lunes, abril 26, 2010

ROXANA

Esta bella foto de Roxana fue sacada con un teléfono móvil un mes antes de su muerte. La calidad de la foto es ínfima, pero la sonrisa la supera. Estábamos en la celebración del Bat Mitzvah de Rebeca, la hija de unos amigos. Por la mañana hubo una ceremonia religiosa que duró tres horas. Roxana ya me había dicho que saldría antes para estar con fuerzas para la fiesta de la noche: la parte de la celebración más divertida para los niños. Llegó a la sinagoga acompañada de Luis y sus dos hijos, Camila y Diego. Nadie habría sospechado que la joven madre, exquisitamente vestida, con un elegante sombrero que ocultaba los destrozos de los fuertes tratamientos que recibía, estaba luchando por su vida en esos mismos momentos…minuto a minuto.

Luchando: me resulta ajena esta palabra cuando me refiero a Roxana y a su convivencia con el cáncer durante casi diez años. Todos los que la conocieron estarán de acuerdo conmigo. Muy raramente hablaba ella de su enfermedad - sólo cuando había buenas noticias; la palabra ‘cáncer’ la evitaba. En los últimos seis años, desde mi vuelta a Boston, Roxana ha sido mi apoyo cuando necesitaba a una amiga. Nuestras llamadas telefónicas eran seguidas de una visita inmediata, éramos vecinas. Teníamos las “girls’ nights out”: acabábamos en sus restaurantes preferidos. La dejaba que escogiera el menú. Lo hacía con su innata elegancia y gracia; me recordaba a Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany's, aunque íbamos a un restaurante seudo oriental. Yo la observaba, divertida y embobada. Acompañábamos la cena con un martini; ella sabía qué ginebra y el punto exacto que requería. Hubo ocasiones que necesitábamos dos, ni nos contábamos por qué; nos los tomábamos. Cenas con martinis y algo interesante o divertido de qué hablar: preguntas, planes futuros…siempre el futuro. Yo me dejaba llevar por su entusiasmo. Solía pensar, y así se lo decía, que yo moriría antes que ella, sin que yo tenga ninguna enfermedad amenazante, simplemente por sus ganas de vivir, por las ganas con que Roxana lo vivía todo. ¿Cómo podría morir alguien así?
Esta primavera, antes de mi viaje a España, la última vez que la vi, planeamos ciertos cambios en su jardín. Con humor me decía: “yo no me podré agachar”; su respiración le fallaba. Le contestaba que se sentaría y daría órdenes. Las noticias que me llegaban a España durante mi estancia eran alarmantes. No me podía creer que a mi querida Roxana se le escapara la vida de tal forma. Volví con esperanzas. Un día después de mi vuelta besé a una Roxana que no acababa de enfriarse. En su casa, acompañada de familia y unos cuantos amigos inició ese sueño profundo que a todos nos espera .

De Roxana he aprendido a no temer a la enfermedad y cómo morir. Que lo pueda hacer con el coraje y gracia que ella lo ha hecho, es otra cosa.
Les dejo con Cecilia, su hermana, que leyó en la ceremonia religiosa este fiel esbozo de Roxana: “Mi hermana Roxana cambió la vida de todos los que están aquí hoy…”.

Así lo creo yo. Y éramos muchos los presentes.




WORDS OF REMEMBRANCE
Cecilia Enjuto-Rangel




My sister Roxana changed the life of everyone who is here today. Our family is deeply moved and genuinely grateful for your support and your love. She touched us all with her passionate desire to live life to the fullest. When she entered a room she would shine both literally and metaphorically. In many ways she shines here through us all.

When I was a child and my dad passed away, she took care of me like no one else: I am who I am because of her. Remembering would bring us solace and strength because death is another form of life nourished by the memory of the living. Roxana is here with us, she is present in our memory – we will always remember her. And we will also remember her every time we are planning a party, or enjoying a delicious dinner, or travelling to a new city, or shopping for clothes, and she will tell us somehow how to dress for the occasion. She was such a gifted teacher in so many levels. As her beloved husband Luis says, she taught him to enjoy life with intensity. Diego, Camila and him will always cherish all those wonderful trips to Puerto Rico, Spain, France, Mexico, England, and the West Coast. She was always looking ahead, planning the next journey, and embracing the future.

