martes, agosto 30, 2011

EXAMEN DE CONCIENCIA

Recuerdo aquellos tiempos, al rededor de mi primera comunión -- entre los ocho y los doce-- donde el examen de conciencia era una gran responsabilidad. Ahí estaba yo, pensando y repensando todo lo que había hecho durante la semana que hubiera perjudicado a mi prójimo, o no lo hubiera favorecido: por el hecho de ignorarlo y considerarme yo el ombligo del mundo...Pecado de omisión!
Antes de confesar me concentraba intensamente y hacía una lista mental de todo lo que consideraba 'pecado'. La lista siempre era corta, lo cual me hacía sentir mal ¿ cómo podía ser tan buena!? Las tentaciones del diablo -- supuestamente-- nos "acosaban" diariamente. Todo lo que podía recordar era una mentirijilla, una desobediencia, jugar en la calle mientras mi madre se quedaba sola, dormida por la morfina... A veces me inventaba cosas para que mi confesión fuera más importante. Seguro que era más mala de lo que yo creía, pero no lo sabía reconocer.

A los dieciséis años -- la última vez que me confesé --- un cura me interrumpió con impaciencia diciéndome " venga niña, no me hagas perder el tiempo". Este hombre me abrió los ojos, aunque me hizo sentir ridícula, imbécil. Con el permiso de mi tía dejé de ir a misa los domingos.
Pero de todo esto me ha quedado una costumbre bastante sana, creo yo. No soy religiosa, no soy creyente, sólo creo en el prójimo... y el prójimo empieza conmigo; no deberíamos esperar de otros más de lo que uno puede dar.
Durante años, antes de dormirme, he pensado siempre en la ropa que me pondré para ir al trabajo al día siguiente...Cuando me despierto no pierdo tiempo, en menos de 15 minutos estoy lista. Después de resolver el problema de la ropa, y sin poder dormir, paso a repasar el día, la semana, el mes...mi vida. No es un recorrido agradable, pero creo que tampoco lo sería para el más santo que pise este planeta. Si de algo me sirve este recorrido nocturno-- este examen de conciencia que nada tiene que ver con la religión-- es para conocerme mejor y saber hasta dónde llega mi egoísmo, hipocresía e indiferencia a lo que me rodea. El examen de conciencia (y que cada cual lo llame como quiera) ayuda a conocerse uno mejor...

Claro, no hay garantía de que te ayude a conocer mejor al otro , porque el prójimo -- aunque empiece contigo-- no eres tú.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo siempre confesé los mismos pecados (desde los 8 a los 14 años, mi temporada en la religión). Estos eran los que nos pusieron de ejemplo las monjas durante la preparación para la primera comunión que, en aquel tiempo, fue de 15 días. Estos son: he dicho mentiras, he "contestao" y pido a Dios que me perdone por todas las demás faltas.
El examen de conciencia lo hago todas las noches desde los 8 años y creo que nunca he sido creyente. Al menos no desde que deje de ser niño como aquel "Jesusito de mi vida eres niño como yo".
Conservo las notas de cuando tenía 11 años con el informe en el que las monjas apuntaron: muy alegre, dócil, creativa, "seriedad poco infantil". Esto último ¿Sería fruto del repaso nocturno al comportamiento del día?

Anisia Serendipia

Chiqui dijo...

Imaginate, Anisia, que pecados podríamos tener a esa edad.
Lo de contestona no lo entendía, para mi simplemente era mi derecho de aclarar una situación mal entendida por la que era castigada!

Estaré viajando en los próximos días! Que pesadilla!

Anisia Serendipia dijo...

¡Buen viaje!

Sila dijo...

Cuando se enteró mi padre – nada creyente- de que me tuve que confesar ante un cura o ¨curaco ¨como el los llamaba, antes de hacer la comunión, se enfadó muchísimo ya que
no le entraba en la cabeza, qué pecado podría haber cometido una niña , en este caso yo, su hija ,o, tú… que bueno que ya vengas pronto!

tadeusz dijo...

yo creia que ya estabas en Madrid. Cuando empiezan las clase ahi?

Otra cosa, a que en tu examen de conciencia por las noches te arrepientes de no haber cambiado el agua a los perros?

Chiqui dijo...

ME ACUSO, queridos, de tener esto descuidado pero todavía estoy con la resaca de un largo viaje; tuve que hacer escala y espera larga en NY. Espero estar instalada en el barrio de Salamanca – donde tengo amigos-- en un par de días, conocer a mis colegas y asegurarme que estoy preparada para el primer dia de clase…con algo nuevo, no sé si zapatos o cartera.

No Tadeusz, lo de No cambiar el agua no es mi pecado, pero creo que sí es el tuyo.!
Una pena que no coincidamos esta vez…

amalia dijo...

Chiqui bienvenida a este lado del Atlántico!
Me imagino que nos irás contando cómo te va con las clases.
Algo nuevo? Trae buena suerte?

Elvimalota dijo...

Ay Chiquitina, qué vas tú a ser mala...(leer con acento de Palencia. ¿Te puedotelefonear al que acaba en 398?

Elvimiedica dijo...

Te dejé un comentario en lo de Irene, Chiqui. Yo creo que hay más ahora. Diría otra cosa: empieza a haberlos en esta tierra catalana, que antes ni se sabía de esos vientos huracanados... Dan miedo, jo.

Chiqui dijo...

AMALIA. Gracias por tu Bienvenida. Bien llegada he sido. .. Y lo habría sido más aun si no fuera porque me encontré a mi tío a punto de entrar al quirófano. Todo ha salido mejor de lo esperado, gracias sean dadas. De los médicos del equipo dos eran de la familia, su hija y su nieto (madre e hijo) Qué lujo, verdad?
Lo de los zapatos o cartera nueva? estaba pensando en los niños y su vuelta al cole…

ELVI querida. No, ese teléfono lo he desechado, tengo otro más moderno. Yo te llamo.
Bien visto, si me confesara hoy con toda seguridad queme volvería a decir el cura que no le hiciera perder el tiempo…así de poco he progresado!

sofia simões dijo...

¡Bem-vinda, Estrella! Un abrazo.

Chiqui dijo...

Gracias, Sofia. Nos vemos pronto.