viernes, agosto 15, 2008

I BOUGHT IT ON EBAY / LO COMPRE EN EBAY






















1999 Volvo : V70 XC AWD

Winning bid: US $3,625.00
Ended: Jun-03-08 18:57:35 PDT
Shipping: Buyer responsible for vehicle pick-up or shipping. Vehicle shipping quote is available.
Sells to: United States
Item location: Pawling, NY, United States
History: 22 bids Winning bidder: me














Me debería haber puesto en contacto con los de VOLVO o EBAY y negociar estas entradas al blog, acabarán sonando a publicidad.

Efectivamente, no hay nada ni nadie irremplazable. Después de la elegía a mi primer Volvo, me dirigí a http://www.ebay.com/ en busca de otro.

Mis compras y ventas en Ebay empezaron casi en los comienzos de este gran mercado de la Red. En un principio era tan primitivo y tan poco conocido que lo que en esa época vendía y compraba – mayormente cerámica… Eran piezas únicas. Ahora la demanda ha bajado debido al exceso de oferta. Las piezas dejan de ser únicas cuando se ven por docenas, acompañadas por burdas imitaciones y reproducciones. Todo el que pone algo a la venta sabe lo que vende; y el que compra también. Las ‘gangas’ de un principio han dejado de existir… ¡pensaba yo!

En el transcurso de los pasados 15 años he comprado casi de todo: además de la cerámica, toda la gama de objetos decorativos de principio del XX, bandejas, lámparas, sillas, grabados, marcos, alfombras, libros…y he vendido otro tanto de lo mismo, hasta llegar a un punto de saturación de mi curiosidad: no quiero desprenderme de los objetos que me rodean, no deseo otros distintos a los que tengo, ni más de los que tengo!
No soy coleccionista. El coleccionista tiene que tener cada uno de los jarrones- por ejemplo- de cierta cerámica. Da igual si le gustan o no…hay que completar la colección.
Llegará un día en que vuelva a mis orígenes y viva con una mesa, cuatro sillas, un armario y una cama… Pero volvamos al nuevo amigo de pelo gris:

¿Quién me iba a decir que compraría un coche en EBAY…?
Mi hijo menor, que lo ha hecho antes y con suerte.

Sabía que él estaría ese fin de semana en NY, así que me puse a buscar otro Volvo, lo más parecido posible al perdido. Para qué cambiar cuando tan bien me fue con el primero. De hecho me limité entre los años 1995-1999… Ford compró Volvo en 1999. Miré lo que se vendía en el área de Washington DC, donde vive mi hijo y en NY, donde estaría ese fin de semana. Encontré uno. La subasta acababa en 6 horas. Me comuniqué con él: “go for it”, me animó. Cuando le dije el máximo que pensaba apostar pensó que seguramente lo perdería ya que estaba en perfectas condiciones y, si todo funcionaba como lo anunciaba el dueño (cosa que comprobaría él) el Volvo en cuestión valdría unos ocho o nueve mil dólares. Yo sólo quería gastar cuatro mil. Era una cifra simbólica, lo que habría costado arreglar a mi antiguo amigo, la traición sería menor si hacía esto.

Mi método de pujar es hacerlo en los últimos 30 segundos. Esto tiene su desventaja, si la apuesta de otro es más alta que la tuya, no te da tiempo de volver y subir la cantidad. Hay que pujar por lo que realmente puedes o quieres gastar. La otra desventaja es que si – como ocurre con frecuencia- tu computadora se atranca durante un par de segundos…has perdido ya que tu apuesta no llega a tiempo. Consciente de esto, porque me ha pasado antes, decidí hacerlo. Si ese era el compañero que reemplazaría al primero – seguro azar – todo saldría bien.

No pudo salir mejor. El precio total fue de $3.600. Un tercio de lo que realmente vale y menos de lo que habría gastado en el otro. No he perdido mi pulso…

Ahí están las fotos: No tiene el pelo blanco sino gris plateado, a lo Anderson Cooper, cuatro años mas joven – digno de una mujer de mi edad – y con la mitad de kilómetros que el primero; eso era fundamental ya que no quiero que me deje a mitad de camino.
Aunque más joven que el otro, pero ya con sus años, no esperaba encontrar uno que no hubiera pasado – al menos- por la sala de maquillaje, pero tuve suerte.

Muy bien cuidado está. De buena familia, tenía tres compañeros que le ayudaron a no cargar con todo lo que mi primer Volvo cargó. No tiene bolladuras, ni arañazos; no le falta ni una pieza. Por dentro todo funciona, desde el aire acondicionado hasta el CD player pasando por los cup holders (¿cómo se dice en español?) Limpio y sin rastro de haber visitado un zoológico… todavía.

Ahí está, aparcado. Lo miro desde la ventana. Ya lo estrené, pero como pasajera. Poco a poco me voy acostumbrado, todavía con recelo. Lo inspecciono diariamente a ver cuando aparece la primera bolladura, la primera taza de café derramada en un asiento…la primera vez que nos deja sin gas a mitad de camino…aunque no sea su culpa!

Que lujo haber tenido al otro VOLVO 940 durante tanto tiempo y sentirme en él como en mi propia piel. No creo que eso vuelva a ocurrir pero... lo intentare.


NOTA: no aconsejo a nadie que compre un coche en Ebay, a no ser que tenga un mecánico en la familia





sábado, agosto 09, 2008

MI VOLVO 940 STATION WAGON. 1995

La única máquina que recuerdo con ilusión es una heladera que mi padre tenía y que usaba sólo en invierno, cuando había una de esas nevadas de aúpa que sólo caen el la sierra granadina.

Mi miedo a las maquinas me tuvo casi hasta los treinta y tantos sin conducir.

Durante mucho tiempo no tuve necesidad de hacerlo: siempre viví en grandes ciudades, en el centro y con buenos medios de comunicación. Pero todo lo bueno acaba, en mi caso fue en Nashville, Tennessee.

Hace quince años Nashville no era una ciudad, era más bien una sucesión de ‘urbanizaciones’ unidas por iglesias. El centro residía en la Universidad de Vanderbilt y tirando calle abajo el Grand Ole Opry, unas cuantas tiendas, bares, y un par de restaurantes.

Vivíamos en uno de los barrios mas céntricos “Green Hills”, pero hasta para comprar leche había que ir en coche. Nada más llegar me di cuenta de que tendría que aferrarme al volante y esperar que funcionaran los frenos; el acelerador –aunque importante- no me preocupaba tanto...no pensaba usarlo mucho. Pero ¿cómo superar esta superstición de que el coche se descontrolaría nada más tocar el volante? La respuesta sería mi amiga Betty. Una mujer de un tesón inquebrantable y una bella sonrisa. Me enseñó a no ‘agarrarme al volante’ sino a acariciarlo.

Me pasé un año diciendo que sólo conduciría un VOLVO. Había oído de lo fuerte de su carrocería y del alto porcentaje de supervivencia en caso de accidentes. Claro, esto era una estrategia ya que no teníamos ni un duro (perdón, dólar) y sabía que nunca podríamos comprar uno. Vete a ver…se dice por aquí “Be careful what you wish for… You just might get it.” Pues eso, un día llegó mi marido y me dijo, “manos al volante”: era un contrato por uno de sus libros y pagaba un buen adelanto…¡un Volvo!

Así llegó a nuestra casa el gran compañero que acabo de perder hace unas semanas. Más de una década de estrecha convivencia y absoluta lealtad. Siempre me hizo caso… aguantó mis malos tratos: lo llevé por donde quise, lo dejé expuesto al duro sol del sur, a las lluvias y a los vientos. Le di de comer cuando mostraba anemia y de beber cuando ardía en fiebre. Muy pocas veces al médico, tenía una salud de hierro. Le hicieron algunas revisiones que sólo confirmaban que era un robusto roble.

