viernes, enero 30, 2009

Luis Goytisolo, LIBERACION

Y los Reyes Majos me trajeron “L I B E R A C I O N”. Con una hermosa cubierta de “El jardín de las delicias”, El Bosco (mírenla bien, no se pierdan los detalles), Luis Goytisolo nos invita a recorrer un camino que nos lleva desde lo más íntimo, a veces oscuro, del ser humano hasta la pura recreación de la naturaleza. Una novela donde el tiempo pasa y vuelve y diferentes narradores nos hacen saber de ellos mismos y de otros. Una novela fuera del canon a que estamos acostumbrados, nada nuevo en este escritor que nunca se ha ceñido a la narrativa fácil y previsible. Uno de los pocos libros que me ha hecho volver a él, a una segunda lectura, en busca de reflexiones y pensamientos como estos:


"Así como la demolición del interior de un antiguo edificio del que se quiere salvar tan sólo la escueta fachada suele suscitar una secreta aprensión entre los viandantes que transitan por las cercanías, debido no ya al peligro de un derrumbe accidental o de desprendimientos, sino, sobre todo, por temor a las miasmas integradas en la estructura material de esa construcción cuyo derribo se está encargando de liberar, efluvios cuya carga de miseria, enfermedad, sufrimiento y desgracia se intuye contagiosa, así la inquietud del ser humano ante cualquier decidida revisión de su pasado individual o colectivo que deje al descubierto la realidad más profunda, más irrevocable. […]

"Caso extremo de esta clase de repulsión, al menos para mí, es el que me inspiran los muebles de anticuario, así como los simplemente heredados, cuando no han sido remozados por entero. Los armarios y cómodas que, al ser abiertos, desprenden el olor de las prendas usadas por generaciones de seres que yacieron por última vez en la cama que se nos ofrece para dormir; las perchas de las que habían colgado chaquetas de cuello más o menos gastado, más o menos sobado; las mesitas de noche. […]

"Lo que repele de esos muebles gastados por el uso, de esa nube de polvo que se revuelve sobre los escombros, es la desdicha de la que enseres y muros han sido testigos, esa gris respiración que acaba por apagarse. Pero, así como el que por su oficio –albañil, arquitecto--, sea o no víctima de tales aprensiones, se ve obligado a terminar por vencerlas, así todo aquel empeñado en conocerse a sí mismo, y sólo a partir de ese conocimiento hacer una u otra cosa, tendrá también que vencer el temor a una introspección llevada a sus últimas consecuencias. Pues, mientras que la vida como fenómeno general referido al cosmos despierta tanto interés como simpatía, no bien restringimos su significado a la existencia concreta del ser humano empieza a suscitar aprensiones y suspicacias, que se convierten en instintivo rechazo cuando de lo que se trata es de desentrañar o intentar esclarecer la realidad íntima del sujeto. Lo normal es que, contrariamente a lo que suele proclamarse, a casi nadie le apetezca verdaderamente indagar demasiado en sí mismo, ahondar hasta los recovecos más recónditos de la conciencia, de forma que sólo unos pocos son capaces de convertir esa indagación, con frecuencia ingrata, en conocimiento liberador, susceptible de dotar al sujeto de un margen de autonomía hasta entonces desconocido. La energía generada es similar a la inherente a todo proceso de aproximación amorosa, cuando, llevadas por el deseo de integración, cada una de las partes se adentra en la intimidad de la otra, y las revelaciones a las que accede son, al propio tiempo, oscuras revelaciones acerca de uno mismo.

"El conocimiento que se deriva, por ejemplo, del inquirir de cada parte acerca de anteriores experiencias amorosas de la otra, responder con precisión implacable, atosigado por los latidos del corazón, a las puntualizaciones pedidas por Magda, pedir a mi vez detalles, imaginar su cuerpo besando y siendo besado por otro, penetrando y siendo penetrado, haciendo exactamente lo que ahora hacemos nosotros sólo que visto desde fuera, turbador tumulto de formas que termina por cobrar vida propia.
Todo eso hace de la mujer amada la persona que mejor llegamos a conocer, una vida que se integra en nosotros al tiempo que nos integra, no en vano conocimiento carnal y conocimiento son en la Biblia sinónimos. Sería muy equivocado pensar que familiares y amigos, por mucho que no haya secretos para ellos, puedan alcanzar un similar nivel de conocimiento mutuo. ¿Qué saben los hijos de los padres, de cómo eran antes de ser padres? ¿Y de los hijos, tanto más desconocidos cuanto más crecen? ¿Qué sabemos de nuestro nacimiento, de los hechos que en él concurrieron, sino lo que nos han contado, una concatenación aleatoria de acontecimientos cuyo mero enunciado nada explica?"


Así resume Rafael Conte la temática de la novela:

Las viejas casas nos contaminan, se compran o se venden, sus propietarios se suceden sin saber muy bien por qué, las mujeres son como flores que se marchitan, los matrimonios se hacen y deshacen, las nuevas generaciones de moteros son tan analfabetas como criminales las de los guerreros quintacolumnistas. La naturaleza real se humaniza, o nos naturaliza, mientras el mundo gira y los seres humanos se debaten entre el amor, la traición, los suicidios o los asesinatos, la desaparición o su ilusión, pues nunca nada ni nadie desaparece de verdad, pues todo sigue existiendo tras la muerte, que nos contamina con sus miasmas de las viejas casas, de todos nuestros proyectos o vacilaciones ...



Luis Goytisolo en Africa Oriental



Enlaces de interés:



domingo, enero 25, 2009

LOS TRES DONES "MI PRIMA"



Hoy he recordado una cuestión que siempre me ha sorprendido. Se trata del viejo juego de los tres deseos. Supongo que cuando no se tiene buena salud, es lo primero que se desearía tener. Pero dejando eso a un lado, el problema es que los tres deseos siempre se quedan cortos -tantas cosas se necesitan, o se creen necesitar-, y la mayor revelación es que casi nunca se piensa más allá del entorno más cercano del interesado. No he encontrado a nadie que así, de pronto, te diga que desearía que se descubriera una cura para el cáncer, o que hubiera una paz mundial duradera, o que, más concretamente, un amigo en paro encontrara trabajo. Quiero decir que una cosa son los buenos deseos que todos tenemos, en general, y otra muy diferente gastarse en alguien ajeno -la familia cuenta como algo propio- uno de los tres deseos cuyo cumplimiento nos hubieran asegurado. Bueno, prima, siento el rollo pero es que durante la comida hemos estado debatiendo la cuestión, y la conclusión es la de siempre. Hay muy poco altruismo del verdadero. Pero quizás sí, quizás sí que haya personas desinteresadas. La duda siempre estará ahí porque el asunto no puede dejar de ser una hipótesis incontrastable.
Claro que la cosa es muy complicada. Por cierto, un amigo sostenía que la familia no tiene por qué contar como algo de la propia esfera del sujeto, sino que es parte del entorno vital del mismo, pero ajeno a él, de forma que lo que somos capaces de darle a un hermano, por ejemplo, es una manifestación de la generosidad intrínseca del ser humano, que garantiza la supervivencia de la especie, basada en la solidaridad de un grupo, sea el familiar, sea el de la manada. No sé. Eso ya es sobrevolar mucho. Pero no deja de ser otro punto de vista. Lo de la generosidad digo. A mí, ser generoso con la familia no me parece verdadera generosidad, pero supongo que todo depende.

martes, enero 20, 2009

MISSION ACCOMPLISHED

Mi momento favorito de la inauguración de la presidencia de Obama….

La prensa, muy amable hoy—no sé qué dirá mañana—elogió la nobleza de Obama al acompañar al ex presidente George Bush hasta el helicóptero que lo llevaría al aeropuerto para tomar su vuelo definitivo de vuelta a Tejas. Es la primera vez que un presidente recién elegido lleva a la estación al retirado.

