martes, junio 21, 2011

"Do not stand at my grave and weep..."





Do not stand at my grave and weep;
I am not there.
I do not sleep.
I am a thousand winds that blow.
I am the diamond glints on snow.
I am the sunlight on ripened grain.
I am the gentle autumn's rain.
When you awaken in the morning's hush,
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circled flight.
I am the soft stars that shine at night.
Do not stand at my grave and cry;
I am not there.
I did not die.


--Mary Frye


En un funeral ayer oí este poema. Me hizo pensar en mis propios muertos. En la foto, la ermita de Montejicar (Granada).

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sábado, junio 18, 2011

PALABRAS COMO NOTAS: LUIS GOYTISOLO



Hablando (chafardeando, como dice ella) me cuenta Elvira que RNE ha pasado dos días en Poblet. El programa "No es un día cualquiera" ha recogido ocho horas sobre la zona, en especial sobre el Monasterio. Media hora dedicada a Luis Goytisolo, uno de los favoritos de este blog.
Luis Goytisolo, arraigado en Poblet desde hace años, siente verdadera admiración y cariño por esta " zona intocada". Desde allí lo entrevista Pepa Fernández.
Notas al vuelo...

De fondo, Mozart; la Sinfonía "Júpiter" le impresionó de joven; quería decir las cosas como las dice la música de Mozart... soñaba que su prosa, como la música, le dijera a cada lector algo sobre sí mismo.
Habla L.G. sobre lo engañoso de los recuerdos. Cada cual cuenta "su propia historia" convirtiéndose uno en el centro de su propio universo "mi vida y yo". Le preguntan: ¿Ha sido la ausencia más importante que la presencia en su vida?No realmente.
La gran ausencia ha sido la de su madre que murió durante la Guerra Civil en un bombardeo en Barcelona, cuando él tenía tres años.Se menciona a la figura del padre... los padres son los que conocen a los hijos; estos no conocieron a los padres cuando eran jóvenes.

El paso del tiempo, su irrealidad... como todas las medidas, no representa un valor absoluto.
Y sin embargo, hay cosas que perduran. A la entrevistadora le llama la atención su reflexión en Cosas que pasan sobre los muebles y la convivencia de los muebles con nosotros; son reverenciados por la familia... la cómoda de la abuela, la silla del abuelo, etc.
Comenta otros temas: la soledad, el azar, la política y la ideología. Su estancia en la cárcel, donde nació Antagonía. La autodefinición... decisiones que uno toma para definirse.

Luis se siente afortunado junto a su segunda mujer, Elvira Huelbes (Elvi para nosotros) mujer de espíritu positivo e infatigable hacedora. Ella le ha contagiado ese optimismo que él creía le faltaba.
"Se recuerdan más los sobresaltos que las cosas felices..." Las cosas que más le importan: la buena relación, relación amorosa, "amor al mundo" y escribir.

Un placer escuchar a Luis Goytisolo, que observa cómo no le hacen caso cuando habla en un grupo de personas. Quizás complejo del nene más pequeño de la familia.


Aquí se te escucha, Luis.

"No es un día cualquiera - Las reflexiones de Luis Goytisolo "

miércoles, junio 15, 2011

BOSTON BRUINS RULE !

Chara


Me dijo Don Libra que todo lo que me rodeara este año se convertiría en oro - un decir, claro - debido a mis fechas de nacimiento 1- 11 a las 11 de la mañana. Pues no ha fallado esta noche.
Los Boston Bruins acaban de ganar"The Stanley Cup". Llevaban 39 años sin. Esta noche, por primera vez en mi vida, he visto un partido de hockey y...Los Bruins han ganado 4 a 0. Más claro, imposible.
Lo lamentable es que veo en la televisión, mientras les cuento esto, a cientos de malos perdedores en Vancouver, comportándose a lo hooligan. Como contraste, en las calles de Boston, en especial en la zona del Garden donde juegan, se llenan de gente en gran celebración, que maginamos no las abandonaran hasta la llegada de su equipo.

lunes, junio 13, 2011

Los pequeños milagros de Amalia Carrara



Nunca he visto a Amalia con las manos vacías.


