miércoles, julio 27, 2011

EL MAR





Eso he pensado al ver esta foto. La expresión de sorpresa -- entre miedo y gozo-- de esa bella mujer palestina me ha hecho recordar mis primeras ilusiones y artimañas para ver el mar. No fue fácil pero aprendí mucho. No sólo descubrí el mar, también que podría vivir sin la presencia de los seres más queridos, y que se pueden tener cerca aun cuando nunca se vuelvan a ver.
Para empezar, y esto ya lo he contado antes, convencí a mi familia para que me pusieran en un orfanato del estado durante un año: así podría ir en verano a Almería con las monjas. Nunca había visto el mar. Mi abuela, pesarosa, consintió no sin predecir que "como la niña es tan caprichosa no durará más de un mes allí". Lo que no sabía ella es que la niña también era orgullosa, por lo tanto y a duras penas, duré año y medio!
En enero entré en este colegio y ya sabía qué bañador llevaría a Almería en agosto. Lo había visto, soñado y deseado durante años. Mi padre me lo compraría!... Pero por más explicaciones y dibujos que le hacía, no sabía de lo que hablaba. Se le ocurrió que quizás Josefina, una antigua clienta de la tienda, me entendería. Ella me lo compraría. A buscarla fuimos. Entramos en un bar y observé que el hombre tras la barra le hizo con la cabeza un gesto a mi padre indicándole unas escaleras a la derecha. Lo seguí al primer piso; en el descansillo llamó a la primera puerta que nos encontramos: un "adelante" se escuchó y mi padre, muy resuelto, abrió la puerta; yo detrás de él observé --una vez dentro-- que Josefina, a quien ya conocía, estaba en la cama cubierta hasta por encima del pecho con una sábana blanca. Era evidente, incluso para una niña, que estaba desnuda; su melena, como la de la Magdalena, suelta por los almohadones. Ninguno de los tres nos alteramos, aunque la situación me parecería extraña; tan extraña que nunca la he olvidado.
Describí a Josefina mi bañador hasta el último detalle. Ella sí que sabía de lo que hablaba! Prometió mandármelo por correo al colegio. La idea me intranquilizó, ¿cómo sabría si me quedaría bien?
Nunca me lo mandó. Creo que eso me afectó más de lo esperado: durante años, incluso en mi edad adulta, he buscado ese bañador... El bikini arrasó con mi sueño!

Un consuelo tuve. Cuando llegamos a Almería las monjas nos dieron nuestro traje de baño. Consistía en unos pololos hasta los tobillos y una camisa abotonada desde el cogote hasta las muñecas. Cuando nos metíamos en el agua estábamos más vestidas que la dulce palestina de la foto. Lo peor era cuando salíamos del agua y queríamos jugar en la arena; arrastrábamos un peso imposible para las pequeñas y flacuchas del grupo. De vuelta a la azotea del hospital nos duchábamos -- traje puesto -- con la manguera: de allí salía un agua ardiendo y salada. Para tales casos el agua de la azotea se suplía del mar! No es de extrañar pues que, a mediados de nuestra estancia en Almería, a más de la mitad del grupo les acompañaran los piojos. Yo era una de las afortunadas.

Otro día les cuento la parte divertida de mis primeras aventuras en la costa...
Entre tanto, si me pierdo, no me busquen en una playa!

miércoles, julio 13, 2011

La suerte: en todas las tallas, colores y diseño... pero al revés.


El calor ha llegado a New England tarde pero sin compasión. Llevo un par de semanas pensando comprar unos pantalones de lino y abandonar los vaqueros en estos días pegasosos. Ayer, temprano, me fui andando hasta el final de mi calle - un par de millas (?) - a un outlet de ropa de diseño a mitad de precio. Los diseñadores son totalmente desconocidos, bueno, no se fíen de mí porque sólo me suenan los que ya están muertos...La ropa es original, de buena calidad - fibras naturales - y a buen precio. Mi recordada Roxana fue la que me llevó allí por primera vez y la que siempre encontraba "the best bargains".
El sitio es agradable: un grupo de mujeres en sus cincuenta llenas de energía y con ganas de vender. El trato amigable y de un refinamiento poco común en este tipo de negocio. Abren los miércoles y sábados.


