jueves, noviembre 04, 2010

De nuevo, Gonzalo Sobejano.


La revista digital Frontera acaba de dedicar a Gonzalo Sobejano, maestro - y casi padre - de muchos de los que hemos pasado por su aula, una extraordinaria entrevista, parte de la cual pueden ver en este video. El video viene acompañado de unas páginas autobiográficas de las que se desprende el Sobejano que todos conocemos y el que intuimos. Páginas llenas de recuerdos, añoranzas y esperanza.

Me traigo esta cita porque no pude resistir que no estuviera en esta casa donde Gonzalo ocupa un lugar de honor:


"Comprendo y respeto todas las direcciones del sentimiento religioso, pero desearía creer en un Dios de piedad, parecido al hombre, y este deseo sería mi única forma de fe, de caridad y de esperanza.
Amando a nuestros semejantes, engendrando hijos de la carne o del espíritu, laborando en aquello para lo que cada uno sirve, todos actuamos impulsados por la misma voluntad: merecer más amor, sufrir menos olvido. Premie o no algún Dios este impulso, encaminándonos al logro de la finalidad, el móvil que alienta al hombre desde sus juegos infantiles hasta sus reflexiones últimas, no es otro: sufrir menos olvido, merecer más amor." G.S


Autorretrato de Gonzalo Sobejano from Revista FronteraD on Vimeo.




9 comentarios:

pingüino despistado dijo...

Y la cita que encabeza, demasiado hermosa, casi como si no sirviera para el lugar que habitamos, ¿no? De todas las maneras, se siente uno satisfecho de saber que hay gente que ha sido, está siendo, así. Cosas y cosas, pero sobre todo personas que merecen la pena, sencillamente que merece la pena conocerlas, saber que están.

Elvilucky dijo...

Brava, Chiqui por traer al blog este material humano casi divino. Tengo la suerte, no merecida, de compartir un almuerzo privado con Gonzalo dentro de un par de horas. Brindaremos por vosotros.

Anónimo dijo...

Mano a mano

La noche entera está en el suelo
La noche entera es mi venganza
Aunque en mis brazos las estrellas
Quieran nacer sobre los hombres
Ah tantas luces yo las guardo
Sean esmeraldas diamantes
Acaso un labio langoroso
Cantará en sueños mi fortuna
La oscuridad encuentra al miedo
Entonces ríe luego baila
Pero no puedo las estrellas
Mis manos solas van dejando

Luis Cernuda

¡Felicidades por su página!, un saludo y feliz fin de semana, D.L.

Adolfo dijo...

No conocía ese poema, ni puedo decir que lo entiendo. Recordando a GS, que tiene varios artículos sobre Cernuda (gracias, Chiqui, por esa entrevista maravillosa) he consultado la edición de Harris y Maristany de la Poesia completa. Se trata de una de las “nueve composiciones inéditas” que “figuran, juntas, a máquina, dentro del sobre de Cernuda ‘Poesías rechazadas’ (archivo Cano)”. Por lo visto estos poemas fueron excluidos de "Un Río, un Amor."

Chiqui dijo...

Sí, pingüino. Con ese hermoso deseo acaba Sobejano su 'corto' recorrido biográfico. No esperábamos menos porque así ha vivido él. Y nadie como él lo podría haber expresado tan bien; con esa precisión que es parte de su leguaje y de su forma de ser.

Chiqui dijo...

Qué bien lo habréis pasado, Elvirucha. Ya me contarás. Por estas fiestas es tradición que nos visite. Quizás para Navidad o Año nuevo...

Chiqui dijo...

D.L De donde ha sacado ese poema de Cernuda. No lo conocía; pero ya ve, como ocurre con casi toda la poesía, ahí estoy yo de protagonista. Bendito el día que me dieron el nombre de mi abuela, con lo poco que me ha gustado, a la vejez estoy aprendiendo a amarlo.

Chiqui dijo...

Adolfo, nos hemos cruzado en la escalera! Gracias por el dato.

Elvira dijo...

Deliciosa velada compartida con Nora y Luis. Gonzalo se fumó los pitillos qui quiso, aprovechando que ya queda poco tiempo para que esto esté permitido en ninguna parte. Hay bonitos proyectos literarios. Otros, eternamente postergados. El, una delicia de persona, como siempre. Un ser regalado de los dioses: debieran haberle puesto de nombre Teodoro o Doroteo.