, escribo como hablo, pero no hablo como escribo. Lo único nuevo en esta narración ha sido un esfuerzo de síntesis, para que ustedes no se impacienten o aburran con la inevitable broza que dejamos en las líneas.

Chiqui dijo...

Amalia, la cuarta perla va para ti. Como siempre tan generosa.
Mira lo que te ha dejado "anónimo", es para ti!

tu prima dijo...

La verdad es que, dado que pertenezco al grupo de los cobardes integrales, me encanta buscarme excusas y pensar que la cobardía se explica por lo lista que es una. O sea ¡cobarde y vanidosa!.
Pero la verdad es que tus recuerdos son siempre maravillosos y llenos de la imaginación de la niña que los vivió, así, tan exactos y nítidos como ahora los cuentas, prima. Yo los he oido más veces, Pingüino, y aunque las palabras son otras, siempre producen la misma sensación de creer que estás allí. De estar allí.

Angela dijo...

Tu Prima. Lo explicas muy bien. cuando llegue al final de la historia se me emcogia el estomago y parecia que era yo la que corria. Lo que no se es si es verdad o inventado, pero da igual, por las razones que tu das.
Estrella, yo simpre te oigo cuando escribes, incluso cuando le quieres dar un aire literario. Debiste ser una nena encantadora.

tu prima dijo...

A los catorce años mi prima ya era una de las mejores narradoras de historias que yo haya conocido en toda mi vida. Cuando contaba algo de miedo, te aterrorizaba. ¿Te acuerdas, prima?. Insuperable. Y muchas no eran inventadas. Eran cosas que le habían pasado y de las que conservaba todos los detalles internos y los externos, por eso era, y es, tan buena cuando lo cuenta.

pingüino despistado dijo...

... y que Borges no sabía ya cuando inventaba o cuando lo había leído; podríamos añadir –siguiendo el hilo de la conversación– o cuando lo había imaginado.

La marigaila dijo...

Es que el éxito está en la narración. Seguro que la misma anécdota contada por la tal Pili no suscita ninguna atención ni provoca ningún sentimiento.
Los ingredientes para hacer interesante un suceso los pone el que lo cuenta y nuestra anfitriona novela como nadie, suscribo a la prima. Lo se por propia experiencia

tu prima dijo...

Es verdad, Marigalia. No lo había visto desde el punto de vista de la amiga. Da la impresión de que Pili ni se enteró de que huían de algo. Por lo tanto, no lo registró. Por lo tanto, nunca lo pudo recordar. Y, desde luego, si lo hubiera recordado, registrado o comprendido, jamás lo podría haber contado así.

tu prima dijo...

Me apresuro a corregir el tono, prima, y el fondo de lo dicho. No sabemos lo que ha sido de Pili y lo mismo se ha convertido en una actriz de éxito, que en una genial escritora. Por los datos que tenemos, caben todas las opciones, absolutamente todas.

amalia dijo...

El relato de Chiqui me provoca una "fe poética", la de Colerigge, que implica una suspensión momentánea de la incredulidad. Te metes tanto en un relato que te transporta a una dimensión donde simplemente ES.

Anónimo muchas gracias por el poema de Borges.

Chiqui dijo...

Estoy aquí, que no me he ido. Aunque me da un poquillo de vergüenza entrar con tantas cosas bonitas de por medio.
Anoche fuimos a ver la "Yerma" que nos anunciaba Christopher. Un gran intento con momentos de interés. Los coros de las mujeres en el rio fue lo que más me gustó. Yerma con una voz prodigiosa y aspecto de campesina Amish, de hecho todos vestían en ese estilo. Representada la obra en un espacio mínimo, tipo café. En mi opinión sobrara la música instrumental de Bowles, quizás la compuso para otra obra y se equivocó al titular el libreto.
Nos fuimos, con unos amigos y nuevos vecinos españoles, a tomar unas copas y volvimos a casa a las tantas de la madrugada. No recuerdo la última vez que hice esto que no fuera en España. Habrá que repetirlo y encontrar un lugar donde la música nos permita hablar sin destrozarnos la garganta.

Chiqui dijo...

