domingo, julio 26, 2009

Begoña Bilbao: Desde la India

Begoña, una querida amiga, mujer emprendedora, generosa con su tiempo y esfuerzo, vamos, ‘pura dinamita’, como diríamos los que la conocemos... nos escribe desde La India donde pasa unas semanas con un grupo de mujeres del área de Boston para explorar las posibilidades de ayuda que puedan proporcionar a otras mujeres menos privilegiadas pero con ganas de salir de su miseria. En la narración de sus experiencias de los últimos días podrán apreciar a esta gran persona.


Estrella, te escribo desde un pueblo remoto de la región de Gujarat. He venido con un fantástico grupo de mujeres, ALBA que lleva trabajando y moviendo hilos para poder ayudar a esta enorme organización SEWA (Self Employed Women's Association , de 1.100.000 miembros, formada por mujeres y para mujeres con el fin de que con el tiempo, su trabajo, ilusión, tenacidad y la ayuda de todos aquellos comprometidos a ayudar a los más desfavorecidos, puedan mejorar su durísima y pobre calidad de vida. Los primeros días los pase en Bombay (hoy Mumbai), ciudad de enormes contrastes con más de 16 millones de habitantes; la mitad de ellos viven en chabolas, bajo plásticos o en la calle “al raso”. Acuden a las ciudades huyendo de la falta de posibilidades en sus pueblos de origen y pasan a malvivir con salarios que no representan ni la más mínima y miserable propina en nuestro mundo. Me ha impresionado mucho ver cómo

las mujeres trabajan en la construcción cargando sacos de cemento y ladrillos, vestidas con sus sharis, sus frágiles cuerpos bajo ese horror de peso, ¡qué espanto!, todo por un sueldo de 50 rupies al día ($1 al día), los hombres - por el mismo trabajo - cobran también la miseria de 150 rupies (unos $3 !!!). Otro ejemplo revelador son los 1500 rupies al mes ($32’60) que ganan las personas que trabajan en el servicio doméstico, cocinando y limpiando las casas de la clase media y alta. Muchas de esas mujeres están obligadas a dejar a su prole sola, al cuidado de no se sabe quién... Otras son viudas y no tienen otra salida que dedicarse a la más barata prostitución. Estos horrores de existencias representan la mitad de la población de las grandes ciudades, concretamente 8 millones en Bombay. Hay mafias por todas las esquinas: mafias de mendigos, de niños, a los que sus propios padres llegan a mutilar para así poder sacar más dinero provocando algo de pena en los demás.... Las ciudades son un verdadero infierno para esta gente. En cambio, ahora que estamos en estos pueblos del norte de Ahmedabad, aunque se ve una gran pobreza también: las calles llenas de fango pastoso, los niños desnudos y hasta arriba de mierda, las mujeres trabajando siempre con un crío en los brazos, los hombres, en cambio, tengo que decir que han debido de nacer todos tremendamente agotados porque se pasan los días descansando.... descansando en cualquier sitio: tumbados encima de una moto, encima de un carro, directamente en el suelo, predomina la horizontal como postura más común.

Hillary Clinton estuvo hace unos días en Bombay con las lideres de SEWA.Hay que dar un empujón a esta gente, se lo merecen! Llevan trabajando 35años con las más pobres de las pobres - mujeres siempre - las más desprotegidas. Les ayudan a creer en si mismas; muchas de ellas son bordadoras, otras pastoras, otras trabajan en las minas de sal, pero lo fantástico de SEWA es que poco a poco se ha ido encargando de cubrir todos y cada uno de los puntos flacos que van apareciendo en su vida: refuerzan su autoestima, les hacen capaces de enfrentarse a las injusticias propias de la tradición, les hacen fuertes porque les dan trabajo, dinero y por tanto PODER ante sus maridos, familia y comunidades, resuelven sus problemas sanitarios (por supuesto en la medida de lo posible), proporcionan e insisten en que sus hijos, niñas y niños vayan a la escuela. Si todas las niñas recibieran educación, educación para mujeres y niñas, todo iría mas rápido. Nuestro grupo ALBA, esta fundamentalmente formado por profesoras, mujeres de negocios en distintos campos ....comprometidas conla ayuda a los demás, y para qué decir, una vez que uno ve cómo vive toda esta gente, lo que sufren, las terrible diferencias que hay entre nuestro cómodo mundo y el horror de millones de personas que por pura lotería les tocó nacer en este tercer, por no decir quinto mundo, cualquiera con un mínimo de sensibilidad haría algo para mejorar su vida, sólo van a tener ésta: dura, triste y dolorosa. Las historias personales que hemos ido oyendo a lo largo de estos días son escalofriantes. ¡Qué valor, qué aguante y qué duras vidas ¡. ALBA quiere concienciar a los diseñadores de moda, de interiores, artistas, a cualquiera que tenga una buena idea para poder proporcionar una continuidad en el trabajo y dar el verdadero valor a las maravillosas labores, que por otra parte se perderían, que tantísimas mujeres hacen durante horas al día para poder mantener a su familia..


Si los grandes, Oscar de La Renta, Etro, Hilfiger, Becara, ColecciónAlexandra, cualquiera de los que mueven moda, estilo y masivas cantidades de ropa y objetos para el hogar, hicieran un solo artículo en su colección anual pensando en todas estas mujeres... qué rápido acabaríamos, al menos en algunas regiones de India, con pueblos sin desagües, con enfermedades de la piel terribles, con niños abandonados con todo tipo de miseria e injusticias. Necesitamos muchos ‘pequeños proyectos’con la finalidad de que esta gente tenga un trabajo justamente pagado. Sus bordados y trabajos son propios de “high end”, no de mercadillos. Son mujeres pobres pero profesionales… y únicas en el arte de bordar.
Un beso y hasta mi regreso, que lo hago enseguida.
Begoña






NOTA
Este video, con subtítulos en español, es de gran interés para ver el progreso que SEWA está consiguiendo en India.
http://www.youtube.com/watch?v=2vP50tWaw_0

El siguiente video muestra mucho de lo que nos dice Begoña. Está en español y el protagonista es un español!
http://www.youtube.com/watch?v=gDP5Yz3CZFk

jueves, julio 23, 2009

LA CÓLERA DE SHUBERT

Graciela Reyes no necesita presentación. Para los que se pasen por aquí, por primera vez , pueden ver - al final - la lista de narraciones publicadas en nuestro blog desde sus inicios. Vuelve Graciela con las aventura de SCHUBERT, un gato con gran personalidad que no nos deja de sorprender. Quién tuviera un animalito como éste por casa, y no tener que morderse la lengua.

Viajé a Puerto Madryn para visitar a mi cuñada y mis sobrinos. En el aeropuerto los chicos me dijeron que ese día había llegado la primera ballena. Se había acercado al muelle, a echar una ojeada a los humanos, como siempre hacen las ballenas. Me alegré de llegar el mismo día, era un buen augurio. Yo no las tenía todas conmigo, francamente. No era culpable de lo que les había pasado, por supuesto, y me sorprendí tanto como ellos al enterarme, pero de todos modos estaba un poco incómoda. Hasta me sentía conciente de ser muy parecida físicamente a mi hermano, algo así como mi hermano con peluca, según decían. Mal momento para ser mi hermano con peluca, cuando él acababa de dejar a su familia. Mi hermano, que es psiquiatra, un buen día se había ido sin dar explicaciones, pero todos sabían que hacía tiempo que se veía con una paciente suya, una joven maníaco-depresiva, según su propio diagnóstico, que había dejado escrito en el legajo correspondiente, ahora a la vista de cualquiera en el consultorio abandonado. La chica era muy bonita y entretenida, componía música bipolar, o sea, supongo, música maniática para los entusiasmos y música lúgubre para los bajones, y le iba muy bien y viajaba por el mundo promocionando su obra, ahora en compañía de mi hermano. En sus mails, él nunca me hablaba de ella ni de sus músicas; me contaba, como siempre, jugadas de ajedrez, y a veces comentaba algún libro que estaba leyendo. Yo ni siquiera sabía en qué país estaba. Cuando le conté que iba a ir a visitar a su familia, solamente me dijo no se te ocurra defenderme que te va a ir mal.