Este compañero se ha llevado consigo unos cuantos secretos familiares. Las preguntas indiscretas de los niños en el asiento de atrás, las respuestas francas de los padres. Las conversaciones tensas provocadas por un chaval de nueve que afirma que ‘no hay nada después de la muerte’. El que quiere comprobar hasta dónde puede llegar, no él… su madre: “Mom, what would you do if I were to tell you that I’m gay? …Y años después con la novia sentada a su lado “ bisexuality is the way to go”...Todo esto con una sonrisa diabólica y mirándome de reojo. Toreé ese toro con gracia, le perdoné la vida y se la sigo perdonando…

El fiel amigo que nos llevó de Este a Oeste y de Norte a Sur, recorriendo más de 235.000 millas (378.000 Kilómetros). El que paró en todas las tiendas de antigüedades* y todos los mercadillos a su paso, miles de veces, para que yo buscara esas piezas de cerámica que tanto me gustan… un óleo, una acuarela, un grabado de Goya ¡enmarcado con un paspartú rosa! Una lámpara de Tiffany, una silla de Eames… un escritorio de Limbert. Todo por unos dólares. Internet no había aparecido todavía. No existía EBAY. Nadie sabía lo que vendía…uno se guiaba por el instinto de que ‘esto sí…esto está bien hecho’. Para luego aprender y aprender…y descubrir que tiene una obra de arte en casa.

Este gran compañero cargó de todo: niños a las prácticas de baseball, frisbee, violín, piano…Partidos, recitales, fiestas de cumpleaños. Cargó maderas, cemento, baldosas, ladrillos, tierra para el jardín, estiércol para abonar. Árboles de Navidad…árboles para plantar (más de cuarenta, incluyendo el del otro día) Atestado hasta el techo - varias veces- cuando los niños dejaron de serlo y hubo que llevarlos a la universidad en septiembre y recogerlos en mayo. Uno en NY el otro en Memphis.

Cuánto me habría perdido sin él: tantas experiencias compartidas, muchas de ellas a solas, a hurtadillas, escapándonos por esos caminos de un rural Tennessee , durante horas - a veces un día entero - para volver a casa cambiada: más joven…más fuerte, llena de ideas…y objetos que más tarde pagarían muchos de los increíbles recibos que llegaban a casa de la educación universitaria de mis hijos.
En una ocasión uno de ellos, no tendría más de doce años, viéndome entrar en el coche con un paquete comentó: “another pot?... Are you sure you are going to have enough money to send me to college? A lo que repliqué sin pensarlo “no lo sé, pero tendré suficientes ‘pots’ para venderlas”. No tuve que vender toda la cerámica que compré, pero si que vendí una pieza por la que pagué $150 por $10.000…qué pena no tener más de esas…

Últimamente mi amigo empezó a cansarse. La carrocería no era la misma que se ve en la foto. Tenía unas cuantas bolladuras, se le habían caído varias piezas decorativas y otras utilitarias. La puerta trasera no cerraba, la llave se quedó atascada y tuvimos que dejarla permanentemente dentro del coche… no nos lo iban a robar! Se nos paraba cuando frenábamos en un semáforo o aminorábamos la velocidad… Para colmo el tubo de escape, todo el sistema, lo perdimos la última vez que lo usamos.

Por dentro…ningún español entendió en las condiciones en que se encontraba mi compañero. Siempre vestido de blanco, porque era el color con que lo soñé, pero en realidad era “a blue collar worker” porque así lo prefería y quería. Además de todo lo expuesto arriba, se me olvidó decir que en los últimos años que hemos viajado sin niños, lo hemos hecho con tres perros y una gata. En fin, hasta en este país donde a nadie le importa cómo van los demás, se quedaban mirándonos en las autopistas… pero yo creo que era por Chata, la gata, que coquetea con todo coche que se le ponga por detrás; especialmente en la lluvia, el limpiaparabrisas trasero la vuelve loca. Es un peligro, los coches se acercan de tal forma que un día de estos vamos a tener un accidente serio. La tendremos que dejar en casa… atada a la pata de la cama!

Pero lo peor llegó: mi VOLVO se negó a que lo volviera a manejar: el asiento automático del conductor se había quedado atrancado a la longitud de la pierna de mi marido ( mide 1.82) Una humillación, yo no alcanzaba ni al acelerador ni a los frenos. Por más que me arrastrara al filo del asiento, mi pie quedaba en el aire. Se había cansado de mí. Mis hijos, los amigos, me decían con preocupación y ‘mucho tacto’: “Estrella, teneís que comprar un coche nuevo” . Pero, qué sabían ellos…

Todo ocurrió antes de lo que yo esperaba. Arreglarlo habría costado más que comprar otro parecido - nunca igual - a él: del mismo año, en mejores condiciones y
con la mitad de millas. No lo quise pensar, lo donamos…

Y, ahí estaba, subido en el camión - nada de remolcarlo - en toda su vieja dignidad y belleza. Un repeluzno recorrió mi cuerpo cuando desapareció de mi vista. Se me había olvidado hacerle una foto. Ingrata fui, con quien tanto me había dado, hasta el último momento.
ENLACES:
* En este enlace se puede ver el tipo de cosas que buscaba. Hoy día es difícil encontrar originales del periodo “Arts and Crafts” de finales del XIX principios del XX. Algo queda entre buenas, y malas, reproducciones. http://www.craftsmanhome.com/store/01.html

martes, julio 22, 2008

Lo que en nosotros vive: Memorias de Manuel Fernandez-Montesinos

Nos envía nuestro amigo Manuel Fernández-Montesinos un anticipo de sus memorias, Lo que en nosotros vive, que serán publicadas en el otoño por Tusquets. Libro fascinante que nos revela a un nuevo MF-M. Conocíamos al que durante años ejerció de Secretario de la Fundación Federico García Lorca; al enamorado esposo y orgulloso padre de dos bellísimas hijas. Generoso amigo, con tiempo para los demás, no había escrito-- y raramente hablado-- sobre su vida personal en el exilio neoyorquino, en Granada, en el mundo de los negocios en Alemania, en la cárcel franquista. El libro revela a un escritor cautivador. Antes de que el verano se nos escape, y por la cercanía a Boston, donde nos derretimos, hemos seleccionado este pasaje sobre Provincetown.



Provincetown: un verano de business 1946

(English translation below, in "Comments")

El grupo más íntimo de españoles refugiados y el de los “españoles de España” recién llegados de visita, nos fuimos a veranear todos juntos durante el mes de agosto de aquel 1946, el primer verano sin guerra, a un pintoresco pueblecito en la punta de Cape Cod (el Cabo del Bacalao) en el Estado de Massachussets. Fue un verano de un tiempo espléndido. No recuerdo ni un solo día de lluvia. En una casa alquilada estábamos los seis miembros de nuestra familia: mi abuela, mi madre, Tatabel [Isabel García Lorca], mis dos hermanas y yo. En otra casa vivía la familia de los Ríos: tío Fernando y tía Gloria y sus madres, tía Laura, tío Paco y su hija Gloria, que iba a cumplir un año, a los que se había unido de España una prima hermana de tía Laura, Ritamaría Troyano de los Ríos y su esposo el ingeniero Carlos Fernández Casado. Ya van quince. En otra casa vivían Américo Castro y su simpatiquísima esposa, Carmen Madinabeitia, a los que habían venido a visitar, creo que de Barcelona, su hijo, nuera y nieta, y desde Madrid la hija, Carmen Castro con su esposo Javier Zubiri. Siete más. Los otros refugiados eran: el matrimonio Dacal/Ucelay y el matrimonio Texidor con su hijo Tito. También estaba el matrimonio del único estadounidense de todo el grupo, Dick Greenebaum, con su esposa Carmen de Zulueta, hija del que fue Ministro de la República y sobrina de Julián Besteiro con su hija Mimi de un año. Creo que hace un total de veintisiete personas.