PRIMA, anda, que se te nota el cariño demasiado.
Pero recuerdo la noche en que vosotras ya acostaditas ( Tú eras la mayor y te llevo 4 o 5 años!) Yo, sentada al fresco de la ventana os contaba algo macabro (entonces sí que podía inventar!) La que se llevo el gran susto fui yo. Por un segundo creí que una de vosotras me había tirado una de las gomas con que os recogíais el pelo, pero esa goma tenía vida propia y recorría mis dedos subiendo ya hacia el brazo. Recuerdo haber gritado al mismo tiempo que me deshacía de este asqueroso bicho que fue a parar a la cama de una de vosotras. Las cuatro en el cuarto, a la claridad de la luna, saltábamos con un griterío infernal. Los mayores, que tomaban el fresco, aparecieron inmediatamente y dieron la luz. Me echaron una mirada fulminante y no atendían a lo que les decía, ni creían que algo había en la habitación. Finalmente encontraron un Ciempiés de un tamaño nunca visto; redondo, gordo, uf, me entran escalofríos.
Esto era en Lopagan (Murcia) en aquel chalet que estaba a medio acabar y cuando todavía no habían puesto luces en las calles y las noches eran noches de verdad.
Seguro que te acordarás, si no pregunta a tus hermanas.
Y esto se veía desde aquella ventana.

http://tinyurl.com/27vu6bz

Chiqui dijo...

Y sí, lo que dice el Pingüino sobre Borges es muy cierto. Todos tenemos esa impresión de no saber si hemos soñado, imaginado o vivido algo; lo hemos leído u oído de otros y hecho propio. Pero forma la experiencia del ser humano y por eso somos diferentes.
De Pili no sé mucho. La última vez que la vi seguía conquistando a los chicos. Como sus cinco hermanas, porque eran seis a cual más guapa, se casaría y estará rodeada de una familia grande que la querrá mucho. Dudo que se olvidara de aquella experiencia, cosas así te marcan, como mínimo te hacen desconfiada y te mantienen alerta. Mis hijos solían decirme cuando eran pequeños que en vez de profesora debería de ser detective!

Chiqui dijo...

Gracias Ángela. Mis mejores recuerdos vienen de mi niñez! Me mimaron mucho.
AMALIA, no eres prima pero te voy a adoptar como si lo fueras. Gracias por tu cariño.
Marigaila, parece que me conoces bien, no sabes lo intrigada que me tienes. Qué bien me lo pase en los tiempos que leía y releía a Valle Inclán. Tengo que volver a él. Sabes que Leda Schiavo, experta en su obra, solía decir que era el amor de su vida? Casi como yo con Bécquer!

tex dijo...

Chiqui, siempre despiertas esta reacciones cuando pones algo personal, creativo. Yo creo que te has equivocado de profesion.Vaya, ya se lo que piensas del tema pero quizas te equivocas.

amalia dijo...

Chiqui, ahora que viste Yerma se confirma mi prejuicio.Lo primero que pensé cuando Christopher nos contó su experiencia fue:mmmm... esto me suena a hacer un Musical a partir de una obra de teatro No japonés!

Chiqui dijo...

Tex, recuerda que - se podría decir - mi profesión me eligió...y disfruto de lo que hago que se conecta bastante con la escritura. No te olvides que también enseño literatura!

Se me olvidó decírselo al profesor de literatura que se enfado conmigo por mis comentarios irreverentes hacia la novela...

Chiqui dijo...

Amalia, no es que no ayudara la musica, es que iba contra corriente!

Elvira dijo...

Tu querida amiga tenía un rostro duro donde los haya. Me recuerda a otra amiga mía quien, en mitad de la noche, cuando tratábamos de dormir en un antro infecto a las afueras de Londres, en el que por una libra te daban una manta y te dejaban elegir el colchón tirado en el suelo de una nave... Uf. Bien, pues ella me despertó y me pidió cambiar mi sitio por el suyo. Cuendo, entre sueños, le pregunté la razón, me soltó que el tío del colchón de al lado le estaba metiendo mano. ¡No te amuela! Lo curioso es que a mí no se atrevió a meterme mano. O no quiso.

Chiqui dijo...

Creía que te había pasado algo parecido a la cruel broma que le gastaron a Don Quijote con el colchón! Mi amiga tenía unos 12 años pero la tuya no tiene excusa. Seguís siendo amigas?

