sábado, septiembre 01, 2012

Navegando los mares de Amalia Carrara

Bradamante

América a un lado, al otro Europa…  Han navegado hasta el puerto de Boston tres barcos de la flota de Amalia Carrara: Bradamante, Star Fisher y Stella Maris.
Dos que compré en Etsy y el tercero, Amalia no lo ancló y siguió a los otros; una sorpresa. No es de extrañar que estos días ande canturreando los pocos versos que recuerdo de Espronceda.
No hace mucho que  me encapriché de estos, veleros algunos, buques otros y hasta  simples pesqueros. Sin preguntar a Amalia, suponía que los hacía en colaboración con otra alma gemela que se dedicaba a la parte metálica y que ella ponía las velas, las estrellitas, en fin, la cerámica. Pero no, estaba equivocada, son creación única de Amalia. 


Big Fish
Desde que abrió su galería, El puente, Amalia ha experimentado con materiales que le permiten trabajar durante el horario comercial: alejada de su taller, de su horno, esta imaginativa  artista se mantiene ocupada en la creación de un mundo para los que necesitamos un escape por los cielos y los mares, pero nunca lo haríamos en cruceros o lujosos yates llenos de pretensión y mal gusto; o si voláramos sería con un Valium para dormir durante el trayecto.  Y así, cuando uno mira estos juguetes de la imaginación, nos transportamos a sitios que sólo el alma conoce. Tienen los objetos que pasan por las manos de Amalia cierta cualidad inquietante y al mismo tiempo placentera. En mi caso, cada vez que miro uno de ellos experimento una sensación diferente. Le pregunto a Amalia que de dónde viene su inspiración; claro, sabía que no era de Espronceda! Me escribe sobre los barcos:



Calliste
"A medida que fui haciéndolos me empezaron a "regar" mi imaginación ideas, recuerdos, vivencias. De Chirico siempre me gustó  el silencio  que invade su obra. Es un silencio que se deja escuchar, como los segundos después del último acorde de una pieza de música. Y me suena que esas velas tan blancas, de un material tan noble como es la porcelana, transmiten serenidad y esa serenidad se puede escuchar bajo la forma del ruido de las olas. 
También me acordaba al hacer los barcos de las ciudades invisibles de Italo Calvino. Se me ocurría que, como aquellas, los barcos que iba haciendo eran imaginarios e inexistentes."

Stella Maris
Y así  los bautiza :
Bradamante (la enamorada del caballero inexistente)   Kallíste, que en griego antiguo quiere decir ‘La más bella’, Star fisher, Stella Maris. Los 3 veleritos se llaman Lucero (por el lucero del alba), Twinkling star (porque mi hija cuando era chiquita cantaba la canción en una versión propia muy dulce) y Monoceros (unicornio en griego)…

Star Fisher
Pero qué quieren que les diga, ¡a mí me parecen nombres de lo más romántico!



Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza y el viento;
mi única patria, la mar.


Lucero,Twinkling Star, Monoceros

miércoles, agosto 29, 2012

ISAAC: “Deja vu” para New Orleans y la costa de Mississippi.


Hoy hace siete años que Katrina arrasó parte de New Orleans y  la costa del golfo de México. En estos momentos  casi 800.000 familias sin luz y a algunas de las mismas zonas en que Katrina dejó sin casas a cientos de personas--  algunos de los que volvieron a edificar-- la han vuelto a perder.  