El gran inconveniente es que el probador es una sala común cubierta de arriba a bajo de espejos. Como en esos Spas baratos donde señoras de todos los tamaños, edades y costumbres, comparten en pelotas la misma sauna, las bañeras de hidromasaje y las duchas...Me dijo en una ocasión una compañera, con su meloso acento caribeño, "pero querida si todas son más viejas feas y gordas que tú!" Cosa que me produjo más aprensión a estos lugares.


Pues bien, ahí estaba probándome los pantalones. Usé el antiguo truco de llevar falda y una vez puestos los pantalones me la quitaba. Me probé varios y cada vez que lo hice me puse la falda y me quité los pantalones para volver a ponerme la falda y quitármelos después, y así varias veces. No quería mirar a mí alrededor porque sabía que estaba haciendo el ridículo.

Cuando decidí comprarme una blusa fresquita no supe qué hacer para cubrirme; así que sin mirar a nadie, y muy decidida, me quité la camiseta y me puse la blusa, todo en menos que un suspiro. Entonces fui yo la que miré y vi que nadie prestaba atención a mi ritual mojigato. Estaban todas ocupadas con su propio cuerpo: un par de amazonas que derrochaban de todo por todas partes llevaban ropa interior bien coqueta (ni se me habría ocurrido) y a una flacucha todo le colgaba como si de una percha se tratara ... Claro, también había una chica de unos veinte que todo lo que se ponía le quedaba de pasarela. Como se movía por la sala prácticamente como su madre la trajo al mundo, observé que en una de sus interminables piernas --vaya taconazos que llevaba-- desde mitad de muslo hasta la cadera, le habían tatuado el camino de Santiago. Una ruta de pequeñas estrellas de colores exquisitos. Mi vanidad me venció y le dije que mi nombre era Estrella...añadiendo "qué pena que a tu edad no se me ocurriera hacer lo mismo, te quedan preciosas". Me sonrió y dijo que su hermana también las tenía.

Con dos pares de pantalones y una blusa me acerqué a la cajera. Una de las chicas que me había ayudado me dijo "sabes que llevas la camiseta al revés?" Puse cara de fastidio, pensando en el probador. Me paró y me dijo "no, no te la cambies porque es señal de buena suerte".
Ponerse la prenda al revés, sin darse cuenta, y llevarla así...trae suerte? La creí.


No soy supersticiosa pero...
Hoy, abro mi email y encuentro un correo con una oferta para enseñar este otoño en Madrid. Algo que había solicitado hace cinco o seis años y nunca salió. Había dado por descartada tal oportunidad.

Qué me dicen?

domingo, julio 10, 2011

Happy 101 to Herman Maurer... and his love for music.



[...]
K-K-K-Katy, beautiful Katy,
You're the only g-g-g-girl that I adore;
When the m-m-m-moon shines,
Over the cowshed,
I'll be waiting at the k-k-k-kitchen door.
K-K-K-Katy, beautiful Katy,
You're the only g-g-g-girl that I adore;
When the m-m-m-moon shines,
Over the cowshed,
I'll be waiting at the k-k-k-kitchen door.

[...] http://www.kididdles.com/lyrics/k008.html




Photo by Alexandra Maurer

miércoles, julio 06, 2011

Adolfo: Peligros de la literatura.


Anoche encontré este comentario de Adolfo en la entrada previa. Me pareció interesante y divertido y habría sido una pena dejarlo enterrado en los comentarios. Además, esperamos que siga contándonos más! La ilustración de Don Quijote en Alcalá de Henares me pareció sugerente.




