domingo, noviembre 09, 2008

EL DIA DESPUES DE LAS ELECCIONES…

Me quedé dormida esperando ver si los demócratas se hacían con el Senado: 60 escaños necesita un partido para alcanzar una posición de dominio en el Congreso. A las tres y media de la madrugada, cuando me iba a la cama, habían conseguido 56. Cuando me despertó el teléfono a la mañana siguiente todavía estaban en 57. ¡El teléfono! El oftalmólogo… tenía cita a las ocho y media y eran las nueve menos cuarto.
“Maria, where are you?!”. Amablemente, Sara, la recepcionista me dice que si puedo llegar a las nueve y media el Dr. Roseane me podrá ver, un paciente ha cancelado.

Normalmente voy andando, el consultorio está a quince minutos de casa. Ya en la ducha pienso que no me va a dar tiempo. Pido un taxi, suelen tardar diez minutos…Sin peinarme y buscando el bolso, las llaves…sin tomar café, el taxi - en menos de tres minutos - está en la puerta. Me asomo y le hago una señal mientras me pongo el abrigo. Salgo y me doy cuenta que el día está nublado y húmedo. El taxi: limpio, gris como el día y frío como una antigua nevera. Un enorme irlandés - seguro que es irlandés - con gabardina y gorra, como si fuera de caza, me saluda. Veo que toma la dirección opuesta a la que yo habría tomado. Mientras que tuerce, a la izquierda unas veces y a la derecha otras, me va hablando del triunfo de Obama. No es realmente una conversación, no me deja meter baza, es más bien una especie de razonamiento para convencerse que “ha hecho lo mejor que se podía hacer”. Repetía: “es más inteligente que Bush, eso sí”. Sin acabar sus reflexiones nos encontramos frente al edificio. Me había traído en tres minutos y por sólo $4.75. Este hombre ya ha empezado a practicar la doctrina de Obama ‘servicio público’ ‘ayudarnos los unos a los otros’. Lo que decía Cristo… ¿no es Obama nuestro Redentor? Le doy una esplendida propina. No faltaría más: me levanto tarde, casi pierdo la cita con el médico, pero ahora… todo sobre ruedas. Hasta la recepcionista rusa, que siempre está de mal humor, me dice que acaban de hacer café; una forma de ofrecerme una taza que acepto convencida de que sabrá a agua sucia…Well, not bad, me despertará...
La sala está hoy medio vacía. Quizás no hicieron citas para el día después de las elecciones porque sabían que amanecerían rendidos. Gente precavida, no como yo. Veo que el Doctor Roseane pasa por detrás de las recepcionistas para llevarse la carpeta de su próximo paciente. Como de costumbre, porque es un encanto, hace lo posible para saludarme. Tiene una sonrisa tan cariñosa.... Siempre me sorprende que me recuerde, no lo veo con tanta frecuencia. Bueno este año he acabado con tres gafas: unas para leer, otras para el ordenador y hoy me va a tener que recetar otras para trabajar con las tareas de detalle de la joyería (las de la farmacia ya no me sirven). Vuelve otra vez, me mira inclinando la cabeza en un gesto complaciente. Hay algo nuevo en este hombre: parece más joven, más alto…ah, se ha dejado el pelo un poco largo, se le riza en el cogote de una forma graciosa.


Me llega el turno; quiero disculparme pero no me lo permite…efectivamente ha habido varias cancelaciones. Entre cambios de lentes, aparatos y lecturas de abecedario, en un momento oportuno, me lo quedo mirando y - sin saber cómo - le digo:“Si tuviera veinte años menos no le diría nada, no fuera a creer que estaba intentando ligar con usted, pero… a mi edad, estas cosas se pueden decir sin peligro ¡qué bien le queda el pelo largo!” Le ha hecho mucha gracia, se ríe a carcajadas, según se sienta a mirar de nuevo mis ojos a través de otras lentes me dice: “no me importaría que ligara conmigo”.
Uf… Le doy las gracias. Me contesta…”ya sabe, yo también estoy en esa edad” y sigue riendo. Me pongo seriecita, no quiero pasarme.
El doctor Roseane no encuentra ningún motivo por el cual vea esos ‘mosquitos’ flotando enfrente de mi…quiere que vuelva en un mes. Cómo no, ya tengo la cita.

Cuando salgo a la calle me doy cuenta : ¡no llevaba sus acostumbradas gafas!. ¡Ouch! ¿Cómo no lo he notado? Le podría haber echado otro piropo; todo habría sido por ese ‘servicio público’ que Obama nos pide. Procuraré no olvidarme la próxima vez que lo vea.
Hasta en un día gris, todo se ve de un color esperanzador la mañana siguiente a las elecciones, si tu candidato ha ganado... ¡Si vives en Massachusset!

martes, noviembre 04, 2008

domingo, noviembre 02, 2008

EL CUMPLEAÑOS DE LA REINA, by ROBIN


La reina de España cumple hoy 70 años. Y para sacar pelas de tan fausto acontecimiento mis colegas se han puesto a publicar libros. Uno lo ha escrito la corresponsal de TVE para los asuntos reales, Carmen Enríquez, una mujer clásica, o sea pedorrilla y plasta, intemporal. El otro lo ha escrito Pilar Urbano, una mujer eterna, de la Obra, dicen; una mujer que habló mucho durante un tiempo y que ahora callaba bastante. De derechonas de toda la vida. Y ¿qué pasa cuando salen más libros hablando de lo mismo y yo lo que quiero es que se hable sólo del mío? ¡Ah, amigo! Pues que se impone montar un escándalo, cueste lo que cueste. ¡No faltaba más! Los escaparates de las librerías se han llenado de muchos más títulos con la cara sonriente e infantil de Sofía.
En el libro de Urbano vienen declaraciones de doña Sofía que no han caído bien a los lobbies gays ni a los progres de toda la vida. Que si dos hombres se aman, que se amen, pero de ahí a que les encante presumir de ello y le llamen matrimonio a su unión… va un trecho. Que la ley civil nunca puede ir en contra de la natural (ahí, desbarra usté, mi majestad) en fin naderías por el estilo. El caso es que la Casa Real había dado el nihil obstat a la obra de Urbano. ¿A qué viene ahora esta escandalera? Lo más gracioso es que el corral se ha puesto a montar un cirio de cuidado. Me encanta cuando la Providencia envía pruebas de fuego para someter a la joven democracia española a desafíos en los que rechina un poco. Todo el corral opinando que si la reina debe permanecer calladita que está más mona, que tiene el derecho de hablar y decir lo que piensa… Ha habido de todo.
Hoy mismo he leído un articulo de Juliana, en La Vanguardia, que afirma con gracia, que de todo esto se deduce el trabajo underground de la derecha madrileñista (sic) que lo que persigue es mandar a casa a la Monarquía e instaurar una buena República que ponga orden en el gallinero independentista catalán y vasco. Las palabras son mías pero el espíritu pertenece al subdirector de La Vanguardia, como digo, observador en los madriles de las cosas que pasan para contarlo en su dulce Catalonia.
¡Ay! Y una piensa, en este día de Fieles Difuntos, después de una noche de órdago, con tormentas encabalgadas que multiplicaban su estruendo por las montañas, árboles caídos, carreteras colapsadas, etc., etc. (un tornado se ha cernido sobre Tarragona), que el ser humano tiene poco remedio, pero resulta francamente divertido. Y si es español, ni te cueto.

Robin.
2 de noviembre 2008
Enlaces:

martes, octubre 28, 2008

JOE THE PLUMBER


GONE TO CAMPAIGN

FOR JOE THE PLUMBER…!!




Love those bald, muscular men....!
Back after the elections!

lunes, octubre 27, 2008

KILL GIL


El viernes por la tarde caí en el sofá rendida… La tensión del día, a la espera de que mi perrita saliera de una simple operación quirúrgica donde la mayor complicación era la anestesia. Me había tumbado cerca de ella. Las únicas señales que daba mi vieja compañera eran que la dejáramos en paz.