Es obvio que Obama quería asegurarse que cuando llegara a la Casa Blanca no encontraría a los Bush empaquetando todavía…

sábado, enero 17, 2009

Nevada en el Retiro, enero de 2009

Aquí os dejo estas bellas imágenes traídas del blog de mi amiga Elvi. Gracias al certero ojo de Angeles Sevillano y Maribel Asensio podemos disfrutar de ellas.
Aquí las nevadas son el pan de cada día. Esperamos la próxima.

martes, enero 13, 2009

ENRIQUE PUPO-WALKER

Se me ocurre pensar, en mis más desolados momentos, cómo sería yo si no hubiera llevado una vida tan errante. Como dicen en inglés “with less baggage to carry…” Ante estos inútiles pensamientos siempre surge otra pregunta: cómo sería yo sin haber conocido a… Y amigos y conocidos se agolpan en mi mente reclamando la parte que de mí les pertenece.

Si no hubiera conocido a Enrique y a Bettye, con toda seguridad sería menos persona y las paredes de mi casa estarían más tristes; faltas de mágicos espacios donde perderse y encontrarse.

Todo empezó una Navidad. Con su gran sentido de comediante Enrique llamó a casa y me dijo “Señora, esté atenta al cartero…” Después de ese año se volvió a repetir la llamada con otro mensaje típico de sainete, a lo que yo respondía con algo parecido: “Pues de esta puerta no me muevo hasta que llegue el cartero…” Enrique colgaba el teléfono con grandes carcajadas. La llamada en sí ya era un precioso regalo. El cartero llegaba con un sobre amarillo… Después del segundo año dejó de llamar, pero yo, impaciente y muy segura de que así sería, esperaba el sobre amarillo; no fallaba. Estos sobres nos han traído acuarelas, alguna vez un pequeño óleo o un bodegón en acrílicos. Abrir el sobre se convirtió en una ceremonia casi sagrada. Nunca se sabía dónde la sutileza de los colores, en sus formas casi abstractas, te llevaría. Luego venia lo más difícil…enmarcarlo. Buscarle los límites a ese mundo.




Enrique Pupo-Walker llegó a EE.UU. (Duke University) en 1955. Venía de Cuba, donde ya el pincel y el lápiz rondaban sus dedos. Descubrió la acuarela en una exposición, en el Museo Bacardí de Santiago de Cuba, en 1946; el artista era Enrique Marañón. Después de este encuentro la acuarela lo acompañaría el resto de su vida. Mas tarde conoceria al madrileño Cirilo Martínez Novillo, quien dejaría huella en su estilo con que pasa de la acuarela al óleo.

De Cuba salió con la bendición de su abuelo y del resto de la familia; esperaban hacer de él ‘todo un médico’. No tardó el joven Ponce de León (de ahí se deriva el apellido Pupo) de ser arrastrado por dos musas: la literatura y una belleza sureña llamada Bettye, perdiendo así la medicina no sabemos qué. Se doctoró en la universidad de North Carolina en Chapel Hill. Enseñó en Yale durante unos años antes de trasladarse a la Universidad de Vanderbilt (Nashville, Tennessee) donde permanecería hasta su temprana jubilación. De su ilustre carrera como hispanista no voy a hablar aquí, mencionaré que su último trabajo fue el monumental Cambridge History of Latin American Literatura, que co-editó con Roberto González Echevarría.

Muchos consideraban que cometía un error al retirarse de la profesión en un momento de plenitud intelectual y éxito académico; otros, como yo, lo animaban a que lo hiciera lo antes posible para aprovechar la luz del día y atraparla en sus cuadros.

La trayectoria de Pupo-Walker como pintor ha llegado más lejos de lo que él esperaba. Al fin y al cabo él sólo quería entregarse a la tarea de recrear paisajes existentes o imaginarios; pueblecitos de Castilla, unas viejas casuchas, la costa de La Florida o la de Escocia, (donde vive una de sus tres hijas)… Bodegones y marinas... Todo con su magistral dominio del color en la acuarela y la invisible fuerza de sus pinceladas en el lienzo. En los años que lleva pintando ha tenido varias exposiciones individuales y colectivas, presenciando yo una en la que -por llegar 15 minutos tarde- más de la mitad de sus cuadros ya tenían la tarjetita de ‘SOLD’. Tiene seguidores, tiene admiradores y tiene amantes de su obra entre los que me encuentro.



Echo de menos aquellas noches que precedían a una de esas exposiciones. Las cenas de Bettye, un Jack Daniels y un paseo por el estudio del pintor. Me decía que yo tenía buen ojo, quería ver cómo reaccionaría a las piezas. Era intimidante ya que lo único que yo sabía de pintura era ‘esa me la llevaría a casa... quiero vivir con ella’ y no podía explicarle por qué. Mientras mirábamos toda una sala llena de luz y color el pintor observaba pícaramente - porque es un pícaro - nuestra expresión. Yo permanecía muda y sólo iba señalando con el dedo aquellos cuadros con los que quería vivir, o en los que quería vivir… Eran casi todos.


Hace más de un año que he querido hacer esto. Me ha frenado la imposibilidad de sacar fotos que reflejaran con justicia los colores y la textura de las piezas que tengo en casa. Me he tenido que limitar a las miniaturas navideñas que cabían en mi scanner; aun así los azules de Pupo Walker no han querido dar la cara y los malvas lo han hecho pero perdiendo la calidez que su maestro les da. Me doy por vencida. En casa quedan las piezas grandes: óleos, acrílicos y una acuarela de una exquisita belleza. Se las enseñaré si pasan por aquí. Son como un imán para todo el que llega… y el que regresa.










jueves, enero 08, 2009

AL ARBOL QUE PUDO

Hace poco más de dos años el Ayuntamiento nos plantó enfrente de la casa un árbol. Reemplazaba, este delgaducho y sombrío, a uno que en sus tiempos debió lucir por lo alto de la casa y dar sombra fresca a las ventanas más expuestas al sol del verano. Cuando nos mudamos aquí el hermoso ejemplar no era ni sombra de lo que había sido; no sólo él, otros árboles vecinos
padecían de la misma enfermedad y fueron cayendo unos y cortados otros.

Acababa yo de volver de un corto viaje a España y ahí estaba el pobre, tan joven y ya sufriendo de escoliosis y alopecia. Después de unos días de desprecio y malhumor - yo tenía ya decidido el árbol que vería todos los días al subir la persiana de mi cuarto - empecé a estudiar la situación. Dudaba entre dejarlo morir, y así poder reemplazarlo, o entregarme a la tarea de revivirlo…

Fue un verano en el que -sin mucha esperanza - probé de todo. Lo habían plantado en el mismo hoyo que el anterior había dejado (todo jardinero, hasta los mas novatos, saben que eso no se debe hacer) y rematado con un montículo de mala tierra, revuelta con trozos de alquitrán y cemento que habían salido de las antiguas aceras enterradas.

En un par de días había yo reemplazado el montículo por otro más mullido y lo había cercado con una especie de barrera para que el agua no corriera derecha a la alcantarilla. Agua le di, pero le costaba tragarla…las hojas habían dejado de caer; las que quedaban permanecían alicaídas y tristes. Se me ocurrió hundir en varios sitios trozos de caña de bambú y regar directamente en ellos para que el agua llegara hasta las raíces. Funcionó, las hojas daban señal de agradecimiento; mi espalda amenazaba con abandonarme…En fin, un verano de cuidados intensivos a un enfermo que ni me gustaba.

En esos días, cuando recorría el barrio, iba observando los hermosos árboles que todavía quedan y los muchos nuevos que han plantado. Fue así como descubrí que había bastantes de la misma familia del que yo cuidaba; todos tenían las hojas en grupitos y caídas. Eran árboles plenamente establecidos y arraigados al borde de la acera con respetables troncos y ramas que tendían a subir más que a extenderse…las pequeñas hojas en ramillete siempre mirando el suelo, casi avergonzadas. Llegué a la conclusión de que poco podía hacer yo para levantar las del mío; lo mejor sería aceptarlo como era.
Llego el invierno y me olvide del árbol

Fue en la siguiente primavera cuando una mañana un esplendoroso ramo de flores blancas me saludaba al filo de mi ventana. Al día siguiente se abrieron otras y así durante una semana. Al despertarme temía subir la persiana… no podía durar mucho más este regalo. Me equivoqué, las flores siguieron allí más de un mes!