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Después de siete horas de vuelo y sin haber dormido ni un minuto en el avión, pasé la mañana en el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares, mirando papeles de la censura franquista. En un mismo memorándum (donde un burócrata había resumido varios expedientes de 1947 o 1948) se menciona a García Lorca (cuya poesía puede editarse, pero con un prólogo que explique sus “errores ideológicos”), Galdós (No autorizan una edición de “Fortunata y Jacinta”; se trata de una obra “inmoral”) y José Martí (cancelan cierta edición de su prosa porque hay demasiados comentarios desfavorables sobre España!) Qué maravilla de archivo, que capta a esos censores como moscas en ámbar. La gente amabilísima a la hora de orientar al investigador.
Salí a las 2:30, cuando cerraban; pensaba bajarme en Recoletos y acercarme a la BNE, pero me dediqué a pasear y a ver la universidad antigua. Se me había olvidado esa sobria belleza… Al llegar a la estación, como soñando, con el billete en la mano, y a punto de coger el tren, me pararon unos guardias muy simpáticos (“No hablará Vd. POR CASUALIDAD el inglés?”). Un carterista le había quitado la cartera a una estudiante coreana y ella no hablaba el español. Los guardias me dijeron que no hablaban “ni el inglés ni el chino”, y que me tocaba a mí (si fuera Vd. tan amable) servir de traductor y acompañar a la chica a la comisaría de policía para poner una denuncia, de modo que mientras íbamos caminando y charlando vimos otras calles de Alcalá.
Y a ver si duermo esta noche. Mañana vuelvo de nuevo...


Adolfo

lunes, junio 27, 2011

...Se creó en siete años.



El primer verano hicimos una media luna con losas. Tuvo que ser luna: una hilera de viejos pinos y robles de los vecinos permiten que sólo luzcan un par de rayos de sol en el porche.
Pusimos una fuente de cemento a la derecha de la media luna y el Buda—que había llegado desde Chicago con el resto de la mudanza—a la izquierda. Plantamos unos cuantos helechos, también del jardín de Chicago. Los helechos viajaron con los perros, la gata y ese montón de cosas sagradas que uno no confía a la casa de mudanzas, pero sí a un amigo como mi Volvo 940 y dos días de camino.
El verano siguiente, harta de haber visto el cemento de la fuente bajo la nieve y sin habérsele pegado patina alguna, decidí dársela yo misma. Transformé la fuente en arcilla (no hay que ser dios!) Lo malo es que se veía la bomba del agua y los cables que se enchufan en la pared de la cochera.
Plantamos más helechos y hostas, que era lo único que crecía entre la sombra y las raíces de los pinos.
La tercera primavera las piedras de la media luna aparecieron con un color verdoso parecido al de mi piel después de un invierno criminal. Una pelusilla verde las unía... Tuvimos que reemplazar varios helechos (mis perrillos les habían tomado gran afición). Plantamos otros más crecidos y nativos de New England. Ojalá fuera tan fácil trasplantar a las personas...
Ese verano lo que más lucia eran dos matorrales de acebo que ya venían con la casa cuando la compramos. Por los diez años iban...
El cuarto verano el jardincillo prosperaba. Nos dedicamos al frente de la casa. Hortensias alrededor del porche y un abedul a cada lado.
Los vecinos de al lado se contagiaron y mientras nosotros cavábamos delante ellos lo hacían en su campo de futbol de detrás. Tienen niños, así que se acercaron lo más que pudieron a las lindes del vecino ( sin mover el mojón!)


Con la quinta primavera los pájaros iban y venían a la fuente, aunque todavía se veía la fea base con los cables, bomba y demás...pero se posaban al filo de la urna y sus cuatro hilos de agua.
El disfrute de los pájaros se acabó cuando nos dimos cuenta que al acebo de detrás del buda, el más hermoso, no le salía ni una puñetera hoja (perdonen, pero cada vez que lo recuerdo me sube la tensión si no maldigo) ¿Cómo podía ser? ¿En plena juventud y habiéndole dado tanto mimo...?
Estaba claro: el vecino, viendo lo bien que lucía, decidió plantar en su jardín—el año anterior, cuando tan ocupados estábamos con el frente de la casa—otro de la misma especie. Tan cerquita cavó—el muy novato—que cortó las raíces del nuestro, que se había tomado la libertad de desperezarse en terreno ajeno...
El verano pasado tuvimos que comprar un macetón enorme para cubrir el espacio muerto del difunto abeto. Por otra parte, los helechos habían crecido, los que necesitaban ayuda para permanecer derechos se apoyaban en las hostas que los mantenían sin queja. La patina de las piedras y la fuente parecía proceder de un viejo lugar incierto. El musgo empezaba a cubrir la costura de las losas. Nos podíamos sentar en el porche y apenas ver la odiosa bomba del agua. Estratégicamente coloqué plantas en sus tientos para no ver el enchufe eléctrico...
Estábamos satisfechos. Esfuerzo, dinero y paciencia sostenía algo que en muchos momentos parecía insostenible... Hasta que un día se presentó una vecina de la calle trasera—no la conocíamos, claro—y mientras se nos quemaba la barbacoa nos explicó que era enfermera y cuidaba de enfermos en estado crítico. No sabíamos a qué venía esto: ¿un donativo, trabajo voluntario...? No, nada de eso. Le molestaba el ruidillo del chorro del agua y no la dejaba dormir! Nos pedía que lo cortáramos a las 9 de la noche!
Así que compramos un contador y lo tenemos marcado para que la fuente se pare a las ocho y media; cuando todavía no se ha puesto el sol en nuestro, ya de por sí, oscuro patio.