A la espera de ponerme en contacto con los muchos amigos que tenemos allí, y con la esperanza de que salgan de esta con mas suerte que hace siete años, permanezco atenta a  CNN.

jueves, agosto 23, 2012

A CADA COSA SU PRECIO




Hace tiempo que observo  en los supermercados americanos que las frutas, tubérculos y otros productos que se solían vender al peso tienen ahora asignados precios individuales. Me pregunto si  esta es una estrategia para crear  puestos de trabajo.
 Las más vistosas son las bananas. Para venderlas de esta forma las bananas se presentan en los puestos de frutería de acuerdo al tamaño, color  y proceso de maduración, en manojos idénticos. La ventaja está en que uno puede arrancar dos maduritas, tres en su terso verdor y un par gigantes para los ansiosos en la familia…Las pequeñas doradas son las más sabrosas!

sábado, agosto 18, 2012

Una educación sensorial : Rafael Argullol

























Hoy llegó en el correo Una educación sensorial de Rafael Argullol. Empecé por el principio y pronto me encontré saltando de una página a otra hasta llegar al último capítulo. Conclusión: volveré a empezar. Tendré que resignarme a hacer algo que detesto: iré acompañada de un lápiz y subrayaré, marcaré al margen, usaré signos y hasta me remitiré a otras páginas; justo lo que hacía en el bachillerato.
Para un lector de amplia cultura en las artes, filosofía, historia en general, este  libro ha de ser una brisa fresca que le traerá memorias de un mundo a punto de desaparecer. Para esta servidora será un paseo en barca a remo. Don Rafael, bien podría ser este libro el manual de clase del futuro… ¡Imagínese los derechos de autor!


He tenido mi recompensa al saltar al capítulo XX donde se encuentra la Venus de Velázquez, mi favorita. Velázquez se sirve del espejo para ofrecer una Venus a la que todas las mujeres podemos aspirar -- en el espejo-- un cuerpo divino y una cara terrestre (vulgar, solía yo pensar). Escribe Argullol que “aunque apenas insinuada, la cara de Venus en el espejo humanizaba definitivamente a la diosa…” Divina siempre en la pintura anterior (Tiziano, Giorgione), “Venus descendía a la tierra de la mano de Velazquez”.

Se refiere Rafael Argullol a "J.P." Cuando era joven -- explica-- utilizaba esas siglas “para designar a Josep Pijoan, eminente historiador del arte.” Y esas siglas nos unen.

El planeta da vueltas y así es fácil volverse a encontrar con las mismas cosas. Me recuerda mi marido un “encuentro” con “J.P.” hace años cuando trabajábamos en dos libros sobre una familia de ceramistas, y sobre el pintor Walter Anderson. Comenta él que las obras de Pijoan tuvieron repercusión no sólo en España sino en Norteamérica. En un pequeño pueblo de la costa de Mississippi, alejado de toda cultura de museo y ávido de pintura y de escultura Walter Inglis Anderson, el mejor acuarelista norteamericano de todos los tiempos, encontró, no se sabe cómo ni dónde, uno de los tomos, en español, de la Summa artis de Pijoan. Tenía Anderson la idea de que para "realizar" sus lecturas debía transponer el texto--el que fuera-- al mundo del dibujo, y con frecuencia, mientras leía los grandes clásicos, desde la Divina Comedia hasta los Viajes de Humboldt, llenaba su mesa de dibujos. Hizo miles de ellos al leer el Quijote. En el caso de Pijoan, no sólo reprodujo a vuelo de pluma innumerables ilustraciones fotográficas de la Summa artis sino que tradujo cientos de páginas del texto, bregando con un idioma que desconocía. En los días anteriores a la red, un pintor de Ocean Springs, Mississippi, apenas tenía manera de saber que gran parte de la Summa estaba ya traducida  al inglés. Pero claro, no le habría importado. Mientras traducía, se acercaba amorosamente-- 'realizaba' mediante la palabra y la imagen--al autor de la "mejor historia del arte de todos los tiempos". De "todos los tiempos" en más de un sentido, pues arrancaba Pijoan, como Walter Anderson, de tiempos y culturas remotas, y los dibujos y acuarelas y escritos de Anderson se alimentan del mito, de la leyenda, y de la literatura. "Ignorar la historia del arte", decía, "es renegar a nuestra herencia".