El pasado año fue un ángel, éste una carita tan diminuta que apenas cubre la yema de mi dedo índice. Se harán una idea de lo difícil, para este desastre de fotógrafa, de hacer justicia al 'precioso milagrito' que no sé si sonríe más con sus labios o con sus brillantes ojitos negros.
Me dejó encargada de que le pusiera un collar. A eso me he dedicado hoy. Difícil era la tarea, y más sin mis gafas para trabajos detallados que no sé por dónde andarán. Empecé con cinco brillantitos negros que me quedaban de otra pieza y los guardaba para algo especial. Empiezo a tener dificultad con piedras tan pequeñitas, así que más de una vez he tenido que ponerme a gatas y buscar en el suelo el brillo diminuto que saltaba de mis torpes dedos. Pacientemente se volvía a repetir la misma situación y al final me he dado por vencida y el collar lleva sólo cuatro luceritos negros...seis, con los ojos de la dama.
Nada ingenioso lo que he hecho: labradorita y opales peruanos. Una cadena casi invisible permite usar el collar como gargantilla o a la entrada del escote...Y como nadie más que yo lo usará, lo he hecho a mi medida.


Amalia, brindemos por tu talento, salud y amistad!

viernes, junio 10, 2011

De Oca a Oca / De Blog a Blog.



Me van a perdonar si vuelvo de nuevo con asuntos de familia pero veo que la noticia anda por la blogosfera y no va a ser mi blog la excepción...¡faltaba más!
Mi hijo mayor cambia de trabajo y de apartamento. Pasa a ser editor de The Local East Village, un blog del New York Times y NYU (New York University), un ambicioso proyecto que requiere algo que Daniel nunca ha hecho: enseñar en la escuela de periodismo a estudiantes de postgrado (Good luck, baby!) Es hora de que alguien en la familia recoja la antorcha y la lleve durante un tiempo.



Por puro azar, y cuando se les agotaba la paciencia y tiempo invertidos -- a Pámela y a Dan-- en la busca de apartamento en el East Village, sale al mercado el piso donde vivió (1975-1996) el poeta norteamericano Allen Ginsberg. Ahora renovado, esperemos que los espíritus de los que pasaron por ahí no lo hayan abandonado del todo y los inspiren a los dos. También espero una invitación, tan pronto como tengan un sofá donde se pueda dormir; no pido mucho...


martes, junio 07, 2011

CALDO DE GALLINA.

Recuerdo a mi prima Carmela recién casada: el pelo negro partido en medio y recogido en un moño bajo, ojos rasgados y una nariz perfecta. Alta y delgada, llevaba con gracia un mandil, parte del extenso ajuar que había bordado en el cortijo.
Su casa en el pueblo era inmaculada: el gastado ladrillo del suelo, con un rojo que sólo unas gotas de aceite en el agua podrían haber conseguido. Los visillos blancos, como debe ser, las sabanas bordadas todavía con las rayas de un buen planchado. Apenas eran dos cuartos y se los enseñaba - con orgullo - a aquella mocosa que ahora escribe. Me pareció la casa perfecta para pasar el resto de la vida.
Las palabras elegante, distinguida, señorial no existían para mí. Tampoco la podía comparar con ninguna belleza estelar. Marcelino Pan y Vino, el Gordo y el Flaco, y pare usted de contar... era todo lo que había visto en pantalla. Pero más tarde en mi vida la he recordado con frecuencia cuando he visto a alguna belleza de buen porte y estilo.