Puse la tele y salió el canal de la noche anterior Sundance, que miro con frecuencia. El documental que ofrecían captó mi atención
Un hombre sonriente, aun en su evidente dolor, es trasladado de una cama a otra. Tiene una herida cerca del cóccix, una llaga producida por el tiempo que lleva sin moverse de esa posición horizontal (pienso, recordando la muerte de mi madre) pero también - explican ahora - por una infección de estafilococo que está comiendo la piel y todo lo que encuentra a su paso, hasta el hueso. La herida parece la boca de un pequeño volcán. Algo me dice que debería cambiar a otra cosa menos sobrecogedora ya que no he pasado un día particularmente tranquilo. Este hombre va explicando - unas veces en inglés y otras en italiano - el proceso por el que está a punto de pasar: limpiar la llaga hasta el hueso, rellenarla, y ponerle un remiendo. Su sentido del humor es impecable: se refiere sin rodeos al sitio de la llaga como ‘culo’. Debe tener unos cuarenta y pocos años…alto, atractivo y con un cuerpo en forma. No es posible que haya pasado mucho tiempo en esta situación de paralítico. Definitivamente de origen indio. Sus ojos y su sonrisa son un imán poderoso.



Está en una clínica en Suiza. Su habitación es amplia, moderna, con grandes ventanales. Se me ocurre que si algún día pierdo mi movilidad me gustaría ir allí. Claro, debe costar un dineral…pero quizás es gratis para todos los ciudadanos suizos. Ah! nadie - que viva en un país desarrollado - tiene peor medicina que EE.UU.… Las enfermeras son como ángeles de manos mágicas, parecen haber sido elegidas para una película. Entre tanto dolor y desgracia para este hombre de tan buen humor y graciosa ironía... ¡qué suerte estar ahí! El documental sigue.
Deduzco que está en una clínica para parapléjicos donde le enseñarán a valerse por si mismo en una silla de ruedas. Todos ellos, los otros pacientes, parecen gente importante que ha sido decimada por no sé qué plaga y ahora aprenden en esta clínica de lujo - casi un hotel- a vivir sin el uso de sus piernas.

En una de las escenas me quedo con el nombre del protagonista de este documental, Gil Rossellini. Tengo mi ordenador cerca y Google me explica que es hijo adoptivo de Roberto Rossellini. Hijo de la guionista india, Sonali Das Gupta, con la que se casó en 1957, cuando el pequeño Gil tenía sólo un año. Me había parecido haber visto, en una de las escenas, a Isabella Rosselini visitarlo. No le había dado importancia, pensé que la actriz haría una de esas visitas de caridad-publicidad. Ahora Google me dice quién es Gil Rosselini: cómo llegó a esta situación y con que entereza ha sufrido sus últimos años; al mismo tiempo que ha filmado una serie de tres documentales sobre este calvario. El que yo veo es “Kill Gil” II. Las últimas escenas tienen que ver con la reconstrucción de las llagas en sus brazos. Los cirujanos intentan averiguar qué ocurre con los tendones de varios de sus dedos, que no le permiten tocar su guitarra, compañera en esta miseria. Descubren que no hay tendones, la bacteria los ha destruido hasta el punto de su desaparición. Gil está desanimado, casi al borde del llanto. Se permite la expresión ‘mierda’ en alguna ocasión.

Gil Rosselini recuerda el centenario del nacimiento de su padre adoptivo, ‘un buen padre’. Habla de lo apegado que está a su hermana Isabella ‘por su espíritu practico’ que le ayuda a crear un futuro donde desenvolverse bajo las condiciones presentes, que solo pueden empeorar.
Gil había muerto dos semanas antes de yo ver este documental. El volumen dos y medio de “Kill Gil” (nunca llegó a ser III) se presenta en Roma este miércoles 29.

Y yo me siento afortunada de haber encontrado, por pura casualidad, por este ‘mágico’ estado de ánimo en que estaba y que no me permitió cambiar de canal, con alguien a quien merece la pena conocer - aun después de su muerte - y que seguiré atenta a lo que de él se haga en el futuro.

domingo, octubre 26, 2008

MANUEL MONTERO EN PARIS



Manuel Montero, pintor y escritor granaino con residencia en Paris, conocido en este blog por sus asiduos paseos, acaba de lanzar al mercado su colección de seis novelas, publicadas por la editorial Meligrana. Por el enlace que dejo podrán ver que están cuidadosamente impresas e ilustradas con dibujos del pintor. De gran interés es el párrafo que la editorial aporta - en francés y español - y en el que señala las intenciones de la escritura de Montero:

Él confiesa que lo que le mueve a seguir escribiendo es el puro interés de vender mejor su pintura, de cerrar varias polémicas que su obra pictórica ha suscitado, pero posiblemente el placer de contar lo más íntimo, lo más secreto de sí mismo, lo impulsa a añadir desnudez a la desnudez pintada.

En mis, también cortos paseos por su blog, descubro a un escritor influenciado por los movimientos de vanguardia : por la raiz del pensamiento de Tzara, la necesidad de romper con el canon literario; por los surrealistas . . . Pero así como estos experimentaron con los sueños para recrearlos en una escritura automática, en lo poco que he leído de Montero, este intento en él es intencionado y elaborado. Su escritura fluye desordenadamente mostrándonos a un lector conpulsivo y por tanto un escritor erudito. En su escritura aparecen sus copiosas lecturas, desde los clásicos (Platon, Séneca) hasta los menos convencionales (Sade , Artaud) y cómo no, el Quevedo escatológico, obsesionado con el cuerpo, y Lorca... y su aficción al psicoanálisis. Un artista que quiere ‘escandalizar’ a su lector: cuando éste menos lo espere se abrirá la gabardina y nos mostrara el sexo de una forma bestial. Abrirá su boca y proferirá obscenidades y nos mostrara la violencia de tipo sexual.

La mujer es el objeto principal de su obra; retratos inquietantes para algunos, mostrándola - por escrito y en su arte - a veces con brutalidad otras con una sensualidad casi ingenua. Estos contrastes son los que hacen que algunos nos desanimemos en el intento de querer entender mejor su obra.







El Montero que me interesa es el que nació en los años 70, ya crecido, y que más tarde decide vivir en Paris, en ese Paris que patearon sus maestros: Hemingway, Picasso, Breton, Artaud, Man Ray, Dalí... El que busca esos tiempos pero descubre que el café que él se toma en el Ritz habría sido prohibitivo para la mayoría de los bohemios de esas décadas que él parece añorar.



Manuel Montero nos manda una muestra de uno de sus largos textos « Bar Hemingway” que forma parte de una de sus seis novelas.

Cuatro y pico de la mañana. No consigo dormir. Esta noche me tomé el café más caro de mi vida. Veinte euros en el hotel Ritz, de la place Vendome. Para colmo he vomitado la copiosa cena que tomé en la Closerie des Lilas, justo antes de ir al Ritz. Julia Kristeva va mucho por allí, digamos que es un sitio de intelectuales ricos y algunos actores y músicos. Me pregunto qué me pudo sentar mal. No estoy acostumbrado a beber vino en todo caso.
Mi tía me estuvo diciendo que hago los mismos gestos, y tengo las mismas gafas, que Peter Sellers.
Yo no sé si es el yoga, pero realmente consigo parar el pensamiento. Estaba allí, en medio del lujo, y me parecía como si hubiese vivido toda mi vida entre algodones.
Incluso me pude permitir estar pensativo.
Cuanto más tarda el reconocimiento más se prepara uno. Nadie es profeta en su tierra. Me había planchado la camisa yo mismo. Me había cosido solo el botón del pantalón. Y entraba en esos templos de la fama con una gran sonrisa.
Bartrihari, el poeta indostánico, dice de Lakshmi, la diosa de la riqueza, que es voluble como una prostituta, en el sentido de que no es fiel. Pero se puede hacer la otra lectura, algo transversal, de que esa diosa, nacida de un océano de leche, está al alcance de todos, con tal de pagarle la sesión.
Desde que voy a psicoanalizarme tengo una simpatía creciente por las prostitutas, con su dignidad remendada, y sus mentiras piadosas, porque tienen, al igual que la diosa indostánica, mucho de terapeutas.
El encuentro, pues, con la riqueza extrema, funciona como purificación, como purgativo, y es como el breve favor de una rubia venal. El arte se convierte en acción de gracias. Infinitas gracias. Desde la infancia los dibujos que querían gustar, que buscaban confortar....