Yo me quedé algo perplejo en aquel primer encuentro con españoles “de España”, o sea, españoles que no eran exilados. Notaba por lo que decían, y también por cómo se vestían, que tenían algo que nosotros no teníamos, pero carecían de lo que sí teníamos nosotros. Una cosa muy sutil y muy marcada al mismo tiempo, llamativamente imperceptible. Sin embargo sentirme diferente de ellos me produjo una extraña sensación, por un lado, sin quererlo, me estaban saliendo raíces americanas, pero, por otro, tenía una extraña sensación de que debía evitar el arraigo a toda costa.


El pueblecito, justo sobre el mar, tenía un pequeño puerto de pescadores. Muy cerca estaban las playas, las tranquilas del interior al oeste, en la bahía que formaba el cabo mirando hacia Boston, y las salvajes a mar abierto al este. Para llegar a estas últimas no había caminos hechos. Se tenía que atravesar a pie una especie de espina de dunas que recorría el cabo de norte a sur. Por el lado oeste, la subida de la duna era difícil por la poquísima estabilidad de la arena, pero una vez coronada, allí en lo alto, sorprendía la inmensidad azul, las gigantescas olas, la casi absoluta soledad. Tito Texidor y yo fuimos muchísimas veces de excursión a las playas casi prohibidas del este, con nuestra merienda, y creo que solamente en una ocasión vimos por la playa, a lo lejos, algún ser humano.

Aquel verano Tito y yo iniciamos nuestro primer negocio. Una mañana temprano, recién llegados y descargando ya los barcos de pesca en el puerto, nos dimos cuenta de que desechaban los ejemplares de las especies que no hubieran ido a pescar. Es decir, si el barco venía cargado de pescadilla y se había colado un calamar en la red, o un fletán o un chicharro, los echaban al muelle; pero había quien los recogía, como en los versos de Calderón. “Can I have that fish?” (¿Puedo llevarme ese pescado?) preguntaban, y algún pescador contestaba con un malhumorado: “Yeah”. El primer día Tito y yo nos decidimos a aplicar la fórmula petitoria. De un barco de jureles habían desechado varios calamares. “Can we have those fish, mister?” “Yeah” nos contestaron varias voces displicentes, y los cogimos para casa.

Más tarde, esa misma mañana, ya toda la troupe en la playa, menos las bisabuelas Troyano y Hoppe y mi abuela, contamos nuestra hazaña. “No puede ser, ¿qué os dejan coger el pescado? Pues mirar, mañana, si hay, nos traéis unos calamares.” ¡Nos llovían los encargos! “A ver si hay un lenguado, y si no una pescadilla”. Creo que fue a tío Paco, seguro, al que se le ocurrió la genialidad de decir: “Bueno, a Manolo y a Tito, habrá que darles una propinilla.” Allí que nos presentamos tempranito en el puerto a la mañana siguiente con nuestras bicicletas alquiladas, cada una con su cestito en el manillar para llevar “la carga” de desechos del muelle con los que iniciábamos nuestro prometedor negocio, y los ojos marcados por signos de dólar en movimiento como los del tío Gilito en los dibujos animados del cine. Nos extrañó no ver ningún calamar, pero la respuesta al misterio fue bien sencilla: buena parte de la tripulación de algunos de los barcos de pesca que habían entrado esa mañana era portuguesa, y los portugueses no decían “Yeah” cuando se les pedía un calamar, se lo guardaban. Para nuestra desgracia, los marineros portugueses nos habían dejado aquel día sin calamares y no tuvimos más remedio que conformarnos con repartir por las casas lo que buenamente pudimos coger, todo de excelente y fresquísima calidad. En cada casa nos daban unos veinte o veinticinco centavos, pero al día siguiente pudimos ampliar el negocio; nos diversificamos, se diría hoy, porque Carmen Madinabeitia, la simpatiquísima esposa de Américo Castro, nos dijo que ni ella ni su hija sabían limpiar pescado. Ni corto ni perezoso, como yo lo había visto hacer muchas veces en casa, me brindé a limpiárselo, pero eso, claro está, suponía ya otra propinilla. ¡A qué gitanescos regateos nos sometió durante todo el verano, matada de risa, la encantadora doña Carmen! Lo más difícil de limpiar era el calamar, un pescado frecuente en el muelle a pesar de la competencia portuguesa. Pero, aunque se necesitaba mucho cuidado para no romper la bolsa de tinta, llegamos a dominarlo.


Por las mañanas había en la playa tertulia de mayores, a la que de vez en cuando nos quedábamos Tito y yo, nada más que a escuchar. Xavier Zubiri era el que más hablaba y menos ropa se quitaba, ni los zapatos ni calcetines siquiera, sólo la chaqueta y la corbata. En la embocadura del bolsillo de todas las camisas que le vimos esa larga temporada playera llevaba bordadas sus iniciales, XZ, así que al famoso filósofo empezamos a llamarlo, entre nosotros, de broma, claro, “Mister ex why zee.”

martes, julio 15, 2008

Pessoa: nota de última hora. (dedicada a Jordi)


Estaba a punto de despedirme de ustedes hasta el otoño, pero acabo se recibir un e-mail de mi querida amiga Graciela, asidua lectora del New York Times, y decidí adelantarme, por unas horas, a El País.

Los herederos de Fernando Pessoa van a subastar su correspondencia con el escritor inglés Alesteir Crowley. Sé que muchos de mis lectores son fanáticos de Pessoa –entre ellos yo misma- en ocasiones así uno siente no ser millonario, pero bueno, se publicará y la acabaremos leyendo…si no nos morimos antes!

Muchos de sus cuadernos ya han sido comprados por la Biblioteca Nacional de Portugal, pero bastante de su obra está todavía inédita. El Ministro de Cultura de Portugal, José Antonio Pinto Ribeiro, ha manifestado que Pessoa "como produto de exportação pode valer mais em termos económicos do que a Portugal Telecom", y que el estado tiene el derecho de impedir que salga del país lo que considere patrimonio nacional. La sobrina de Pessoa le responde que los herederos ya han firmado un contrato con una agencia de subastas. La intención de los herederos es la de vender los originales y hacer fotocopias para que las consulten los eruditos. La mayor parte de los manuscritos de Pessoa pertenecen a la Biblioteca Nacional; el resto –unas 2.700 páginas manuscritas- a los herederos.

Se dice que Pessoa - que murió a los 47- creía disponer de un par de años más de vida para organizar sus escritos.
Parece ser que fumaba un promedio de 80 cigarrillos diarios…(¡)
Información sacada del artículo del New York Times.
Enlaces:

Les dejo con una de mis poesías favoritas. Añadan las suyas.