Yo no fui a Puerto Madryn para defenderlo, por supuesto. Hice el viaje porque quería mostrar a mis sobrinos que si el padre no era de fiar, la tía sí lo era, que ella era la de siempre. Los chicos estaban en plena adolescencia y supongo que tenían la peor opinión de sus padres, de ambos, pero yo quería tranquilizarlos. Mi hermano y mi cuñada habían formado un matrimonio feliz, o al menos eso era lo que parecía, y yo atribuía su felicidad a que cada uno hacía su vida: él pasaba las noches jugando al ajedrez y tomando té con su gato, llamado Schubert, y los días trabajando en el consultorio. Mi cuñada, a su vez, se pasaba las noches durmiendo a pierna suelta y los días trabajando como contadora pública y cuidando el jardín. Pero está visto que los matrimonios no perduran ni siquiera con los mejores métodos de convivencia.
Mi cuñada y los chicos me recibieron con mucho cariño, como si nada hubiera cambiado. Yo me alojé prudentemente en un hotel, pero esa misma noche tuve que visitarlos en su casa, no tenía escapatoria. Lo más difícil de entender no era que mi hermano se hubiera enamorado de una paciente, ni que se hubiera ido con ella por ahí, dejando a su familia de un día para otro: lo más difícil era aceptar que hubiera abandonado al gato Schubert. Mi hermano y su gato eran inseparables, conversaban por horas, leían los mismos libros, jugaban al ajedrez. Yo me imaginaba (acertadamente, como se verá) que Schubert estaba furioso.

Este gato ha logrado la comunicación con los humanos. Habla con palabras gatunas, no humanas, pero habla, y yo diría que articula, en su lengua, fonemas y morfemas, que mi hermano entendía perfectamente. Nunca lo entendimos los demás, solamente mi hermano. Ni lo entendíamos ni nos caía bien, y él nos correspondía. Mi cuñada, una mujer muy dulce y tolerante, a la que nunca oí hablar mal de nadie, detestaba, sin embargo, al gato, y recuerdo sus sarcasmos mordientes cuando mi hermano se refería a las capacidades comunicativas del animal. En mis visitas a Puerto Madryn sufrí varios desplantes del gato, del que me mantuve siempre lo más lejos que pude.
Cuando llegué para cenar, la primera noche, a la que ahora era la casa de mi cuñada, el gato estaba enrollado en un puf y no se dignó mirarme. Mi cuñada y yo nos sentamos cerca de él, pero no se movió ni sacudió la cola, ni siquiera abrió un ojo, una rendija de un ojo, para mirarme. Mi cuñada charló conmigo de todo un poco, menos del comportamiento de mi hermano. No me dijo ni palabra de él, lo nombró al pasar, con naturalidad, como si todo fuera igual que antes. Pensé que era una dama.

Cenamos todos juntos, charlamos y los chicos se rieron de mis historias, como siempre. Mi cuñada había preparado costillas de cordero asadas, mi plato preferido. Cuando terminamos de comer, mis sobrinos se levantaron de la mesa para irse a sus cuartos a estudiar las lecciones del colegio. Uno de ellos intentó llevarse al gato al piso de arriba, pero el gato expresó su desagrado con un maullido muy breve y terminante, y se quedó en el puf, aunque ahora con los ojos abiertos, uno azul y uno verde. Me atreví a preguntarle a mi cuñada si Schubert extrañaba a mi hermano, y ella dijo que sí, y me preguntó si quería café.

Cuando estábamos tomando el café, el gato se levantó lentamente, se estiró y se bajó del puf con un saltito delicado. Luego avanzó hacia mí, mirándome. Hola, Schubert, dije yo. Schubert se detuvo frente a mi sillón y se sentó sobre las patas traseras, enrollando la cola. Una postura inofensiva, de gato bueno. Después empezó a maullar, o a hablar, como se prefiera. De sus bigotes, que vibraban, salían sonidos ni gatunos ni humanos, sonidos de tal volumen, que parecían producidos por miles de bigotes indignados, sonidos raspantes, insoportables e interminables. Miré a mi cuñada, buscando ayuda, pero ella cortaba un budín de almendras con cara indiferente. Ya iba a escaparme de allí, taladrada por aquellos maullidos, cuando el gato se calló de golpe. Tu hermano es un grandísimo hijo de puta, dijo entonces mi cuñada, sin soltar el cuchillo. Eso te dice el gato, agregó, con una sonrisa rara.

Si viniste aquí a hacernos creer que todo está bien y que te consideramos todavía parte de la familia, estás equivocada, no te queremos ver nunca más, ni a vos, ni al sinvergüenza hijo de puta de tu hermano, ni a tu madre ni a tu padre, no tenemos nada que ver con todos ustedes y el divorcio va a dejar a tu hermanito sin un céntimo, en la calle, eso te lo prometo.

Es lo que dice Schubert, agregó, ofreciéndome un trozo de budín. Creí que vos no entendías al gato, proferí estúpidamente. Ahora entiendo al gato lo más bien, dijo mi cuñada. El bicho volvió al puf, se enroscó artísticamente, levantó el morro al aire y se durmió. Yo subí a despedirme de los chicos. Al día siguiente me fui. Mi hermano me preguntó qué tal la familia, y yo, para no amargarlo, le dije que todos como siempre, y que el gato hablaba poco.

OTROS DE SUS CUENTOS EN EL BLOG:
La traición del electricista
Luna de Miel

martes, julio 14, 2009

J.M.ANTOLIN EXPONE EN NUEVA YORK

clik on image
Algunos de ustedes habrán visto en el Blog de Elvi54 su introducción a José María Antolin: español, pintor, poeta, y amigo en Nueva York. Hoy me uno a ella dejándoles aquí la reseña de prensa que ha salido para la presentación de su obra este jueves. El mural le ha llevado mucho del tiempo - de este carismático y polifacético joven - en los últimos años.
Enhorabuena, José María . Que lo celebremos y que veamos los por llegar!




2/20 GALLERY
presents
J.M. ANTOLIN
Showing his controversial mural-sized painting:
Denial of Mascarade (The Archons)

Opening reception:
Thursday, July 16th, 2009
from 6-9 pm
@
220 W. 16th StreetNew York, NY 10011
(between 7/8th ave)
(212) 807-8348
El mural quedará expuesto hasta el 16 de agosto
PRESS RELEASE
DENIAL OF MASQUERADE revealingly subtitled (THE ARCHONS). The canvas measures approximately 13ft by 8ft. providing a mural-sized surface for the powerful contents which address, with the poetic imagery of a violent carnival, the complexities of the United States’ recent history in relation to war and terrorism after 9/11. The image is piercing and controversial. Suggesting a child-hostage situation; men pleading for his life, the presence of Bin Laden, a demon totem and the chaos of mutants in disguise celebrating the anarchy of a masquerade in which all power and identities are suspended or unknown - the Barbarians against the Empire. DENIAL OF MASQUERADE (THE ARCHONS) is one of the few works of art in the current scene of American painting embodying the seriousness of the times we live in. This work is in continuum with Antolin’s body of work created in New York, dealing with power, ritual and the ’identity’ of human beings. Although not finished at the time of Antolin’s retrospective exhibition in Spain, it was published as a work in progress in the show’s catalogue La Coronación Eterna/The Eternal Coronation. This marks its public debut in a New York gallery. J.M. Antolin was born in Valladolid, Spain and resides in New York city. In 2002 he was the youngest artist ever to be invited to exhibit a retrospective show by the Spanish government of Castilla y Leon. In 2004 he exhibited Drawings Witnessing A Newborn Monk at The Frances Wolfson Gallery, Miami. Published books of poetry include: Cuenco/Bowl & El Cuerpo del Libro Quemado (trilogy)/The Body of The Burning Book. Upcoming books include: El Alimento No Humano/Non-Human Nourishment; his poetry during the last ten years and a book documenting the process of his Mural sized painting, La Membrana/The Membrane will be published by Cidaut Foundation . Currently, J.M. Antolin is editing and translating an anthology of contemporary American poetry.


lunes, julio 13, 2009

HOW TO / COMO SE...



Por fin he podido sacar algo de Tex!