NOTA: Las fotos de las imágenes fueron tomadas por Eve Livet.

jueves, octubre 23, 2008

UNA HISTORIA DE LA CRIATURA PERDIDA ALLÁ EN EL TIEMPO

A poco más de una semana del “Halloween”, ‘Día de los muertos’ por aquí y acercándonos al dos de noviembre, Día de los difuntos para ustedes, recibo este triste relato de uno de nuestros comentadores. CRIATURA PERDIDA ALLÁ EN EL TIEMPO.
Gracias por compartir, como siempre has hecho, esa sensibilidad poética tuya de la que tanto disfrutamos.

LA TUMBA

El pájaro levantó el vuelo y en un momento, tras verle describir un círculo que parecía de despedida, sin saber cómo, desapareció de su vista.

Ella estaba allí, de pie, aguantando llorosa la pena que le estaba cerrando la mente, sin creerse su marcha, definitiva y fatal. Intuía vagamente que el proceso por el que la realidad se impondría finalmente iba a ser más doloroso que el último adiós. La muerte se lo había llevado, y él no volvería.

El césped en otoño estaba caldeado con un sol difuso y los árboles parecían cansados. Ella también se sentía cansada.

Otro pájaro voló y desapareció, veloz.

Se quedó sola. No veía más pájaros y él había muerto.

La muerte se hizo patente. Él estaba en su tumba, bajo la pradera verde que se extendía húmeda, al sorprendentemente cálido sol de aquel otoño. Le gustaba tomar el sol, indolentemente. A él le gustaba. Pero ya no, el sol no podría acariciarle más.

Entonces, ella lo presintió allí y, en un chispazo efímero de su mente cerrada, lo vio saliendo del suelo, buscando el sol en su piel. La chispa se fundió y él siguió dentro, en su tumba soleada y caliente. Ella la había elegido con mucho cuidado porque era para él. Con todo su amor desbordado en la nada. Y allí estaba ahora. Al sol que calentaría su trozo de tierra y que ahora parecía irreal, o impertinente, o irrelevante, o disparatado. Vacío.

Miraba la piedra, repitiendo para sí una y otra vez su nombre y sus dos apellidos, allí escritos. Los repetía como una letanía interminable y lloraba por el sol presente en su ausencia, por el derroche de luz, por el cansancio de la tristeza profunda recién descubierta y ya tan pesada.

Vio de nuevo, esta vez más lejos, un pajarillo muy pequeño que buscaba algo que comer en la hierba.

Quizás también vendrían pajarillos a veces a su tumba soleada. Quizás cantarían.

Cantos, luz y calor, en un campo inmenso de tiempo y soledad.

Recuerdos y llanto en un futuro repleto de vueltas y revueltas queridas y temidas, voluntarias y obligadas, y siempre irreprimibles, alrededor de aquella losa tan cuidadosamente escogida, tan esmeradamente vigilada, tan sola, tan inmóvil, tan indiferente, tan parada.

domingo, octubre 19, 2008

Bill Ayers: Maestro de Maestros


Habíamos quedado en un café cerca de la Universidad. Le había mandado un e-mail donde le pedía que hablara a mi clase: un grupo de 25 estudiantes de primer año de la Universidad de Illinois en Chicago que habían elegido - de los seminarios ofrecidos como requisito para ellos - mi clase, “Teaching: A Life of Learning” (La enseñanza, una vida de aprendizaje). No nos conocíamos pero sabía que era uno de los profesores de la Facultad de Educación más ocupados. Había oído hablar de él a varios de los estudiantes a quienes yo guiaba en el laberinto para conseguir la licencia estatal que les permitiría enseñar en las escuelas públicas de Chicago. Me contestó; quería que nos viéramos y le explicara de qué iba la clase y qué tenía que hacer él para que su visita fuera eficaz.

Entré en el café - un poco ecléctico - buscando a un profesor en sus cincuenta y tantos…Alguien, al fondo del salón, levantó la mano; con la otra sostenía su café, varios libros reposaban bajo un periódico. Ahí que fui. Me pareció un motociclista, pero no había visto ninguna Harley aparcada afuera. El me reconoció (ahora me doy cuenta de que miraría en la página del departamento de español, mi foto andaba por allí) Llevaba un chaleco de cuero, debajo una camiseta de manga corta, por donde asomaba un antiguo tatuaje, y un arete en la oreja izquierda. Tenía, y tiene, unas respetables entradas y el resto del pelo rizadillo; una mirada directa y jovial. Sonreía fácilmente.

Se entusiasmó con la idea de esta clase. La escasez de estudiantes que se gradúan de las universidades de EE.UU. para dedicarse a la Enseñanza Media es alarmante. Cuando llegué a la Universidad de Illinois en Chicago y vi el número de graduados en la enseñanza de ciencias, matemáticas y español no me lo podía creer. Las escuelas públicas de Chicago estaban contratando a profesores de España y Latinoamérica para cubrir la falta de personal que enseñara clases de español a estudiantes bilingües y angloparlantes.

Entre elementos de carácter teórico y práctico, una de las partes fundamentales del éxito del semiranio “Teaching: A Life of Learning” era la participación de los invitados: maestros, profesores, antiguos alumnos, administradores…que motivaran a este grupo a dedicarse a la noble, y mal pagada, profesión de enseñar. Eso es lo que tenía que hacer Ayers: llegar a la clase y hablarle a los chicos de su experiencia como profesor, educador de futuros profesores y conocedor de la grave situación en que se encuentra nuestro sistema educativo.

El primer año le dejé - como a los otros invitados - 45 minutos de las dos horas y media que duraba la clase. Los chicos estaban en vilo. ¿De dónde había salido este hombre? Las anécdotas que contaba, las satisfacciones que les prometía…hasta los sueldos -descubrimos- eran atractivos. No era suficiente 45 minutos. El segundo año le pedí que se quedara una hora, el tercero y último hora y media. Año tras año Ayers era evaluado por mis estudiantes como el invitado más convincente y eficaz de los que por allí habían pasado.

Quién me habría dicho que este hombre, campechano, cariñoso, todavía con la ilusión y entusiasmo de esos adolescentes que quieren conquistar el mundo y devolvérnoslo en un estado puro, iba a desestabilizar las elecciones a la presidencia unos años después.
¿Que si sabía de su pasado? No, en un principio, cuando lo invité a mi clase. Alguien se encargó más tarde de informarme. Un año después salía su autobiografía. Pero ¿y qué?
Cuando salí de España en 1977, dejé atrás a una juventud totalmente comprometida con la política. Llegué a otra sociedad donde los estudiantes pasaban por la universidad ensimismados en lo que sería su futuro, sin prestar atención a lo que ocurría en el resto del mundo o en su propio país. Mi desencanto con la indiferencia al voto de esto jóvenes era frustrante. No se podía hablar en las aulas de otra cosa que no fuera de la materia enseñada, o te destrozarían en las evaluaciones por no ceñirte a ‘tu obligación’. La época en que la palabra ‘liberal’ era un insulto infame. No salía de mí asombro, yo que siempre había idealizado a los liberales, la flexibilidad, el entendimiento hacia un mundo más justo. No, no me preocupaba en absoluto que Bill Ayers hubiera tenido un pasado parecido al de muchos de mis compañeros de la Complutense. Es más, nunca indagué en su pasado, tenía suficiente con lo que le oía decir a mis estudiantes. Esos estudiantes, hoy, recordarán ese tiempo en que Ayers pasó por nuestra aula y se sentirán orgullosos de haber conocido a alguien distinto, todavía leal a sus principios.

Va a hacer dos años que solicité la ciudadanía en este país…me dicen que están investigando mi pasado. Ahora entiendo mejor a Obama. Los dos nos hemos codeado con un terrorista! No podré votar, no soy ciudadana todavía, pero muchos jóvenes lo harán por mí, es algo que ha cambiado en EE.UU. en estos últimos ocho años. Para algo han servido los errores de Bush.
Enlaces:
Blog de Bill Ayers: http://billayers.org/
Bill Ayers contesta a sus críticos (sobre su pasado y su presente):
Bill Ayers sobre las satisfacciones de la enseñanza

martes, octubre 14, 2008

LUIS GOYTISOLO EN BOSTON



Le contaba a Luís Goytisolo y a su mujer Elvira Huelbes que hace tiempo puse en el blog unos poemas de su hermano Agustín y uno de los comentarios que hicieron decía: “es imposible seguir a este autor ¡publica tanto!”. Los dos se rieron. Los acababa de conocer, estaban sentados al pie de la escalera de mi casa que lleva al segundo piso. En la sala de al lado unos pocos amigos íntimos que la pareja y nosotros tenemos en común. En la cocina el caldo de una sopa de pescado y mariscos esperaba su último toque para servirla.