ESTOU CANSADO

Estou cansado, é claro,
Porque, a certa altura, a gente tem que estar cansado.
De que estou cansado, não sei:
De nada me serviria sabê-lo,
Pois o cansaço fica na mesma.
A ferida dói como dói
E não em função da causa que a produziu.
Sim, estou cansado,
E um pouco sorridente
De o cansaço ser só isto —
Uma vontade de sono no corpo,
Um desejo de não pensar na alma,
E por cima de tudo uma transparência lúcida
Do entendimento retrospectivo...
E a luxúria única de não ter já esperanças?
Sou inteligente; eis tudo.
Tenho visto muito e entendido muito o que tenho visto,
E há um certo prazer até no cansaço que isto nos dá,
Que afinal a cabeça sempre serve para qualquer coisa.
Do entendimento retrospectivo...
E a luxúria única de não ter já esperanças?
Sou inteligente; eis tudo.
Tenho visto muito e entendido muito o que tenho visto,
E há um certo prazer até no cansaço que isto nos dá,
Que afinal a cabeça sempre serve para qualquer coisa.

lunes, julio 07, 2008

DELEITOSA DELICIOSA

DELEITOSA. El pueblo hasta donde Miguel llegó con su bicicleta…y nos mandó un par de buenos enlaces. Pueblo famoso por haber sido fotografiado por W.Eugene Smith a comienzos de los 50. La España en ‘negro’ como la llama Rioyo hoy en su blog. Otras fotos fueron tomadas basadas en las suyas en distintos años y este video las refleja artísticamente Para más información pueden ir al blog “la buena prensa” donde comenta nuestro antiguo ‘asier’!

http://www.youtube.com/watch?v=mIaUZeGs6hs

Mucho ha cambiado Deleitosa, como todos los del resto de España. Quizás esté un poco más a lo Hollywood debido a su temprana publicidad fotográfica en los cincuenta. Que no se diga que la juventud está atrasada por estos lares... uno de los lemas que verán en sus camisetas es:”fuma jode y bebe que la fiesta es breve”. Lema que mi cuerpo ya no resistiría…quién volviera a esa edad!


Pueden ver similares videos en You Tube:

http://es.youtube.com/watch?v=Vxy6QIj3zgY&feature=related

domingo, junio 29, 2008

Eurocopa 2008


Con todo lo que he despotricado en contra de las banderas… Después del triunfo de España contra Alemania en la Eurocopa 2008, mi marido me anuncia que hay en el sótano una bandera española que mi hijo menor trajo de España hace años. Hay que colgarla en el porche de la entrada. Qué voy a hacer…? Creo que me he tomado unas cuantas copas de rioja durante el partido…ni idea que esa bandera existiera…sin pensarlo me encuentro atando el dichoso trozo de poliéster amarillo y rojo en la entrada de mi casa. Seguro que mis vecinos, vivo en un barrio judío, deben de pensar que ha muerto el rey. Yo digo: “El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey!” ¡Cuánta nostalgia de mi casa….!

viernes, junio 27, 2008

LA EUROCOPA: ESPAÑA Y ALEMANIA

Un correo de mi hijo menor:

“Mom, papa… Not sure if this interests you but Spain beat Russia yesterday to advance to the final game of the Euro soccer tournament - the biggest deal in soccer, basically, aside from the World Cup. Played once every four years. You should watch the final, Spain v Germany.... Sunday @ 2:30PM on ABC. I will be at a local Spanish bar here in DC supporting our team.

Un comentario de Amalia:
amalia dijo...
Les mando un gol, EL gol, que me emociona todavía:

http://www.youtube.com/watch?v=pQ1hlFlag68
27-jun-2008 2:35:00




Mas informacion

sábado, junio 21, 2008

Borges, LA CASA DE ASTERION


Amalia nos manda este cuento de Borges, con enlaces interesantes.

LA CASA DE ASTERION
Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión. Apolodoro: Biblioteca, III, I.

Sé que me acusan de soberbia y tal vez de misantropía y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe, o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado eso juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar.

No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre?

¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.


NOTA de Amalia:

En el epílogo de "El aleph", Borges dice:

"A una tela de Watts, pintada en 1896, debo La casa de Asterión y el carácter del pobre pro­tagonista."

Borges vio esa ilustración en un libro de Chesterton, uno de sus autores favoritos.

Alastair Reid: There is one quotation which Borges loved—I think it was his favorite quotation in English literature. It was from an essay of G. K. Chesterton’s on a fairly unknown painter called G.F. Watts. Chesterton said the following: “Man knows that there are in the soul tints more bewildering, more numberless, and more nameless than the colors of an autumn forest. . . . Yet he seriously believes that these things can every one of them, in all their tones and semitones, in all their blends and unions, be accurately represented by an arbitrary system of grunts and squeals. He believes that an ordinary civilized stockbroker can really produce out of his own inside noises which denote all the mysteries of memory and all the agonies of desire.” In other words, language could never accommodate the enormous reality beyond it.


Otros enlaces:
http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/asterion.html
http://www.mundolatino.org/cultura/borges/borges_7.htm
Apolodoro
G. F. WattsEnsayo de Ana Maria Barrenechea sobre el cuento
http://es.wikipedia.org/wiki/La_casa_de_Asteri%C3%B3n

domingo, junio 15, 2008

LA OTRA FAROLA


Se habían hecho miembros de uno de esos clubs que te mandan películas cada vez que devuelves las últimas. La mayoría de la veces ni abrían los sobres de los DVD que llegaban y volvían de, no se sabe dónde, de la forma mas absurda. Ella ya le había dicho varias veces que cancelara la suscripción, 20 Euros al mes para constatar que no tenían tiempo ni para ver una película a la semana; era casi una afrenta. Un recordatorio de la mecánica vida que compartían.

“Cría Cuervos” llevaba al lado del televisor un par de semanas. Varias veces él había sugerido que la vieran: “es muy buena”, le dijo la noche que por fin ella se animó a verla de nuevo

Sabía que era buena, cómo no, la vio en su momento, aunque sólo recordaba la escena donde la niña oye al padre hacer el amor; ni siquiera le sonaba la escena siguiente, cuando la amante sale corriendo de la casa dejando al padre muerto. Era como si no hubiera visto la película. Hacía tantos años…pero, con toda seguridad que la había visto.
Una sensación familiar le invadía, la mirada de Ana, esos ojos los había visto desde dentro. La película transcurría sin que ella pudiera recordar nada, quizás –muy vagamente- el uniforme militar…

La madre en el lecho contraída por el dolor, la llamada al médico, la hora de la morfina varias veces al día, el miedo a la muerte. Ahora comprendía por qué se había resistido a ver una película que, al fin y al cabo, ni siquiera recordaba. Fue después de esa escena cuando le comento a él: “ahora sé por qué no quería ver esta película”. No hubo respuesta, se había quedado dormido. Ella siguió viéndola. No era tan terrible, casi tenía un final feliz: Ana se da cuenta de que no fue la ejecutora de la muerte de sus padres.
Ya mujer, la protagonista, recuerda su niñez como el tiempo más triste y estancado de su vida. Tampoco recordaba ella esa parte, donde Ana mujer aparece como narradora dando testimonio de haber sobrevivido un periodo tan oscuro y solitario en su vida.

Se levantó del sofá; sin apagar el televisor se fue a la cama. La noche estaba cargada de esa humedad pegajosa tan propia de agosto, pero sólo era mayo. Se quedó inmóvil mirando fijamente la luz de la farola de la calle que entraba por la ventana; Claro, era otra farola. Ni un soplo de aire, ni un respiro…Cerro los ojos y pensó en lo feliz que había sido su infancia, a pesar de la morfina, los secretos familiares, la soledad…Qué feliz había sido.

lunes, junio 09, 2008

Leda Schiavo: REENCUENTROS A ALTAS HORAS DE LA NOCHE



Anoche me pasó algo extraordinario. Comprendo que lo que voy a contar sólo parecerá extraordinario a unos pocos, a los que viven, como yo, más relacionados con los personajes literarios que con las personas de carne y hueso, aunque en realidad mucha gente vive más cerca de los seres ficticios de la televisión que de su familia. Cuando hablo de seres ficticios de la televisión no solamente pienso en los de las series más populares, sino también en Susana, Moria, o Mirta, que han sabido construirse como personajes y los televidentes argentinos sufren y gozan con y a través de ellas.