Ayer, haciendo “surf” por la Red, leí un reportaje en el New York Times sobre los nuevos sitios dedicados a... ¿cómo? Pues sí, al “HOW TO”, a “cómo hacer las cosas”, o cómo
hacerlas bien. Pero ¿qué cosas? Cualquier cosa: cómo hacer una tortilla de patatas o romper con el novio o abrir con ganzúa una cerradura o defenderte, y sobrevivir el encuentro con un oso:

Estos son los enlaces que resuelven todas nuestras preguntas e inquietudes. Cómo utilizar mejor el iPhone (que no tengo), proteger el pelo (que no tengo) del cloro, tratar correctamente a los padres divorciados el día de tu boda (que no hice, y por eso estoy ahora divorciado),

www.howcast.com

www.ehow.com

En español: http://www.comosehace.cl/

No dejen de consultar el de cómo

"o-cul-tar la voz del c--- que llamamos pe--"

http://www.howcast.com/videos/2458-How-To-Conceal-a-Fart

Ojalá les sirva, para lo divino y lo humano.

Tex

jueves, julio 09, 2009

DUELOS: A BLOG ON GRIEF

Hace un par de semanas evocaba aquí mi recuerdo de John Bohlinger. Hay personas que pasan por tu vida sin dejar huella, otras la dejan; este es el caso de aquel joven músico - por entonces ‘padre recién estrenado’- al que recordamos con tanto cariño. Sin duda, este afecto se debe a lo que 'de él' dejó en nuestros hijos.
Aquellas personas que estiman y tratan bien a nuestros hijos ganan para siempre la lealtad de los padres.

En mi evocación no quise entrar de lleno en la muerte de August, hijo único de John y Sherry, que murió a los 18 años de una sobredosis de no sé qué droga. Después de dos años y sabiendo que John había rehecho su vida no quería traerle recuerdos tristes. En fin, que me engañaba a mi misma ya que mi experiencia me ha enseñado que la pérdida de una madre, y por supuesto la de un hijo, es algo que se lleva dentro, unas veces mejor que otras, hasta tu propia desaparición.

La prensa americana se hace eco del momento emotivo en que la hija de Michael Jackson , una pequeña de once años, se despide de su padre. Yo sólo podía ver una escena triste: esa niña no quería estar ahí, no quería hablar; tan pronto como pudo se volvió y se escondió en el regazo de su tía. Esa criatura no sentía nada en ese momento. Sí, tenía miedo de que el millón de personas que allí estaban se dieran cuenta de que ‘le daba igual’ la muerte del tan querido padre. Como dicen en inglés ‘She was numb’. Me asombró que nadie comentara este detalle…pero, ¿cómo comentarlo?

Pero bueno, ¿estoy hablando de la hija de Jackson...? No, estoy hablando de otra niña; hace ya años, muchos como para todavía recordarlo, pero no se olvida. Esa otra niña permaneció todo el día sentada, junto con algunos familiares, alrededor de la mesa camilla del cuarto de estar: sus brazos escondían la cara apoyada en el cristal frío de la mesa; un frío que quedaría con ella para el resto de su vida, en las manos, en los pies, en el alma. Oía cómo pasaba la gente camino al dormitorio donde su madre, vestida con lo que un día fuera el traje de novia, yacía sin vida, mas pequeña que nunca… Su madre, con tan buena planta, que se quejaba de gastar un número más de lo que debería…ahora, sus pies, recogidos en unas medias negras, no eran más grandes que el puño de su mano. Y aquel beso de despedida que los mayores le animaron a darle! No era su madre, se dijo la niña. Se convenció bien pronto.

No podía llorar y por eso había que esconderse de los que por allí pasaban. Qué pensarían : “qué sinvergüenza la niña, no soltó ni una lagrima…”

Cuando esa niña creció no le gustaban los cementerios, no podía asistir a funerales, nunca más quiso ver a otro familiar muerto; aun sabiendo que sería juzgada por el resto de la familia. Siempre huyendo de la muerte pero al mismo tiempo teniéndola tan cerca. Asistió a tres funerales: un par de colegas de su marido y el padre de una amiga. En esos funerales, en particular en los de menos importancia, cuando la familia del muerto permanecía serena y hablaban de él con una sonrisa, y hasta de buen humor, la niña – ahora mujer – plantada en la última fila de los bancos de la capilla, lo más lejos posible del féretro, sollozaba, se ahogaba reprimiendo lo imposible… Un llanto inconsolable. La gente volvía la cabeza; la miraban con ojos llenos de hipócrita compasión. Las lagrimas brotaban compulsivamente… ni un mal pañuelo para limpiarse, usaba las mangas del abrigo mientras se decía, “si no conoces a este señor…esto es ridículo”.
Ahora, al cabo de tanto tiempo, avergonzada por llorar por quien ni siquiera la familia lloraba! Su marido la miraba como si supiera de dónde provenían las lágrimas. A la salida de la capilla varios se acercaban y la abrazaban. Ella apenas podía balbucear “no, si yo no lo conocía”. Quería salir de allí lo antes posible; la familia del muerto la miraba extrañada, algunos con gesto de reproche.

Esta escena se repitió un par de veces más, cada vez en menor escala…Se tuvieron que morir tres extraños para, por fin, llorar por su madre que había muerto hacía más de cuarenta años. Y qué bien que le sentó.

Esta historia para presentarles el blog que mi amigo John Bohlinger ha decidido iniciar. Escribir, escribir sobre August y sobre como sobrevivir después de la muerte de un hijo. Espera el que así pueda entender mejor lo que nadie nos puede explicar. Seguir en contacto con ese hijo en el que vertía sus ilusiones y esperanzas; como todos los padres hacemos. Poder comunicarse con otros padres que se encuentran en situaciones similares…Quizás, liberar su dolor al compartirlo con otros.

El blog está en inglés pero, dada la cantidad de visitantes -de diferentes continentes- que este blog tiene, lo voy a dejar aquí como enlace permanente. Espero que quien lo visite lo pase a otros que sufran del vacío producido por la perdida de alguien querido. En general, para todo aquel que ame la vida y respete la muerte.

http://johnbohlinger.wordpress.com/

viernes, julio 03, 2009

ALICIA BORINSKY: FRIVOLAS Y PECADORAS

Alicia Borinsky llega de nuevo a este blog con su último libro Frívolas y Pecadoras; en inglés Frivolous Women and other Sinners. El título en si – más si uno conoce a esta autora – nos hace sonreír maliciosamente. Vuelve con su colección de ‘niña traviesa’, porque eso es ella, una niña que nos quiere escandalizar, divertir y hasta hacer soñar, una niña con un vocabulario monstruoso y a la vez dulce, sensual otras y satírico siempre. Vocabulario enmarcado con primor, firmado al pie de cada poema y calculado para cada una de sus historias. Qué el lector se las entienda con estas mujeres ‘tiernas y calculadoras, madres alquiladas, tímidas, marionetas…frágiles Venus de china’. Alicia nos las deja en cada página para que las descubramos, despreciemos, amemos y hasta las compadezcamos.

Ella vuelve a su colección de muñecas, a cambiarlas de la repisa del salón a la mesa de la entrada o quizás nos miren desde la meseta de las escaleras camino a su estudio…Les cambiará los zapatos, el peinado y hasta puede que les limpie el polvo amorosamente.

Cuidadosamente elaborado, Frívolas y Pecadoras ha sido publicado por Swan Isle Press, Chicago, en edición bilingüe y traducido al inglés de Cola Franzen, a quien el libro está dedicado. Fiel compañera y amiga de Borinsky ‘en la palabra’ y en la vida.

Acompañan a los numerosos poemas ilustraciones de Julio Silva – el amigo, y mejor pintor de Cortázar- lo que hace de este libro una pequeña obra de arte literaria y visual.

La selección que pongo aquí es puramente personal. En el libro se encuentran poemas que complacerán al gusto más exigente. Eso sí, el sentido del humor es absolutamente necesario.


De “Tiernas y calculadoras

¿tiene vuelto?

De nuestro amor me quedó
algo ácido
un dejo que me repite
pero no en el estómago

es en la memoria
querido en la memoria

lleváte la calle en que te conocí
devolvéme las ganas
y el resto:

todo para vos


amor fallido
pose número uno

¡se te fue la voz!