Una de las cuatro dijo...

Fabulosas fotos. Siempre formarán parte de mi vida, y la anécdota del ciempiés también.
Que tiempos! Aquello ya no existe, no así. Nada es como era entonces. Nada en esos veranos estaba contaminado,nosotras todavía tampoco.
Mejor guardar el recuerdo en el recuerdo.
Un cuadro de ese molino preside mi salón y mi memoria. Me gusta rememorar cuando en mi vida todavía todo era auténtico.
Un abrazo

Divinas Palabras dijo...

Claro que te conozco, y juntas fuimos a ver Divinas Palabras en los tiempos en que ambas hacíamos nuestro pinitos en el teatro, mientras tu representabas Yerma yo hacía el Enfermo Imaginario de Moliére ¿Recuerdas?
Soy tu amiga.
Soy la marigaila

Chiqui dijo...

Marigaila!!!Tengo una foto de ti en el escenario. Pareces una Mademoiselle, o eras madame? con el pelo ondulado y recogido en una cola, falda negra y camisa de encaje blanca. Qué papel te tocó.
Cómo no se me ha ocurrido? Dime que ha sido de tu vida? Todavía interpretando, o has sentado la cabeza como yo?
Vaya sorpresa!

Chiqui dijo...

Una de las cuatro. Pues sí, recuerdo ese cuadro en el salón de una de las cuatro, y no es el mío. El recuerdo, si en bueno, bueno está! A recordar se ha dicho!. Un besazo.

Anónimo dijo...
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LA OTRA dijo...

Me acuerdo de las noches calurosas, del olor a vinagre que remediaba las quemaduras del sol, del sonido de aquellos enormes y gordos mosquitos trompeteros que nos dejaban la piel como un campo de batalla.
Pero lo más vivido en mi memoria eran esas noches negras, donde los monstruos cobraban vida, muy cerca, pues la única luz que había se quedaba muy corta para disipar las sombras de nuestro alrededor.

El consuelo de irse a la cama eran los cuentos, una silueta dibujada en la ventana de nuestra habitación contando historias interminables...aquella noche, como muchas de aquel verano, era la de "los viajes de Gulliver", que normalmente visitaba sitios hostiles y agresivos, misteriosos, que me hacían agradecer la seguridad de mi colchón. (El mío al menos no era de lana, como el de una de las cuatro).
y Chiqui, siempre quedará en mi recuerdo el fabuloso grito que salió de tu dulce boca (berrido), y la sensación brutal de que te nos ibas por la ventana.
Aunque he de reconocer que lo que siempre quedará en mi retina es aquella bestia negra, enooorme y cilíndrica que nos miraba desde el alféizar (sin pulir) de la ventana.
Este hecho ha cambiado mi vida. Desde entonces duermo a 15 centímetros exactos de cualquier pared que rodee mi cama. Curiosamente, el lugar en el que más me ha costado desarrollar este rito-patología ha sido en un hotel de Nueva York, donde creo que la room la diseñó un ingeniero más que un arquitecto, y que se dedicaron a jugar al tetris con el mobiliario.

Chiqui dijo...

"alféizar" Esa palabreja sólo le podría haber salido con tanta naturalidad a la pequeña. Y como pequeñita que eras el incidente del ciempiés te dejo honda huella. Vaya, y yo sin saber de esas manías de dormir a 15 centímetros exactos de la pared. Como me ha gustado lo de que "te nos ibas por la ventana", qué bien lo has dicho! Ahora recuerdo que en el intento de sacudirme de encima al bichejo (monstruo para ti!) si que tuve la sensación de que 'me iba por la ventana', habría sido un final digno de un verdadero cuento de horror.
"La otra", cómo se te ha ocurrido el seudónimo? siendo cuatro no puedes ser la otra!
Anda, entra de vez en cuando y refréscanos el vocabulario y los recuerdos.
Quién dormía en el colchón de lana? Vaya lujo!

Chiqui dijo...

Cuántas memoria, el vinagre, los mosquitos, pero sobre todo esa oscuridad de la que hablas...
Un beso, preciosa.

camelot dijo...