Volviendo a mi felicidad de anoche quiero decir que fue por pura casualidad que me puse a leer Los demonios de Dostoievski (que ha sido traducido también como Los endemoniados), en la edición que regala Página 12 con el diario de los domingos. Me encontré, para mi sorpresa, con un viejo conocido del que yo sabía poco cuando escribí un libro sobre Valle-Inclán hace más de veinte años, y que ahora, gracias a la casualidad, termino de conocer. Anoche me estaba esperando Sergei Nechaev, quien llegó otra vez a mis manos al abrir el libro y completé así su triste historia de fanático endemoniado, que es lo que era para Dostoievski cuando aparece como protagonista de su novela bajo el nombre de Piotr Verhovenski. Nechaev fue dirigente de una célula de nihilistas que asesinó a uno de sus miembros, un joven estudiante de agronomía en Moscú, asesinato gratuito para fortalecer al grupo. Este asesinato y sus motivaciones es lo que dispara el libro de Dostoievski, escrito contra todos los fanatismos que deshumanizan al hombre.
Nechaev redactó con Bakunin El catecismo del revolucionario aunque luego el líder anarquista se distanció de él, por su apología del terrorismo puro y duro. Cuando llegué a esta noticia de la relación de Nechaev con Bakunin tuve la certeza de que era un viejo conocido y me fui rápidamente a mi libro Historia y novela en Valle-Inclán para corroborarlo. Bueno, no estaba en mi lista de personajes históricos, lo cual ya demuestra que había resbalado un poco sobre él, pero por suerte estaba en el interior de un capítulo y felizmente identificado. Resulta que Valle-Inclán lo pone junto a Bakunin en un barco imaginario, con otros revolucionarios españoles que conspiran contra Isabel II en Baza de espadas y le da el nombre ficticio de Boy. La parte titulada “En alta mar” del libro citado, que es el tercero de la serie de El ruedo ibérico, es una joya de la escritura y de la imaginación basada en hechos y personajes reales. Volver a encontrar a Boy y saber más cosas de su vida, como si fuera un viejo pariente, y saber que ya había sido elegido por Dostoievski como personaje literario, me produjo una exultación que estoy tratando, quizás vanamente, de explicar.

Eso es la vida, encuentros y desencuentros a deshora.

Daniel Maurer, James Beard Award


James Beard Award, 2008

MULTIMEDIA WRITING ON FOOD

Award WinnerJosh Ozersky and Daniel Maurer,
Grub Street, New York Magazine








Su libro, nada que ver con la comida, sale en Octubre 2008.











jueves, junio 05, 2008

Leda Schiavo: LOS DEMONIOS

La cité en un restaurante de Recoleta, de esos que tienen menú fijo al mediodía, pero un restaurante comme il faut, dentro de una casa vieja reciclada con el buen gusto que suelen tener los gays, con mesas separadas suficientemente, velitas, florcitas, manteles y servilletas de buena tela. Tenía que hacerle una entrevista, porque escribo para una revistita de barrio que, aunque no me da mucho dinero, me da acceso a un carnet de periodista y algunas satisfacciones. Entre otras cosas, acceso a esta mina que iba a modificar mi vida.

Voy a decir la verdad. Aunque a mí me gusta bastante la joda, en esta ocasión estaba muy preocupado por el trabajo y disminuido, porque la mina era colosal en muchos sentidos y además, con lo que me habían contado de ella, de sus libros, de su dedicación al estudio, ni se me ocurrió que las cosas iban a tener el desarrollo que tuvieron. Fue ella la que empezó a perturbarme con sus miradas equívocas, sus sonrisas, sus frases. Al principio de una conversación convencional, llena de lugares comunes, de repente me espetó qué color de calzoncillos usás y yo me atraganté con el pedazo de pan que tenía en la boca. Después la conversación siguió normalmente y pude completar el cuestionario que tenía preparado para la entrevista.

Yo siempre duermo con calzoncillos, y esa noche era la típica noche de un otoño caluroso y húmedo de Buenos Aires, de modo que me desperté a las pocas horas sudado y con gran excitación. Al sacarme los calzoncillos recordé la pregunta de la mina y dudé de mi recuerdo; no podía ser, era una pregunta imposible, imposible pero imborrable. De modo que a la mañana siguiente la llamé para pedirle que nos viéramos, pero en realidad para cerciorarme de que era cierto lo del calzoncillo, sin darme cuenta de que, flor de boludo, había caído en sus redes.

Bueno, acabamos en la cama. Fue una coyunda gloriosa, como haberse acostado con Venus rediviva. Me dijo que me había preguntado lo del calzoncillo para romper el hielo. Y vaya si lo rompió. Toda una noche y casi toda la mañana en el dulce ejercicio; verla encima de mí a la luz del amanecer fue quizás lo que me ató para siempre, no era una simple mortal la que estaba conmigo, no sé como decirlo, era algo más, era como tocar todo lo divino y lo humano al mismo tiempo, era… qué era, quién era!

Al día siguiente no pudo verme, y así me tuvo durante una semana, casi sin explicaciones. Cuando por fin nos vimos me dijo que lo suyo había sido un desliz, que era imposible, que lo olvidara, que borrón y cuenta nueva, que todo menos sexo. Yo caí en la desesperación. Después de tocar a dios, nadie se conforma con menos.

Comenzó entonces una relación atípica, en la cual ella se me hacía indispensable, daba algo, migajas, y luego se retraía. Era una maestra de la defraudación y la estafa. El que está enamorado interpreta las cosas a su gusto, hace una lectura siempre a su favor, siempre alimenta su esperanza y quiere ver el lado luminoso, nunca el sombrío del objeto de su amor.

Después de algunas semanas infernales, me llamó y me invitó a pasear por Palermo. Otra vez creí tocar el cielo, conversamos profundamente como almas gemelas, ella me rozaba la mano con la suya, el verde del parque era como el verde de los primeros días de la creación, todo el entorno participaba de nuestra exaltación. Ella insistió en que nuestra relación sólo podía ser espiritual, y yo tuve la absoluta certeza de ser espíritu puro. De repente dijo que tenía que volver a casa y que no tenía cambio para el taxi. Me sentí feliz de que me dejara acompañarla aunque no quiso que fuéramos hasta su puerta y se bajó en alguna parte. Al llegar a casa me caí del cielo a la tierra. Me sentí terriblemente defraudado y solo, la vida sin ella no tenía sentido, la volví a llamar. Nos encontramos al día siguiente en Las Violetas. Ella no parecía la misma del día anterior. Tuve la sensación de que un cristal nos separaba y decidí jugarme el todo por el todo. Empecé a beber. Le dije que no podía tener una relación espiritual con ella después de la maravillosa experiencia que habíamos tenido, que quería todo o nada. No sé qué más le dije, creo que bebí demasiado y no recuerdo los detalles, pero sé que en un momento se levantó y dijo que la había ofendido y que se iba. Superé la parálisis del asombro, pagué, y salí a buscarla como loco por Rivadavia. Pero no la encontré. Esa noche lloré como nunca había llorado. La llamé varias veces pero colgaba o no atendía. Después de unos días pude hablar con ella y aceptó una cita en una confitería cerca de su casa. Me dijo que la había ofendido como nunca la habían ofendido, que la había echado de Las Violetas, que había tenido que irse a su casa caminando para poder salir de la ofuscación, que lo mío era imperdonable. Le juré que no recordaba lo que había dicho o hecho. Le regalé un broche de oro que había sido de mi madre. Me dijo luego, así como desde lejos, que iba a estar muy ocupada durante algunos días pero que por favor la llamara.