¿para qué dejar de cantar justo cuando empezaba a
Prestarte atención?

amor fallido
pose número dos

aquí había una vez una pareja que se peleaba todo el tiempo
cuando él quería un bombón
ella oía sacáte la bombacha
cuando ella le pedía masajes caricias números para jugar a la quiniela
él la llevaba a locales cabalísticos donde cuatro
hombres juegan al dominó día y noche

todo el tiempo discutían con palabras gestos
y chasquidos de lengua

todo el tiempo se husmeaban tocaban y
rechazaban

pero como ya se sabe la felicidad
tuvo que acabar

los hijos llamaron a abogados
psiquiatras trabajadores sociales

ayer cuando los vi
se sonreían serenamente en el café del shopping

cada uno con la bolsita de compras en la mano
tarjeta de crédito a su nombre
cabecita obnubilada por píldoras perfectas al
alcance de su presupuesto y del tuyo.


De “Madres alquiladas”

poética

desdeñosa
haragana
mujer fatal
vulgar
sus apetitos clarividentes nos mandan al otro mundo

nos ha dicho mentira tras mentira
me ha involucrado en sus crímenes
ha logrado encarcelarme
y ahora insolente ensaya otro carnaval
me propone viajes escapatorias una vuelta al mundo en este
cuarto lleno de murmullos estridencias pelos sin señales


cortesana

se viste con ropa interior blanquísima
ensaya la entonación precisa
el momento de duda
para que él la ayuda

doctor doctor
amemos mis síntomas

expuesta
tendida
le invita
hagamos esto y lo otro
antes de morirnos
lo otro sobre todo

mientras su hija espera
obediente grave
en un vestbulo con revistas
y una señora de labios colorados.


De “Mujeres tímidas”

correspondencia

Queridos:
Toda mi vida la he pasado buscando un desodorante a la medida de mi amor. Una fragrancia que hablara de un chalet con jardincito al frente. Tocadiscos sin música folklórica. Algo que acomode y borre la insinuación de otro cuerpo en el mío.
¿Cómo alcanzar esa invisibilidad virtuosa para mis oscuridades? ¿Dónde ocultar esos olorosos contactos de contrabandista? Mi sueño asimétrico exige una respuesta inmedia, la eficacia de veloces huídas hacia desiertos palpables.



De “La Venus de China”

La venus de china piensa en hacer el amor

se había arreglado con lentejuelas con cadáveres arrimados al

fuego
se había hecho compresas de talco en las nalgas polvos de
arroz
pestañas postizas pezones pintados
ombligos perfectamente delineado

Debajo de la ducha juró el futuro orgasmo
Preparó el grito de placer
Urdió un prolijo amor desordenado

sábanas rojas almohadas tiradas en el piso medialuz de
perfumes
Música de arrabal
Qué tensión de caricias
Qué cuerpos calientes en el centro del mundo




De “Buenos Aires”

tango

De tu voz recuerdo ciertas palabras
por la tarde en una calle de Buenos Aires
la impostación del tango
una cadencia en la charla y el abrazo

Pero sobre todo mis maniobras para seducirte
la felicidad con que supe amarme
el modo de ocupar tu lugar
cómo te robé las intenciones
el espejo
Mi cuerpo en tu deseo.

jueves, julio 02, 2009

CHRISTOPHER MAURER, Enhorabuena!


Antes de pasar a la siguiente entrada quisiera felicitar a un fiel amigo de este blog, mi mejor amigo.

Christopher Maurer ha sido nombrado por la Real Academia Española “Academico Correspondiente”. El grupo al que Maurer se une constaba de 54 Hispanistas extranjeros en el mundo, cuatro de los los cuales son norteamericanos. El número de norteamericanos sube ahora a siete con el nombramiento de Maurer, el reverenciado Elias L. Rivers, y nuestro querido Samuel G. Armistead, que fue profesor mío y de Christopher en la Universidad de Pennsylvania. Tres nombres que se han ganado este honor a pulso.

Maurer se interesó en la lengua y cultura españolas a los 17 años cuando pasó un año estudiando con Angel Vilalta en el programa de School Year Abroad, de Philips Exeter Academy, en Barcelona. Después de esta experiencia, se matricularía en la Universidad de Salamanca donde estudiaría los dos primeros años de Estudios Comunes, donde recibió el esmerado cuidado de José Antonio Pascual, antes de volver a los EE.UU. Para cuando se graduara de su ‘bachelor’, con su especialización en español, en la Columbia University ya había traducido la prosa de García Lorca bajo la supervisión de Margarita Ucelay. Poco más tarde recibió su doctorado, con una tesis dirigida por Gonzalo Sobejano. Sus primeros ocho años de docencia los ejercería en la universidad de Harvard. Enhorabuena, Christopher.

Foto Luis Fernández-Cifuentes

jueves, junio 25, 2009

SWEET JOHN BOHLINGER

Una mañana más miré por la ventana del segundo piso. Ahí estaban: como dos centinelas desnudos, cansados, mohosos; suplicando que lo hiciera de una vez. Ya el verano anterior no habían dado hojas, pero yo andaba deprimida y pensé que, con todo derecho, después de tantos años, esos hermosos árboles podían haberse declarado en huelga…Así me sentía yo. Esperaríamos hasta la próxima primavera. Pero esa mañana lo vi claro, y cuando yo veo algo claro no hay quien me detenga.

En el periódico de “Green Hills” - vivíamos en Nasville, 1991-92 (?) - se anunciaba una empresa con todo tipo de garantías y experiencia; a las ocho del día siguiente vendrían dos de sus mejores hombres a encargarse del trabajo. No dejarían ‘ni una viruta’ de lo que todavía eran dos hermosos ejemplares.
Eran las 11 de la mañana del día siguiente; yo con mis esperanzas perdidas. El ruido quejoso de una camioneta me hizo salir a la puerta. Los expertos, más parecidos a “the odd couple”, se acercaban sonrientes a saludarnos: una larga soga enroscada en el hombro del pelirrojo, y un par de serruchos, era todo lo que traían. ¡No podía ser!… La abierta sonrisa, la soltura y gracia con que se movía el más joven nos tranquilizó.
Cortaron los árboles a lo Tarzan, y entre intermedios de ‘ice te’ y agua fresca, nos enteramos que eran ‘compositores, músicos’. Esperaban, como otros muchos, su entrada a la fama del Country Music. Entre tanto se ganaban, malamente, la vida haciendo de todo lo que salía: camareros, jardineros… Para cuando se despedían, John - “sweet John” - se marchaba con un oficio más que añadir a su currículo de pluriempleo: profesor de guitarra y bajo de mis dos hijos.

Las mejores cosas llegan así, disfrazadas. Al que sabe reconocerlas lo llamamos ‘afortunado’. Pues, nuestra familia, con la llegada de John, ganó en fortuna.

Creo que fueron dos años en los que John, semanalmente, venía a casa y en el sótano se reunía con los chicos. En un principio se oía más charla y risas que notas musicales, hasta el día que, ‘they jammed’. Era una delicia oírlos. Fue entonces cuando Jonh, con su carisma, empezó a insinuar su despedida: “Mi trabajo ha acabado aquí”, “ya no tengo más que enseñarles”, “tocan mejor que yo”. Así era; así sigue siendo --me consta-- John Bohlinger.
Propuso reunirse con ellos ‘to jam’; cobrar le parecía injusto! Increíble: para entonces ya empezaba a tener fama y estaba solicitado, no necesitaba dar clases. Recuerdo que, viendo que lo perdíamos, mi hijo menor le pidió que si le podía enseñar a tocar el banjo; Jonh soltó una de sus contagiosas carcajadas; un viejo amigo suyo, Aaron Barnhart, la describe así: “It’s hoarse and rolls out like exhaust, in big plumes, an irresistible one-man track”. Lo retuvimos unas semanas más enseñándole a Pablo “lo poquito” - según él - que sabía de este instrumento.

Nos seguimos viendo, pero cada vez menos: sus viajes, ‘giras acompañando a los famosos’, eran cada vez más frecuentes. Me encontraba con su entonces mujer, Sherry, y su hijo August - un querubín de cinco años que tenía la delicada belleza de su madre y la personalidad seductora del padre. La veía triste… Como todo el que conocía a John, Sherry tenía la certeza de que se haría famoso. Con el tiempo, ella tendría una finca con caballos a las afueras de Nashville; su sueño. En los prolongados viajes de John - que lo llenaba todo- ese sueño le debió de consolar. Eran muchos los días que él pasaba “on the road” - más de la mitad del año - para que los sueños de toda la familia se realizaran. Días de trabajo y noches de soledad también para él.