Este, su segundo invierno con nosotros, me di cuenta que estaba cargado de ‘berries’ (semillas parecidas a las majoletas) cosa que no había visto el primer invierno, quizás porque en estos dos años ha crecido tanto que lo tengo a mi vista, o que lo miro más. En la última gran nevada, entre Navidad y Año Nuevo, me llevó a la ventana un insistente pío, pío, pío... Ahí estaba el árbol, cubierto de pájaros recogiendo sus berries. Los había de varios tamaños y colores, incluso llegué a ver un pájaro azul y juraría que a un robin. Se habían situado al filo de la chimenea de la casa de enfrente y en un árbol, hermosísimo en el verano pero estéril en invierno. Desde allí, durante horas y en ruidosa armonía, iban y venían transportando la comida que mi árbol había cultivado para ellos durante el otoño.

Y vendrá la primavera y me mimará otra vez con sus hermosas flores. En el verano, cuando vea sus tímidas hojas, pensaré en las valiosas berries que esconden.

domingo, enero 04, 2009

NO SOLO DE PAN...

Los Reyes magos han llegado unos días antes. Como el año pasado mi hermano me mada recuerdos de su niñez. Al ser él unos años mayor que yo le pedí que me fuera escribiendo lo que él recordaba. Se resistió al principio pero el año pasado llego la primera entrega http://chiquitin52.blogspot.com/2007/12/el-rey-mago-arrepentido.html y este año me sorprende con una gama de colores, sabores y momentos nítidos para él; borrosos algunos y otros inolvidables para mí. Su memoria me devuelve nombres de marcas, calles, comidas, frutas, costumbres…una fiesta de recuerdos perdidos. Os dejo aquí unos cuantos porque sé que también serán los vuestros.


NO SOLO DE PAN…
A propósito de pan; en Montejicar teníamos el horno tres casas más abajo y comíamos uno grande y redondo que no terminaba de gustarme. Fue un descubrimiento llegar a Jaén y encontrarnos con aquellas piezas llamadas “libras” con la masa tan blanca y apetecible (“pan sobao”) y cuyos cuencos se comían con aceite y azúcar o leche condensada, también con una jícara de chocolate; recuerdo marcas Nestlé, Matías López, Virgen de la Cabeza (a la taza), Suchard y Orbea. Éste último llevaba en el interior del paquete un pequeño cuento infantil que yo coleccionaba. Había unas chocolatinas que a mí me gustaban mucho, eran cuadradas de la marca Vitacal (en realidad se trataba de un sucedáneo), contenían cromos y se anunciaban así por la radio: “¡Chaval toma Vitacal!”. También estaban los cigarrillos de chocolate.
Otra cosa que nos encantaba era los calostros azucarados que mamá nos preparaba cuando nuestra cabra paría, o de otras. En Jaén la lechería la teníamos justo al lado. Yo iba muchas veces a comprarla.

En el pueblo siempre teníamos torta y roscos fritos envueltos en azúcar que eran una delicia. Me relamo de pensar en las gachas con miel; una especie de harina amasada con matalahúga rociada con miel de caña y una especie de picatoste en trozos pequeños.
En tiempo de matanza nuestra comida preferida eran los chicharrones asados en la lumbre y los chorizos y morcillas. Con la vejiga del cerdo nos hacían una pelota a especie de globo.
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Un día que papá fue a Granada me trajo mi primera cartera (de cuero marrón) y ¡plátanos! que se convertirían en mi postre favorito junto al pan de higo, dulce de membrillo y uvas pasas. Y qué decir de los caquis y melones que colgaban del techo en la casa de los abuelos, así como las algarrobas que guardaban en un cajón de la cómoda del dormitorio. También los melocotones que el abuelo traía de su huerta de Cañaspinar...


Nada más mudarnos a Jaén (final de diciembre de 1955) descubrí una lata grande de mantequilla de la marca Arias. Aunque estaba rancia y amarilla, a mí me encantaba untarla en el pan, por eso cuando descubrí el queso que nos daban en la escuela (Made in USA) me gustaba tanto. La leche no podía con ella, sin embargo en polvo sí que solía comerla.



Otra de mis preferencias era tomar un buen tazón de café sopado. En realidad, no era café sino un caldo hecho a base de cebada tostada. Recuerdo que por entonces la marca de café por excelencia era “Cafés La Estrella, la estrella de los cafés.



¿Te acuerdas de una niña que se ponía a vender higos chumbos en nuestra misma acera? A mí me gustaban mucho y los tomaba ya pelados, cuatro por una peseta. Aquella niña era hija de un minero cliente de papá y murió muy joven.

No se si recordarás de un vendedor ambulante que vendía camarones salados a granel metidos en un cucurucho de papel. Otro solía venir de Torredelcampo, vendía garbanzos tostaos o los cambiaba por productos del mismo género. Mamá le daba un kilo sin tostar a cambio de medio kilo de tostados.

Había otro hombre, ya de edad, que mis amigos decían que era el padre de la “Ropa Verde” (una joven y llamativa prostituta que vivía por la Puerta de Martos) llevaba una cesta de mimbre y por un módico precio ofrecía productos como moras, allozas (almendras verdes), madroños, memencinas, majoletas... Con un canuto de caña pequeño se solían escupir los huesos de éstas últimas usando como blanco el cuello del sufrido amigo de turno.




Y de las clásicas comidas no me acuerdo apenas. Mamá nos daba para desayunar galletas María con Caobania, un sucedáneo del Cola Cao que nunca lograría imponerse a pesar de patrocinar una novela radiofónica de los culebrones que se ofrecían a media tarde. Y también nos hacía flanes de la marca “El Niño”. (Aquellos sobres con la cara de un bebé)


Sí me gustaba el potaje de garbanzos con aquella especie de panecillos tan ricos que yo le cogía a mamá antes de que los echara al guiso, para disgusto de ella. Otra comida que ahora me parece rara es el gazpacho que se hacía entonces a base de agua avinagrada y aceitosa, sopas de pan y trozos de tomate y pepino. Te ponías a devorarlo cuchara en mano y entraba bien porque se servía frío con cubitos de hielo. Lo que no nos gustaba era el cocido, pero nos la ingeniábamos para comerlo a base de machacar los garbanzos en una especie de puré al que añadíamos aceite y vinagre. De esto creo que te acordarás.


Papá solía hacer muy bien las migas de pan porque para su elaboración se necesitaba tener un brazo fuerte. Puede decirse que a lo largo de su vida su cena fue siempre la misma: dos huevos pasados por agua y un vaso de leche.


Y no quiero amargarte el final de esta historia con las comidas que solía hacer papá cuando nos quedamos solos. Si te diré que el caldo de Avecrem, pimentón con patatas y bacalao y un guiso - - en el que cocía las habas tiernas hasta con vainas -- eran sus especialidad.

domingo, diciembre 28, 2008

UNAS NAVIDADES DE PERROS

Y literalmente así han sido. La llegada de Grady, el recién adoptado galgo de uno de mis hijos, ha sido durante unos días motivo de preparación mental… casi ansiedad. ¿Cómo reaccionaría este joven y elegante gigante cuando lo rodearan mis tres amistosos perrillos, ya en la cuarta edad? ¿Debería yo guardar las piezas de cerámica más queridas? Había que contar con la posibilidad de que mis enanos no aceptaran a Grady con la cordialidad que las fiestas requieren. Están mal criados, lo reconozco; ni siquiera saben que es Navidad y que en estas fechas hay que hacer de tripas corazón

Ocupada por otros quehaceres, Grady se presentó en casa acompañado de sus ‘confiados’ dueños - ni lo sujetaban con la correa - antes de que me diera tiempo a hacer nada práctico. Ahí estaba, en la entrada de la casa. Toby, Tana y Chiqui husmeando sus largas patas y él --con su escultural cabeza-- observando al trío, uno tras otro.