We all admired her deeply; she was such a brilliant mind, an insightful reader, a generous soul and a loyal, loving friend “tan entregada a todos sus seres queridos.” She loved rare combinations; we saw her originality and creativity through her eloquent writings, her words, and through her famous fashion instinct; but also in the way she loved to mix and match ingredients, from goat cheese and cranberry sauce, to people from diverse backgrounds. As my role model, I always wanted to follow in her footsteps, but she was really the role model of so many of us here. Roxana’s intelligence can be appreciated in her magnificent book about letters, but it is through her own letters that she gave us something to hold on to, as she would sign often Roxana “la roca más sana,” Rox, “the healthiest Rock.” Her brave and strong nature made her fight cancer until the end; and her energy gave us all the courage to face her death with tranquility and peace. She passed away just as she had lived, with grace and elegance. When you think of her, remember her smile. She smiled with her bright gaze, and Luis’s masterful photographs lovingly capture her gaze and her smile in all their intensity. As she will be greatly missed, his photographs will help us all remember her through these days of sorrow.

The best testament to how much she is loved and how intensely she loved, is this gathering, where friends and family from all over the world have travelled just to be here, not to say goodbye but to celebrate her life. Roxana gave us many gifts, but by far the most precious, are Luis, Diego and Camila; having them in the world and in our lives is our privilege. The bond of her love connects us today, she gave us each other, and our friendships; and praying, meditating, talking to her, remembering her will be the best way to honor her.



Desde Puerto Rico

Buenas noches:
Seré breve. Rox lo querría así. Difícil resumir su vida y decir lo que uno siente. Entre ella y nuestra última prima, su hermana Cecilia, había quince años, y entre medio once primos. Hoy lloramos la partida de la líder del clan.
María del Rosario, Ana Roxana, Roxy, Rox y últimamente, Roc Sana, la Roca Más Sana. Nació en San Juan, Puerto Rico un 8 de agosto de 1961.
Hija de padres exiliados que habían llegado hacía apenas unos meses a esta hermosa isla. Fue la primera puertorriqueña del clan de los Rangel. Llegó al seno de una familia, que a pesar de las vicisitudes del exilio, la incertidumbre y la desolación de saber que se había perdido todo lo material, siempre supo que el amor era la base para seguir adelante en esta nueva tierra. La arroparon de amor. Vivió protegida por sus abuelos, Ma y Pa, y Mamama y Papapo y en ese pequeño hogar de Los Frailes donde vivía con su hermano, sus abuelos y su madre se fundieron las bases de quien ella decidió ser.

Roxana falleció un 18 de abril de 2010 a las 4:03 minutos de la tarde en la calle Adams #35 de Brookline, Massachusetts. Murió lejos de esta Isla que tanto amaba, pero rodeada de amor; el de su familia y amigos, el de su esposo Luis, sus hijos, sus hermanos, sus padres y sus amigos. Ese amor que ella cultivó tanto en todos los que la rodeaban. Su esposo Luis pidió silencio y allí frente a todos se esfumó el último aliento de su vida. Murió en paz; dejó impregnada la casa con su perfume.
El martes, 20 de abril a las 3:00 de la tarde se celebró la misa por su descanso eterno en la Parroquia St. Mary of the Assumption. Era una tarde hermosa de primavera y la Iglesia estaba repleta. Gente de todas partes del mundo, estudiantes, profesores, amigos, vecinos, llenaron a capacidad esta iglesia. Roxana era el hilo conductor que entretejió tantas vidas desconocidas en un solo momento. No es fácil ser un extranjero en Boston, Massachusetts y llenar una iglesia, pensé yo. Qué hizo esta diminuta mujer de ojos rasgados y sonrisa amplia que consiguió que tantos estuviéramos allí entonces, y hoy aquí tantos presentes para celebrar su vida.

Quizás, si meditamos qué nos unió en su muerte, comprendamos lo que nos unió en su vida. Quizás podamos dar algún sentido al porqué de su partida. Roxana era transformadora. Su energía transformadora, como dice Luis, hipnotizaba y hechizaba a todos a su alrededor para caer derrumbados ante sus encantos. ¿Por qué? Porque amó intensamente la vida. Y amó profundamente a todos los que nos cruzamos en su camino. Luis dice que era un animal social. Sus amigos eran su fuente de energía. Disfrutó cada segundo de sus 48 años, a pesar de luchar con el cáncer y el miedo a morir por casi 10 años. Sus contradicciones, el amor por la moda y su brillante intelecto, su sentido del humor y su análisis profundo, su enorme sensibilidad y su firmeza de carácter, su dulzura y angustias, su sencillez y exuberancia, le daban el balance que la hacían única. Logró lo que muchos no logramos, que es vivir el presente y amar sin límite el hoy. Fue valiente y se atrevió a vivir a pesar de la muerte.