Para entonces mis hijos, junto con otros amigos, habían formado un grupo. Tocaban en el colegio y restaurantes populares entre los adolescentes del área. El grupo se disolvió cuando los componentes empezaron sus estudios universitarios en distintos puntos del país. De ese grupo quedó un CD que acabo de encontrar hoy, después de casi quince años y varias mudanzas: de Nashville a Chicago y de allí a Boston..

En el pasado he buscado a Jonh en “google”. Me alegraba ver como triunfaba, sin que su humildad y bondad disminuyeran. Fue en estas visitas a Internet como me enteré - sabía que había estudiado en Coumbia University - que se había graduado con los más altos honores que se otorgan…Lo cuenta John en sus entrevistas riéndose y diciendo que, ‘como es un poco disléxico’, el complejo le hizo trabajar mucho, por eso los honores. Tampoco sabía que después de su maestría en Inglés continuara sus estudios, dejando sin acabar un doctorado en psicología; o que hubiera pasado un año en Honduras enseñando en un orfanato’ El hogar del Amor y Esperanza’; todo esto teniendo en cuenta que a los 21 se había casado con el amor de sus años colegiales ; muy pronto nacería August. Abandonarían NY City por el aislamiento y morriña que Sherry sentía y por las condiciones en que vivían – Harlem y sin dinero para acabar el mes - no era lo que querían para el pequeño August.




Casi al mismo tiempo que nosotros llegamos a Nashville, llegó la familia Bohlinger. Conducían un viejo V W, tipo furgoneta, donde - nos confesó - habían pasado noches y días cuando no podían pagar ni hoteles ni vivienda. Todavía lo veo, aparcado a la derecha de la casa; si mal no recuerdo, era color verde lima.

Hoy, buscando antiguos CDs, me encuentro con el de mis hijos. En la sección de agradecimientos: a John Bolinger, que tanto les dio. Desde que nos mudamos a Boston -- ¡cinco años ya!-- No había tenido noticias de Johnny B (como lo llaman sus amigos). Ahí estaba: un breve tecleo y la vida de John se presenta ante mi con una mezcla de esperanza y tristeza: primero la noticia del divorcio de la pareja. No me sorprendió, me desilusionó. Pero no estaba preparada para la muerte del pequeño August. Pequeño - como lo recuerdo - pero murió, de una "overdose", casi a la misma edad que su padre tenía cuando él nació (1988-2007). De su padre había heredado su sangre gitana. John solía decir que él tenía algo de ‘gipsy’ y por eso “Augui his gipsy son”.
El inconsolable padre, entre remordimiento y dolor, sonríe cuando al identificar el cadáver de su hijo ve que en los pies todavía quedan briznas de hierba. Señal de que sus últimas horas las pasó descalzo, en un parque, ‘como un gitano real’.

Mirando las fotos de estos últimos años veo al John de siempre. En algunos You Tubes - después de la muerte de Augui - la mirada ida, la sonrisa forzada. A los 43 , ha decidido que la vida sigue. Otra vida, pero seguro que la vivirá con la alegría que le pueda sacar.

Esta es la sexta temporada que actua como ‘band leader’ del programa “Nashville Star” en la cadena de NBC (un derivado de “American Idol”). Sus canciones y música se puede oír en innumerables programas de televisión y películas. Como escritor ha coeditado un libro de cuentos de famosos de la Música Country, “Guitar and Pen”, participando también como autor de algunos de ellos.
Se casó en Noviembre del 2008 con Megan Mullins, una joven ‘prodigio’ de la música Country. Qué ella lo sepa apreciar.




Sin duda, esta es la entrada del blog que más me ha costado escribir. Siento no tener la facilidad y el talento para poder recoger en estos renglones algo tan especial y único como la esencia de “our sweet John Bolinger”. Y si llega a tus manos, John, sé que nos recordarás y sonreirás como sól tú lo sabes hacer.
La canción que elegiste para despedirte de August, te la dedicamos hoy a ti.

Un abrazo, amigo.
Danny, Pablo, Christopher, Maria Estrella.



NOTA:Thanks Aaron Barnhart for posting ‘God made him a gypsy’ from winch I have learned so much.

Entrevista: http://www.youtube.com/watch?v=zowK4GCBGcc

Album:http://www.youtube.com/watch?v=LHdvmIC2-Zg&feature=related



El blog de Estrella: http://chiquitin52.blogspot.com/2008/08/mi-volvo-940-station-wagon-1995.html (About Nashville)

viernes, junio 19, 2009

LAS PUERTAS. Leda Schiavo

Leda no necesita presentación en este blog.
Tengo la suerte de compartir hoy con ustedes una de sus narraciones; resultado de su reciente experiencia.

La Leda directa, reflexiva e inquietante de siempre. Qué la disfruten.


Hace poco decidí volver a vivir en la casa donde nací, después de un periplo que me llevó por los mares del mundo durante treinta años. Al lado de lo mío, el viaje de Ulises, que tardó veinte años en volver a Itaca, es una pavada. Odisea, la mía, aunque su viaje llene las bibliotecas y todos lo admiren. A mí, ni siquiera el perro me reconoció, como hizo Argo con Ulises, porque claro, después de 30 años, era otro perro y no el fiel compañero de mi infancia. La nodriza hacía rato que estaba en el cementerio y no se pudo fijar en mis cicatrices, como hace Euriclea, porque las mías, en el fondo, no eran más que psicológicas.

Pero dejémonos de odiosas comparaciones y vayamos a lo que quiero contar. Para conjurar a los fantasmas que habitan la casa, en la que ya vivían mis abuelos y en la que fueron muriendo uno a uno, después de ellos, tíos, tías, primos, progenitores, bastardos de confusa progenie, perros, canarios, y hasta los caracoles que criaba mi abuelo, me dediqué a derribar paredes y a ampliar así los ambientes, digamos que para personalizar la casa. Tiré abajo una pared de la cocina, para unir cocina y comedor, uní dos dormitorios demoliendo la pared intermedia. En fin, para no entrar en detalles, les diré que derribé todas las paredes que pude.

Cuando uno tira abajo las paredes, le quedan sin destino fijo las puertas intermedias. Las mías son unas bellas puertas de madera maciza y, al sacarlas, las fuimos apilando en la terraza cubierta que hay en el fondo. Hicimos de todo, revocar lo dañado, lijar, enduir, pintar, luchar a brazo partido con la humedad, pulir los pisos; cubrimos todas las etapas que este tipo de refacciones impone.

Las puertas siguen allí, contra la pared de la terraza, apiladas en forma vertical. Fui tirando o regalando las cosas, pero no pude desprenderme de las puertas. Cada vez que paso las miro y cada vez que las miro se me estruja el corazón. Esas puertas que ya no conducen a ninguna parte son como una metáfora de la vida: primero cumplen una clara función, están ahí, nadie las cuestiona; luego pasan a ser inútiles, a ser una carga física y metafísica.

Siguen estando ahí y yo no quiero tirarlas, ni regalarlas; son viejas pero son hermosas, y han vivido, han cumplido con su papel. El problema es que ahora cuestionan la realidad, como los cuadros de Magritte. Por ejemplo, ese cuadro que tiene una ventana con un vidrio roto, y el vidrio reproduce en el suelo el mismo paisaje que se ve por la ventana.

Las puertas apiladas contra la pared representan el pasado y el futuro, el lado de acá y el lado de allá, lo vivido y el porvenir, aunque no tienen presente. Ante una puerta sacada de sus bisagras se te presenta el dilema de no saber en qué tiempo estás cuando mirás el vano, hay como un vacío que te chupa hacia el delantal del colegio, el triciclo, los patines, la calesita o hacia lo desconocido, el resumidero, le gouffre.

El vano de la puerta no existe, no se puede definir si no se habla del marco que lo contiene. El vano es el presente, que no es.
Por eso son tan inquietantes esas puertas apiladas, y hasta que no resuelva esta pesadilla, las tengo que dejar ahí, hermosas por vulnerables; etéreas, circunscribiendo el vacío.
Leda Schiavo.