Este año, séptimo de la creación, no hemos hecho nada. Lo estamos disfrutando tal como lo ven....
Amablemente, hoy, la vecina nos ha dicho que hace dos noches se nos olvidó apagar la fuente. Hace dos noches yo dormía con la ventana cerrada y una manta...


martes, junio 21, 2011

"Do not stand at my grave and weep..."





Do not stand at my grave and weep;
I am not there.
I do not sleep.
I am a thousand winds that blow.
I am the diamond glints on snow.
I am the sunlight on ripened grain.
I am the gentle autumn's rain.
When you awaken in the morning's hush,
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circled flight.
I am the soft stars that shine at night.
Do not stand at my grave and cry;
I am not there.
I did not die.


--Mary Frye


En un funeral ayer oí este poema. Me hizo pensar en mis propios muertos. En la foto, la ermita de Montejicar (Granada).

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sábado, junio 18, 2011

PALABRAS COMO NOTAS: LUIS GOYTISOLO



Hablando (chafardeando, como dice ella) me cuenta Elvira que RNE ha pasado dos días en Poblet. El programa "No es un día cualquiera" ha recogido ocho horas sobre la zona, en especial sobre el Monasterio. Media hora dedicada a Luis Goytisolo, uno de los favoritos de este blog.
Luis Goytisolo, arraigado en Poblet desde hace años, siente verdadera admiración y cariño por esta " zona intocada". Desde allí lo entrevista Pepa Fernández.
Notas al vuelo...

De fondo, Mozart; la Sinfonía "Júpiter" le impresionó de joven; quería decir las cosas como las dice la música de Mozart... soñaba que su prosa, como la música, le dijera a cada lector algo sobre sí mismo.
Habla L.G. sobre lo engañoso de los recuerdos. Cada cual cuenta "su propia historia" convirtiéndose uno en el centro de su propio universo "mi vida y yo". Le preguntan: ¿Ha sido la ausencia más importante que la presencia en su vida?No realmente.
La gran ausencia ha sido la de su madre que murió durante la Guerra Civil en un bombardeo en Barcelona, cuando él tenía tres años.Se menciona a la figura del padre... los padres son los que conocen a los hijos; estos no conocieron a los padres cuando eran jóvenes.

El paso del tiempo, su irrealidad... como todas las medidas, no representa un valor absoluto.
Y sin embargo, hay cosas que perduran. A la entrevistadora le llama la atención su reflexión en Cosas que pasan sobre los muebles y la convivencia de los muebles con nosotros; son reverenciados por la familia... la cómoda de la abuela, la silla del abuelo, etc.
Comenta otros temas: la soledad, el azar, la política y la ideología. Su estancia en la cárcel, donde nació Antagonía. La autodefinición... decisiones que uno toma para definirse.

Luis se siente afortunado junto a su segunda mujer, Elvira Huelbes (Elvi para nosotros) mujer de espíritu positivo e infatigable hacedora. Ella le ha contagiado ese optimismo que él creía le faltaba.
"Se recuerdan más los sobresaltos que las cosas felices..." Las cosas que más le importan: la buena relación, relación amorosa, "amor al mundo" y escribir.

Un placer escuchar a Luis Goytisolo, que observa cómo no le hacen caso cuando habla en un grupo de personas. Quizás complejo del nene más pequeño de la familia.


Aquí se te escucha, Luis.