Hoy, los que nos quedamos para celebrar la vida de Roxana, podemos comenzar por aprender de ella a amar la vida y vivirla con esa misma intensidad; a dar las gracias por lo que tenemos y a no querer lo que no es importante, podemos amarnos más los unos a los otros, agradecer más la salud que tenemos, ayudar más a los que no tienen tanto, sonreír más como sonreía ella, abrazar más a nuestros hijos, decir presente cuando un amigo nos necesita, podemos creer como ella creía que había paz al final del camino, y sobre todo aprendamos a vivir intensamente en el presente agradeciendo cada aliento de vida como lo hizo ella hasta ese último suspiro que nos arropó con ese suave aroma del cual no nos podremos desprender nunca más.

Roxana descansa en Paz.
Maria Luisa Ferrel Rangel
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"...la celebración de la vida de mi querida madre."

Diego Fernández Rangel



Queridísima Familia,
Si pudiésemos reunirnos en circunstancias mejores, no estaría hablando ahora. Pero estamos reunidos para un evento especial, para una celebración, la celebración de la vida de mi querida madre. Algunos la recordarán como una persona a la que le encantaban las fiestas, especialmente las grandes y extravagantes, como la del Martes pasado. Si hubiese estado aquí, le hubiese fascinado una congregación tan grandiosa. Otros la recordarán como una viajera impresionante. Yo, por ejemplo, me acuerdo de los veranos que nos pasamos yendo de país en país, especialmente nuestro viaje de España a Francia. Las maravillas que nos enseñaba eran realmente maravillosas. Ella me creó el mundo, me lo construyó de arriba abajo, modelando mi propia Tierra. Yo recuerdo a mi madre como mi Mamá. Era, y todavía es una persona que deja al mundo con vida. El funcionamiento de su cuerpo se habrá terminado, pero su vida nunca desaparecerá. Con su cuerpo, mas precioso que las estrellas en el cielo, vivió en esta Tierra lo más que pudo. Con el tiempo que tenía, disfrutó del mundo. Muchos estarán pensado “Por qué, por qué ella, por qué ahora.” En las palabras de uno de mis autores favoritos, eso no lo podemos escoger nosotros. Lo único que nosotros podemos decidir es qué hacer con el tiempo que nos han dado. Y eso lo hizo ella. Ella decidió usar su tiempo de la mejor manera posible. Se convirtió en una de las personas más queridas, más adoradas. Se convirtió en hija maravillosa, en hermana cuidante, en sobrina querida, en prima amada, en esposa irreemplazable, y en mi Mamá.
Hace cinco días, aunque parece una eternidad, mi tía querida me dijo que una cosa así o te destruye o te fortalece. Yo, por lo menos, me voy a asegurar que me convierta en la persona que ella quería que fuese.








Nota: Las fotos de Diego y Camila fueron sacadas por su padre, Luis Fernández Cifuentes - maestro de la cámara. Son la tarjeta de Año Nuevo del 2008 .






Roxana Pages-Rangel (1961 - 2010)



If you could only step in my shoes

Para ver lo que yo veo.

If only I could step in your shoes

Para ver las maravillas que tú ves.

If only...

Si sólo pudiera ser pequeño otra vez.


By Diego Fernández-Pagés

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She cares for me

like for a wounded bird.

By Camila Fernandez-Pagés











domingo, abril 25, 2010

ELVIRA LINDO EN BOSTON

Estaba en España cuando Elvira Lindo pasó por Boston. Pero aquí quedó nuestro conocido y querido Christopher Maurer. Elvira escribe en El País un artículo enternecedor, en mi opinión. Mi recuerdo de Louise May Alcott , y en particular del personaje de Jo, es bastante similar al que ella nos narra aquí. Las impresiones que saca del profesor Maurer son bastante precisas , en todos los sentidos. Me he divertido con su mención de llevarlo de chofer. En mi caso, Mister Maurer lleva el volante… pero yo conduzco!. Elvira, una pena no haber estado aquí durante vuestra visita pero otra vez será. Gracias por estas impresiones recogidas en tu artículo con tanta gracia y sentimiento.
Estrella.