Otras narraciones de Leda en el blog:

junio 2008: Reencuentro a altas horas de la noche

22 octubre 2007: LEDA

27 julio 2007: Cortazar, Baudelaire, el tango y yo

19 junio 2007: Las pasiones

23 marzo 2007: Equinoccio

Enero 2007: Poema. Tríptico

miércoles, junio 17, 2009

ADOLFO DESDE MADRID


Te escribo, querida Chiqui, desde Madrid, encantado con todo esto que tenía bien olvidado. Una amiga incomparable me ha dejado su piso, que me permite compararlo todo y hablarte de algunas cosas que deben parecer totalmente normales a los que viven aquí, pero que llaman la atención a un ‘yanqui’.
En estos primeros días he visto mucho; a unos metros de casa está el metro y la línea 16, entre otras. El transporte público es excelente. Dime tú, ¿cómo se logra un servicio tan superior al norteamericano a la mitad de precio?
Paso por el Retiro donde están desmontando las casetas de la Feria del Libro, veo árboles que tenía olvidados... son tan hermosos los chopos de aquí. Por la calle Serrano, construcción a escala sorprendente. Big Dig. Pero “Big” de verdad. Por todas partes, vallas móviles de construcción, polvo, tierra removida. Busco artefactos del Madrid del XVII, me limpio los zapatos (comprados para este viaje), busco una explicación en la red y leo que se está “remodelando” la calle Serrano desde la puerta de Alcalá hasta María de Molina: “tendrá 21.300 metros cuadrados más de aceras, 3.000 plazas de aparcamiento en subterráneo en lugar de 952 en superficie y otros 813 árboles”. Hace tiempo que no veo obras a esta escala. ¿Y con esta crisis económica? ¿Quién paga todo esto? Según el alcalde, el coste – unos 102 millones de euros—saldrá no del presupuesto municipal sino de la explotación de los aparcamientos subterráneos.
Una mina de oro. Y, claro, instalarán también un carril para las bicicletas…

Entro en una librería especializada en literatura (¡!) -- la Librería Antonio Machado-- y admiro obras de otro tipo. Pregunto primero por la sección de poesía y en vez de estar escondida en un rincón de la tienda (como en Barnes and Noble), ocupa un lugar prominente, al lado de la caja. Detalle que me conmueve. Hojeo tres nuevas antologías de poesía, las de Antonio Colinas, Andrés Soria, Francisco Rico… tomo apuntes como si volviera a mis años estudiantiles. Sigo curioseando. Volveré.
En el parque que veo desde el balcón, o en la terraza del bar, qué mezcla de edades, de condiciones sociales, qué cantidad de niños que gritan, madres que conversan, perros, el matrimonio mayor, la pareja de jóvenes… Despiertan curiosidad: y ése quién será, y esos dos?
El mercado de enfrente - mercado de Chamartín – es una joya. En Estados Unidos, este mercado de barrio, con sus 7 pescaderías y sus 23 (¡) carnicerías, sería una atracción turística. Aquí es el mercado del barrio. Me acerco a este “Duden”, este diccionario ilustrado y animado - almejas, besugo, bígaro, bogavante…- para acordarme no sólo de cómo se llaman las cosas sino de lo que ES el pescado, lo que son las frutas y legumbres, pues desde hace mucho veo en los supermarkets sus equivalentes virtuales, sus caricaturas insípidas, insulsas: el melocotón que tiene el mismo color, pero no el mismo olor o sabor. Estoy acostumbrado a las frutas “you-get-the-idea” que no saben a nada.

Pero te dejo, Chiqui. Las comparaciones, ya sabes…
Salgo otra vez para disfrutar de todo esto. Saludos al blog!

.

domingo, junio 07, 2009

MARIO HERNÁNDEZ: "EL CRISTO DE VELAZQUEZ" DE UNAMUNO


Escribe Rafael Argullol, en el Boomeran(g) - uno de mis sitios favoritos en la Red - sobre ‘El ostracismo de Dios’ . En la siguiente entrada, nos cuenta una anécdota (difícil de creer) que ilustra la ignorancia de las nuevas generaciones sobre la imaginería cristiana en el arte. Un joven pregunta, ante un cuadro del descendimiento: “¿Quién es el que está en el suelo”?

Mientras que estas cosas ocurren, hay estudiosos y escritores que dedican esmeradamente su tiempo al rescate y divulgación de una cultura que, si en su día fue popular, ahora interesa a una selecta minoría. Fruto de esto es la nueva edición de “El Cristo de Velázquez “de Unamuno. El texto del poema, pulcramente editado por Mario Hernández, va acompañado de un estudio monográfico del hispanista Christopher Maurer. Dos amigos de este blog.


Se trata de una edición artesanal que, no por milagro - porque no creo que existan - se puede comprar por sólo ¡18 euros!

El volumen principal de la edición ha sido compuesto y encuadernado con procedimientos manuales en los talleres de la Imprenta Artesanal [del Ayuntamiento de Madrid]. Estos procesos suponen composición manual de textos con tipo móvil Ibarra, impresión en máquina tipográfica y encuadernación artesanal en todos los procesos, desde el plegado y la costura a las tapas hasta la estampación.”

También puede ser de interés esta entrada a los ‘quejosos’ del
blog de Félix de Azua. Aunque este libro no demuestra que Velásquez ‘no fuera mujer’, si que demuestra que su Cristo fue ‘todo un Hombre’.

Aquí les dejo la presentación de Mario Hernández en la Feria del Libro de este año.







Mario Hernández
Un Cristo español de Unamuno



En 1742 aparece en Londres, publicada en paladino español, una guía artística para viajeros, bajo el curioso título de Las ciudades, iglesias y conventos en España donde hay obras de los pintores y estatuarios eminentes españoles, puestos en orden alfabético, con sus obras, puestas en sus propios lugares, por don Palomino Velasco y Francisco de los Santos. Era el impresor un Henrique Woodfall, como se firma, castellanizando (o aportuguesando) su mismo nombre. El despojador de los dos autores mencionados queda en el anonimato, pero cabe sospechar que si su interés artístico coincidía con el de los despojados, no así su fe religiosa, pues el segundo autor queda detraído de su condición de miembro de la Orden de los Jerónimos, con lo que se dificulta levemente su identificación. En todo caso el editor londinense había extraído las noticias prácticas sustanciales de dos libros eminentes y clásicos: del célebre tratado de Antonio Palomino de Castro y Velasco, El museo pictórico y escala óptica, del que cita por su primera edición (1715 y 1724), y de la obra del P. Fray Francisco de los Santos, Descripción breve del monasterio de S. Lorenzo el Real del Escorial, única maravilla del mundo, fábrica del rey Philippo segundo..., editado por primera vez en la Imprenta Real de Madrid en 1657.

Dirigiéndose al posible lector, el editor encomiaba en su prólogo las «inestimables joyas en Pinturas y Dibuxos» que estarían «en las manos de los Aficionados y otros en aquel grande reino, no solo no conocidas o nunca vistas, pero ni aun imaginadas por los Estrangeros». El libro se proponía, pues, como guía para quien era definido como «virtuoso caminante», pero al servicio también de «los que habitan en España». Sería el primero un turista avant la lettre, un partícipe caprichoso del Gran Tour, antes de que el Romanticismo europeo decidiera cruzar sistemáticamente los Alpes y los Pirineos para adentrarse por palacios, iglesias y jardines de Italia o de España. Ese hombre avisado tendría en la mano una lista útil de obras maestras y de los lugares donde podían ser vistas. Su noble condición acaso le permitiría el acceso a aquellos lugares, algunos de ellos claramente vedados a curiosos sin altas cartas de presentación. Podría en todo caso saber que en el Palacio del Buen Retiro de Madrid se hallaba «un Quadro del Aguador, de mano de Don Diego Velázquez de Silva», más otro «de Vulcano, quando Apolo le notificó su desgracia, en el adulterio de Venus con Marte», de la misma autoría. Había también, continuaba la enumeración, «un Quadro historiado, de la toma de una Plaza por el señor Don Ambrosio Espínola, para el Salón de las Comedias, y es de mano de don Diego Velázquez». Seguían otras menciones de pinturas, por ejemplo en la escalera «que sale al Jardín de las Reynas, por donde sus Magestades baxan a tomar los coches», y se nombraban «países», es decir, paisajes, en sobrepuertas y ventanas, al igual que «un gran quadro de la batalla del Arcángel San Miguel, contra la rebeldía de Lucifer», pintado por el napolitano que era conocido como Lucas Jordán. La lista saltaba en otro momento a las obras que se hallaban en Palacio, es de suponer que en el viejo alcázar de los Austria, que había ardido en 1734, antes de que la primera edición de este libro (¿1739?) llegara a la imprenta. Allí, según esa lista, se encontraba «la Coronación de nuestra Señora, que estaba en el Oratorio del Quarto de la Reyna en Palacio, y es de mano de Diego Velázquez», más un «Quadro grande, con el retrato de la Señora Emperatriz (entonces Infanta de España), Doña Margarita María de Austria, siendo de muy poca edad; y es de mano de Diego Velázquez, y colocose en el Quarto baxo de su Magestad, en la Pieza del Despacho, entre otros excelentes». Se hablaba también de cuadros que estaban o habían estado en la conocida como Galería del Cierzo, seguramente por los vientos cortantes que enviaría la sierra de Guadarrama hasta aquellas ventanas.