Al poco rato me sentí otra vez estafado, un verdadero gil. Eso es lo que sos, un gil, pibe, me decía a mí mismo. Y menos mal que no le regalaste un tapado de armiño, todo forrado en lamé.
A ella le gustaba desconcertar a la gilada con frases del tipo te gusta dormir desnudo? Y la gente se descolocaba hasta que una sonrisa, otra frase más normal la devolvía a lo cotidiano. Creo que eso me fascinaba, ella era la suspensión de lo cotidiano, con ella todo tenía otra dimensión, un reborde luminoso, qué se yo, todo parecía vibrar, moverse, flotar como flotan los astronautas en sus cápsulas.
Decidí que no podía perderla. Y no la perdí. La llamé y me reprochó no haberla llamado antes, quería verme, me invitaba a su casa. Fui ilusionado, quería verla aunque no pudiera tocarla, pero nunca se sabe, quizás, a lo mejor… Preparó una cena exquisita, yo llevé el mejor vino que conseguí en el super, hubo música clásica, conversación elevada… Su casa era un lugar mágico, religioso, yo quería pertenecer a esa religión, me inundaba como una luz tibia, sentí que el tiempo se detenía, era feliz. De pronto percibí el cristal, la distancia, el frío, me dijo que ya era tarde, que tenía que irme, que no la comprometiera.
Me volví a casa puteando. Cómo saber si me quería o yo era un simple espejo para su narcisismo. Creía notar su cariño, y de repente, todo se evaporaba, y me sentía en una trampa, porque no podía dejar de estar pendiente de ella, pero eso mismo me alejaba, no quería sentir que la estaba comprando con mis atenciones, pero después me odiaba a mí mismo por descender a bajos pensamientos, ella era otra cosa, entraba en otra dimensión, qué carajo, ella era una yegua de gran alzada y yo un pobre infeliz bajito.
Una amiga me dijo que las mujeres muy hermosas están acostumbradas a manijear, que tienen miedo de su poder, que por eso se dan y te quitan en el momento menos esperado. Claro que no me consolaba, yo estaba metido hasta las verijas y quería seguir viéndola.

(Al llegar a este punto el narrador se dio cuenta, ya que tenía algunas letras, de que parecía un personaje de Dostoievski. Recordó el texto de Los demonios, cuando dice: “A veces existen unas amistades muy particulares en las que da la impresión de que un amigo quiere devorar al otro y viceversa, pasan así casi toda la vida y, sin embargo, nunca se separan. Peor, la separación resulta inconcebible: el primero de los amigos que se enfada y rompe el vínculo cae enfermo y acaso muere cuando ello ocurre. Sé muy bien que algunas veces, después de las más íntimas confidencias con Varvara Petrovna, cuando esta se retiraba, Stepan Trofimovich se levantaba de un salto del diván y empezaba a dar puñetazos en la pared”.
Exactamente, me dije yo, después de que el pobre gil me contó su historia, que por supuesto no acabó donde yo la termino, la cosa siguió y siguió por los mismos carriles, y mi amigo perduraba feliz en su infelicidad, porque quién puede quitarle la ilusión al que quiere ilusionarse, y para qué, es mejor eso que la vida en la planicie, la vida siempre igual al lado de la patrona de la que uno acaba aburrido y satisfecho, comiendo ravioles los domingos y después ver el partido de fútbol y gritarles a los chicos que no jodan y odiar a la suegra y los cuñados y a la noche meterse en la cama matrimonial después de cerrar con doble llave la puerta de calle.)
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Nota: Se puede encontrar otras obras de Leda en Google y en ediciones anteriores de este blog:

lunes, junio 02, 2008

ENTRADAS RECUPERADAS : ENERO-FEBRERO 2007

Estas fueron las primeras entradas que escribí para este blog. Las borré en un momento donde creí que el blog tomaba vida propia y se apoderaba de la mía. Alguien más sabio que yo y que me oía amenazar con la destrucción del blog, las copió en un disco que me pasa hoy. Gracias a esta persona, se han recuperado las voces de tantos participantes que dejaron su calurienta imaginación y talento literario volar por estas páginas… A ellos dedico la restauración de este material perdido.

Albert Pla
Alex
Anónimo (varios)
Asier
Breeders
Cancer
Coco
Criatura Perdida allá en el tiempo
El Padre Brownie
Espejismo
Francesa
Francis Black
Gianduiotto (Otto)
Jacaranda
Joaquinita
Maleas
Maniki-Neko
Matemático demente
Miguel
Nickname
Ortega
Ossa
Pozo y el Numa
Provoquen
Prozac
Rita’s Friends
Zombie
ZenobiaY otros que entraron brevemente con otros seudonimos.

Y bueno, estas son las entradas de dos meses locos. Gracias y felicidades a todos los que derrocharon su imaginacion y generosidad.
FEBRERO, 2007
§ NOS MUDAMOS. Marzo 4, 2007
§ JUDITH Y JOY (III) Febrero 28, 2007
§ JUAN RAMON JIMENEZ: CONSEJOS Y AFORISMOS.
§ JUDITH Y JOY (2) Febrero 24, 2007
§ LUIS CERNUDA. Febrero 22,2007
§ JUDITH Y JOY. Febrero 21, 2007
§ QUIEN TIENE EL CONTROL? Febrero 20, 2007
§ FORTUNE COOKIES. Febrero 18, 2007
§ SEGUIR SOMBRAS, ABRAZAR ENGANOS (II) Febrero 16
§ SEGUIR SOMBRAS Y ABRAZAR ENGANOS. Febrero14,2007
§ POEMA ENCONTRADO, POETA PERDIDO (II) Febrero 13
§ HISTORIA (ANONIMO) Febrero 12, 2007
§ NOTA. Febrero, 2007
§ ANNA NICOLE, POR QUE NOS ATRAIA. Febrero 9, 2007
§ TRIANGULO AMOROSO. Febrero 7, 2007
§ LAS MUJERES DE LA VIDA. Febrero 5, 2007
§ DOS PAVAS Y UN PALOMO. Febrero 4, 2007
§ POEMA ENCONTRADO, POETA PERDIDO. Febrero 1, 2007

ENERO, 2007
§ LAS TALLAS Y EL AMOR A ESPANA. Enero, 2007
§ MENOPAUSIA PRECOZ. Enero 24, 2007
§ EL CAJON DE LOS HUERFANOS. Enero 22, 2007
§ BLOGGING YOU. Enero 2007
§ DE MADRID A NUEVA YORK. Enero, 2007
§ TIEMPO Y AMISTAD. Enero 16, 2007
§ DALI ESCRITOR. Enero 14, 2007
§ NO TAN FELICES SUENOS. Enero, 10, 2007
§ SE BUSCAN VOLUNTARIOS. Enero, 9, 2007
§ HOY NO VAMOS AL PSIQUIATRA. Enero 8,2007
§ HOY VAMOS DE PSIQUIATRAS (enero 07, 2007)
§ LA LITERATURA: LUJO O INSTRUMENTO DE PAZ?
§ Propósitos para el 2007
§ ¡Feliz año nuevo! Poema de Leda Schiavo. Enero 2007

jueves, mayo 29, 2008

EUROVISIÓN, 30 AÑOS DESPUÉS




En mi paso por España he coincidido con el festival de Eurovisión. Bueno, en años anteriores también, pero ni me enteré; de hecho ni me imaginaba que dicho festival siguiera existiendo. Efectivamente, este año sonaba y sonaba a causa de un chiquilicuatre; mejor diría a causa de la prensa. La televisión en especial nos ofrecía como sobremesa la ruta turística de este personaje por España… Creo que no lo llegué a ver en Barcelona... No podía entender por qué este hombre con tan poca gracia y talento, que ni serviría para una parodia de Elvis --a pesar de las patillas y tupé que llevaba-- era tomado tan en serio. Se oía de todo: indignación de los mayores, entusiasmo en los niños, risas en los que pasan de todo; hasta los políticos estaban divididos con la elección de ‘Chiquilicuatre’. El C. llevaba dos compañeras que parecían travestís, quizás porque iban peinadas y maquilladas como él. Otras tres chicas representaban la belleza española femenina a lo tradicional.