No es muy común que en una misma familia se den tres hermanos escritores y que hayan publicado simultáneamente. Goytisolo es un nombre que suena mucho y bien, pero sólo los lectores que se alimentan de la literatura podrían distinguir entre los tres hermanos: Agustín (1928-1999) Juan (1931) y Luís (1935).

Al caldo, preparado la noche anterior, había que añadirle los mariscos y el pescado, darle un hervor y servirlo caliente. Me retiré del grupo discretamente y fui a la cocina. Unos minutos después Luís me preguntaba por el cuarto de aseo. A su vuelta se detuvo al lado de la hornilla y empezó a comentar el buen aspecto de las vieiras, las gambas, mejillones…Tenemos amigos y conocidos en España que él también conoce; le pregunto si los ve, cómo están, les mando saludos y en poco estamos hablando del ambiente literario en Madrid. Barcelona…Su necesidad de alejarse de la ciudad para escribir, su amor al campo, a la naturaleza. La sopa está hirviendo más de lo que debiera, los amigos en la sala se preguntarán que dónde demonios está el invitado de honor. Yo caigo en la cuenta de que nunca he podido hablar y cocinar, cuando esto ha ocurrido la cena siempre ha sido un desastre. Lo interrumpo con humor y le digo que vuelva a la sala si quiere comer sopa. Lo hace diligentemente.

Ya sentados a la mesa y todos presentes se me ocurre que le he podido dar la falsa impresión de que conozco su obra, cuando sólo he leído algunos de sus ensayos y artículos periodísticos. Le digo en voz alta que, de los tres Goytisolo, él es al que menos he leído… Añado - porque es verdad - que es el más guapo de ellos. Elvira se ríe y creo que a Luís no le ha parecido mal el comentario. Mi marido y el resto de los amigos ya están acostumbrados a mis salidas espontáneas. Luís Goytisolo, escritor, hombre, lo siento accesible, casi cercano.

Pero con quien verdaderamente he congeniado es con Elvira. Su naturalidad, su franca sonrisa te hacen sentir que estás con una amiga de hace años. Su contagiosa seguridad da la sensación de que podrías contarle tus zozobras y ella entenderte. Su carrera como periodista - excelente entrevistadora - seguro que le ha dado ‘tablas’, pero no, es lo contrario: es su personalidad lo que la debió llevar a la profesión y no lo que ocurre con frecuencia, que nuestra profesión nos convierte en algo que realmente no éramos.

Quedamos para el día siguiente en la presentación de la obra del escritor que Luís Goytisolo, Elvira y Gonzalo Sobejano tendrán en Boston University. Nunca llegué, debido a un incidente médico que sufrió ese día un amigo y necesitaba atención. Sé que alguno de los lectores de este blog estuvo entre el numeroso público y espero que nos comente el acto.
Al despedirnos, y sé que nos volveremos a ver, le pregunto a Luís cual de sus novelas me recomienda para adentrarme en su narrativa. El se inclina por las de su primera época. Miro a Elvira y le digo que cuál sería la que me permitiría entender mejor, no tanto al autor sino al hombre que acabo de conocer. Ella no duda: Diario de 360º

Ahora, a más de mitad de esta novela - a manera de diario- sé que, como el cangrejo que no quiso pisar Camino, recorreré hacia atrás la obra de este singular escritor hasta llegar a la primera, “Las afueras”. Espero no encontrarme con un ciego que me impida este propósito, como ocurrió a ese cangrejo que Camino intentó salvar.

De Diario de 360º
Sábado 17 de abril. EMPEZAMOS BIEN. Camino: su expresión de gran herbívoro, de ciervo a la vez apacible y alerta, mirando no sólo con los ojos sino encarando con el rostro entero, las pupilas que desviaba mientras escuchaba a su interlocutor, como temiendo que sus palabras mermaran la propia capacidad de prestar atención al contorno. Y las cosas que le ocurrían, que sólo a ella podían ocurrirle. Aquella vez, en el mercado, cuando al pasar ante el mostrador de una pescadería vio moverse con cautela a un cangrejo caído al suelo, alejarse con precaución paso a paso, justo en el momento en que llegaba al puesto un ciego que voceaba la lotería. Camino, temiendo por la suerte del cangrejo, estuvo a punto de detener al ciego, pero el miedo a ofenderle la hizo vacilar. Por suerte el ciego pasó de largo sin rozar siquiera al cangrejo. Y Camino se disponía a recoger el cangrejo cuando el dueño de la pescadería dijo, oye, ¿qué número traes?, y el ciego se dio la vuelta y espachurró al cangrejo, sin que ni tan siquiera le llamase la atención el chasquido que se produjo bajo la suela del zapato.

NOTA: Luis Goytisolo se encuentra en EE.UU en una gira para presentar la traducción al inglés de “360º Diary , traducido por Pamela DeWeese.

Enlaces:


jueves, octubre 09, 2008

Candidata para Presidente de EE. UU.: Estrella Iglesias

Queridos amigos. En los últimos días he permanecido encerrada en casa , como en los tiempos en que preparaba oposiciones, repasándome la Constitución de los EE.UU., los desastres de la guerra de Irak, Afganistán y la delicada política exterior con los iraníes, coreanos, rusos…España y Zapatero, etc. En fin, preparándome para presentarme a las elecciones de este país que se celebrarán en menos de un mes. Mi gran preocupación es Sarah Palin que no sólo es más guapa que yo sino que es MAS JOVEN, aunque me dicen que se quita años.

Sé que les prometí una entrada sobre Luís Goytisolo, que ha pasado por Boston y, haciendo un gran sacrificio, cené con él y su encantadora mujer Elvira, volviendo inmediatamente a lo que en este país llamamos “cramming”; sin anfetaminas en esta ocasión

Para concluir y no tenerlos en ascuas, les comunico que un grupo de admiradores… el plural está usado aquí como genero universal que abraza a hombres y mujeres, travestis o cualquier otra derivación sexual que exista en el planeta…yo lo acepto todo y de ahí mi popularidad. Bien, como les decía, me han nominado para competir con Obama y McCain… !A piece of cake!

En cuanto sepan en este país que sé bailar flamenco y tocar las castañuelas…Vaya, que creo que este blog - a partir de enero - tendrá su continuación desde la Casa Blanca.
Dejo aquí el enlace de la noticia. Tengo que admitir que me pilló de sorpresa pero, después de Bush, soy ferviente creyente de lo de: “otro vendrá que a mi bueno me hará”.
¡Esa soy yo!

Aquí están las noticias del canal 3 sobre mi candidatura.

http://www.tsgnet.com/pres.php?id=46832&altf=Ftusfmmb&altl=Jhmftjbt

miércoles, octubre 01, 2008

Las tribus de Omo. Fotos de Hans Silvester






PROZAC me acaba de mandar un show de fotos sobre “Las tribus de Omo”
No sé cómo se puede instalar esto en un blog. Si tenéis interés os puedo mandar el enlace por correo. He sacado de la Red estas fotos, de Hans Silvester, el autor de las fotos del show, porque me han parecido extraordinarias. Como acabamos de hablar de arte, pintura, dibujo…os dejo esto de postre.
Gracias, Prozac!

Texto que acompaña al Show:

“La vida es un enigma. El arte, su revelación. ¿Nos dice la verdad? No. ¿Para qué? Nos hace olvidarla.”