EL PAÍS
ELVIRA LINDO 25/04/2010


"Esto no me lo merezco". Ay, cuántas veces he pensado esto. No cuando me invade una pena negra, no, sino cuando soy consciente de estar viviendo un momento de felicidad. La diferencia entre alegría y felicidad, según un personaje de Salinger, es que "la alegría es un líquido y la felicidad es un sólido". Así es exactamente cómo aprecio la felicidad, como algo que se puede tocar. Es entonces cuando me viene a la cabeza ese pensamiento, "esto no me lo merezco". No suelo expresarlo porque siempre hay alguien por ahí que te dice que eso es consecuencia de nuestra educación judeo-cristiana y blablabá. El célebre lugarcillo común. Yo me niego a que nadie me estropee con un lugarcillo común esa sensación tan grata de no merecimiento. Está en mi forma de ver las cosas desde que muy chica, y no creo que intervenga la culpa sino la celebración de un regalo que no esperabas. El otro día viví uno de esos momentos. Viajé a Boston a dar una charla y el profesor Cristopher Maurer, gran especialista en Lorca y aledaños, se ofreció a darme un paseo mañanero por los alrededores. El campo del Estado de Massachussets es de una belleza abrumadora y se encontraba en ese momento en que todos los capullos están como locos por abrirse y llenar el campo de hojas y de colores florales. Eso en sí ya emocionaría al corazón más opaco, pero es que además manteníamos una conversación animadísima en la que se mezclaban la erudición del profesor sobre el exilio español, mi incontenible curiosidad, su espíritu nada reservón con lo mucho que sabe y algo para mí más desconocido y apasionante: la historia de la comunidad intelectual que se asentó en el pueblo de Concord en el siglo XIX, Emerson, Thoreau, Alcott. Filósofos, defensores de una nueva pedagogía, abolicionistas, proclamadores de la desobediencia civil ante los abusos del Estado, grandes naturalistas. Era una conversación de ida y vuelta, que viajaba de un lado a otro del océano y de un siglo a otro. El profesor Maurer me quería enseñar algunas de las casas de esos escritores. Como siempre que ando yo por medio la cosa intelectual tuvo su componente absurdo. Era muy cómico ver al profesor algo perdido, luchando con el plano encima del volante a la manera en que las personas desgarbadas hacen que parezca que tienen extremidades de más. Por otra parte, la conversación era tan cautivadora que el profesor Maurer dejaba de mirar al frente para mirarme a mí, como si en vez de en un coche estuviéramos en una cafetería, y yo, tan divertida como inquieta, no apartaba mis ojos de la carretera, tratando de sustituir absurdamente con mi mirada la suya. Y en esto llegamos adonde teníamos que llegar, a una casita de madera pintada en gris, con aire de cuento, sencilla como si en ella hubieran habitado personas que practicaran la humildad como norma. Así era. Era la casa de Bronson Alcott, eminente pedagogo y algo más importante para mí, padre de Louisa May Alcott, la autora de la novela inspiradora de libertad y rebeldía de niñas de muchas generaciones, Mujercitas. A fuerza de traducciones deficientes e ilustraciones acarameladas esta historia de cuatro hermanas nos llegaba con una pátina de cursilería que la novela no tenía; aún así, no habrá habido otra lectura que haya empujado a tantas niñas fantasiosas a la escritura. El personaje de Jo March fue un modelo para las criaturas que no nos adecuábamos a la idea convencional de lo femenino. A nuestra Jo le gustaba usar una jerga no propia de chicas, subirse a los árboles, saltar vallas, correr, montar teatrillos y escribir cuentos. Jo, valiente e impetuosa, despreciadora de lo ñoño, se cortó la coleta para ayudar económicamente a la familia. Cómo no quererla a los nueve años. Cómo no querer tener un diario como ella para retratarte a ti misma como la más audaz de tu familia.

