
Una vez más esta ventana se abre para despedir a una gran persona, poeta, amigo…
Ángel González, ha dejado por el mundo, no sólo su obra, sino a los muchos que lo conocieron: estudiantes, colegas, amigos… su querida mujer, que lo recordarán con la sonrisa del que ha conectado con alguien diferente, fuera del espacio y del tiempo, como todas las personas que valen y – como han dicho algunos - no se les puede encajar dentro de un período o una generación o un estilo. Así era Ángel González.
…Una lectura de poesía celebrando el centenario de García Lorca, en 1998, en un centro cultural de Nueva York, junto con Robert Bly, Galway Kinnell, Philip Levine, y la soprano Denyce Graves, acompañados de un traductor e hispanista norteamericano, me llevó a conocer a Ángel González y Susana, su mujer. Después de este acto un pequeño grupo nos reunimos en el apartamento de un antiguo amigo y maestro, Gonzalo Sobejano. Allí charlamos y bebimos hasta pasada la hora de la cena. Mi querido maestro sacó de su frigorífico hasta la última muestra de queso y otras variedades de aperitivos. La intención era que fuéramos a cenar después de unas copas. La conversación, animada…recuerdo haber simpatizando con Susana por nuestras situaciones parecidas en el mundo académico. La velada acabó cuando dimos fin al jamón serrano; para entonces había pasado la media noche. Hoy hablé con Gonzalo, porque sabía lo afectado que estaría por la pérdida del amigo. Recordando aquella noche me dijo que al día siguiente llamó a Ángel y se disculpó por no haber estado preparado para darnos de cenar. Le contestó: ‘¿Pero qué dices? Acabamos con tu jamón serrano que me sabió a gloria’.
Fue una velada extraordinaria. Al dejar la casa del amigo, Ángel y Susana no parecían dispuestos a volver al hotel...Los cuatro decidimos cenar. En el barrio en que estábamos los restaurantes estaban cerrados…nos conformamos con los bares que a nuestro paso encontramos. Era fascinante ver cómo este hombre, de quien me preocupaba por saber que había tenido recientemente una operación de corazón, no daba señales de cortar la velada antes de la salida del sol en Manhattan. La conversación se volvió íntima y seguimos, como viejos amigos que tienen mucho que decirse después de una larga ausencia…pero nos acabábamos de conocer esa noche.
Aquí dejo un par de mis poemas favoritos. Añadan los suyos!
MUERTE EN EL OLVIDO
Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otrohombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita
NADA ES LO MISMO
La lágrima fue dicha...
Olvidemos el llanto y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
Te llaman porvenir porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.
!Mañana! Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.
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