BENAVENTE

“Las tribus de Omo.
En los confines de Etiopía, a siglos de la modernidad, Hans Sylvester fotografió durante seis años a unas tribus donde hombres, mujeres, niños y viejos son genios de una arte ancestral.
A los pies del río de Omo, a caballo sobre el triángulo Ethiopie-Soudan-Kenya, el gran valle del Rift que lentamente se separa de África, una región volcánica que abastece una paleta inmensa de pigmentos, ocre rojo, caolín blanco, verde cobrizo, color amarillo luminoso o gris ceniza.
Tienen el genio de la pintura, y su cuerpo de dos metros de altura es un lienzo inmenso.
La fuerza de su arte radica en tres palabras: los dedos, la velocidad y la libertad.
Dibujan con las manos abiertas, con el trozo de una uña, a veces con una madera, una caña, un tallo aplastado. Gestos vivos, rápidos y espontáneos, más allá de la infancia, ese movimiento esencial que buscan los grandes genios contemporáneos cuando tras haber aprendido mucho intentan olvidarlo todo.
Solamente el deseo de decorarse, de seducir, de ser bello, un juego y un placer permanente. Les basta con sumergir los dedos en la arcilla y, en dos minutos, sobre el pecho, los pechos, el pubis, las piernas, nace y no tiene que envidiar nada a un Cegato, Picasso, Pollock, Tàpies, Klee …”






domingo, septiembre 28, 2008

Juan Adolfo Morales Gago


Mi amiga Carmela se fue llevando ‘sobrecargo’, que lo cobran caro. Me dejó de buen ánimo y con deseos de volver por Sevilla y Portugal, donde tiene una casa y me promete que el sitio es igualito que la España de los año sesenta, que recuerdo con cariño.

También me ha dejado con las imágenes de un artista sevillano, amigo suyo, que no sólo hace maravillas con la pluma, el lápiz y el pincel, también tiene un blog donde deja sus pensamiento…como esas conversaciones que muchos mantenemos a solas…y - cómo no - también poeta.

Juan Adolfo Morales nació en Huelva pero es hijo adoptivo de Sevilla, eso lo demuestran los extraordinarios dibujos que les dedica a los monumentos de la ciudad y a los rincones íntimos de los que muchos nos hemos enamorado y esas puertas tan caracteristicas de la Espana antigua. Detallados dibujos de los trajes de luces forman una de las partes más atractivas de su obra, así como las recientes acuarelas que – para alguien como a mí que ha acabado rechazando la tradición taurina – sugieren el ambiente de color, juego y fuerza del espectáculo.

Recorriendo su blog me encuentro con un hombre de opiniones fuertes y sin reparo en expresarlas, pero también a un hombre de una sensibilidad humana comparable a la artística. Me conmovió el retrato que hace de su madre en”Añoranzas y recuerdos”. Una mujer fuera del tiempo por lo adelantado de su pensamiento y relación maternal única con su hijo. Me quedé con ganas de saber más de ella y espero que Juan Adolfo vuelva a sus recuerdos en el futuro. Otra de sus entradas, sin desperdicio, es “Vida útil” (no dedicar “ni un segundo de tu vida a quien no se merezca realmente tu amistad,”) fuerte pero refrescante, en un mundo donde las relaciones humanas se hacen llevadas por intereses materiales.

Su madre le dio la vida y el nombre. La poesía le debía gustar. Su segundo nombre como el de mi poeta, Gustavo Adolfo Bécquer.
Les dejo aquí con un hombre renacentista en el siglo de la velocidad :con uno de sus poemas, con enlaces a su obra, vida y pensamientos.


RETAZOS
En esos retazos fugaces de preguntas al aire, a veces,
no sé qué contestarme,
aunque quizás el encanto esté en la no respuesta, en el adentro.
Y no sé,
tengo mis desesperanzas,
porque ya no sé qué verdad es la de las cosas,
como no sé en qué mentira estoy,
como no sé por qué vida ando,
como no sé si es un sueño mi vida,
o es mi vida lo que sueño.

http://www.moralesgago.com/index.html

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sábado, septiembre 27, 2008

Paul Newman muere a los ochenta y tres años.


Se apagó la mirada deslumbrante de Paul Newman
Hace 5 horas
LOS ANGELES (AFP) — La mirada rasgada y azul de Paul Newman se apagó para siempre el viernes, a los 83 años, dejando una prolífica carrera en la gran pantalla, donde se probó como director, productor y ganó fama mundial como actor de clásicos del cine estadounidense.
"La obra de Paul Newman fue la actuación. Su pasión fue para las carreras de automóviles. Su amor fue para su familia y amigos. Y su corazón y alma fueron dedicadas a ayudar a hacer del mundo un mejor lugar para todos", dijo el vicepresidente de la fundación Newman's Own, Robert Forrester, al anunciar el deceso este sábado desde Westport, Connecticut. El actor sufría de cáncer.
Con diez nominaciones a los premios Oscar de la Academia y tres estatuillas en su mano, Newman fue uno de los actores más populares y rentables entre las estrellas de Hollywood de los últimos cincuenta años del siglo XX.
Dos de sus más populares películas fueron "Dos hombres y un destino" (Butch Cassidy and the Sundance Kid, 1969) y "El Golpe" (The Sting, 1973), ambas junto a otro gran rompecorazones de la época, Robert Redford.
Newman se hizo tan conocido como actor como filántropo, entusiasta corredor de autos, activista político de izquierda y magnate de una empresa de alimentos saludables por la cual alguna vez aseguró que su aderezo para ensaladas le hizo hacer más dinero que sus películas.
Pisando los 70 o más años de edad, siguió siendo blanco de la prensa rosa iluminada por el atractivo físico del actor, una fama solo comparable con la que gozan hoy en día sus colegas George Clooney o Brad Pitt.
En 1990 la revista People lo eligió como uno de los 50 hombres más bellos del mundo, y en 1995 la publicación Empire Magazine determinó que Newman era una de las 100 estrellas más sexys en la historia del cine.
El rostro de "El Zurdo" y "El Buscavidas" nació en Cleveland (Ohio) el 26 de enero de 1925 en el seno de una familia conformada por un padre de origen judío-alemán y madre católica con raíces húngaras.
En 1942 ingresó en el Kenyon College universitario y un año más tarde se alistó en la Marina, cumpliendo entre 1943 y 1945 el servicio militar en las bases de Okinawa y Guam.
Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, Newman finalizó sus estudios en Ciencias Económicas y a finales de los '40 estudió un año en la escuela de arte dramático de la Universidad de Yale.
Debutó en los escenarios en 1949 y en 1952 ingresó al Actor's Studio, lo que le dio el primer empujón un año después a las tablas de Broadway donde se estrenó como actor con la pieza "Picnic" de William Inge.
Vivió épocas de gloria y su nombre quedó impreso en la memoria colectiva con su protagónico en "Butch Cassidy" (Dos hombres y un destino, 1969), al lado de Robert Redford, y "The Sting" (El Golpe, 1973).
El actor que el de 10 mayo hizo una última aparición pública en el evento del automovilismo de Indianápolis -su otra gran pasión-, había dicho el 25 de mayo de 2006 que no actuaría más en una entrevista a la cadena estadounidense ABC donde con mucha franqueza admitió los bemoles de la edad.
"No estoy más disponible para trabajar como un actor y estar al nivel que me gustaría. Uno comienza a perder su memoria, uno comienza a perder su confianza, uno comienza a perder su capacidad de inventar" y por todo ello, "creo que esto es más bien un capítulo cerrado para mí".
El actor de ojos azul profundo que fue todo un sex-symbol del cine hollywoodense, y cuyo último trabajo fue prestar su voz a uno de los automóviles animados de "Cars" en 2006 se dijo entonces "agradecido de otras cosas que han llegado a su vida".
Newman, ganador de dos Oscar honoríficos y uno en 1987 como Mejor Actor por su papel en "El color del dinero" de Martin Scorsese, se casó dos veces.
La primera en 1949 con Jackie Witte, con quien tuvo tres hijos, y en 1958 con la esposa que lo acompañó hasta su muerte Joanne Woodward, unión de la cual nacieron tres hijos más.
El actor de 1,77 m de estatura desempeñó un papel preponderando en el Movimiento por los Derechos Civiles, participó de forma activa en campañas electorales del Partido Demócrata y formó parte de las conferencias por el desarme nuclear.
En 1982 lanzó una línea de productos alimenticios que incluyó aderezos y salsas para pastas con su rostro en la etiqueta de "Newman's own", una marca que en 1993 lo hizo acreedor de un tercer Oscar pero como premio a su labor humanitarias: el 100% de las ganancias de esta empresa son donadas a obras caritativas, sumando hasta la fecha más de 200 millones de dólares.
A continuación, premios y películas que marcaron la larga trayectoria del actor estadounidense Paul Newman, fallecido el sábado a los 83 años de edad:
Nobre completo: Paul Leonard Newman
Fecha de Nacimiento: 26 de enero de 1925
Lugar de Nacimiento: Cleveland, Ohio, Estados Unidos
Premios Oscar:
1985 -- Premio Honorífico de la Academia por su Trayectoria Artística
1986 -- Mejor Actor por "El color del dinero"
1994 -- Premio Humanitario Jean Hersholt
Filmografía:
- 1955: "The silver chalice" (El cáliz de plata)
- 1956: "Somebody up there likes me" (Marcado por el odio)
- 1958: "The left-handed gun" (El Zurdo)
- 1958: "Cat on a hot tin roof" (La gata sobre el tejado de zinc)
- 1960 : "Exodus" (Exodo)
- 1961: "The hustler" (El buscavidas)
- 1962: "Sweet bird of youth" (Dulce pájaro de juventud)
- 1963: "Hud"
- 1964: "The outrage"
- 1966: "Lady L"
- 1967: "Cool hand Luke" (La leyenda del indomable)
- 1969: "Butch Cassidy and the sundance kid" (Dos hombres y un destino)
- 1972: "The effect of gamma rays on man in the moon marigolds" (El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas)
- 1972: "The life and times of judge Roy Bean" (El juez de la horca de)
- 1973: "The Mackintosh man" (El hombre de MacKintosh)
- 1973: "The sting" (El golpe)
- 1974: "The towering inferno" (El coloso en llamas)
- 1976: "Buffalo Bill and the Indians" (Buffalo Bill y los indios)
- 1979: "Quintet" (Quinteto)
- 1982: "The verdict" (El veredicto final)
- 1984: "Harry and son" (Harry e hijo)
- 1986: "The color of money" (El color del dinero)
- 1990: "Mr and Mrs Bridge" (Esperando a Mr. Bridge)
- 1994: "The Hudsucker proxy" (El gran salto)
- 1998: "Twilight" (Al caer el sol)
- 1998: "Message in a bottle" (Mensaje en una botella)
- 2001: "Road to perdition" (Camino a la perdición)
- 2006: "Cars" (Cars - solo la voz)