No hay porque sentirse “disminuida” si tengo que leer este libro con lápiz en mano; será  una “realización”,  como diría  W.I.A.

lunes, agosto 13, 2012

Agosto: Turmalinas y peridotos (para Ada)

El verano se me está pasando entre regar el césped, lavar cortinas, y aprovechar los restos de lo que fue un gran entretenimiento para mí, los collares. El fotógrafo se pasea por la casa apuntando con su IPhone lo que se le antoja.






Y como diría Lorca: "tus palabras - pececillos - nadarán alrededor"...¡Ay, Amor!



domingo, agosto 05, 2012

English Only!


Voy a dedicar este video a Félix de Azua con la seguridad de que le divertirá. 
Ya ve usted, don Félix, si las cosas se ponen peor por ahí, mudarse aquí no será una opción para usted; como no lo sería para mí.


El último día de “actividad” para el Congreso de EE.UU, hasta su vuelta en septiembre, se inició de nuevo el debate para hacer  el inglés la lengua oficial del país, ¡como si no lo fuera ya! El representante John Conyers protestó leyendo su opinión en un pintoresco español. Un momento refrescante de este caluroso verano; todavía los hay con imaginación y sentido de humor. Que Dios lo proteja.


sábado, julio 21, 2012

América para gobernar, islas Caimán para veranear



¿Recuerdan cuando les traje aquí a Obama cantando? Y cómo Mitt Romney le  replicó con su desafinada 'América the Beautiful'; dejando caer esa poca gracia que Dios le ha dado.
Yo recuerdo  haber pensado cómo demonios habían dejado a Mitt hacer el ridículo de tal forma. No hay que ser un genio para saber que ese momento de bobo narcisista le costaría caro al candidato republicano. Claro que, también puede ser que Obama pague por el ingenio (¿golpe bajo?) de los que han montado el anuncio que hoy dejo aquí. ¿Y qué? Si Obama no gana las elecciones no será  por los méritos de Mitt Romney, será porque – después de quedar claro que un negro puede gobernar tan bien o mejor que un blanco – los prejuicios están más a flor de piel que nunca en America the Beautiful.



domingo, julio 08, 2012

IBERIA 6165: la pasajera del 8C




El vuelo IB6165 procedente de Madrid me traía de regreso a Boston. De allí, un autobús me devolvería a mi casa en Vermont y a la quietud que ahora añoraba. 
Volvía de viajar por España con dos buenos amigos que no conocían el país, de recorrer muchos kilómetros para enseñarles mis rincones favoritos y, de paso, ir a Santiago de Compostela a darle un abrazo al Santo y prometerle una visita a pie el año que viene.
Pero no era el cansancio físico el que me había desbordado sino el esfuerzo de abrir un puente entre mi vida americana y mi vida española. En este viaje había compartido con mis amigos mi familia, algunos recuerdos de mi vida en España, y los primeros esbozos de un plan para retornar definitivamente en un futuro próximo. Esto puede ser fácil para otros, pero no para mí, que guardo celosamente mi intimidad a base de separar episodios de mi vida en compartimentos estanco.
Volvía, como digo, agotada, y además con un pie escayolado. Por suerte, el pertinaz acoso a una azafata al comienzo del vuelo había dado fruto y había conseguido cambiarme a un asiento de mampara, el 8C, para poder estirar el pie sin ser atropellada por carritos de bebidas o viajeros absortos.
Detrás de mí, en el 9C, viajaba mi amigo G. Tras varias horas de vuelo, en las brumas del amodorramiento viajero, noté que G. hablaba con la pasajera del 9A. Sorprendente, porque él, aunque me acusa a mi de hermética, no es precisamente extrovertido y usa su Kindle como escudo protector contra conversaciones inanes. Oí un par de veces mi nombre y eso me despejó del todo. Miré discretamente por encima del asiento. “Española,” pensé. “Qué le estará contando.”
La conversación continuó hasta que G. insistió en presentarnos: “She is Spanish too…she teaches… “ No me parecía una coincidencia extraordinaria, particularmente en un vuelo de Iberia. Pero sí lo era. En los diez minutos que siguieron descubrimos que 9A y yo tenemos buenos amigos y colegas en común, algunos de ellos personas a las que he querido muchísimo y con las que he perdido contacto al cambiar de profesión. Y hablamos de amigos, y de profesores y poetas, y de este blog, y de otro blog donde las dos seguimos las inquietudes profesionales y literarias de un buen amigo (y los escándalos que monta con alguna foto inoportuna).
Aterrizamos con promesas de mantenernos en contacto. El viaje acababa así con la apertura de otra puerta que no abro a menudo, la de mis colegas y mi carrera antes del derecho, los tribunales y otras cosas que han venido después. Supongo que esto  es lo que siempre acaba por pasar con los compartimentos estancos: una fisura bien puesta y entra el agua a raudales. Y si no que se lo pregunten a los del Titanic.