Esto no era todo. Carmela se había casado con Gerardo, camionero por entonces, que más que un camión parecía que le correspondería conducir un descapotable (que tampoco sabía yo lo que era). De color aceitunado, pelo lacio y negro, ojos verdes, se movía con gracia. Su temperamento callado lo hacía diferente a otros hombres de su edad.
Medio siglo después--que ya es decir--he vuelto a encontrarme con esta pareja. La casa, desde fuera, parecería la misma que yo recordaba. Una vez dentro, las comodidades del siglo XXI. Sin excesos, pero todo lo necesario para no echar de menos nada.

Lo primero que oí al entrar fue el griterío de un gallo protestón. Pasaba la tarde y el gallo no paraba. A petición mía salimos al patio. Fue cuando me di cuenta que la tradición seguía, y era esta hermosa pareja, ahora en sus setenta, quien la conservaba.


Un patio con parra y rosal rodeado de macetones recién plantados con hierbas y hortalizas. Al fondo el gallinero dividido en varios compartimentos: para los polluelos, las gallinas, los gallos y uno extra para los peleones. Carmela los saca a comer al patio por turnos. Se encarga de entrar a unos antes de sacar a otros, para evitar conflictos y vuelo de plumas. Por supuesto, el gallito cantaor, se pasea ufano sabiéndose dueño del terreno: sale el primero y entra el último. ¡Y cuidado con no acercársele demasiado con la cámara! Me libré de un par de picotazos de pura suerte...menudo personaje; claro, con esos colores no se podría esperar otra cosa.

Me dice mi prima que recoge todos los días casi dos docenas de huevos... creo que conté nueve gallinas! Todo el que entra por su casa sale con huevos frescos. Señalando a una de las gallinas comenta que "ésa ya no pone muchos" porque tiene más de siete años. Toda una vida para una gallina, pienso yo. No sé si debo preguntarle, pero lo hago:
"¿Y qué haces cuando no dan huevos?"
"Las mato," me contesta con toda naturalidad.
"Pero a los siete años deben de estar muy duras ¿no?", le replico tímidamente sabiendo que meto la pata.
"¡Huy! pero dan un caldo riquísimo!", me contesta sin inmutarse.


Así es como la tradición sigue. Y yo me siento como una boba queriendo salvar a una gallina de las manos de Carmela, olvidando cómo su madre-- mi tía Mercedes--en mis veranos en el cortijo, me mandaba al gallinero a recoger esos huevos calentitos que se amontonaban en los ingeniosos ponederos que salían de la pared en semicírculos y que siempre recordaré con ternura, y hoy como una verdadera obra de arte.
Olvidándome también de cómo disfruté de ricos caldos con fideos y gallina en pepitoria; sin preguntarme qué gallina habia cumplido siete años...

sábado, junio 04, 2011

En casa.


Este año mi viaje a España ha sido también un largo viaje en la memoria. Quizás por eso me sienta agotada y vacía de vuelta a casa.

Casa. Afortunado el que puede sentirse 'en casa': la casa se lleva dentro, y no consiste de un edificio, unos vecinos; ni siquiera una familia. Yo nunca sabré - aunque tenga indicios - de lo que es sentirse en la propia casa. Por más que mis perros me hayan recibido con ansias de compañía y caricias, y el jardín estuviera esperando que cortara esas ramas que lo detenían en su crecimienento y holgura, me está costando sentirme en casa.

Hace un par de días, recién llegada, sonó el teléfono. Yo dormitaba en el sofá y contesté automaticamente. Al otro lado la voz de mi hijo. Mis respuestas lo debieron confundir: me preguntó que si me encontraba bien; que si debía llamar al 911!

Me di cuenta de la situación: le había contestado en el puro Limbo. Mis preguntas y respuestas no tenían sentido porque ni yo misma sabía dónde me encontraba. Podía ver a mis perros y a la gata, oír la voz de mi hijo...pero no discernía si estaba de visita en Boston o si hablaba desde España... si lo que me rodeaba era España o Boston. Su llamada había coincidido con un impreciso sueño. Lo tranquilicé y le dije que me acababa de despertar y estaba soñando.