jueves, septiembre 25, 2008

DAVID FOSTER WALLACE. Eduardo Lago


La muerte de David Foster Wallace nos ha cogido por sorpresa. Había pensado escribir algo sobre él. Fue éste un autor a quien conocí a través de mis estudiantes, de mis propios hijos.

Me encuentro hoy, buscando información sobre su muerte, con el artículo de Eduardo Lago: otro escritor fuera de molde, amigo y uno de los profesores más dedicado a sus estudiantes que he conocido. Lo sé porque ha enseñado a mi hijo mayor que también ha sido arrastrado por la escritura como medio de vivir, y no de ganarse la vida.

El artículo de Lago es insuperable y aquí lo dejo. Una vida más que se nos ha escapado sin poder evitarlo.


Eduardo Lago ELPAÍS.com 15/9/2008
Obituario
David Foster Wallace, el mejor cronista del malestar de EE UU

David Foster Wallace, de 46 años de edad, el mejor cronista del malestar de la sociedad norteamericana en la época a caballo entre los siglos XX y XXI, apareció ahorcado en su domicilio de Claremont, California, el viernes, 12 de septiembre, por la noche. El cuerpo fue descubierto por la esposa del escritor, Karen Green, que inmediatamente se puso en contacto con la Policía Local. La noticia se hizo pública 24 horas después, y ha causado una fuerte conmoción en la comunidad literaria estadounidense, que se debate entre la consternación y la incredulidad.
Una de las notas más persistentes entre quienes escuchaban la noticia por primera vez fue el recuerdo de que hace unos años, el propio escritor pidió que lo internaran en una unidad de vigilancia hospitalaria pues no se sentía capaz de controlar su pulsión suicida. Foster Wallace era un personaje muy querido tanto por sus estudiantes y colegas de la Universidad de Pomona, donde impartía clases de escritura creativa, como por sus compañeros de oficio. Tal vez uno de los rasgos más llamativos de su personalidad fuera el contraste entre el afecto que inspiraba en cuantos trataban con él y su marcada propensión a sumergirse en estados de ánimo sumamente sombríos.
Nació en Ítaca, en el Estado de Nueva York, en 1962, hijo de profesores universitarios, su padre de filosofía y su madre de literatura. Sus primeros libros La escoba del sistema (1987) y La niña del pelo raro (1989), escritos cuando tenía veintitantos años, llamaron la atención por la fuerza incendiaria del lenguaje y la radicalidad de sus planteamientos literarios.
El interés se elevó a asombro con la aparición en 1996 de la monumental La broma infinita, edificio narrativo de más de mil páginas, que contaba con un complejo aparato de varios centenares de notas, muchas de considerable extensión. La novela adquirió el estatus contradictorio de ser considerada una obra de culto, pese a que gozó de una extraordinaria difusión. El consenso, sobre todo entre los escritores, es que se trataba de la novela más audaz e innovadora escrita en Estados Unidos en la década final del siglo XX.
A los críticos les resultaba difícil encasillar a un autor como David Foster Wallace, pues se salía de los límites de lo estrictamente literario. Su estética remitía a referentes tan dispares como la obra del cineasta David Lynch (Wallace escribió una crónica memorable sobre el rodaje de Lost Highway) o los comentarios de alguien tan improbable como el célebre icono de la televisión estadounidense David Letterman.
Punta de lanza de una generación literaria que incluye nombres como William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes, Jonathan Franzen o Mark Layner, una generación convencida de que la circunstancia vital de nuestro tiempo no se puede explorar desde la estética periclitada del realismo, la obra de Foster Wallace supone una forma radicalmente nueva de entender la literatura.
Sus estructuras narrativas son consecuencia directa de la sensibilidad de nuestra era; reventando los códigos estéticos de las generaciones precedentes, su prosa tentacular mimetiza los sistemas del paradigma cultural en que vivimos: el vértigo de las comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del terrorismo.
Publicada cuando el autor contaba 33 años de edad y ambientada en EE UU en torno al año 2025, La broma infinita propicia el entrecruzamiento de una portentosa diversidad de registros: de la trigonometría al tenis, pasando por las drogas, la estética grunge, la filosofía, y el cine. Por medio de un lenguaje en estado permanente de incandescencia, la novela lleva a cabo una sátira despiadada de nuestro tiempo, a la vez que un conmovedor escrutinio de la soledad del individuo.
Tuve ocasión de entrevistar a David Foster Wallace para EL PAÍS en dos ocasiones. Hablando de su magnum opus, el escritor se lamentó de que a casi todo el mundo se le hubieran escapado los aspectos más sombríos de la novela, que consideraba una obra cargada de matices trágicos: "Desde un punto de vista materialista", declaró entonces el autor, "los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso, entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto de comenzar en Irak". Señalando otro de los aspectos fundamentales del libro, añadió: "Otro tema central de la novela es el fenómeno de la adicción como síntoma del malestar de la sociedad capitalista: desde las drogas hasta otras formas más genéricas de adicción".
Con posterioridad a La broma infinita, Wallace publicó colecciones de cuentos y ensayos, entre los que destacan Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer (1997), Breves entrevistas con hombres repulsivos (1999), Historia abreviada del infinito (2003), Olvido (2004) y Hablemos de langostas (2005). David Foster Wallace ejerció una influencia considerable entre los jóvenes novelistas de su país, así como entre los europeos. Su obra ha sido traducida ejemplarmente en nuestro país por el novelista Javier Calvo.
Una de las intuiciones más llamativas de Wallace es su lúcida valoración del papel que le corresponde a la televisión que, tras superar un estado infantil, consideraba que estaba llamado a ser uno de los repositorios de las formas narrativas del futuro. "Nuestra relación con la realidad está violentamente mediatizada por el impacto de los medios visuales y la tecnología, sobre todo la televisión. Creo que la literatura seria mantiene una relación sumamente compleja y ambivalente con la industria del entretenimiento en general".
En este sentido, el novelista estadounidense tenía ciertas reservas acerca de la omnipotencia de Internet: "No nos engañemos: la Red no es más que una avalancha de información, un laissez faire salvaje, sin estándares éticos. Se acosa al consumidor con un aluvión de ofertas seductoras, sin ayudarle a discernir a la hora de elegir. La explosión punto.com es la destilación de la ética capitalista en estado químicamente puro".
Campeón del experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de artificio realizado en el vacío: "Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada".
La inesperada desaparición del escritor en plena posesión de su talento ha causado una profunda desazón entre sus seguidores: éramos muchos los que estábamos convencidos de que lo mejor de David Foster Wallace estaba aún por llegar.
Entrevista: "Una obra de ficción es una conversación que permite enfrentarse a la soledad esencial del mundo"
El autor más agudo de su generación

jueves, septiembre 11, 2008

CARMELA


El primer día de COU llegué tarde a clase. Entré en el aula y en la segunda fila, justo al lado de la puerta, había un pupitre vacío. Me senté y de allí no me moví en todo el curso. Así conocí a Carmela. Ese día me miró con una amplia sonrisa mientras me sentaba a su lado. Sus dientes resaltaban en la morenez de su cara, pero lo que más me llamó la atención fueron los ojo, pequeños, vivaces, juguetones. Todo enmarcado por una larga mata de pelo negro. Sevillana era… y es.