C.G.

viernes, junio 29, 2012

ALCACHOFAS




Una alcachofa quedaba en el frigorífico. Había que ir  al super, pero quizás podía atrasarlo un día más, o recurrir al congelador lleno de cosas que olían a cierta química indefinible pero familiar. El hielo había traspasado hasta el envoltorio al vacío del pan… Pero, cocer al vapor una pobre alcachofa era un poco deprimente. La inspiración le llegó desde el recóndito sitio que guarda los olores, sabores y textura de las cosas que vivimos, más aún, que nos hicieron sentir vivos, únicos y queridos. Sin pensarlo cogió la alcachofa: le cortó el tronco, lo peló y , sin perder un segundo, le hincó los dientes como entonces lo había hecho. A continuación la dividió en cuatro.
Frente al poyo de la cocina comenzó a arrancar, de dos en dos, las hojas de cada gajo; con  ansia apretó los dientes en ellas hasta donde el amarillo acababa y los arrastró llevándose tras ellos la carne amarga y jugosa que las hojas le brindaban. En pocos minutos había ante ella un montón de deshechos;  revisó las hojas una a una  y siguió mordiéndolas hasta llegado a un punto donde el amargor amenazaba con estropear la divina experiencia…Su lengua empezaba a sentirla como si fuera de palo.
La alcachofa la había transportado a otro mudo. Sin pensarlo, se dirigió al espejo más cercano y sacó la legua: la tenía negra! Se la miró con gusto unos segundos y empezó a reír... como lo hacía cuando era   niña y comparaba su lengua con la de su madre...Se sintió feliz el resto del día.

viernes, junio 22, 2012

Juventud...divino tesoro.



Eran los años en que el asignado “padre spiritual” te cogía la mano – la suya suave y turbia – mientras  te susurraba que , por no tener madre, necesitabas amor… ¿Y quién te lo brindaba? Esa mano de reptil de la que te deshiciste con timidez. Te preguntó si te  masturbabas.  Ignorante de ti… le preguntaste qué era eso. El te lo quiso explicar pero, con sus primeras palabras, atravesabas ya el salón donde os encontrabais y saliste a la calle. El corazón encogido y -- como cuando eras niña -- andabas a toda prisa sin volver la cabeza en caso de que el demonio, o cualquier otro monstruo de tu imaginación infantil, te persiguiera. Unos días más tarde, en la seguridad de lo conocido, le preguntaste a tu tía el significado de “masturbarse”.  Se daba ella los últimos toques en el espejo – una de esas cenas oficiales – cuando te miró con alarma en los ojos y un gesto de extrañeza. Al día siguiente se dirigió  a la parroquia para hablar con el padre superior. Nunca volviste a ver al enfermizo y asqueroso agustino; como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Tu tía podía con todo! Ahora ya sabes que – como mucho – lo mandarían a otra parroquia; o lo ascenderían a secretario del obispo.