"No es un día cualquiera - Las reflexiones de Luis Goytisolo "

miércoles, junio 15, 2011

BOSTON BRUINS RULE !

Chara


Me dijo Don Libra que todo lo que me rodeara este año se convertiría en oro - un decir, claro - debido a mis fechas de nacimiento 1- 11 a las 11 de la mañana. Pues no ha fallado esta noche.
Los Boston Bruins acaban de ganar"The Stanley Cup". Llevaban 39 años sin. Esta noche, por primera vez en mi vida, he visto un partido de hockey y...Los Bruins han ganado 4 a 0. Más claro, imposible.
Lo lamentable es que veo en la televisión, mientras les cuento esto, a cientos de malos perdedores en Vancouver, comportándose a lo hooligan. Como contraste, en las calles de Boston, en especial en la zona del Garden donde juegan, se llenan de gente en gran celebración, que maginamos no las abandonaran hasta la llegada de su equipo.

lunes, junio 13, 2011

Los pequeños milagros de Amalia Carrara



Nunca he visto a Amalia con las manos vacías.


El pasado año fue un ángel, éste una carita tan diminuta que apenas cubre la yema de mi dedo índice. Se harán una idea de lo difícil, para este desastre de fotógrafa, de hacer justicia al 'precioso milagrito' que no sé si sonríe más con sus labios o con sus brillantes ojitos negros.
Me dejó encargada de que le pusiera un collar. A eso me he dedicado hoy. Difícil era la tarea, y más sin mis gafas para trabajos detallados que no sé por dónde andarán. Empecé con cinco brillantitos negros que me quedaban de otra pieza y los guardaba para algo especial. Empiezo a tener dificultad con piedras tan pequeñitas, así que más de una vez he tenido que ponerme a gatas y buscar en el suelo el brillo diminuto que saltaba de mis torpes dedos. Pacientemente se volvía a repetir la misma situación y al final me he dado por vencida y el collar lleva sólo cuatro luceritos negros...seis, con los ojos de la dama.
Nada ingenioso lo que he hecho: labradorita y opales peruanos. Una cadena casi invisible permite usar el collar como gargantilla o a la entrada del escote...Y como nadie más que yo lo usará, lo he hecho a mi medida.


Amalia, brindemos por tu talento, salud y amistad!

viernes, junio 10, 2011

De Oca a Oca / De Blog a Blog.



Me van a perdonar si vuelvo de nuevo con asuntos de familia pero veo que la noticia anda por la blogosfera y no va a ser mi blog la excepción...¡faltaba más!
Mi hijo mayor cambia de trabajo y de apartamento. Pasa a ser editor de The Local East Village, un blog del New York Times y NYU (New York University), un ambicioso proyecto que requiere algo que Daniel nunca ha hecho: enseñar en la escuela de periodismo a estudiantes de postgrado (Good luck, baby!) Es hora de que alguien en la familia recoja la antorcha y la lleve durante un tiempo.



Por puro azar, y cuando se les agotaba la paciencia y tiempo invertidos -- a Pámela y a Dan-- en la busca de apartamento en el East Village, sale al mercado el piso donde vivió (1975-1996) el poeta norteamericano Allen Ginsberg. Ahora renovado, esperemos que los espíritus de los que pasaron por ahí no lo hayan abandonado del todo y los inspiren a los dos. También espero una invitación, tan pronto como tengan un sofá donde se pueda dormir; no pido mucho...


martes, junio 07, 2011

CALDO DE GALLINA.

Recuerdo a mi prima Carmela recién casada: el pelo negro partido en medio y recogido en un moño bajo, ojos rasgados y una nariz perfecta. Alta y delgada, llevaba con gracia un mandil, parte del extenso ajuar que había bordado en el cortijo.
Su casa en el pueblo era inmaculada: el gastado ladrillo del suelo, con un rojo que sólo unas gotas de aceite en el agua podrían haber conseguido. Los visillos blancos, como debe ser, las sabanas bordadas todavía con las rayas de un buen planchado. Apenas eran dos cuartos y se los enseñaba - con orgullo - a aquella mocosa que ahora escribe. Me pareció la casa perfecta para pasar el resto de la vida.
Las palabras elegante, distinguida, señorial no existían para mí. Tampoco la podía comparar con ninguna belleza estelar. Marcelino Pan y Vino, el Gordo y el Flaco, y pare usted de contar... era todo lo que había visto en pantalla. Pero más tarde en mi vida la he recordado con frecuencia cuando he visto a alguna belleza de buen porte y estilo.