Pero que talento teneis las tres ( por donde anda la cuatro?) Yo creo que si quisieran popdrian contar vuestras memorias en grupo en el blog. Lo que no recuerda una lo recuerda la otra ( por que no esta bien "la otra" chiqui ) No se si han hecho esto antes pero es muy interesante. Tu que crees chiqui?

camelot dijo...

Siento los errores de antes. Hace mucho que no uso vosotros. Disfruto mucho de este intercambio de recuerdos. Chiqui, por que eres tu "chiqui" si eres la mayor. Ya se que es el nombre de tu perro pero recuerdo que decias que te llamaban "chiqui". Es una tonteria, no te molestes.

Elviespectante dijo...

¡Vaya! Bonita zarabanda se ha montado en un rato. Para contestar a tu pregunta, Chiqui, sí, seguimos siendo amigas, aunque hace siglos que no sé de ella. Un día de éstos tengo que volver a llamarla; ella nunca lo hace.
En cuanto a los recuerdos de las cuatro, es genial, estoy con Camelot en que lo vuestro es el relato, el romance de ciegos o lo que sea, pero contad, contad, benditas.

tu prima dijo...

Pues sí, prima. Ya has visto que nos acordamos estupendamente. De hecho, la que te tiró el ciempiés, sin querer, fui yo. Lo toqué en la pared y creí que era una cinta del pelo enganchada en el cemento (es verdad que la casa estaba sin enlucir ni pintar); pero, por si acaso, sacudí la mano con fuerza y al notar el bicho, pegaste un salto que por pura casualidad, como dice la otra, no te hizo volar por los aires.

Las fotos del molino me han encantado. He estado un rato descargando las del sitio de donde procedía la que nos has puesto. Gracias, son unas imágenes impagables por lo que evocan.

Y aunque no creo oportuno centrar el debate en nuestros recuerdos de la niñez, sí voy a disentir de lo que dice la una de las cuatro que tiene un cuadro del molino Quintín en su salón. Los recuerdos, cuando son cálidos y reconfortantes, hay que sacarlos a menudo. Anima mucho recrear mentalmente un buen rato pasado. Es casi como volverlo a vivir otra vez.

Chiqui dijo...

Ah! Prima, con que fuiste tú la que me tiraste el bicho? Ya ves lo que ocurre cuando cuatro reconstruyen lo que pasó. La idea de Camelot me está tentando... soy consciente de que mi recuerdo es selectivo; siempre me quedo con ganas de que otros que pasaron por la experiencia aporten lo suyo. Fascinante!
De acuerdo, los recuerdos - malos o buenos - hacen que entendamos mejor la realidad en que vivimos y quienes somos. Me alegro que te hayan gustado las fotos. Habrá que darle las gracias al fotógrafo.
Ni idea tiene de lo feliz que nos ha hecho.

Chiqui dijo...

Elvi, esto podria ser interminable si nos metemos en ello...

Una de las cuatro dijo...

Puntualizaciones para las otras tres:

Chiqui, el tener un colchón de lana como me tocaba a mí era un dudoso privilegio, pues todas las mañanas tenía que darle la vuelta y zarandearlo convenientemente para que quedara más o menos mullido y presentable, trabajo que os evitábais las que disfrutábais del lujo de tener un magnífico, moderno e indeformable flex.

Otra: Siento disentir de tus recuerdos pero en la memorable noche del cienpiés Chiqui no leía los viajes de Gulliver, eso hubiera estado bien pero por más que nos pese ahora nos leía nada menos que Mujercitas ¡Aquellas cursilonas eran nuestras heroinas!

Prima: Yo recuerdo muy gratamente aquella época pero no puedo a veces cuando me rememoro antes y me miro ahora tomar conciencia de la cantidad de potencial que he dejado en el camino. Inevitable. Pero ¿Que habría pasado de haber seguido por otros derroteros? Porque yo era una soñadora empedernida, las cuatro lo éramos. En mí, los sueños de aquella niña no se han cumplido. Sin falsa modestia posiblemente soy una tía estupenda, pero a la niña que fuí ten por seguro que la he decepcionado. Que le vamos a hacer.

Chiqui dijo...