Fue un año, en el instituto Velázquez de Sevilla, para no olvidar. Tuvimos excelentes profesores, quizás el más memorable fue Carlos Alvarez Nóvoa, con quien representamos La casa de Bernarda Alba con bastante éxito. El decorado era minimalista, el énfasis estaba en el blanco y negro (con excepción de Josefa, la abuela) y la voz de Lorca.

Ese año nos trajo, a Carmela y a mí, una gran perdida. Detrás de nosotras se sentaba Mari Carmen: alta, delgada, pálida, de ojos claros y un pelo de niño – rizadillo y muy corto – que le daba un aire de Ángel desplazado. Era de Valencia pero estaba en Sevilla con su madre. Llegamos a ser un trío inseparable. Mari Carmen, que sólo nos habló de su enfermedad cuando ya nos era evidente, murió de cáncer de Hodgkin el verano después de nuestra graduación. Una historia que no puedo, ni sabría, contar.

Ese septiembre mi familia se mudó a Madrid. Carta tras carta, convencí a Carmela para que se viniera a la capital; con el tiempo lo hizo. Ella preparaba oposiciones y vivía en una residencia. Yo, que ya las había pasado, trabajaba en el Ministerio de Hacienda y por las tardes mis clases en la Facultad de Ciencias de la Información. Nos veíamos con frecuencia y, cuando llegó la hora de independizarme de mi familia, acabamos alquilando un piso en el mismo edificio de otra buena amiga, Georgina. Otra historia que quizás ella - Georgina - cuente algún día. Otro período de mi vida al que vuelvo con frecuencia.

Mi independencia duró unos meses. Había rechazado a Cupido varias veces, algunas para disgusto de Carmela y mi tía, que solía decir “los de a caballo se pasan y los de pie no llegan” , me encanta esta expresión. Para entonces ya tenía más que decidido vivir mi vida sin ataduras… y nunca pensado en ser madre. Pero alguien, con increíble tesón y paciencia, se cruzó en mi camino. Me rendí. Nos casamos en menos de tres meses. Era, y sigue siendo, americano.

Cuando llamé a mi padre para que me mandara la partida de nacimiento, se alarmó. Le tuve que asegurar que no estaba embarazada. Me preguntó por qué las prisas: le contesté que había conocido a este americano y que se le acababa el dinero y no quería ni volver a su país ni mudarse a nuestro piso - donde vivía con Carmela - a no ser que nos casáramos…(mi honor ante todo)

Mi padre no se lo podía creer, me hizo reír, dijo: “¿Qué? ¿te vas a casar con un americano y ni siquiera tiene dinero?” Al día siguiente mandó a mi hermano a inspeccionar la situación… pero, antes de darme cuenta, me encontraba en Filadelfia. De esto hace más de 30 años.
Esta es la historia que podría contar Carmela. Ella vivió paso a paso mis ansiedades, dudas, alegrías…Pero la censuraré si lo hace.

Carmela y yo perdimos contacto. Ella volvió a Sevilla, también casada, yo me mudé de Filadelfia a Boston. Los teléfonos, a nombre de los maridos… Sabía que volveríamos a encontrarnos. Ese día llegó veinte años después en un e-mail:

“Querida Mª Estrella. No sé si te acordarás de mí, soy…”

¿Quién podría olvidar a Carmela ? Así son las personas a quienes no se les puede olvidar, aquellas que creen que no dejan huella, por la poca importancia que se dan. Esas personas son los mejores amigos y compañeros que uno puede tener.

Carmela viajó de Sevilla el pasado mayo para pasar un día conmigo en Madrid. Hacia más de 25 años que no nos habíamos visto. Un abrazo y un cuarto de siglo se esfumaba en el acto. Fuimos andando desde Atocha a la Plaza Mayor donde hablamos y hablamos hasta que el fresco y el anochecer nos despabiló. Cerca de allí entramos en un restaurante y reanudamos la conversación. Mucho después del postre me di cuenta que estábamos solas…el camarero, esperando pacientemente, en el quicio de la entrada al comedor.
Nos paramos en Puerta del Sol para coger un taxi. De pie, en una esquina, nos dio la una de la mañana mientras decenas de ellos pasaron... Carmela tenía solución para todo lo que le contaba, con la misma sonrisa del primer día de COU en que la conocí, pero ahora con una seguridad en si misma que me intimidaba. Los papeles habían cambiado. Al final decidimos seguir la conversación en Boston.

Carmela llega el martes en un vuelo de Iberia…

domingo, septiembre 07, 2008

LA MIGA PARA EL FINAL


Abro la revista del New York Times Magazine del domingo y me encuentro - en la página de la izquierda - con una rubia de líneas perfectas en traje negro de gala. La mesa puesta y en el centro un inmenso ramo de hermosos ¿lirios? blancos. El cuerpo de la rubia en una curva…está oliendo, mientras la sostiene delicadamente, una de las flores. El balcón entreabierto… las cortinas blancas. En la página de la derecha, escrito sobre la sombra de lo que sugiere un señor - a lo George Clooney - con chaqué se lee:

THE WELL-DESIGNED HOME
THAT’S OUR JOB
* DINE INSTEAD OF EAT

* DELIGHT THE SENSES

* ENJOY EVERYTHING IN ITS PLACE

THROW FABULOUS PARTIES

* SHOW OFF A LITTLE * LOOK AT WONDERFUL THINGS

* HAVE BETTER CONVERSATIONS * FEEL HAPPIER

Una tendría que estar acostumbrada a esto, pero no. La verdad es que nunca me paro en anuncios como éste. Si ocupa dos páginas…nunca sería nada que yo necesite ¿o sí? Lo cierto es que he cogido un cabreo impresionante. Lo normal en esta casa, como en muchas - me imagino – es que la noche que hay invitados andemos (mi marido, yo y los animalitos) de carreras para aquí y para allá para que todo este dispuesto a la hora prevista. Con frecuencia bajo a abrir la puerta con el pelo mojado de una ducha relámpago y acto seguido tengo que calmar a los perritos, que lo único que quieren es llamar la atención y que les den unas palmaditas en la cabeza; cosa que mis amigos hacen divinamente pero que crea una confusión de vértigo cuando el invitado no sabe de lo que va, o es alérgico a los animales, o simplemente no entiende por qué los perros están invitados también.

Cierro la revista, que ofrece un artículo sobre el Taliban para más tarde y me voy a la de “Style Magazine”. Después de todo ahí está Bardem, que lo presentan como “red hot”. Es un hombre atractivo, lo reconozco, pero es que me deja fría… Lo busco en las páginas y me lo encuentro con un par de lagrimones, que ruedan por la parte de afuera del ojo, de aupa ¿Desde cuándo es esto ‘red hot’? Bueno, desde que Raphael nos dijo que “los hombres lloran también”.