Esto no era todo. Carmela se había casado con Gerardo, camionero por entonces, que más que un camión parecía que le correspondería conducir un descapotable (que tampoco sabía yo lo que era). De color aceitunado, pelo lacio y negro, ojos verdes, se movía con gracia. Su temperamento callado lo hacía diferente a otros hombres de su edad.
Medio siglo después--que ya es decir--he vuelto a encontrarme con esta pareja. La casa, desde fuera, parecería la misma que yo recordaba. Una vez dentro, las comodidades del siglo XXI. Sin excesos, pero todo lo necesario para no echar de menos nada.

Lo primero que oí al entrar fue el griterío de un gallo protestón. Pasaba la tarde y el gallo no paraba. A petición mía salimos al patio. Fue cuando me di cuenta que la tradición seguía, y era esta hermosa pareja, ahora en sus setenta, quien la conservaba.


Un patio con parra y rosal rodeado de macetones recién plantados con hierbas y hortalizas. Al fondo el gallinero dividido en varios compartimentos: para los polluelos, las gallinas, los gallos y uno extra para los peleones. Carmela los saca a comer al patio por turnos. Se encarga de entrar a unos antes de sacar a otros, para evitar conflictos y vuelo de plumas. Por supuesto, el gallito cantaor, se pasea ufano sabiéndose dueño del terreno: sale el primero y entra el último. ¡Y cuidado con no acercársele demasiado con la cámara! Me libré de un par de picotazos de pura suerte...menudo personaje; claro, con esos colores no se podría esperar otra cosa.

Me dice mi prima que recoge todos los días casi dos docenas de huevos... creo que conté nueve gallinas! Todo el que entra por su casa sale con huevos frescos. Señalando a una de las gallinas comenta que "ésa ya no pone muchos" porque tiene más de siete años. Toda una vida para una gallina, pienso yo. No sé si debo preguntarle, pero lo hago:
"¿Y qué haces cuando no dan huevos?"
"Las mato," me contesta con toda naturalidad.
"Pero a los siete años deben de estar muy duras ¿no?", le replico tímidamente sabiendo que meto la pata.
"¡Huy! pero dan un caldo riquísimo!", me contesta sin inmutarse.


Así es como la tradición sigue. Y yo me siento como una boba queriendo salvar a una gallina de las manos de Carmela, olvidando cómo su madre-- mi tía Mercedes--en mis veranos en el cortijo, me mandaba al gallinero a recoger esos huevos calentitos que se amontonaban en los ingeniosos ponederos que salían de la pared en semicírculos y que siempre recordaré con ternura, y hoy como una verdadera obra de arte.
Olvidándome también de cómo disfruté de ricos caldos con fideos y gallina en pepitoria; sin preguntarme qué gallina habia cumplido siete años...

sábado, junio 04, 2011

En casa.


Este año mi viaje a España ha sido también un largo viaje en la memoria. Quizás por eso me sienta agotada y vacía de vuelta a casa.

Casa. Afortunado el que puede sentirse 'en casa': la casa se lleva dentro, y no consiste de un edificio, unos vecinos; ni siquiera una familia. Yo nunca sabré - aunque tenga indicios - de lo que es sentirse en la propia casa. Por más que mis perros me hayan recibido con ansias de compañía y caricias, y el jardín estuviera esperando que cortara esas ramas que lo detenían en su crecimienento y holgura, me está costando sentirme en casa.

Hace un par de días, recién llegada, sonó el teléfono. Yo dormitaba en el sofá y contesté automaticamente. Al otro lado la voz de mi hijo. Mis respuestas lo debieron confundir: me preguntó que si me encontraba bien; que si debía llamar al 911!

Me di cuenta de la situación: le había contestado en el puro Limbo. Mis preguntas y respuestas no tenían sentido porque ni yo misma sabía dónde me encontraba. Podía ver a mis perros y a la gata, oír la voz de mi hijo...pero no discernía si estaba de visita en Boston o si hablaba desde España... si lo que me rodeaba era España o Boston. Su llamada había coincidido con un impreciso sueño. Lo tranquilicé y le dije que me acababa de despertar y estaba soñando.