Pero si yo en la puñetera vida he leído los viajes de Gulliver (Sí, recuerdo que el libro andaba por casa. Vale, puede que hasta os lo leyera, pero no a oscuras) Creo que tu hermanita lo usa como imagen en su comentario.
Lo de Mujercitas?... Estás soñando? Eso vino cuando viviamos en Cadiz!!! Recuerdo haber pasado toda la tarde de una Noche Buena buscando "Ocho Primos" porque habíamos agotado a las mujercillas... Cómo demonios iba a leer Mujercitas a los 13 'a la luz de la luna'? Como dice la pequeña: sólo se podía percibir la silueta en la habitación! Además, por entones, me lo inventaba todo. No necesitaba libros.
En Cádiz, unos tres años después, me pasé la tarde de Noche Buena buscando "Ocho Primos" que seguía a Mugrecitas.

Que los sueños de niña, en tu caso, no se cumplieran...pues imagínate los míos o los de tus hermanas...o el resto del mundo!
Qué quieres que te diga, la niña que yo era quería ser: bailarina, actriz, escritora, periodista...Todo menos lo que soy. Ahora estoy en el intento de entender cómo he llegado aquí. Lo mismo que tú y tus dos hermanas y las amigas que nos rodeaban entonces.
Sólo tienes que volver a tus padres y darte cuenta que nunca fueron lo que soñaron cuando jóvenes.

Oye, no nos estropees el rollo! Todavía estamos a tiempo!
Besos, tía estupendísima!

Elvi cursi dijo...

Entraré como tyercera (¿?) en discordia para protestar, primero, por llamar cursilería a "Mujercitas" como afirma Una de las cuatro (¿no serás Prozac, por un casual? Lo digo por el estilo) y menos aún "Mugrecitas" como dispara Chiqui que, cuando se pone borriquita no hay quien la gane. Es un libro y peli de mi infancia y me gusta mucho. La peli no recuerdo quién la dirigía (salía Liz Taylor) porque las versiones posteriores me parecen una payasada.
Y, por fin, nunca es tarde para leer los viajes de Gulliver. Casi que me voy a poner a ello en cuanto acabe los dos que tengo que leerme. Y caho, que me voy p'a Madrid. ¿Qué quieres que te traiga, Chiqui?

amalia dijo...

Elvi conoces la modesta propuesta de Johnatan Swift? Es genial
http://www.ciudadseva.com/textos/otros/modesta.htm

Chiqui dijo...

Elvi, lo de Mugrecitas creo que me lo cambio el corrector automático... Dónde ves a Prozac? Hace la tira que no pasa por aquí. Y no, no es mi prima ( que yo sepa) pero - como a Amalia - también la adoptaría!
Ya sabes lo de la canción: a Madrid sólo quiero ir!

LA OTRA dijo...

Una de las cuatro si que dramatiza...Seguramente la niña que fuiste se sentiría encantada y un poco intimidada de la mujer que eres ahora...yo, cuando era pequeña, no me planteaba como sería de mayor, simplemente pretendía sobrevivir en un mundo de mayores un poco inestables y unos niños altamente crueles.
En aquella época no existía "acoso escolar", pero lo había, sin ponerle nombre.
Era realmente un modo de aprendizaje para el futuro, ya se sabe, lo que no te mata, te hace más fuerte.
¿Que si la niña que fuí se sentiría decepcionada con la mujer que soy ahora?...¡Para nada!, estaría encantada, porque ahora a esta mujer los compañeros no le pegan, ni los colegas se meten con ella, ni tiene miedo de que la abandonen en el cole, un paraiso oye.

tu prima dijo...

¡Qué razón tienes, LA OTRA!.

Elvi preguntona dijo...

¿De verdad tuviste alguna vez miedo a que abandonaran en el colegio? A mí eso ni se me pasó por la cabeza. Incluso intuyo que me pudiera haberte gustado bastante.

Elvi no encuentra dijo...

Amalie, no encuentro lo que me dices: me salen muchos libros escritos por el mismo señor pero nada de la modestia de Swift.

Una de las cuatro dijo...