 Pero tú no estás libre de pecado, ¿verdad? Anda, cuenta lo que hiciste con el siguiente padre spiritual. Déjalo, yo lo haré: era joven, cautivador, podría haber sido actor de cine, pensabas. La segunda vez que te dirigías a verlo te latía el corazón en las sienes. Con un crayón te habías retocado ese incipiente lunar--- que nunca se realizó -- en la mejilla derecha. La melena reluciente y lacia te caía des-cuidadamente sobre un hombro. Era la  hora de la siesta;  tocaste el timbre de aquel fresco patio  andaluz. Lo cruzó una joven criada que se arreglaba el pelo y se tocaba las mejillas con la palma de las manos; seguro que la despertaste. Te condujo a una sala sombría rodeada de libros y una mesa oscura con sillas incómodas. Entró el padre Javier: el pelo encrestado y la cara ardiente…seguro que también lo despertaste de su dulce siesta; y todo para decirle cuatro bobadas: que si la mentira, la pereza…Ahí estabais, tú pensando si habría notado tu lunar y él maldiciéndote por haberlos sacado de la cama.  Sí, idiota, “haberlos”. Ya, ya sé, te diste cuenta cuando volvías a casa -- avergonzada y borrándote el supuesto lunar -- jurando que nunca jamás tendrías relaciones con curas; y casi lo cumpliste!

 Pero, como no hay dos sin tres, habrá que mencionar al padre Agustín: alto, moreno, de nariz aguileña y voz profunda, en sus cuarenta. Daba grandes zancadas y su hábito volaba tras él…Dirigía el coro:  allí te encontrabas porque estabas colada por Javi que no te hacía caso porque su mejor amigo, Rafa,  estaba colado por ti y a quien, por consiguiente, detestabas.
 El padre Agustín te propuso (¿sospechaba él que te atraía, o me vas a decir que era una figura paternal para ti?) que si te metías a monja te regalaría una foto suya. Sé que esto te confundió; tú creías que al ser monja se  acababan las fotos, entre otras muchas cosas. Pero, como tonta que seguías siendo, no te enterabas de lo que para tu tía era obvio: “!Lo que quiere el cura es verte en bañador, de modo que no vas a la excursión”. Tu tía -- santa mujer de Dios-- que no te dejó ver una película de dieciocho años hasta que cumpliste veinte, llevaba razón, ¿o no? ¡Claro que la llevaba!  ¿Recuerdas aquel día en la playa? Sentada estabas en la toalla pensando si entrar en el agua o no cuando viste al padre Agustín en bañador, ¿sería posible? Se te encogió el estomago. Volviste la cabeza hacia otro lado,  su  mirada rebuscaba en tu cuerpo . Plegaste las piernas hasta que tocaron tu barbilla; querías desaparecer…El pasó por delante de ti acompañado de uno de los chicos del coro que con diecisiete años tenía  barriga de uno de sesenta y una cara de bobo que cuestionaba el tamaño de su celebro…Si no te metías a monja el padre Agustín te lo tenía destinado como marido. ! Tú lo sabías! Era su castigo por estar enamorada del chico más guapo del coro.

Antes de dejar aquella querida ciudad quisiste despedirte de él; no tienes arreglo… El demonio volvía a tentar de nuevo al padre Agustín .  Lo turbaste cuando supo que te marchabas. Como recuerdo te iba a regalar un libro. Cruzó el patio, cabizbajo y con menos aire en la  sotana. Tú esperaste, esperaste largo tiempo; más del que tendrías que haber esperado… Por fin te dabas cuenta que el Padre Agustín no volvería con Los Evangelios.

   El padre Agustín no sabía cómo despedirse de ti, se le ocurrió a tu romántica y loca cabeza. Sentiste tu culpa en lo más hondo del alma, si es que tenías alma... Ahora sí, ahora sí que no volverías a tentar a otro cura.

 Sé que cumpliste tu promesa. No volviste a pisar una iglesia.