La pequeña casa de la escritora crujía bajo nuestros pasos, mi altura era la adecuada para techos tan bajos, pero era fácil imaginar a Louisa, casi tan alta como el profesor Maurer, agacharse al pasar por debajo del marco de las puertas. Con la voz de la infatigable guía de fondo, me acerqué al tablerillo semicircular de madera en el que nuestra novelista había inventado en 1868 el mundo de sus mujercitas inspirándose en sus propias hermanas. Dos meses le llevó el libro. La réplica de un manuscrito reposaba sobre la humilde mesa y yo me concentraba en imaginar a esa mujer, una primavera de hace ciento treinta y dos años, levantando la vista de la página para que la mirada le descansara en esa naturaleza a punto de estallar. Al mismo tiempo, siguiendo con ese viaje de ida y vuelta que provocan las emociones, me veía a mí misma refugiada en un cuarto de atrás del piso donde vivimos en Palma de Mallorca. Me veía con mi libro de Bruguera, uno de aquellos que se podían leer siguiendo las ilustraciones o el texto, tratando de convertirme a mí misma en materia literaria. De pronto fui consciente de todo el trasiego vital que siguió al descubrimiento de aquel libro, de todo lo bueno y lo malo de esos cuarenta años. Entonces pensé, "esto no me lo merezco". Y sentí la felicidad, tan sólida como la presencia de esa mujer del XIX, que estaba ahí, en su mesa, escribiendo ese libro para mí. Os juro que la vi.

viernes, abril 23, 2010

PABLO JAURALDE EN BOSTON


Motivado por un descubrimiento de la historiadora Mercedes Argulló, Pablo Jauralde, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, ha recorrido bibliotecas y archivos europeos, y ahora americanos, en busca de datos sobre el autor del Lazarillo.
Haciendo una pausa en sus investigaciones en la colección Ticknor, de la Boston Public Library, expuso ayer en Boston University, ante profesores, especialistas, y estudiantes graduados, algunos de los datos que conectan al diplomático y escritor Diego Hurtado de Mendoza con la autoría de dicha novela.
Mercedes Argulló descubrió en el testamento del cronista Juan López de Velasco, que entre los papeles de Hurtado de Mendoza (que López de Velasco había heredado) figuraba "vn legajo de correçiones hechas para la ynpression de Lazarillo y Propaladia". En una amenísima conferencia iba desgranando Jauralde algunas de las circunstancias históricas que refrendan la atribución del Lazarillo a Hurtado de Mendoza, empezando con las tensiones entre éste y los reyes (primero Carlos V y, a partir de 1556, Felipe II) y la Inquisición; tensiones que se reflejarían no solo en la ideología de la obra sino en su historia textual.

Claudio Guillén decía que el anonimato del Lazarillo era, más que un accidente histórico, un “hecho artístico” que enriquecía la novela de manera incalculable. Recordó esto Alan Smith, profesor en B.U, al preguntar cómo cambiaría nuestra lectura del Lazarillo sabiendo con seguridad que Hurtado de Mendoza fue su autor. Les dejo a ustedes, y a los lectores del blog de Pablo Jauralde, con esta pregunta.

Como pueden ver por la foto las exploraciones de Jauralde no se limitan a los santuarios del libro…su curiosidad por los árboles americanos nos está poniendo, a todos, a prueba!


PRESENTACION DE PABLO JAURALDE
Por Christopher Maurer.