OTRA, es que yo no tenía miedo de que me abandonaran en el cole ni me pegaban los compañeros ni los colegas se metían conmigo.
Ahora hija mía trabajo en un campo minado donde a poco que me descuide hay alguien acechando para ponerme una zancadilla, para pillarme en un renuncio o para ocupar mi puesto. Mi entorno actual es mucho más hostil que el de entonces. Bendito cole, era mucho más manejable que mi "cole" de ahora
Y mis sueños no eran ser bailarina ni actriz ni nada de eso, yo me refería a otros sueños, porque de alguna manera esperaba mi momento para ser dueña absoluta de mi vida y capaz de hacer todo lo que quisiera (grandes cosas, claro)y eso es lo que evidentemente no he conseguido.
Aparte de eso, me ha gustado mucho tu entrada, OTRA.
Es curioso y muy grato encontrarnos aquí las cuatro, en el blog de Chiqui.
Mujercitas sí es una novela cursi donde las haya, otra cosa es que nos encantara entonces, pero cursi, un rato.
Y sí leías aparte de inventar, Chiqui, no se si con la luz de la farola, o una linterna o que, o lo mismo hacías que leías y no era así, hace demasiado tiempo para recondar detalles pero yo guardo tu imagen sentada en la ventana con un libro en el regazo.

amalia dijo...

Elvi copiaste y pegaste el enlace que agregué? Por aquí funciona...
El título exacto es una modesta proposición

Chiqui dijo...

Querida OTRA. Recuerdo esos días de tu colegio. Como dices, te hicieron la que ahora eres y bien describes. En cuanto a lo de dramatizar, creo que puestas a ello las cuatro somos muy buenas...pero esta última (una de las cuatro) de momento nos supera a las tres juntas. Será posible? Vaya contrastes.

Ninguna nos imaginábamos lo que somos hoy, eso seguro. Me entran ganas de coger un avión (!) y plantarme ahí para seguir esta 'charla' en persona.

Chiqui dijo...

Amalia, figúrate que se hiciera una proposición de ese calibre hoy ( un poco brutal, no?) La mayoría de la gente, en este pais, no podría identificar una sátira a no ser que se lo explicaran antes.

Si que se abre, Elvi!

amalia dijo...

Digamos Chiqui que no es muy "políticamente correcto", no?. Término que cada vez me suena más hipócrita. Es increíble que haya que aclarar que es una sátira!
Cómo lo habrán tomado cuando Swift lo escribió?

Chiqui dijo...

Creo que en su época, y al público al que se dirigía, no necesitaría aclaración. De hecho, me gustaría saber si el original venía encabezado con "sátira", como en el enlace que nos has dejado.
Ahora las sátiras están quedando relegadas a los "Comedy Clubs", a los programas de "Saturday Night Live" y a la cubierta del New Yorker (con excepciones)

Hay un excelente libro sobre Swift ( en inglés) de A.L.Rowse

Murió de una apoplejía...no es de extrañar!

pingüino despistado dijo...

Es evidente que teneis que reuniros las cuatro a terminar de reconstruir escenas y recuerdos, porque desde fuera parece que os estáis in ventando algunas cosas..., lo cual casi es más deiveritdo y más mejor.

amalia dijo...

Chiqi me lo acabo de comprar por 0,01 €.
Cada una de ustedes vivió aquellas anécdotas del pasado de una forma distinta. Lo que demuestra que no hay una sóla Historia como pretenden enseñarnos en la escuela!

tu prima dijo...

Pingüino, no nos retes, que monopolizamos esto y no iba a haber quien lo soportara, pero inventar, ninguna se ha inventado nada ... todavía.

Jandro dijo...

Era un niño. Subí a un arbol y me retrepé allí arriba arriba. Como no supe bajar estuve toda la noche allá encima de una rama. En lo alto. Hasta me llegué a dormir contando estrellas. Por la mañana vino mi mamá, me bajó y me sacudió fuerte entre lloros y besos también. Lindo cuento que fue verdad.

Chiqui dijo...

Gracias, Prima, por lo de que no hemos inventado, porque el pingüinito puede que no me crea a mí.
Pingüino, reunirnos nos reunimos todos los anos pero no nos queda tiempo para rememorar, nos ponemos al día!
Amalia, si que compras barato! Ya me dirás.

Chiqui dijo...

Lindo y tierno, Jandro. Y mira que poco espacio usas para contarlo, el resto nos lo imaginamos. Te felicito!
Pobre madre...

Elvi Horreur dijo...

Ya he leído lo de Swift, Amalia. Humm, qué deliciosa costumbre la de los ajusticiados de Formosa...