Más relajada que la mayoría de las presentaciones entre humanos estaba resultando ésta.


A continuación Grady, seguido de los tres mosqueteros y de mi inquieta mirada, se dio un paseo por la casa: pasaba cuidadosamente entre sillas, mesas, cortinas, cerámica, alfombras…de la forma más civilizada y elegante que nadie antes lo ha hecho en esta casa: sin tropezar, sin mover la cola, levantando la cabeza para no dar con su larga nariz con ningún objeto, aun si era comestible… Ya, en el segundo piso, se subió en el trillado sofá para mirar por la ventana; los perrillos lo seguían con curiosidad y complacidos de que contemplara la vista de la que ellos disfrutan diariamente. Finalmente se acomodó en el otro sofá y como todo un caballero, sin pipa ni pantuflas, se reclinó en los cojines y se echo una siesta.



Chiqui, cariñosamente, le hizo compañía durante un rato.

Grady ha sido la ‘persona’ más considerada de todo el grupo navideño. No ha ladrado, no ha roto nada, no ha requerido comidas exóticas ni bebidas caras, no ha dejado sus regalos, zapatos, abrigo, etc., por toda la casa… es más, en cuanto le dimos el osito de peluche que le habíamos comprado, acomodó su cabeza y lo usó de almohada al mismo tiempo que nos daba una mirada de profundo agradecimiento.


Esta mañana cuando me desperté hice lo acostumbrado: miré al pie de mi cama y conté las cabecitas que asomaban; cuatro tiene que haber ya que también suele estar la gata. Pues no, esta mañana sólo había dos. Lo primero que se me ocurre, en casos como éste, siempre es ‘lo peor imaginable’: “Anoche, cuando salieron a hacer sus necesidades, nos dejamos a Toby en el jardín”… Lo llamo, lo busco, subo y bajo escaleras, abro y cierro puertas…Me encuentro en pijama y descalza en el jardín (¡bendito el ‘global warming’, hoy hace un día otoñal!) y cuando estoy enfrente de la casa llamándolo como una loca…todavía en pijama, mi marido me dice que Toby y la gata están en el tercer piso durmiendo con el galgo.

Grady acaba de volver a Washington. Toby anda desquiciado ladrando por la casa …


Se ha quedado tendido a la entrada de la puerta principal. ¿Esperara su vuelta? Me pregunto cuánto tardará en olvidarlo. Después de un buen rato lo he cogido en mis brazos; esta titiritando pero sé que no es de frío. Su desconcierto es bien grande: durante un rato lo acurruco entre mi cara y mi hombro, a falta de una mecedora lo balanceo en la silla giratoria de mi escritorio al tiempo que le acaricio la nuca y le susurro “Mamma loves you…Toby is a good dog…” Después de unos diez minutos deja de temblar y como se haría con un bebé lo deposito entre los cojines del sofá…La tierna edad, la vejez, la confusión, los humanos, los animales…Nada cambia por ser Navidad.




jueves, diciembre 18, 2008

LA LOTERÍA

Vuelvo a mirar la entrada anterior, “Slovenly Peter”, y las ilustraciones saltan a mi vista un tanto disonantes con el tono del blog: las tijeras de sastre, el acoso de las abejas, el cuerpo de Peter desmembrado… No menos fatalista anda mi mente estos días; no es para menos. Aunque uno dejara de ver las noticias o leer los periódicos, todavía le quedarían la calle, el supermercado, las rebajas prenavideñas. Los jubilados sacando botellas y latas de los contenedores de reciclaje para venderlas. Ha aumentado el número de los que lo hacían regularmente, nuevas caras aparecen.

Había pensado escribir sobre el cierre de “Linens .N.Things”, una cadena de tiendas donde durante años he comprado toallas, sábanas, utensilios de cocina y otras cosas necesarias para el mantenimiento de la casa. Dos veces fui la semana pasada y el espectáculo era patético. Buscaba una buena sartén para la tortilla de patatas. No la encontré. Realmente era difícil encontrar lo que necesitabas; todo lo que quedaba eran cosas dispares, eso sí, rebajadas a un 70%.

Con esos precios habría que meterse a la caza de algo útil…¡digo yo! Así encontré una colcha que usaré como cortina, y unos Kilims con los que cubriré los cojines del sofá; todo por un total de cuarenta y nueve dólares.

Mi marido andaba metido entre las estanterías, mesas, carritos…todo lo que componía el armazón de la tienda. Estanterías que no entrarían por la puerta de la casa… pero estanterías. Cada vez que daba la vuelta a la tienda - en forma de laberinto - tropezaba con él mirando algo absurdo que no nos serviría para nada pero, en fin… Cuando me acerqué me enseñó un par de mamotrecos de estantes que, según él, irían de maravillas en el sótano para poner todo lo que está por el suelo… Le recordé que lo que está en el suelo son cosas para la basura. Teníamos que salir con algo, eso lo sabía; habría sido como llevar a un niño a una fábrica de caramelos y no comprarle un chupa-chús.

Nos dimos un par de vueltas más y, desde lejos, divisé una estantería de tamaño mediano con ruedas al estilo de las que hay en las bibliotecas. A los lados delicadas barras de no sé qué metal, y los estantes de conglomerado cubiertos por una lámina de arce. “Atractiva…” como lo que siempre he andado buscando”, dijo él. No estaba muy convencida pero… ¿Quién le iba a decir que no? A mí no me gusta que me digan no, así que yo evito decirlo cuanto puedo. Si cabe en el coche cabe en la casa, es mi teoría.

A la salida nos encontramos con un chico de unos treinta y pocos que repartía diligentemente unas hojas publicitarias; buscaba trabajo. Según la lista, hace de todo: puede instalar nuevas ventanas o abonar el césped; reparar el tejado o quitar la nieve de la acera, construir un porche o… “NO JOB TOO SMALL”.

De camino al aparcamiento nos dimos cuenta que en el anuncio, el correo electrónico estaba mal escrito. Volvimos con el coche a la puerta de la tienda y lo buscamos - quién sabe cuántas hojas habría repartido- ya no estaba allí. Pero, en el anuncio de Mike, así se llama este ‘manitas’ con quince años de experiencia, estaba su teléfono… ¿Quién usaría el e-mail, verdad? Cuando llegamos a casa lo llamamos para avisarle del error.
La respuesta: la grabación de una señorita, con una voz muy sexy, que anunciaba “the number you have called is out of service at the moment”. Me entraron ganas de llorar.

Dije al principio que ‘HABIA pensado escribir’. Veo que lo he hecho. No creía que me fuera posible.

En cambio quería dejarlos de buen ánimo y hablarles de mi billete de lotería. Mi primer billete de lotería navideña.

¿Y si me tocara? La familia de mi padre, incluido él mismo cuando vivía, tiene suerte con la lotería… ¿Por qué no la tendría yo? Pues seguro que no: soy afortunada en el amor… Eso siempre me ha frenado a comprar un décimo, por si ganaba.

Pero este año mi amiga Lola me ha mandado el billete que ven ahí arriba: “para que tus sueños se hagan realidad” me escribe.

Cuando estuvo aquí este verano, hablamos de futuros proyectos imposibles. Lola siempre tiene soluciones para todo: la lotería…su casa, su familia, su coche… Su generosidad, que no tiene limites. Con amigos así, ¿quién necesita ‘el Gordo’?:
YO ¡Para estar cerca de ellos!
¡Que aunque nos toque la lotería, conservemos la salud y la amistad en el próximo año!

miércoles, diciembre 10, 2008

PEDAGOGIA: SLOVENLY PETER, PEDRO EL GUARRO



Slovenly Peter es uno de los libros que mi marido sacó de la biblioteca de su padre a escondidas. Favorito de él y sospechó que también de sus cuatro hermanos. Se adelantó a ellos hace más de dos décadas. Me podría haber servido de guía para educar a mis dos hijos, pero me pareció de tal crueldad que lo puse fuera del alcance de ambos hasta que tuvieran la suficiente madurez para digerir 'la dura disciplina alemana' de finales del XIX para los pequeños.