¿Cuántos días más antes de volver a la realidad? Supongo que la respuesta depende de mi voluntad.
Mi voluntad no tiene prisa.

viernes, mayo 20, 2011

DEMOCRACIA YA... PARA TODOS

Ayer, sentada, en la terraza de un bar de mi barrio, oí a un grupo de señoras emperifolladas comentando la situación en “la Plaza del Sol”. Entre risitas y sarcasmos la opinión era “no saben lo que quieren…Ni saben hablar…Pacífico, si, pero verás que pronto empiezan las bombas… Los has visto con la litrona?... La de seguridad social, a mí no me pilla, matan a todos los de nuestra edad en los hospitales… “De la Plaza del Sol pasaron a unos autobuses que se llevan de excursiones a los ancianos para quitárselos del medio.

Ni que decir tiene que me pusieron a cien. Por respeto a la edad que tenían -- y que algo de demencia senil contagiara la conversación -- aunque me temo que eran así a sus veinte, me levanté y me fui sin acabar mi caña, que bien fresquita estaba.

Señoras, esos jóvenes, y los no tan jóvenes a los que ustedes se referían quieren la oportunidad de ganarse una vejez larga y cómoda, como la que ustedes tienen, que con toda seguridad se la proporcionó su marido. Y sí, es posible que muchos de ellos no sepan lo que quieren, pero lo que es seguro es que no quieren lo que tienen: UN FUTURO VACIO

La verdad es que llevo tiempo preguntándome, desde otro país, por qué los jóvenes españoles no protestaban en masa, como lo hacían y lo han hecho en el pasado. Los grupos que se ven por toda España, incluido el de la Plaza del sol, son bien pequeños si se considera el gran problema que tienen por delante. Su futuro se les escapa; con suerte, se les compensará con una de esas excursiones en autobús y la muerte en un hospital de la seguridad social.


miércoles, mayo 18, 2011

El Real Madrid y la selección de Murcia: solidaridad con los lorquinos.

Mucho ocurre hoy en el mundo, pero algo que debería abundar más me hace traerlo aquí. También porque sé que mi hijo Pablo se sentirá orgulloso de su equipo.




Earthquake in Spain: Lorca, Murcia (5/11/11)




miércoles, mayo 11, 2011

EL AZAR: ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS Y AZUA

Ayer, que no llovía, me correteé Madrid a pie. Acabé en el Cortes Inglés de Castellana donde buscaba algo para mis sobrinos valencianos. En la librería, sección de niños, compré una bellísima edición de Alicia en el País de las Maravillas, para mi sobrina Lucia. Para su hermanito Pablo unos libros de principiante, con la intención de que crezca aprendiendo a ser un ciudadano responsable (¡)


A la hora de pagar, en la caja que corresponde a la sección infantil, y mientras la señorita envolvía los libros en papel de regalo, mi mirada vagó unos instantes por las estanterías a su espalda. Sorpresa! Enfrente de mí tenía la nueva edición del Diccionario de las artes, de Félix de Azúa.


Recordaran que hace unos días les confesaba que en ocasiones hacía trampa con el AZAR…Pues no, ésta no ha sido una de ellas. Don Félix estaba allí esperándome; donde menos lo esperaba yo!
De todas formas, lo iba a comprar: mi ejemplar de la edición previa se lo regalé a mi amiga Lola, que tiene arte pa to.


Estaba visto que esta nueva edición ampliada estaba destinada a estar en mi estantería. Aprovecho para recomendárselo a ustedes. Un libro original para regalar, e indispensable para tener.




martes, mayo 10, 2011

James Beard Award: José Andrés y Daniel Maurer

“A la cuarta ha sido la vencida”, encabeza la entrada al blog El Aderezo del periódico digital El Norte de Castilla. Se refieren al renombrado cocinero español (perdonen que no use lo de Chef) José Andrés, que después de cuatro nominaciones ha ganado el premio James Beard (los óscar de la gastronomía estadounidense). Nadie lo tiene más merecido que él y tendría que haber sido lo de “a la tercera…a la primera!”. Pero estoy segura que el joven José Ramón Andrés Puerta, nacido en Mieres, Asturias, no está en esto por aquello de los premios.