Personalmente, me encontraba bien fastidiada. ¿Cómo se le había ocurrido a este tío llamar a su canción-baile “el ChikiChiki”? Aunque usara la ‘k’ no dejaba de molestarme ver representado mi ‘nickname’ (= alias, seudónimo, ¡vamos, que no hay que recurrir al inglés, que los préstamos se pagan caros!) ¿Qué iba a hacer yo si ganaba? Me tendría que deshacer de mi tan querido apodo, siempre usado por mi querida tía, para llamar (he descubierto ahora) a cualquiera a quien le tenga cariño. ¿Y mi perro? A estas alturas de su larga y mimada vida…! ¡Qué faena! Pero la sangre no llegó al río.

Llegué a casa cuando el festival ya había empezado, iban por la canción doce y decidí seguirlo ya que quedarían sólo unos cuantos participantes. No, resulta que el número de países pasaba este año de cuarenta; sería una veintena cuando salí de España a finales de los setenta. No sólo el número de participantes me sorprendió sino el cambio radical de las presentaciones. Por momentos no sabía uno si estaba viendo una presentación tipo cabaret, o se trataba de un espectáculo circense o, lo más frecuente, un video con todos los efectos especiales que les acompañan. Un exceso de todo: ruido, vestimenta, luces, flashes, movimiento (de pies, caderas, cabezas…) Vamos, que acabé peor que si hubiera cruzado la travesía Italia – Grecia. ¡Qué malita me puse en aquella ‘dichosa’ ocasión!

Cuando apareció el trío de Rusia, en unos segundos predije que sería el ganador. Luego me enteré que eran los favoritos. Insuperables: tres hombres en blanco y negro: la voz y sex appeal, para todos los gustos, edades y tendencias, de Dima Bilan (hasta se desabrochó la camisa al final…no hombre, hay que ser más sutil); el campeón olímpico de patinaje sobre hielo Evgeny Pluschenko, a quien he visto crecer en las pistas de EE.UU. ; y el violinista húngaro Edwin Marton tocando un Stradivarius. Una combinación explosiva. La canción en inglés; la melodía me es tan familiar que no pararé de tararearla hasta acordarme qué otra canción me recuerda. COCO me podría ayudar en esto.

Lo cierto es que los que más votos se llevaron se acercaban más al modelo tradicional de la época que yo conocía…la del “La, la, la... ” (Se rumorea ahora que Massiel ganó porque Franco compró los votos). Si más sobria la presentación (dentro de lo que se podría llamar sobriedad entre tanto derroche de mal gusto), mayor número de votos se llevó. La chica de Grecia – nacida en NY – también me gustó por su natural gracia y buena voz. La canción recuerda el estilo de los hermanos Jackson.

La distribución de los votos fue lo más ridículo de toda la presentación: señal de que ya no se toma este festival de una forma competitiva, aunque los países del Este fueron los que más esfuerzo artístico habían puesto en ella. Los ejemplos más lamentables fueron Andorra y Portugal dando a España el número más alto de votos posibles. España los correspondió en la misma medida, siguiendo así el catecismo cristiano «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» La prensa comentaba que los países del Este se ayudaban entre sí; ¿por qué no? Al menos, en general, la calidad de sus presentaciones fue superior a la de países de larga tradición en el festival: Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y España etc.

Una noche inesperada. Una vez más, ‘como muestra un botón’: el tiempo pasa sin que uno se de cuenta que hasta las cosas mas olvidadas y superficiales se transforman y adaptan a las nuevas circunstancias. Me fui a dormir pensando los muchos años que me he perdido el Festival de Eurovisión. Qué barbaridad, la única que no ha evolucionado soy yo!
Para que se diviertan...

lunes, mayo 26, 2008

EL RETIRO, DESDE EL BALCON...





Amalia, como me pediste, me volví a Boston con un pedacito de Madrid. El Retiro visto desde el balcón de mi familia. Puedes pinchar en las fotos y moverlas de izda. a dcha. para ver el panorama.... O puedes ir a este enlace y pinchar a la izquerda, donde pone “Play”
http://bighugelabs.com/flickr/slideshow.php?id=49575




















domingo, mayo 11, 2008

EL CARTERO SIEMPRE VUELVE: JOSEPH SOLMAN


Cuando entré en esta casa, hace ya más de cuatro años, me paré en la entrada y observando el espacio que abarcaba mi vista dije “I could live here”. Tanto me gustó que no me di cuenta que, además de mi marido, tenía detrás a la agente que nos la quería vender. ¿Cómo regatearía? Siempre lo había hecho con otras casas. Me dejé llevar por los espacios íntimos pero abiertos: el ‘parlor’ de la entrada se comunicaba con el otro parlor y el comedor; estos a su vez estaban conectados entre si. Una escalera de finales del XIX, en el centro del primer salón subía hacia una ventana curvada con unas vidrieras de calidos colores, probablemente puesta allí antes de que Tiffany empezara a fabricar las suyas. La gama del color de las paredes – neutro- entre ocre y melocotón y en distintas intensidades, iba marcando el carácter y la sutil individualidad de cada espacio por toda la casa. El blanco de los zócalos y puertas contrastaba con los suelos de madera antigua recién restaurada.

La verdad sea dicha, me recreo en esto ahora con mucha más exactitud de lo que percibí en el primer instante; en el instante que dije “yo podría vivir en esta casa”. Al entrar, lo que captó mi retina fueron los colores de los cuadros en las paredes, las alfombras de distintos tamaños dejaban ver el robusto suelo y las ventanas;esas ventanas tan características de las casas al estilo victoriano, haciendo trío en una graciosa curva. Según subíamos al segundo y tercer piso la misma escena se iba repitiendo. En los pisos de arriba se unia a todo esto otro elemento: las estanterías blancas llenas de coloridos lomos de libros. Seguían los cuadros tan sugerentes y magnéticos. Muchos eran espacios, donde - como en un cuento de Cortázar- uno se querría meter y pasar unas horas, otros eran retratos de gente viva, aunque quizás algunos ya hubieran muerto.

Varias veces en el recorrido de la casa me tuve que recordar ‘no mirar’ lo que colgaba de la pared y buscar esas inevitables grietas que dan tanta personalidad a las casas antiguas pero que te volverán loca más tarde: los cuartos de baño, cocina… el sótano y el sistema de calefacción...
Ya había pasado por esta experiencia, pero al revés, al vender mis tres anteriores casas – desde la más humilde, hacía más de 20 años, hasta el pequeño ‘palacete’ colonial-mediterráneo que dejaba en mi querido Chicago (Oak Park, el pueblo de Frank Loyd Wright) Con frecuencia decia a los compradores: ‘eso no está incluido, concéntrese en la casa y no en los objetos’, todo con un poco de humor. Siempre vendí bien mis casas pero dejando algún objeto con el cual se encaprichaba el nuevo habitante. No me parecía mal, era como no dejar el espacio por completo.

Cuando acabamos el recorrido de esta, ahora nuestra casa, le preguntamos a la agente que quiénes eran los dueños. Yo esperaba una respuesta que me explicara esa colección tan increíble de arte. Ella dijo, como si lo tuviéramos que saber: “Es el hijo de Joseph Solman, Paul Solman y su mujer Janet Freeman”. Sinceramente, no me sonaba el nombre del pintor pero en cuanto volviéramos a Chicago, con la casa ya comprada, me iba a enterar. Fue por entonces cuando me aficioné a Google.

Después de todo este tiempo viviendo aquí, rodeada casi de los mismos colores que sus antiguos dueños dejaron y de objetos parecidos, la casa me sigue gustando. A veces me pregunto cómo será la nueva casa de los Solman. En una ocasión tuve la oportunidad de mirar por la rendija del televisor y ver –en una entrevista que hacían a Paul- que en el fondo se veían los mismos cuadros que un día descubrí. Los mismos colores de trasfondo en la pared. Seguíamos conectados.