La mirada se extendía luego por iglesias, conventos, calles y casas nobles, con detalles como que en poder del Duque de Arcos se hallaba «el retrato de Don Adrián Pulido Pareja, de mano de Don Diego de Silva Velázquez»; que en el Barrio del Barquillo, en una esquina, había «una imagen de nuestra Señora en fresco, de mano de Joseph Romaní», que en la capilla de nuestra Señora del Buen Consejo había «quatro Quadros de flores o frutas», de Juan de Arellano, y, finalmente, para no extenderme más, que en el convento de San Plácido, «en la clausura ay un Quadro, de Christo Crucificado, difunto, del tamaño natural, de mano de Don Diego Velázquez de Silva». El convento aludido corresponde a la iglesia y monasterio de benedictinas de San Plácido de Madrid, conocido también con el nombre de la Encarnación Benita y situado en la calle de San Roque, con vuelta a las de Pez y Madera Baja, según las guías actuales. En todo caso, ese conocido cuadro, que hoy atesora el Museo del Prado, es el tema indirecto de este acto y, sobre todo, del libro que presentamos, debido a don Miguel de Unamuno y Jugo, publicado por primera vez en la editorial Calpe, en 1920, con un dibujo en la misma cubierta que copiaba modestamente la célebre pintura velazqueña.
Si para hablar de El Cristo de Velázquez, que es el sencillo y directo título del libro de Unamuno, me he remontado a una guía de 1742 (no desconocida por los especialistas), es para hacer patente algo que el hombre actual olvida: la funcionalidad primera del arte, que nosotros admiramos, sacralizada y casi despojada de sus referentes, en las paredes de los museos. Lo que hoy recorremos bajo la asepsia de cartelas, números y catálogos fue en su día una representación de seres recordados, una historia mítica que ilustraba una sala o unas figuras e historia piadosas ante las que alguien podía postrarse para orar. Las pinturas mencionadas en ese libro londinense estaban todavía, en gran medida, ligadas a los lugares y funciones para los que habían sido creadas, de modo que solo en un segundo plano eran consideradas obras de arte sometidas a unas normas dictadas por los más esclarecidos maestros. Vale decir que en la tradición popular hispánica algunos de esos cuadros han seguido manteniendo esa primera función en el culto religioso privado. Casi no es necesario mencionar las reproducciones o estampas de las Inmaculadas de Murillo o de ciertas Vírgenes del Greco, pero entran en la misma estirpe las imágenes del Cristo velazqueño. Sabemos, por ejemplo, que Unamuno poseía una pequeña reproducción del cuadro en blanco y negro, que a su muerte se encontró entre las páginas de su ejemplar del Nuevo Testamento en griego, y cabe incluso sospechar que los contrastes de luz y sombra que traslada a su poema, como ejes cromáticos esenciales, procedan más de ese tipo de reproducciones que de la visión directa del cuadro en los muros del Prado.

Al mismo tiempo, de la vieja lista y de estos últimos datos se deduce algo también esencial: Velázquez no solo forma parte de una tradición española más que evidente, pese a los despojos y pérdidas sufridos, sino que la visión del mundo que poseemos como pueblo, o como suma de pueblos, de España y de América, está conformada por las imágenes creadas por algunos de los máximos artistas occidentales, como el mismo don Diego de Silva Velázquez. Unamuno eligió el cuadro velazqueño para su meditación lírica por diversas razones, pero una de ellas, y central, reside en que lo veía como representación plástica que encarnaba la fe de esa comunidad cultural que llamamos España. Lo dijo con claridad en el primer fragmento de su poema-libro:

«No me verá dentro de poco el mundo,
mas sí vosotros me veréis, pues vivo
y viviréis» --dijiste; y ve: te prenden
los ojos de la fe en lo más recóndito
del alma, y por virtud del arte en forma
te creamos visible. Vara mágica
nos fue el pincel de don Diego Rodríguez
de Silva Velázquez. Por ella en carne
te vemos hoy. Eres el hombre eterno
que nos hace hombres nuevos. Es tu muerte
parto. Volaste al cielo a que viniera,
consolador, a nos el Santo Espíritu,
ánimo de tu grey, que obra en el arte
y tu visión nos trajo. Aquí, encarnada
en este verbo silencioso y blanco,
que habla con líneas y colores, dice
su fe mi pueblo trágico. Es el auto
sacramental supremo, el que nos pone
sobre la muerte bien de cara a Dios.

El poeta y pensador Miguel de Unamuno se remonta a dos inmensos modelos: por un lado, la pintura de crucificados, y, dentro de ella, al sereno y aplomado en la muerte Cristo de San Plácido; por otro, al auto sacramental, que aparece nombrado como forma teatral, pero, sobre todo, como escenificación de la relación del hombre con lo divino. Pero ese auto comienza, como todo relato mítico, con una encarnación. Sobre la imagen evangélica de la Anunciación del ángel, Unamuno plasma su interpretación primera del cuadro: Velázquez no fue más que el mediador que trasladó al lienzo, verbo del arte, la fe de un pueblo.

El libro unamuniano no es un libro ni fácil ni sencillo. Para colmo, es un libro que hunde sus raíces en eso que hoy algunos mencionan despectivamente como la cultura judeocristiana. Para los que no saben lo que dicen, para los bárbaros de hoy, recordaré tan solo una frase de Jorge Luis Borges: «En Occidente hay dos pueblos que hacen la Historia: los hebreos y los griegos. Podríamos imaginar que, si los vascos no existiesen, no habría grandes cambios. Sin embargo, si los griegos o los hebreos no hubiesen existido, la Historia sería completamente diferente». El gran escritor argentino, que podía ser caprichoso y tendencioso en este o aquel punto, repitió en diversas ocasiones la misma primordial convicción. Por ejemplo:

Roma no existiría sin Grecia. Digo «Civis romanus sum», pero, al
fin de todo, ¿qué es Roma sino una prolongación de Grecia? No se concibe...,
no sé..., Lucrecio, sin los filósofos griegos; la Eneida, sin la Ilíada y la
Odisea. Somos griegos realmente. Yo diría que todos los hombres occidentales
son esencialmente judíos y griegos; porque sin la Biblia no existiríamos;
sin Platón y los presocráticos, tampoco. [...] Y nosotros mismos estamos
hablando en un dialecto del latín. Y el latín..., la literatura latina no se
concibe sin la griega.

Miguel de Unamuno, profesor de griego, filósofo y poeta, trató de fundir esas inmensas tradiciones en su obra; y de modo especial en este libro unitario, concebido como un poema único, donde volcó esperanzas, saberes y sentimientos, y con el que logró una obra capital de la expresión lírica de nuestra lengua. Lo hizo apartado de capillas y movimientos, a trasmano de las vanguardias, con un tipo de escritura que en su misma presentación (y que se lo digan, si no, a los sufridos cajistas de la Imprenta Artesanal) imitaba los libros antiguos, con sus notas dispuestas en los márgenes, como un modo de acompañamiento, más que de ilustración erudita al pie solo para estudiosos. Como un discurso o ensayo de los siglos xvi, xvii o xviii, el libro se abre en sus márgenes al mundo del que se nutre, fuentes bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento, que le dan esa textura de inmenso puzzle o mosaico de citas comentadas, glosadas, incorporadas al canto meditativo. Apenas hay tiradas líricas que se sostengan en sí mismas sin ese apoyo dialogante. Entre ellas destaca uno de los más altos pasajes del libro, el fragmento iv de la Primera Parte, sostenido inicialmente por una cita del Cantar de los cantares y otra de Santa Catalina de Siena. Es sin duda alguna una de las cimas de la poesía unamuniana, capaz de hacer callar a todos los que dudaron o dudan de su buen oído (cuando quiso), de su altísima capacidad de poeta. Valga solo recordar los versos iniciales de esa hermosísima tirada de endecasílabos blancos:

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre,
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno.