Otro que no está en esto por aquello de los premios --se lo puedo garantizar--es mi jovencísimo hijo, Daniel Maurer (los americanos sólo usan el apellido del padre, pero fui yo quien lo parió!), que después de tres nominaciones va ya por su segunda medalla.



No, no es cocinero; cuando se pone a ello suele llamar a su madre, quien solo entra en la cocina cuando es ‘absolutamente necesario’; por ejemplo, dar de comer a los perros… o a los amigos; ambos en la misma categoría, lo quieran o no.



Daniel es editor del blog Grub Street de la revista New York Magazine. Este año, junto con sus compañeros Jenny Miller y Alan Sytsma ha ganado por segunda vez el James Beard de Periodismo en la categoría de Group Food Blog.
Desde España, enhorabuena al asturiano y al hijo de una granaina que no acaba de americanizarse y está orgullosa de ver el nombre de su hijo junto al de un español de tal carisma.

sábado, mayo 07, 2011

“Si se vuelve ahora y me mira ..."



“Si se vuelve ahora y me mira será mi esposa”. Ella se vuelve y lo mira; ahora él no está tan seguro.


Así termina la película que acabó de ver. La cogí a medias después de un largo recorrido por los canales de televisión española. Me detuve en ella por aquello de los trajes de época, amores imposibles…vaya, algo que podría seguir sin mirar la tele mientras hacía otras cosas. Pronto me di cuenta que se trataba de “Guerra y Paz”.


Me imagino que todos hemos invitado al azar para tomar decisiones de poca monta o para vivir ilusiones que nunca se realizarían. No fui la excepción en mi juventud: Si cuando llegue la puerta está abierta…o, si me lo encuentro camino al colegio…si me mira X en menos de cinco segundos es que….Claro, hace tiempo que dejé de jugar a esto, al menos intencionadamente. Pero a veces hago trampa con el azar, que debe estar bien cansado de encontrar tantas cosas perdidas. Mi memoria se resiste con frecuencia. Podría ayudarla si mi habilidad de organización no se estuviera rebelando también... Reconozco que a veces yo creo la situación. Por ejemplo: cuando trabajo con piedras para un collar siempre me falta algo ¿Que voy a hacer ahora? necesito tres piedras más para acabarlo, o el broche apropiado, la herramienta... Me pongo a mirar los muchos sitios donde podría haber un par de piedras idénticas. Lo más lógico es que estuvieran todas juntas, no? Pero me conozco y sé que cuando saco algo de su madriguera siempre dejo rastro de ello en otra: no todas las gemas vuelven al mismo cajoncito, alguna queda suelta por ahí y en el momento de más estrés me paso horas buscándolas, al mismo tiempo mi mente revolotea por sitios insospechables. Después de abrir cajones, estuches, bolsas – algunas varias veces – aparece lo buscado. Ni les quiero decir la satisfacción, el alivio, la alegría de encontrar algo que – al fin y al cabo – había escondido yo inconscientemente. Escondido precisamente para después sentirme aliviada cuando lo encuentre ¿Aliviada de qué? Diría un sicólogo. Ah, pues es complicado explicarlo.


Hoy me he topado con algo extraviado. No lo había buscado antes -- aunque podría haberlo hecho-- esperaba que el azar me lo deparara algún día. Google supera lo organizado de mis gavetas de trabajo.


“si lee esto y deja un comentario, quiere decir que…”

lunes, mayo 02, 2011

Bin Laden muerto:quién para a Obama…



Certificado de nacimiento en mano y Bin Laden muerto: a ver quién para a Obama…

Lo triste de todo esto, y ya lo sabíamos, es que no había que invadir Irak, destruir el país y aniquilar a miles de inocentes civiles. Si el gobierno de Bush se hubieran concentrado en la búsqueda de Bin Laden desde un principio, muchos males se habrían evitado.
Muerto Bin Laden, y así vengados por sus crímenes de terrorismo, ¿qué ocurrirá con George W. Bush y sus crímenes de guerra y contra la humanidad?