Hace unas semanas empezaron a llegar cartas dirigidas a Paul Solman. Después de más de cuatro años esto era un poco desconcertante. Las cartas llegaban diariamente, dos o tres al mismo tiempo. Mi marido observó que, siendo los antiguos dueños escritores, habrían publicado un nuevo libro…etc. Más cartas llegaban; yo recogía el correo, y todavía lo hago, con la ilusión de que hubiera cartas para Paul. Las estábamos reuniendo para mandarlas todas juntas; algún día tendrían que dejar de llegar.

Después de un par de semanas de correo, y cuando recogía del suelo varios sobres para los Solman, tuve una corazonada: quizá Joseph Solman había muerto, ya debía de tener cerca de los cien. Una vez más me metí en Google y, efectivamente, el pintor había muerto…tan dulcemente como había vivido. Por la tarde había ido con unos amigos a una exposición; a la vuelta a casa se tomó su acostumbrado Scotch y... nos dejó con su obra.
Nunca pudimos comprar uno de sus cuadros, se cotizan alto, pero –mientras vivamos aquí- tenemos en el sótano la paleta del pintor. En sus frecuentes y largas visitas a su hijo y nietos – durante más de treinta años- solía pintar en el lavadero y dejó sus colores en la pileta donde limpiaba sus brochas. Eso nos dijeron.
PD Sus obras se exhiben, en Boston, en Mercury Gallery

viernes, mayo 02, 2008

Pedro Salinas en Wellesley


Ayer por la tarde Pedro Salinas volvió a Wellesley. Desde una hermosa sala con vistas al lago y a la arboleda del conocido College, un grupo de estudiantes, profesores, amigos (entre ellos nuestro cónsul Carlos Robles) y estudiosos del poeta se reunieron para celebrarlo y celebrar la salida de sus Obras completas, tres respetables tomos publicados por Biblioteca Aurea (Ediciones Cátedra). La edición al cuidado de Enric Bou, con la colaboración de Andrés Soria Olmedo y Montserrat Escartín Gual.
En el acto, organizado por Carlos Ramos, profesor del Departamento de Español de Wellesley, participaron los hispanistas Christopher Maurer, Alan Smith y el editor de la obra, Enric Bou. Una presentación informal, amena e informativa. Carlos Ramos situó a Salinas entre el grupo de profesores exiliados a la zona del este de EE.UU. después de la Guerra Civil. Leyó un documento oficial de 1939 (publicado por Luis Enrique Otero Carvajal) por el cual el nuevo gobierno franquista desposeía de sus cátedras a un grupo de profesores que habían sido simpatizantes de la Republica, entre ellos Pedro Salinas. Documento que impresionó por la crudeza y crueldad que desprende.

En Wellesley enseñaron Salinas y su intimo amigo Jorge Guillén. En este tranquilo y señorial pueblo vivieron con sus familias y del College se graduaron sus hijas: Solita Salinas y Teresa Guillén. De hecho, al acto fuimos en coche con Teresa guiando (como ella dice) y nos perdimos, con la conversación, un par de veces. Con destreza -–y saltándose un par de semáforos-- Teresa nos sacó de un laberinto bien conocido por ella mientras nos indicaba el recorrido que su padre hacía de la casa al College, donde lo dejaba el autobús cuando iba a la orquesta en Boston, y hasta nos indicó el lugar donde ella se casaría con el hispanista Stephen Gilman (1917-1986), ¡cómo no!, enfrente del lago que teníamos a la vista durante la presentación.

De su edición de las Obras completas, Enric Bou nos leyó un párrafo donde Salinas describe el College, que ha cambiado bien poco desde entonces:

El recinto del Colegio es estupendo: praderas, colinas, un lago, todo muy espacioso, y diseminados los edificios, de todas clases, muy de tipo inglés: la biblioteca, la capilla, los laboratorios, las salas de clases, las residencias para las chicas, y otras casitas que son de clubs y sociedades, de arte, de música, de deportes, etc. Por todas partes perspectivas de arbolado y pradera, suaves y tranquilas, y todo de una limpieza natural exquisita. Ya te iré mandando fotos de todo. Y en medio de ese paisaje chicas que van y vienen, en autos, en biclicletas, con los trajes más absurdos. El hombre aquí es una excepción rarísima, como el vestigio de una especie medio desaparecida. [...] Es a lo inglés, pero más rústico y amplio quizás, menos noble y viejo. Cada vez me da la vida americana más y más la sensación de ser abundante y rica y cómoda en unas cosas y en otras más pobre que la nuestra, con grandes desigualdades. (Carta a Margarita Bonmatí, 23 de setiembre de 1936)

Se presentó una película antigua, filmada por Juan Guerrero Ruiz, con escenas de Salinas en Lo Pagán (1927), y una grabación de una conferencia, en inglés, de Salinas, en el Poetry Center de Nueva York (1951): “Lorca y la cultura de la muerte”. Se leyeron poemas y se describió la nueva edición: un tomo de poesía, narrativa y teatro, al cuidado de Enric Bou y de Montserrat Escartín; un segundo tomo de los “Ensayos completos”, editado y anotado por Bou y Andrés Soria; y el tercer tomo, el epistolario, editado y anotado por los mismos.
Dejo aquí tres poemas inéditos – de distintas etapas en la vida del poeta - incluidos en la edicción de Enric Bou.

Esta noche en el cielo
veo una estrella nueva,
que es tan roja y que tan
vivamente palpita,
que se diría un corazón celeste,
un corazón de cielo que fue antes
corazón de la tierra;
un corazón que ahora
en esta noche,
con un latido isócrono,
en luminosas sístoles y diástoles,
está mandando viva sangre a otros
corazones terrenos.
Así yo siento en mí como una vena
de dulcedumbre... viene de esa estrella...
sangre me da de ensueno
viva y cálida.
Contra mi pecho apoyo las dos manos
y siento que está adentro
mi corazón terreno palpitando
en esta corazón de la alta noche...
Corazón, corazón, di, de quién eres?
Corazón, ¿eres tú la estrella aquella
que se salió del pecho?
Y tú, latido que mi mano siente,
¿has bajado del cielo?

(Madrid, primavera de 1914)

*

La voz es la verdad.
Se vive en el oír:
por él nos llega el sol,
la luz, la carne, el aire.
Los sonidos erigen
torres esbeltas, techos,
vertiginosamete,
que son ya nuestro mundo
inventado en el viento,
sólo para nosotros.
No, los ojos se engañan:
ven, aunque nada vean.
Estas manos no están
(lo parecen) vacías:
alcanzan, tocan; ya
estrechan lo que oyen,
lo aprietan contra el cuerpo.
Y los labios preparan
su júbilo inminente.
Acarician los ojos
las formas deseadas
que en el vacío trazan
las eses, tan delgadas,
tan sólidas las pes,
las bes,
fabricando tu cuerpo.
Y el alma, el alma, el alma,
estrecha, besa, mira,
posee, con los brazos
sin carne que le nacen,
el alma que le habla.
Y una larga paciencia
la invade lentamente,
y la enseña a esperar,
con esta criatura
del amor y el sonido,
a que tú, que eres ella,
llegues por fin, total.

(Wellesley, 6 de octubre de 1936)


Un poema que estuvo aquí.
Llegó cuando yo dormía.
Me llamó, no llegué a oírle
más que los pasos, el paso.
Era quedo, como un ruido
hecho de las tentaciones
de silencio.
No supe lo que quería,
lo que venía a pedirme,
las palabras que aguardaba
como un amor, de mi boca.

Si hubiese estado despierto,
yo le habría obedecido
como las hojas al aire,
dándole son un momento.
Ahora ya no queda nada
más que una sombra de amor
al que no supe querer
como él me quería a mí.
(1948-1949)
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