viernes, enero 28, 2011

Marqués de Riscal, 2002

Echaremos la culpa a la encerrona de las nevadas, la afonía, el cansancio de una semana de antibióticos...No hay nada que contar. Ya está bien lo de recurrir al pasado mientras que el presente corre sin dejar huella. Podría decir muchas cosas, pero no contarlas:

- Podría decir que ayer cambié la pila al detector de humo del tercer piso. No aguantaba su insistente aviso.

- Que los perros duermen en el sofá todo el día y hay que hacer un esfuerzo para no unirse a su sueño.

- La gata me mira sin parpadear: Sé lo que quiere. Cuando la ignoro, se acerca y con sumo cuidado me acaricia el pelo, la mejilla, la mano en el teclado: hago un esfuerzo...

- Que el CD de Gould que me acaban de regalar me irrita. Descubro que no son sus "variaciones" las que me fascinan sino él. Hay que verlo al piano sintiendo, viviendo la música...y así absorberlo hasta confundirse y no saber qué o quién origina el principio y el fin de ese sentir.

- Que la voz de Leonard Cohen que quiero oír es la de hoy, y no la de hace 30 años que no me dice nada. Pero sólo tengo los Cds de los 70... me resbalan.

- Una amiga, 30 años mayor que yo, me intentaba consolar ayer diciendo que "no debemos mirarnos al espejo después de cierta edad"...El que se compare conmigo la hace más joven! Dónde quedo yo?
En fin, que no debería contestar el teléfono, ni escribir aquí. Tendría que esperar a que las nieves se derritieran, fuera y dentro.
Seguro que después de estas 'perlas' muchos de ustedes me diagnosticarán con "depresión". Yo más bien lo llamaría "aburrimiento". Antes de escribir esto me fui a la 'bodega' donde sólo quedaba --en reserva para una ocasión especial-- una botella de Marqués de Riscal del 2002. Como acabé ayer con mi tratamiento de antibióticos-- con buen resultado-- me animé a abrirla; por aquello de la inspiración y el gusto de un buen Rioja. Pues bien: el corcho se iba haciendo papillas según lo abría... Sería mi inexperiencia en este noble oficio? Finalmente no me quedó más remedio que empujar el culo dentro del sagrado líquido.

En una ocasión vi a un experto en semejante situación: procedí a vaciar la botella--con un colador de por medio-- en una jarra para eliminar las partículas de corcho. Una vez finalizada la proeza me serví en una de mis favoritas copas.
Lo escrito ya les habrá dado una idea: el Marqués de Riscal, en el 2002, estaba vilmente avinagrado; al menos el de mi bodega.

Así que habrá que añadir a este ilustre señor a todas las excusas que les di al principio: no sólo por mi falta de inspiración, también por el cabreo con que he escrito.

15 comentarios:

Anisia Serendipia dijo...

Pues yo me miro al espejo y siempre me veo mejor...¿? Ni en el mejor de mis sueños juveniles hubiese podido pensar que a esta edad se podría estar tan bien. ¡Animo!

"Y sobre los instantes
Que pasan de continuo
Voy salvando el presente
Eternidad en vilo"

Juan Ramón Trotter dijo...

El tercer piso, los perros, la bodega, y las nieves (que al parecer son las de Villon) en el jardín... Chiqui, me hago a la idea de que debes de vivir en uno de los castillos del Loira!

Chiqui dijo...

Qué hacéis despiertos a esta hora...bueno, es fin de semana.
Anisia, nunca fui de espejos pero mi marido dice que estoy cada día mejor...con lo que concluyo que él está cada día peor!
Juan Ramón, me has hecho reír. Mi bodega está detrás de la puerta de la cocina, en una estantería, junto con la comida de los animales de la casa. Nunca tiene más de tres botellas de vino peleón...a no ser que alguien nos regale marqueses antiguos y agrios.
Sí, el tercer piso es auténtico, pero no hay 'criados' que limpien o cambien bombillas o pilas. No sabes lo que daría por un estudio - con el mínimo espacio- en Madrid.

Juan Ramón Trotter dijo...

Eso será también un poco por las fotos del Retiro que Pablo Jauralde pone en su blog. Y sí, Mario Hernández fue profe mío en la uni, y siempre ha sido muy amable y generoso conmigo.

Elvira dijo...

Cambia de espejos, Chiqui. Si los de tu casa no son capaces de devolverte el color sonrosado de tu rostro, las facciones rotundas y espléndidas de tu cara, la amabuilidad de tu cuerpo y la gracia de tus movimientos,manda a esoso espejos a hacer la calle, sobre la nieve. Nosotros, tus amigos, seremos tu espejo. Y te vas a enterar de lo que vale un peine.

Elvi dijo...

¿Maurer, peor? ¡Amos anda!

Elvi inocente dijo...

Muy bonito, Anisia, ese "eternidad en vilo" referido al momento presente. ¿De dónde habrá salido?

adolfo dijo...

Pa’acompañar el vino!
http://www.youtube.com/watch?v=KQPG7rgFK6w&feature=channel

adolfo dijo...

Y este...

Chiqui dijo...

Elvi, te cambio por mi espejo ya! Pero creo que has leído esto al pie de la letra; o le he puesto yo demasiado drama? No quería meterme con Maurer, implicaba que hace años que no va al oculista...

Chiqui dijo...

Adolfo, muy graciosa Muchachada Nui, un programa que veo cuando voy a Espana. No leo a Reverte, pero sabes que como hombre no me deja fría; no soy la única...cosa que os molesta a muchos.
En cuanto al vino... lo tire! Como dije, estaba avinagrado. La próxima que sea un marqués de Cáceres, joven y barato: por si le falla el corcho!

Chiqui dijo...

Es preocupante lo que esta pasando en Egipto. Estoy enganchada de nuevo a CNN

Papershuffler dijo...

Chiqui, leo con alarma que pueden caer hasta medio metro de nieve en Boston...
http://www.boston.com/bostonglobe/photos/photos_galleries/boston_globe_staff_photos_of_the_week_012811/#/1

Anónimo dijo...

Me gusta eso de volver plenamente al presente y olvidar el pasado, por muy hermoso que haya sido. Me apunto. Mañana viajo a un lugar cerca de Tokyo en donde me darán un te especial...

Sila dijo...

los espejos, son una herramienta, la cual usamos para vernos un grano, depilarnos las cejas, pintarnos los morritos y ellos, afeitarse..
ya que de otra forma, nos resultaría difícil. En los espejos, se refleja nuestro caparazón, pero no refleja nuestra belleza, ya que esta, la verdadera, es interna y es la que nos embellece por fuera, seamos feos o guapos, la que nos hace brillar con luz propia. Chiqui,un abrazo desde los Madriles. Sila