
Hace años, cuando era profesora de Enseñanza Media, tuve mi primera lección de cinismo cívico. En el colegio se les recomendaba a los estudiantes - no a todos, a los mas 'brillantes' - que para entrar en una buena universidad tenían que tener en su currículo prueba de haber hecho "servicio social". El haber ayudado al prójimo les ayudaría a ellos mismos a entrar en una universidad mejor y así obtener un empleo mejor y un sueldo mejor, una casa más grande, un coche... y así al infinito. Siguiendo este ejemplo de total cinismo, uno concluiría que no se puede ser presidente de este país a no ser que a los 18 años, mejor a los 16, te recuerden lo conveniente y prospero de ser caritativo y dedicar unas horas semanales a ayudar en tu comunidad (aunque tu comunidad no necesite ayuda, como en la que yo vivo ahora) o ir a las misiones en Centro América y de camino mejorar tu español. Estoy generalizando, pero para cada generalización siempre hay un hecho que la contradice. Y existen a montones porque gente buena y generosa abunda.
Con el uso de la Red la industria de la caridad se ha ido extendiendo de tal forma que sus tentáculos llegan a donde quiera que estés y a cualquier hora del día. Si uno tiene un mínimo de conciencia social, la dichosa industria puede añadir a tu vida más ansiedad de la que ya conlleva en sí. Se empieza el día "deleting" (es más preciso que "borrar") todos los correos que se cuelan en el buzón electrónico -- por más candados que le cuelgues -- porque vienen de grupos reconocidos y legítimos. Piden tu ayuda para una variedad de proyectos: culturales, sociales, recreativos, de seguridad para tu vecindad...caritativos, en los que son indispensables tus $15, o lo que quieras, incluso menos! Este "deleting", unido al café solo de las mañanas, hace que empieces el día con dolor de estómago. Al medio día el cartero dejará caer por el buzón de tu puerta un peso muerto que suena en el segundo piso como si te hubiera traído las obras completas de J.Verne... pero ya sé que no. Todos los días llevo al bidón del reciclaje una brazada de catálogos comerciales, cupones de descuento, ofertas de intereses bajos... Y sí, docenas de cartas donde tú, cuando las tires, te sentirás responsable de que no avancen las investigaciones para la cura del cáncer. Nunca se te olvidarán esas criaturas que nacieron con terribles defectos faciales y que podrían sonreír al mundo si tú no las hubieras olvidado. La crueldad a los animales también será tu pecado. Y asegúrate de que los desamparados van a comer pavo el día de Acción de Gracias.
También sufrirás de paranoia por no haber dado dinero a la organización de Bomberos y a la de la Policía de tu comunidad. Así que cuando vayas por el barrio y veas un coche de policía tu corazón se acelerará y en dos segundos harás una lista de todo lo que anda mal con el cacharro; total, tienen tu matrícula bajo "los que no dan" y te caerá la multa inevitablemente. Lo peor es lo de los bomberos...mira que si hay un incendio en tu casa...No lo quiero ni pensar!
Pueden ver lo sofisticado del sistema. Algunos sobres incluyen pegatinas con tu dirección para que se usen en el remite, aunque ya no se escriban cartas!


En estos días de bonanza se aprovechan los que quieren aumentar su caudal, a rio revuelto...
Merle Streep me invita a que sea "Charter Member" in the National Women's History Museum (!)
RCN, una compañía de cable, me recuerda "how it felt to be a kid". La presentación tiene un aire navideño y de obra de caridad. La que ellos harán si cambio de compañía.¿Y cómo fiarse de quien tan bien te presenta el futuro si tú les ayudas.


Ups! se me olvidaba:
no se le ocurra a ninguno de ustedes mandar esos diez dólares! Como gratitud le lloverán cartas, tarjetas y llamadas telefónicas infinitas cada dos por tres. Eso sí, dándole las gracias pero también recordándole que la organización no puede seguir adelante si usted no manda otros 10 dólares!
Como dicen en ingles: Damned if You Do, Dammed If You Don't





















Ando con la dama por la casa a ver dónde le gustaría estar. La acabo de dejar al lado de Don Quijote y Sancho y creo que están felices. Amalia, ese Quijote es porteño. Un regalo de Leda. El artista se llama 