Esta joya debió de tener bastante éxito en una familia como la de mi marido...El libro está hecho trizas, le faltan páginas - aunque es difícil saber ya que no están numeradas - también da señales de haber sido arrancado de manos sucias y garfias por los "slovenly" cinco...
El padre de mi suegro lo compró en 1917 en Filadelfia, en una librería alemana. Definitivamente dio resultado con la educación de él y sus hermanas…

Durante un tiempo me arrepentí de no haberlo usado en la de mis rebeldes mocosos. Se me ocurre que toda esa rebeldía debia ser creatividad mal entendida. Hoy dos hombres de los que estoy orgullosa. Aunque los dos ‘juran’, y nadie les va a convencer de lo contrario, que cuando eran niños les lavamos la boca con jabón por decir palabrotas.
Este es el lastre dejado por las vívidas y coloridas ilustraciones de Slovenly Peter. Ilustraciones que dos niños vieron cuando su madre creía que tenían la madurez suficiente para apreciarlas sin que les impactara.
Nos hemos tenido que resignar y ya no discutimos el caso del jabón. Lo más parecido a esta historia podría ser que su padre - influenciado por Slovenly Peter - los amenazara con hacerlo. Pero nunca ocurrió…No delante de mí!

El chupadedos....



La glotona...
El goloso...

La llorona...que pierde los ojos...

La orgullosa... que acaba con un cuello de un metro....


Y el que mas me gusta.... Jimmy Sliderlegs!

















domingo, diciembre 07, 2008

GENOCIDIO

La palabra genocidio tan familiar para las generaciones presentes fue creada por Rafael Lemkim, judío polaco, en 1944. Proviene de las raíces - genos (término que significa familia, tribu o raza) y -cidio (del latín-cidere, matar). Lemkin quería referirse con este término a las matanzas por motivos raciales, nacionales o religiosos: “Por genocidio queremos decir la destrucción de una nación o un grupo étnico” (Axis Rule in Occupied Europe ix. 79). Luchó durante años para que las normas internacionales definiesen y prohibiesen el genocidio.
Así empieza el programa de CNN, con Christiane Amampour que, minutos después de dejarlos a ustedes con las historias de los gatos me disponía a ver.
Me sorprendió lo reciente de la palabra misma ya que desde tiempos bíblicos han existido estas matanzas.También el admirable tesón, hasta su muerte, de Lemkim y después el de otros muchos que han estado conectados con genocidios posteriores al de la Alemania Nazi.

“Lemkin y la Convención para la prevención y sanción del genocidio. 1948”
“A pedido del secretario general de la ONU, Lemkin, asistido de los destacados juristas Vespasiano Pella y Donnedieu De Fabres, ayudó a preparar el primer borrador de la Convención sobre Genocidio y el 9 de diciembre de 1948, la Asamblea General votó y aprobó la Convención para la prevención y sanción del genocidio; por primera vez las Naciones Unidas adoptaba un tratado sobre derechos humanos.
Lemkin, el infatigable campeón de la Convención, pensó que nunca llegaría el 9 de diciembre de 1948. Cuando lo hizo, estaba de pie en la galería de prensa del Palais de Chaillot en París, y no quitó los ojos del debate de la Asamblea General, controlándose para no interferir. Por último, llegó la votación. Cincuenta y cinco delegados votaron por el sí. Ninguno votó en contra. Justo cuatro años después de que Lemkin presentase el "genocidio" al mundo, la Asamblea General aprobó en forma unánime una ley que lo reprimía.”
Artículo completo http://tinyurl.com/6luaqq

El programa presentado por Christian Amampour Scream Bloody Murder es de gran interés y, como todo lo que ella hace, serio y completo. Espero que lo puedan ver. Desconcierta recordar hasta donde puede llegar la maldad de los seres humanos cuando se organizan, y lo torpemente que nos movemos y actuamos, los que observamos, para impedir estas injusticias.

Resumen: http://www.cnn.com/2008/WORLD/europe/11/20/sbm.overview/index.html



Se centra en los siguientes países:
CambodiaRwandaBosnia and HerzegovinaThe HolocaustDarfurIraq








miércoles, diciembre 03, 2008

COMO MEDICAR FACILMENTE A SU GATO....by Coco

Buscando en la Red al Coco que visitaba este blog (sí, el que nos hizo la tortilla onanista) me encontré con “soy coco”... quien me asegura no tener nada que ver con su tocayo: “lo malo abunda”, me dice este otro coco.

Desde que lo encontré – al segundo Coco - vuelvo, (de cuando en cuando y de incógnito) a visitar sus intimos silencios: me gusta su vena poética y casi fatalista, su trasnochado romanticismo y su original sentido del humor, con frecuencia rayando en lo absurdo de la existencia.
Así encontré estos consejos sobre cómo medicar a un gato. Mis experiencias con Chata, mi gata, me dicen que sólo alguien que convive con gatos podría haber escrito estos catorce TRONCHANTES mandamientos. ¡Qué los disfruten!



Gracias COCO.



Guías prácticas paso a paso.
Primera entrega: cómo medicar fácilmente a su gato.

Antes de iniciar el proceso descrito en la presente guía, deberá usted adquirir el medicamento en cuestión. En este caso, y a modo de ejemplo, se utilizará un "antibiótico de amplio espectro dosificado en prácticas ampollitas de cristal de 5 ml. Agradable sabor. Via oral".

Paso 1: Disponga la comida predilecta de su gato en cantidad generosa. Enciérrese sigilosamente en el cuarto de baño para que su mascota no observe sus maniobras y no sospeche. Vierta sobre tan magnífica vianda, una de las ampollitas de 5 ml. Remueva con una cuchara o tenedor. Coloque la mezcla obtenida en el recipiente donde su gato se alimenta habitualmente. Llámelo cariñosamente.

Paso 2: Transcurridos dos días, deposite el contenido del recipiente (intacto) en el cubo destinado a la basura orgánica.

Paso 3: Repita el paso 1 con un entrecot de ternera de primera calidad y/o con una paella marinera aderezada con marisco recién pescado en la Costa Brava.

Paso 4: Repita el paso 2.

Paso 5: Olvídese del antibiótico por un momento y ofrezca usted a su gato las sobras del frigorífico. A estas alturas llevará más de cuatro días sin probar bocado.

Paso 6: Observe feliz y plácidamente cómo ese hijo de la gran puta devora hasta el último pedazo.

Paso 7: Sujete al gato con el brazo izquierdo, dulcemente, como si se tratara de un bebe, al tiempo que mantiene la ampolla de antibiótico oculta en la palma de la mano de esa misma extremidad. Utilice los dedos índice y pulgar de la mano derecha para ejercer una leve presión sobre las mejillas del animal. Cuando la mascota abra la boca, introduzca un extremo de la ampolla, previamente abierta, y espere a que el animalito trague el medicamento.

Paso 8: Recoja la ampolla del suelo, limpie las manchas de antibiótico del techo, haga descender al gato de las cortinas (se recomienda utilizar unos guantes de jardinero y unas pinzas de barbacoa), cámbiese la camisa hecha trizas, desinfecte los arañazos de la mejilla con Betadine y limpie la sangre de la alfombra.


Paso 9: Coloque a su mascota boca arriba, sobre la cama, y ate sus extremidades a cada una de las patas de la misma. Ábrale la boca ejerciendo palanca con un
destornillador e introduzca directamente en su interior una ampolla entera, con la certeza de que medio mundo no puede estar equivocado y los gatos comen de todo, "total-un-poco-de-cristal-no-le-hará-daño".

Paso 10: Extraiga las astillas de vidrio de la palma de su mano con sumo cuidado, utilizando unas pinzas de cirugía. Deposite el colchón hecho trizas en elcontenedor de basura inorgánica y los restos de la cama en el vertedero para muebles desechados.