Es un placer dar la bienvenida a Pablo Jauralde Pou, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid: filólogo, poeta, biógrafo y editor de Francisco de Quevedo. Pablo se encuentra en Boston trabajando en bibliotecas públicas y privadas, entre ellas la colección Ticknor de la Biblioteca Pública de Boston.
A Pablo Jauralde se le conoce ante todo por su monumental biografía Francisco de Quevedo (1580-1645), fruto de largos años de investigación en los archivos de España y el resto de Europa. Se trata de una de las biografías más ambiciosas y completas de cualquier figura del Siglo de Oro español. Antes de publicar ese tomo de más de mil páginas, ya había editado las Obras festivas (1981) y el El Buscón (1990). En 1999 publica en Espasa-Calpe una Antología de la poesía del Siglo de Oro y en 2002, una excelente Antología poética de Quevedo. Es autor, asimismo, de un temprano libro sobre Antonio Machado; coautor de un utilísimo Manual de versificación española; y editor de varios manuales sobre la investigación literaria. El más reciente, el único que conozco de este tipo, se dedica a la poesía e introduce al investigador a algunos de los campos filológicos que intervienen en el estudio de la poesía manuscrita antigua, desde la paleografía y la codicología hasta la historia de la métrica. Acaba de publicar en Castalia otro libro de gran envergadura, el Diccionario Filológico de Literatura Española, Siglo XVI, que recoge información biográfica y textual, sobre los principales autores del 16; libro en que colaboran más de un centenar de especialistas de España, Europa y América y en el que Jauralde ha coordinado y editado todos los textos sobre poesía, dándonos un verdadero estado de la cuestión.
Quisiera llamar la atención sobre un segundo aspecto de su vida y obra que he venido
admirando desde los años 80, cuando asistí por primera vez al congreso internacional Edad de Oro, uno de los más importantes, y simpáticos, de la literatura aurea, que organiza Pablo, con la ayuda de sus colegas, desde hace treinta años en la Autónoma. Me refiero a su trabajo ejemplar como director del grupo de investigación “Edad de Oro” (ahora EDOBNE), que divide su tiempo entre la Autónoma y la Biblioteca Nacional. Desde hace décadas dirige Pablo Jauralde un equipo activísimo de estudiantes que han llevado a cabo unos proyectos que, sin su saber pragmático y filológico, habrían sido impensables.
El magnum opus de ese equipo es, sin duda, el Catálogo de manuscritos de la Biblioteca Nacional con poesía en castellano de los siglos XVI y XVII, con siete tomos publicados desde 1993. Otra obra de gran interés es la Biblioteca de Autógrafos Españoles, que recoge una muestra de la letra y la firma de docenas de autores de la misma época. [...] En las humanidades, en España, esos equipos de investigación han sido raros; el más antiguo, y el que va dejando las obras más importantes es éste, de Pablo Jauralde, que ha dado nueva forma al estudio de la poesía española. En EE. UU. no tenemos nada parecido.
La conferencia de hoy surge de un tercer aspecto de su trabajo filológico: su labor como director de colecciones editoriales como la Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica de Castalia, o la Biblioteca Litterae de la editorial Calambur, donde ha prologado y publicado un libro de la historiadora Mercedes Argulló sobre el Lazarillo, causando cierto revuelo en nuestra profesión. Los datos de Argulló y los que ha aportado Pablo mismo sobre la autoría del Lazarillo han sido comentados ampliamente en la prensa española, pero, si no me equivoco, hoy es la primera vez que los expone en la universidad norteamericana. [...]

domingo, abril 18, 2010

EL ANGEL MENSAJERO

He pasado unos días en España y, a diferencia de otros viajes, no he puesto nada en el blog. No que no tenga nada que contar: mis viajes son poco frecuentes y cortos, pero siempre interesantes e intensos. Cierta inquietud a mi alrededor me impide concentrarme y disfrutar de la anécdota como otras veces. Cuando los terremotos se hundan y los volcanes se consuman y la primavera se establezca, quizás. Pero, como un taxita me comentaba en Madrid, “ somos muy egoístas y hemos destruido el mundo, y no hay nadie que lo pueda arreglar…” Así me siento.

El viaje lo empecé en Barcelona. Hacía años que no iba por esa hermosa ciudad. La encontré un poco deslustrada. Amaneció lloviendo y había quedado con Amalia. Sí, nuestra Amalia. Elvira, Elvi, se apuntó a la aventura. Ciertamente una aventura era: Amalia y yo nos conocimos en el blog de Rafael Argullol y de ahí vino ella a éste. Siempre animándome a seguir en los momentos en que yo he querido dejarlo. A ella la conocen todos los que visitan este espacio. Fuimos descubriendo su paradero, sus lecturas, música, pintores favoritos y que hace poesía con las manos. Una de sus ‘Almas’ llegó a través de un amigo suyo hasta mi. Ahora, envuelto delicadamente, me traía desde Munich este Ángel mensajero. Con la etiqueta de su tienda recién abierta “El Puente”…, el hombre que lo cruza, Pessoa. Mucha poesía de Pessoa ha pasado por las páginas de este blog…a ella tendremos que volver.
No nos habiamos visto personalmente pero fue verla y escaparseme un, ¡Amalia!, mientras daba una carrerilla y la abrazaba, como el que abraza a un querido amigo de infancia. Junto con Elvi desayunamos, comimos, merendamos… Finalmente nos separamos con la promesa de vernos con más tiempo.
Ahora , este Ángel – sostenido por una estrella – pasa a acompañarme en mi escritorio junto con otros objetos queridos. Frente al ordenador sólo tengo que mirar a la derecha y ahí está. Bajo él, mi ausente Tana, otro Ángel.




Gracias, Amalia.







sábado, abril 10, 2010