Miguel de Unamuno, como consignó Rubén Darío, como repitió Luis Cernuda, es, desde su misma rara singularidad, uno de los grandes poetas de nuestra lengua. Darío, que lo bautizó como «pelotari en Patmos» (con San Juan el Vidente al fondo), lo dijo en términos que merecen ser recordados:
Con ser muy castellano su vocabulario y muy castizo su misticismo, le encontraremos cierto aire nórdico que hace, a veces, que algunos de sus poemas parezcan traducidos de poetas de ojos azules. Ese aire nórdico se explica también sabiendo que el cantor es originario de las provincias vascongadas y que su gravedad es de raza. Por eso también su desdén por lo superfluo y su desprecio por lo frívolo...

Unamuno es] un poeta, un fuerte poeta. Su misma técnica es de mi agrado. Para expresarse así hay que saber mucha armonía y mucho contrapunto. Lo que parece claudicación es uso de sabio procedimiento. Y notar que entre sus poemas que parecen recitados de súbito, entre [aplicación] rara, consciente versolibrismo, suelen brotar profundos y melodiosos sones de órgano que habrían regocijado al salmista. Eso es lo que más gusto en él, sus efusiones, sus escapadas jaculatorias hacia lo sagrado de la eternidad
Cernuda hallaría en él a nuestro mayor poeta del siglo xx, lo que a veces se ha juzgado más como un gesto de desdén hacia Juan Ramón Jiménez que como un elogio centrado en el poeta vasco. Desde hace años he llegado a pensar que en realidad Cernuda rescataba en Unamuno una línea de pensamiento y estilo poéticos a los que él llegó en su madurez, línea más ligada a una tradición «nórdica» (dejemos el adjetivo en esa indefinición) que mediterránea o, sobre todo, francesa. No es cuestión de extenderse ahora sobre ello, pero baste decir que es parte del debate poético de todo el siglo xx en español.

Christopher Maurer, a quien hoy sustituyo en esta presentación, sintetiza algunos de los problemas que he expresado y el exacto contexto histórico del libro unamuniano en una página de oro que antecede a esta edición de la Imprenta Artesanal del Ayuntamiento de Madrid. Este gran hispanista, que ha recorrido las universidades de Harvard, Vanderbilt, Chicago y Boston, siempre trabajando a favor de la cultura española, se ha expresado en términos con los que hoy quiero terminar este acto:

Si para Miguel de Unamuno «creer» es «crear», es en El Cristo de Velázquez, su gran libro poético de 1920, donde «crea» con mayor pasión y atrevimiento. Durante más de tres años (1913-1916), inspirado por el más bello o luminoso de los Cristos españoles, Unamuno pone en movimiento todos los recursos de la poesía para crear un Cristo «español y universal», de una presencia y fuerza no inferiores al Cristo velazqueño. El lector acostumbrado al Unamuno agónico —el Del sentimiento trágico de la vida y San Manuel Bueno mártir, el metaliterario de Niebla y el intelectual que vive ante todos en perpetua contradicción y paradoja—, entra, con El Cristo de Velázquez, en un ambiente más sereno, como si dejara la luz de una calle ruidosa por el silencio y frescura de una catedral. Aquí la poesía tiene usos más antiguos. Unamuno recuerda el origen sagrado y las fuentes bíblicas de la poesía y la dirige de
nuevo hacia propósitos religiosos: el de unir a los hombres y el de dar realidad
a un Cristo que pueda hacer familiar lo desconocido y salvarnos de la muerte.
Nos recuerda El Cristo de Velázquez que el poeta es «hacedor»; que lo primero
que hizo la poesía fue crear a los dioses; y que ha de seguir con ese proceso,
dando nueva realidad a lo divino.

Madrid, Feria del Libro, 2 de junio de 2009

jueves, mayo 28, 2009

Gil de Biedma: "La Niña Isabel"

A una dama muy joven, separada
Jaime Gil de Biedma

En un año que has estado
casada, pechos hermosos,
amargas encontraste
las flores del matrimonio.

Y una buena mañana
la dulce libertad
elegiste impaciente,
como un escolar.

Hoy vestida de corsario
en los bares se te ve
con seis amantes por banda
--Isabel, niña Isabel—

sobre un taburete erguida,
radiante, despeinada
por un viento sólo tuyo,
presidiendo la farra.

De quién, al fin de una noche,
no te habrás enamorado
por quererte enamorar!
Y todo me lo han contado.

¿No has aprendido, inocente,
que en tercera persona
los bellos sentimientos
son historias peligrosas?

Que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña Isabel. Ten cuidado.

Porque estamos en España.
Porque son uno y lo mismo
los memos de tus amantes,
el bestia de tu marido.

Acabar el colegio, perder su virginidad y quedarse embarazada fue todo uno. A los dieciocho años Isabel, Bel para los suyos, se enfrentaba a una realidad con la que ni había soñado. A los diecinueve ya era ‘Señora de…’.

Valor tuvo, en ese momento y en los que siguieron en su corta vida. No le faltarían consejos ni oportunidades para deshacer lo hecho. Rodeada de amigos mayores que ella: “la izquierda divina” catalana, la gauche divine, con nuevas, pero firmes convicciones de libertad en todos los ámbitos – sexual, libertad de expresión, igualdad de sexos, razas y clases… (Dalmau, p.184) Sin duda Bel fue aconsejada , y hasta le habrían facilitado la opción de abortar, de así haberlo querido ella. Pero no lo quiso.

“La casaron”. Y durante unos años lo intentó: con su generosidad e idealismo, intentó ser esposa, madre de tres hijos - que no evitó - cuando todavía ella era una niña... “La Nina Isabel”. Pero “el bestia de [su] marido” no supo percibir lo que quienes la conocían descubrían; y por eso ‘bestia’.

Isabel Gil Moreno dejaría una honda huella en este grupo. Su amigo y amante Juan Marsé la recuerda “ generosa y simpática”. Gimferrer, “de una hermosura imperfecta pero llamativa, con mucha personalidad”. El mismo Gil de Biedma diría de ella: “fue uno de los seres humanos más hermoso que he conocido nunca”. Y otros muchos: " una persona complicada, complicadísima, inteligente, llamativa" . Tanto Bel como su hermana María Antonia, casada con el novelista Luis Goytisolo, fueron inspiración para Colita, la famosa fotógrafa del grupo. Dice de Bel: “Parecía un pájaro salvaje”... “Bel era un cacho tía. Delgada pero superfemenina. Era una pantera negra que corría por ahí. Y un verdadero hombre como Jaime sólo podía desear de ella lo que desearía de una pantera. Domarla”.

Pero el poeta quiso más. Quiso amarla. Y no supo hacerlo.

El poema “La Nina Isabel” viene tras un intento fallido, por parte del poeta, de establecer una relación completa - cuerpos y almas - con su musa. Dalmau, en su libro “Jaime Gil de Biedma” especula que el poema muestra a un hombre frustrado, herido y celoso de los amores donde Isabel encuentra lo que su impotencia sexual no le puede dar. No lo leo así. El tono es de cariño, de padre, herido, pero de padre.

Isabel y Jaime consumarían esta atracción físico-amorosa en 1966 y seguiría durante un tiempo, hasta que él empieza de nuevo a serle infiel con otros hombres. Ella no puede aceptarlo bajo estas condiciones y lo deja.

Bel muere un año después en un trajico accidente de coche. Regresaba de ver a su novio que estaba haciendo la mili en un campamento cercano. Una riada arrastró su coche.

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Nota: He recogido información del libro de Miguel Dalmau, Jaime Gil de Biedma y conversaciones con amigos. En espera estamos de la película, “El cónsul de Sodoma” !Qué haga justicia a sus personajes más allá de lo que implica el título!

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