Paso 11: Pida ayuda a un vecino. Enrrolle al gato en una toalla dejando únicamente su cabeza libre. Mientras el vecino se sienta sobre su mascota en cuclillas, aprisionándola fuertemente entre las piernas. Utilice una pajita de plástico, donde previamente habrá aspirado desde la ampolla el antibiótico (vaya con cuidado al ejecutar este paso si lo hace sorbiendo, por si el medicamento entra en contacto con sus labios y es usted alérgico al mismo). Introduzca la pajita entre los dientes del gato y sople enérgicamente.


Paso 12: Llame a su madre para preguntar si es usted alérgico a los antibióticos. Tome varios tragos de su bebida favorita para eliminar esa sensación nauseabunda. Escriba una carta a la empresa farmacéutica describiendo las diferencias entre "agradable sabor" y "brebaje vomitivo e infernal". Pida disculpas a su vecino por el mordisco que le ha propinado su gato en la entrepierna y lamente con él la irremediable pérdida de sus testículos. Acompañe a su vecino a urgencias.

Paso 13: De vuelta a casa, deténgase en IKEA para comprar una cama nueva, y en el conservatorio de música para inscribir a su vecino en el típico curso "aprenda a cantar como Montserrat Caballé".


Paso 14: Llame a su veterinario para comunicarle que, inexplicablemente, ha utilizado hasta la última ampollita de antibiótico y su gato, lejos de experimentar mejoría, agoniza a causa de la infección. Con un poco de suerte podrá convencerlo de que le administre una inyección letal. Al gato no. A usted.
Adolfo loved the piece and sent me this translation:

How to Give Your Cat Its Medicine

A Practical Step-by-Step Guide

Before beginning the process described in the present guide, please acquire the appropriate medicine. In this case, for example, we will use a “wide-spectrum antibiotic in convenient, individual 5 ml glass vials. Pleasant tasting. By mouth.”

1. Set aside a generous portion of your cat’s favorite food. Sneak into the bathroom so that your mascot has no suspicion of what you’re about to do.
Pour one of the 5 ml vials on top of that feast and stir with fork or spoon. Place the mixture in your cat’s dinner bowl. Affectionately, summon the cat.

Step 2. Two days later, deposit the (entire) contents of the food dish in the container you use for compost.

Step 3. Repeat step 1 with a first-class cut veal cutlet and/or with a seafood paella, with fresh shellfish from the Costa Brava.

Step 4. Repeat step 2.

Step 5. For the moment, forget the antibiotics and offer your cat leftovers from the refrigerator. It will have been four days before he has had a bite to eat!

Step 6. Enjoy watching how the son of a bitch gobbles down every last bit of it.

Step 7. Cradle the cat gently in your left arm, as if it were a baby, while concealing the vial of antibiotics in the palm of the hand of said extremity. With the thumb and index finger of your right hand, press gently on the animal’s cheeks. When your mascot opens its mouth, insert the tip of the previously-opened vial and wait for the little bugger to swallow the medicine.

Step 8. Pick up the vial from the floor, clean the spots of antibiotic off the ceiling, get the cat down from the curtains (highly recommended: gardeners gloves, barbecue tongs), change your shredded shirt, disinfect your scratched face with Betadine, and clean the blood off the rug.

Step 9. Place your cat on the bed and tie his extremities to the four bedposts. Pry open his mouth with a screwdriver and insert an entire vial, with the certainty that hey, half the world can’t be wrong, cats eat everything, and anyway, a little glass never hurt anyone.

Step 10. With extreme caution, using surgical tweezers, extract the splinters of glass from the palm of your hand. Put the shredded mattress in the receptacle for non-organic trash, and the remains of the bed in the dumpster for discarded furniture.

Step 11. Ask a neighbor for help. Wrap your cat in a towel, leaving only its head free.
While your neighbor squats over your cat, trapping him firmly between his legs, suck the contents of the vial into a plastic straw (do this step very cautiously if you are sipping the medicine, for it may come into contact with your lips, and you may be allergic to it.) Insert the straw between the cat’s teeth and blow energetically.

Step 12. Call your mother to ask if you’re allergic to antibiotics. Take a few shots of your favorite drink to get rid of the nauseating taste. Write a letter to the drug company describing the difference between “pleasant to the taste” and “revolting, infernal potion.” Ask forgiveness of your neighbor for the bite your cat gave him between his legs. Grieve with him over the irremediable loss of his testicles. Accompany him to the emergency room.

Step 13. On the way home, stop at IKEA to buy a new bed, and stop at the Conservatory to enroll your neighbor in a course called “Learn to Sing Like Montserrat Caballé”.

Step 14. Call your veterinarian to tell him that, inexplicably, you’ve used every single vial of antibiotics and that your cat, far from getting better, is dying because of the infection. With a bit of luck, you’ll be able to convince him to give you a fatal injection. Not for the cat. For you!

sábado, noviembre 29, 2008

CIVICS LESSONS


Este largo y tranquilo fin de semana de Thanksgiving, en EE.UU. sólo ha sido interrumpido, para algunos, por las noticias que durante tres días nos han llegado de la India. Una vez más la violencia ejercida por grupos radicales se ha llevado por delante a un gran número de personas ajenas a sus motivos. La violencia sólo engendra violencia y es contagiosa.

¿Dónde acabará este incidente?

La situación económica en que nos encontramos se nota en las calles de Boston. ‘Black Friday’ o la ocasión más grande del año para hacer las compras prenavideñas a un precio módico no ha resultado tan frenética como en otros años. ¿Se puede ver esto como augurio de una Navidad más austera y sensata? Ojalá, aunque se nos anima al consumismo como solución a la crisis financiera por la que pasamos. Pero para consumir hay que tener dinero y por lo tanto un empleo, etc. etc.,

En mi caso, además de disfrutar de mi familia, me he pasado dos días buscando mis antiguos pasaportes y otros documentos enterrados. Ni que decir tiene que abrir viejas cajas y cajones que se atrancan te lleva a un viaje en el tiempo que puede resultar agridulce pero sorprendente: antiguas fotos, recibos, tarjetas de felicitaciones, alguna que otra carta que se escapó de la quema…Todo aparece… menos uno de mis pasaportes, el más crucial. En él está registrado que pasé un año en España en 1980/81. Estas son las irregularidades que quieren ver. Me imagino que, como hace tanto tiempo, no va a importar; sería significante si este viaje lo hubiera hecho en los últimos cinco años.

El próximo martes me presento a mi - última y definitiva- cita con el gobierno americano para mi nacionalización. Tengo que reunir una larga lista de documentos y entre ellos ‘todos los pasaportes que haya usado desde que llegué a este país’ Lo sorprendente es que sólo me falte uno; nunca creí que volvería a necesitar un pasaporte anulado, si guardé los otros fue por puro sentimentalismo.

Hoy me he puesto a repasar el folleto que publican para pasar este examen. Lo tendré que hacer con la misma seriedad que estudié hace años para ser funcionaria del estado español. Lo irónico es que después de años de seguir la política de este país, especialmente los últimos años, con la guerra de Irak, las elecciones… Trabajar en casa me permite - si quiero - tener CNN todo el día puesto…Lo que decía, sería irónico que suspendiera el examen, pero posible, ya que las preguntas que te hacen son las típicas de lo que se aprende en la escuela primaria. Ya os contaré si paso o me devuelven a mi país de origen… ¡Qué ya no sé cual es!

Aquí os dejo algunas; a ver si las podéis contestar.

- color de la bandera
- cuántas estrellas tiene…cuántas franjas
- cuantos estados hay
- cómo se llaman los cambios a la Constitución
- cuántos senadores hay … cuántos representantes
- cuál es el estado 49…y el 50
- presidente durante la guerra Civil
- autor de la Declaración de la Independencia
- quién dijo: “dame libertad o la muerte”
- cuáles eran los 13 estados originales
- cómo se llama el himno nacional …quién lo escribió
- qué tipo de gobierno tiene EE.UU.