Todo esto para llegar a la ‘miga’. en la página 144 de la revista se reseña el libro de mi hijo que saldrá en octubre. Por la reseñas - no lo he leído todavía- veo que será uno de esos libros que no se puede regalar a los amigos. Con el buen ejemplo que le hemos dado a este chico y va y nos sale por peteneras! Resulta que ha escrito una S A T I R A, un diccionario de palabras inventadas por él, sobre un ‘tipo de hombres’ – los “BROS” -- que va creciendo, y sobre su forma seudo adolescente-machista de referirse a las mujeres.
Creo que lo ha hecho TAN bien que está creando confusión y lo van a tomar por uno de ellos. Según la reseña, el libro debería llevar una advertencia: “Puede provocar una apoplejía en los padres con hijas y en las feministas.” ¡Válgame dios! Lo que me faltaba…

http://tinyurl.com/698f6l

jueves, septiembre 04, 2008

SALA DE ESPERA


Sentada estaba ayer en la sala de espera del departamento de Colonoscopía de uno de los mejores hospitales de Boston. Llevaba allí más de media hora cuando dejé de leer y me puse a observar discretamente a mí alrededor. Los que estábamos nos dividíamos en pacientes y los que pacientemente esperábamos que salieran los que acompañábamos.
Los pacientes, después de firmar un par de papeles, eran llamados según llegaban y el acompañante da su número de móvil para que le avisen cuando estos estén listos para salir. La enfermera dice al acompañante que el examen tardará como una hora y media: “ you can go for a walk, have a coffee…” En fin, no hay que quedarse sentado ahí. Creo que prefieren que los acompañantes salgan; el espacio es reducido y –como en una estación de autobuses- la gente no dejaba de entrar, algunos con tres o cuatro familiares.

La primera paciente en salir de la prueba fue una distinguida mujer en sus sesenta y tantos: alta, rubia, vestida con estilo y sonriente. Pues bien, el marido no estaba allí. Ella insistía en quedarse en la sala de espera hasta que él llegara, pero la enfermera se la volvió a llevar. Unos minutos después llegó el marido: bajito rechoncho de pelo rizado y cara de niño malo, sudoroso y jadeante preguntó por su mujer. Cuando la secretaria le dijo que esperara unos minutos contestó que “I have a quick errand to do” eufemismo para decir que tenía que hacer pipí. Nada más salir él, volvió a aparecer la enfermera y su mujer, y de nuevo se volvieron de donde vinieran. Ella con la misma sonrisa de la primera vez. Creo que la situación no le sorprendía.

Cuando te hacen una colonoscopía tienes que tener a alguien que te lleve a casa. No es aceptable un taxi. Ese alguien tiene que estar ahí, no te dejarán salir a no ser que te entreguen en sus manos. Pienso que es una exageración - he pasado por esta prueba - uno está un poco confuso después de la anestesia pero no más que después de haber bebido un par de copas. Los hospitales no están protegiéndote, se protegen a si mismos. Una caída en su ascensor les puede costar miles de dólares…Vale.

Este niño rollizo y travieso volvió a aparecer, más sudoroso que antes. Echó una mirada al personal y, como no veía a su mujer, se disponía a salir otra vez…Todos estábamos al tanto de esta pequeña comedia, pero nadie decía nada. En esta ocasión yo, malhumoradamente - mis muchos años de enseñanza me salieron a flote - le dije “Siéntese ahí porque a su mujer la acaban de meter para dentro por segunda vez”. Me miró desconcertado y se sentó sin rechistar. No me dio tiempo de disculparme porque por la puerta aparecía de nuevo, por tercera vez, su mujer. El se acercó un poco nervioso y torpemente le dio un beso en la mejilla. Ella seguía sonriendo dulcemente. Según salían él le preguntó cómo estaba, a lo que le contesto ella con cariño “a little groggy… I’m not going to boss you around today” (no voy a ser mandona hoy) Todos lo oímos. Pensando en voz alta me pillé diciéndole a ella “Please, do!” Los dos volvieron la cabeza, se quedaron mirándome y se echaron a reír. En la sala de espera, por primera vez, se oyó un murmullo. Un hombre que ya estaba allí cuando yo llegué dijo en un tono desagradable: “The guy (el tio) no estaba aquí cuando ella lo necesitaba”. Los demás se rieron… El comentario, más que una crítica, era una llamada de atención a lo buen marido (¿padre, hijo, amigo?) que él era. Llevaba esperando casi dos horas y lo que le quedara. De nuevo reinó el silencio en la sala.
Lo cierto es que, mirando a este hombre estirado y antipático, me quedé pensando en la pareja que acababa de salir; al fin y al cabo, me produjo la suficiente ternura y confianza como para participar en su comedia de errores. Los vi marchar por el pasillo… todavía se iban riendo.
(Continuará otro día)

domingo, agosto 24, 2008

Graciela Reyes: NOCHE CON SCHUBERT


Me desperté cerca de las dos de la mañana con un dolor extraño en la lengua. No podía moverla. En el espejo del baño vi que la tenía muy hinchada, roja y lisa, brillante, y en el medio un tajo, de la base a la punta, que parecía una cuchillada.

Decidí llamar a mi hermano a la Patagonia. La familia está desparramada por el mundo, pero todos llamamos a mi hermano cuando nos sentimos mal. Calculé que podía estar despierto todavía, aunque si aquí en Chicago eran las 2 de la mañana, ya eran las 4 en la Patagonia. Pero él se pasa las noches en vela leyendo y jugando al ajedrez.

No se asustó al oírme. Le pregunté si dormía y me dijo que no, que estaba tomando té con Schubert. Y le dijo a Schubert que me saludara. Supongo que le puso el tubo cerca del hocico, porque oí un maullido gutural. Schubert es un gato siamés que conversa con mi hermano, al menos produce esos sonidos inquietantes y mi hermano sabe entenderlos, y, por su lado, el gato comprende el castellano perfectamente.

Le conté a mi hermano que tenía la lengua hinchada, roja y bífida. Estás despapilada, dijo, y se largó a reír con tantas ganas que oí protestar al gato. No tenés papilas, se te fueron, es una enfermedad tercermundista, dijo mi hermano. ¿Alguna vez viste las papilas de cerca?, me preguntó. ¿No? Ah, mirá, te voy a mandar una foto que le saqué a la lengua de Schubert, es una foto buenísima, se ven las papilas filiformes, que son largas, y las fungiformes, más redonditas. Bueno, y yo qué hago, dije. Preguntale a Schubert que sabe todo, además está inspirado porque el té le da un high, vieras cómo le gusta el té, lo toma tibiecito, con leche.

Schubert, puesto al teléfono, me obsequió con unos maullidos espeluznantes. Me hermano dijo que el gato estaba molesto por la interrupción, pero que no le hiciera caso, que últimamente andaba nervioso. Schubert es propenso a los problemas metafísicos, al parecer. Volví a preguntar qué hacer con la lengua.

Y, mucho no podés hacer, dijo mi hermano. Oí ruido de agua y de platos. Le pregunté si estaba en la cocina y me dijo que sí, que había ido a la cocina a preparar más té. Me contó que tenía una tetera térmica. Quise saber si el té no le quitaba el sueño y me dijo que no, y al gato tampoco. Solamente quería terminar el capítulo que estaba leyendo en voz alta, para el gato, y después se iba a dormir, porque al día siguiente tenía pacientes citados muy temprano. Pero no podía dejar el capítulo por la mitad. El gato no perdona esas cosas, me dijo. Le pregunté qué leía y me dijo que un libro sobre ajedrez. No me digas que al gato le interesa el ajedrez, dije yo. A Schubert le interesa todo, querida, también la poesía de Blas de Otero, y Nietzche, con Nietzche tiene un verdadero metejón.

Oí que mi hermano le daba el té a Schubert y que se hablaban. Bueno, siento haberlos interrumpido, dije yo, pero dame algún remedio para la lengua. Ah, la lengua, dijo mi hermano. Hacete buches de bicarbonato.

Nos despedimos los tres, el gato con un maullido muy poco amistoso, que me pareció una puteada, en realidad, por poco que yo entienda de maullidos. Cuando me estaba haciendo los buches recordé que había leído en alguna parte que los gatos siameses son los que conversan mejor con las personas. Pensé que Schubert iba a terminar jugando al ajedrez con mi hermano, y ganándole; di un respingo que me hizo salir el bicarbonato por la nariz. Los buches fueron muy beneficiosos. Lo de la lengua no era nada, era una reacción al curry de la Indian House, donde había cenado esa noche. Nada tan grave, en todo caso, como para molestar al gato Schubert a esas horas de la madrugada.