Hala, a contestar. Son las facilitas. No se les ocurra gastar bromas. Mi blog está vigilado por la CIA, es la única explicación que tengo para haber tardado dos años en llegar a este momento. Si me suspenden, los haré responsables.

jueves, noviembre 20, 2008

DE MIS SOLEDADES VENGO


No sé cuándo empecé a notar que Soledad buscaba mi compañía; no hace mucho. Tenía que quitármela de encima, ¡con lo ocupada que estaba yo! Empecé enseñándole un poco sobre cerámica, pintura, jardinería… pero esta endemoniada no tenía saciedad… todo se lo tragaba y en unos meses pedía más. La literatura la había tenido entretenida pero ahora no le bastaba, es más, le aburría. Recurrí a las piedras, sus cualidades, colorido, dureza… le advertí sobre la adulteración por la que pasan las piedras en estos duros tiempos … Pasé a inspirarla en el diseño… eso la tendría absorta, ¡quién sabe cuánto tiempo! Le hice componer cientos de collares, cada cual con su personalidad… Pero la ladrona se empezó a aburrir y, sin que yo me diera cuenta, repetía ciertos patrones y colores, hasta que ella misma se cansó y renegó de ellos.

Me sigue y me atosiga…

He intentado recordar cuándo demonios se coló en mi vida.

Pudo ser cuando mis hijos se marcharon a la universidad. Quedaron dos dormitorios libres, el frigorífico lleno de comida que nadie aprovechaba. El silencio de la casa la pudo conquistar. Pero no, lo que le gustaba a esta maldita era estar conmigo. Yo, demasiado ocupada para hacerle caso: tantos estudiantes, una nueva casa en Chicago que absorbía mi poco tiempo libre… veranos, inviernos, primaveras.

Cuando menos lo esperaba volvimos a Boston. Nuevos proyectos: otro jardín… cortinas, colores en las paredes…¡Tanto cuadro que colgar! Las piedras, los collares… Dejé de enseñar y empecé a trabajar en casa.

¡Ah!, eso es lo que la traidora estaba esperando para hacerse por completo conmigo… Ahora la ignoro, la espanto, la maldigo, la empacho y emborracho.

Esta descarada puede con todo, nunca me dejará.

Anoche buscaba unos documentos que necesito para finalizar el proceso de mi nacionalidad estadounidense. Entre ellos aparecieron fotos de hace años; los tiempos en que no conocía a Soledad… ni rastro de ella. Un antiguo cuaderno salió de una de las cajas. Era del primer año en la Facultad - en la Complutense - un cuaderno de apuntes. Hojeándolo vislumbré entre las páginas una letra que no era mía. Me detuve en esas páginas; parecía que en una clase, algún compañero (seguro que era un chico) había usado mi cuaderno para matar su aburrimiento. Me hacía preguntas, yo le contestaba escuetamente y no muy interesada en el juego:

- ¿En qué piensas?
- ¿Qué quieres ser?
- ¿Qué te importa?
- ¿Qué esperas de la vida?
- ¿Tu primer pensamiento al despertarte?
- ¿Tu último al acostarte….?

Y entonces…

- ¿Qué te entristece?
- “La soledad”
- ¿De quién? ¿de todos?
- “Soy muy egoísta… La mía”
- ¿Esperas salir de ella? ¿Cuándo?
- “Lo intento todos los días”

Estas respuestas de hace más de treinta años me han desconcertado. No recuerdo - ni puedo imaginarme - que a esa edad ‘temiera a la soledad’. Siempre fui una niña alegre; una adolescente con éxito: lo que hoy llamaríamos ‘popularidad’. Una familia que me quería. Ese año en la facultad disfruté hasta el máximo de la experiencia…

¿De dónde salieron aquellas respuestas? Las únicas autenticas del ‘tonto juego’ que ocupó tres folios de mi cuaderno de apuntes en 1974.
Why doesn’t Soledad leave me alone?
Oleo de Nick Patten

domingo, noviembre 16, 2008

Otoño, malos augurios


El otoño se nos ha echado encima de golpe. No sé por qué presiento que será un invierno largo y frío. Será que llevo semanas de frustración intentando preparar la casa con las típicas precauciones que el invierno de esta zona requiere.… Ahora estoy en proceso de que limpien los canalones. Han sido varias semanas de llamar a Mike, que los instaló hace tres años y ofrecía una garantía de ‘por vida’ a su servicio.

El moderno sistema de los sofisticados canalones (leaf guard) supuestamente impide que las hojas de los muchos árboles que nos rodean los atranquen. Este verano con las lluvias torrenciales que tuvimos me di cuenta de que el agua se acumulaba en los que enmarcan el tejado principal y los desagües no acarreaban la cantidad de agua esperada. Ya, dispuesta a llamar a otra compañía, apareció hace unos días un joven que decía llamarse Mike y que era el dueño. Le expliqué, quería aclarar la confusión, que el Mike con el que hicimos el contrato era un hombre de unos cincuenta y tantos, alto, de buen talante y formal. El joven - ruborizado - dijo que él era el hijo; su padre había muerto, hacia dos años, de cáncer de pulmón. La noticia me desconcertó: las llamadas que había hecho a Mike, los recados malhumorados que le había dejado, las maldiciones que le había echado en silencio…siempre habían sido con la imagen del padre en mente. Estaba convencida, y desilusionada, de que Mike había sido un fraude. Muy amable, hasta el momento en que le pagamos…

El hijo, visiblemente emocionado, añadió que todos los clientes de su padre le decían lo mismo, ‘que era una gran persona’. Parecía que se tuviera que haber muerto el padre para que el hijo se enterara.

Al día siguiente de este incidente, los perros - encaramados en el mirador de la sala donde trabajo - empezaron a ladrar desaforadamente. Me tuve que levantar para callarlos. Miré por la ventana: una pequeña ambulancia se había parado en la casa de la vecina de al lado.

La triste casa rosada, como yo la llamo, lleva más de 10 años sin habitar. Fue cuando nos mudamos que la pintaron de este hermoso rosa grisáceo. Hace meses que otros vecinos me dijeron que Mimi, la dueña, no estaba contenta en la residencia y que quería volver a casa. La lujosa residencia donde vivía le costaba 12.000 dólares al mes. Su descontento con el servicio le hacía amenazar continuamente al personal con que los dejaría y volvería a su casa. Los vecinos que la conocen bien la describen como una persona insoportable y déspota. Sin familia, hija de los dueños - en su tiempo - de varios comercios en la calle principal (la pescadería, carnicería, los comestibles, frutería…) ha ido vendiendo estos negocios para costear su estancia en la residencia. Pero no se trata de que se haya arruinado; dinero le queda, pero no salud.

En la ventana estaba yo, cuando se abrieron las puertas de la ambulancia. En poco, apareció una silla de ruedas que dejaba asomar unas piernas esqueléticas y pálidas... un pequeño cuerpo y finalmente una cabeza desproporcionadamente grande con el resto. No pude verle la cara pero la anciana llevaba gafas y tenía el pelo blanco y lacio. Mimi había vuelto a casa.
En menos de 15 minutos la debieron de instalar y la ambulancia desapareció. Esa noche me asomé varias veces a la ventana por si la podía ver. Le he dejado saber, a través de la vecina más allegada a ella, que si nos quiere conocer que nos lo diga y le he pasado nuestro número de teléfono por si necesita algo.

No veo señales de ella. Por la noche las únicas luces encendidas son la de la cocina y otra tenue en el salón del frente de la casa; me imagino que ahora le servirá de dormitorio.
Hoy he visto entrar a una enfermera, pero sé que no quiere ayuda y que quiere estar sola. Mimi tiene 87 años; por su incapacidad física no puede desplazarse por la casa. Después de tantos años alejada de ella no disfrutará de los cuadros, colgados en diferentes cuartos, pintados por su padre y su hermana. Tampoco de los recuerdos dejados por su madre en los cajones y armarios de arriba.

¿Por qué habrá vuelto? Para acabar donde nació… ¿Qué estará haciendo ahora?... ajena a lo que yo escribo ¿Qué pensaría si lo leyera? Lo detestaría… ¿Cómo va a soportar las barricadas de nieve que cercarán su casa; no podrá subir al segundo o tercer piso para ver la calle… Perderá cuenta del tiempo: ahora que a las cinco ya es de noche, en unas semanas a las cuatro estará casi oscuro.

Me vuelvo a asomar y no hay rastro de ella. En las habitaciones que dan a mi patio las ventanas tienen las persianas a medio subir, seria fácil verla.

Presiento que tendremos un invierno largo y frío… Mi Buda ya se prepara para las nevadas de este invierno. También vigila la casa rosada.

domingo, noviembre 09, 2008

EL DIA DESPUES DE LAS ELECCIONES…

Me quedé dormida esperando ver si los demócratas se hacían con el Senado: 60 escaños necesita un partido para alcanzar una posición de dominio en el Congreso. A las tres y media de la madrugada, cuando me iba a la cama, habían conseguido 56. Cuando me despertó el teléfono a la mañana siguiente todavía estaban en 57. ¡El teléfono! El oftalmólogo… tenía cita a las ocho y media y eran las nueve menos cuarto.
“Maria, where are you?!”. Amablemente, Sara, la recepcionista me dice que si puedo llegar a las nueve y media el Dr. Roseane me podrá ver, un paciente ha cancelado.

Normalmente voy andando, el consultorio está a quince minutos de casa. Ya en la ducha pienso que no me va a dar tiempo. Pido un taxi, suelen tardar diez minutos…Sin peinarme y buscando el bolso, las llaves…sin tomar café, el taxi - en menos de tres minutos - está en la puerta. Me asomo y le hago una señal mientras me pongo el abrigo. Salgo y me doy cuenta que el día está nublado y húmedo. El taxi: limpio, gris como el día y frío como una antigua nevera. Un enorme irlandés - seguro que es irlandés - con gabardina y gorra, como si fuera de caza, me saluda. Veo que toma la dirección opuesta a la que yo habría tomado. Mientras que tuerce, a la izquierda unas veces y a la derecha otras, me va hablando del triunfo de Obama. No es realmente una conversación, no me deja meter baza, es más bien una especie de razonamiento para convencerse que “ha hecho lo mejor que se podía hacer”. Repetía: “es más inteligente que Bush, eso sí”. Sin acabar sus reflexiones nos encontramos frente al edificio. Me había traído en tres minutos y por sólo $4.75. Este hombre ya ha empezado a practicar la doctrina de Obama ‘servicio público’ ‘ayudarnos los unos a los otros’. Lo que decía Cristo… ¿no es Obama nuestro Redentor? Le doy una esplendida propina. No faltaría más: me levanto tarde, casi pierdo la cita con el médico, pero ahora… todo sobre ruedas. Hasta la recepcionista rusa, que siempre está de mal humor, me dice que acaban de hacer café; una forma de ofrecerme una taza que acepto convencida de que sabrá a agua sucia…Well, not bad, me despertará...
La sala está hoy medio vacía. Quizás no hicieron citas para el día después de las elecciones porque sabían que amanecerían rendidos. Gente precavida, no como yo. Veo que el Doctor Roseane pasa por detrás de las recepcionistas para llevarse la carpeta de su próximo paciente. Como de costumbre, porque es un encanto, hace lo posible para saludarme. Tiene una sonrisa tan cariñosa.... Siempre me sorprende que me recuerde, no lo veo con tanta frecuencia. Bueno este año he acabado con tres gafas: unas para leer, otras para el ordenador y hoy me va a tener que recetar otras para trabajar con las tareas de detalle de la joyería (las de la farmacia ya no me sirven). Vuelve otra vez, me mira inclinando la cabeza en un gesto complaciente. Hay algo nuevo en este hombre: parece más joven, más alto…ah, se ha dejado el pelo un poco largo, se le riza en el cogote de una forma graciosa.


Me llega el turno; quiero disculparme pero no me lo permite…efectivamente ha habido varias cancelaciones. Entre cambios de lentes, aparatos y lecturas de abecedario, en un momento oportuno, me lo quedo mirando y - sin saber cómo - le digo:“Si tuviera veinte años menos no le diría nada, no fuera a creer que estaba intentando ligar con usted, pero… a mi edad, estas cosas se pueden decir sin peligro ¡qué bien le queda el pelo largo!” Le ha hecho mucha gracia, se ríe a carcajadas, según se sienta a mirar de nuevo mis ojos a través de otras lentes me dice: “no me importaría que ligara conmigo”.
Uf… Le doy las gracias. Me contesta…”ya sabe, yo también estoy en esa edad” y sigue riendo. Me pongo seriecita, no quiero pasarme.
El doctor Roseane no encuentra ningún motivo por el cual vea esos ‘mosquitos’ flotando enfrente de mi…quiere que vuelva en un mes. Cómo no, ya tengo la cita.

Cuando salgo a la calle me doy cuenta : ¡no llevaba sus acostumbradas gafas!. ¡Ouch! ¿Cómo no lo he notado? Le podría haber echado otro piropo; todo habría sido por ese ‘servicio público’ que Obama nos pide. Procuraré no olvidarme la próxima vez que lo vea.
Hasta en un día gris, todo se ve de un color esperanzador la mañana siguiente a las elecciones, si tu candidato ha ganado... ¡Si vives en Massachusset!

martes, noviembre 04, 2008

domingo, noviembre 02, 2008

EL CUMPLEAÑOS DE LA REINA, by ROBIN


La reina de España cumple hoy 70 años. Y para sacar pelas de tan fausto acontecimiento mis colegas se han puesto a publicar libros. Uno lo ha escrito la corresponsal de TVE para los asuntos reales, Carmen Enríquez, una mujer clásica, o sea pedorrilla y plasta, intemporal. El otro lo ha escrito Pilar Urbano, una mujer eterna, de la Obra, dicen; una mujer que habló mucho durante un tiempo y que ahora callaba bastante. De derechonas de toda la vida. Y ¿qué pasa cuando salen más libros hablando de lo mismo y yo lo que quiero es que se hable sólo del mío? ¡Ah, amigo! Pues que se impone montar un escándalo, cueste lo que cueste. ¡No faltaba más! Los escaparates de las librerías se han llenado de muchos más títulos con la cara sonriente e infantil de Sofía.
En el libro de Urbano vienen declaraciones de doña Sofía que no han caído bien a los lobbies gays ni a los progres de toda la vida. Que si dos hombres se aman, que se amen, pero de ahí a que les encante presumir de ello y le llamen matrimonio a su unión… va un trecho. Que la ley civil nunca puede ir en contra de la natural (ahí, desbarra usté, mi majestad) en fin naderías por el estilo. El caso es que la Casa Real había dado el nihil obstat a la obra de Urbano. ¿A qué viene ahora esta escandalera? Lo más gracioso es que el corral se ha puesto a montar un cirio de cuidado. Me encanta cuando la Providencia envía pruebas de fuego para someter a la joven democracia española a desafíos en los que rechina un poco. Todo el corral opinando que si la reina debe permanecer calladita que está más mona, que tiene el derecho de hablar y decir lo que piensa… Ha habido de todo.
Hoy mismo he leído un articulo de Juliana, en La Vanguardia, que afirma con gracia, que de todo esto se deduce el trabajo underground de la derecha madrileñista (sic) que lo que persigue es mandar a casa a la Monarquía e instaurar una buena República que ponga orden en el gallinero independentista catalán y vasco. Las palabras son mías pero el espíritu pertenece al subdirector de La Vanguardia, como digo, observador en los madriles de las cosas que pasan para contarlo en su dulce Catalonia.
¡Ay! Y una piensa, en este día de Fieles Difuntos, después de una noche de órdago, con tormentas encabalgadas que multiplicaban su estruendo por las montañas, árboles caídos, carreteras colapsadas, etc., etc. (un tornado se ha cernido sobre Tarragona), que el ser humano tiene poco remedio, pero resulta francamente divertido. Y si es español, ni te cueto.

Robin.
2 de noviembre 2008
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