¿Cuántos días más antes de volver a la realidad? Supongo que la respuesta depende de mi voluntad.
Mi voluntad no tiene prisa.

viernes, mayo 20, 2011

DEMOCRACIA YA... PARA TODOS

Ayer, sentada, en la terraza de un bar de mi barrio, oí a un grupo de señoras emperifolladas comentando la situación en “la Plaza del Sol”. Entre risitas y sarcasmos la opinión era “no saben lo que quieren…Ni saben hablar…Pacífico, si, pero verás que pronto empiezan las bombas… Los has visto con la litrona?... La de seguridad social, a mí no me pilla, matan a todos los de nuestra edad en los hospitales… “De la Plaza del Sol pasaron a unos autobuses que se llevan de excursiones a los ancianos para quitárselos del medio.

Ni que decir tiene que me pusieron a cien. Por respeto a la edad que tenían -- y que algo de demencia senil contagiara la conversación -- aunque me temo que eran así a sus veinte, me levanté y me fui sin acabar mi caña, que bien fresquita estaba.

Señoras, esos jóvenes, y los no tan jóvenes a los que ustedes se referían quieren la oportunidad de ganarse una vejez larga y cómoda, como la que ustedes tienen, que con toda seguridad se la proporcionó su marido. Y sí, es posible que muchos de ellos no sepan lo que quieren, pero lo que es seguro es que no quieren lo que tienen: UN FUTURO VACIO

La verdad es que llevo tiempo preguntándome, desde otro país, por qué los jóvenes españoles no protestaban en masa, como lo hacían y lo han hecho en el pasado. Los grupos que se ven por toda España, incluido el de la Plaza del sol, son bien pequeños si se considera el gran problema que tienen por delante. Su futuro se les escapa; con suerte, se les compensará con una de esas excursiones en autobús y la muerte en un hospital de la seguridad social.


miércoles, mayo 18, 2011

El Real Madrid y la selección de Murcia: solidaridad con los lorquinos.

Mucho ocurre hoy en el mundo, pero algo que debería abundar más me hace traerlo aquí. También porque sé que mi hijo Pablo se sentirá orgulloso de su equipo.




Earthquake in Spain: Lorca, Murcia (5/11/11)




miércoles, mayo 11, 2011

EL AZAR: ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS Y AZUA

Ayer, que no llovía, me correteé Madrid a pie. Acabé en el Cortes Inglés de Castellana donde buscaba algo para mis sobrinos valencianos. En la librería, sección de niños, compré una bellísima edición de Alicia en el País de las Maravillas, para mi sobrina Lucia. Para su hermanito Pablo unos libros de principiante, con la intención de que crezca aprendiendo a ser un ciudadano responsable (¡)


A la hora de pagar, en la caja que corresponde a la sección infantil, y mientras la señorita envolvía los libros en papel de regalo, mi mirada vagó unos instantes por las estanterías a su espalda. Sorpresa! Enfrente de mí tenía la nueva edición del Diccionario de las artes, de Félix de Azúa.


Recordaran que hace unos días les confesaba que en ocasiones hacía trampa con el AZAR…Pues no, ésta no ha sido una de ellas. Don Félix estaba allí esperándome; donde menos lo esperaba yo!
De todas formas, lo iba a comprar: mi ejemplar de la edición previa se lo regalé a mi amiga Lola, que tiene arte pa to.


Estaba visto que esta nueva edición ampliada estaba destinada a estar en mi estantería. Aprovecho para recomendárselo a ustedes. Un libro original para regalar, e indispensable para tener.




martes, mayo 10, 2011

James Beard Award: José Andrés y Daniel Maurer

“A la cuarta ha sido la vencida”, encabeza la entrada al blog El Aderezo del periódico digital El Norte de Castilla. Se refieren al renombrado cocinero español (perdonen que no use lo de Chef) José Andrés, que después de cuatro nominaciones ha ganado el premio James Beard (los óscar de la gastronomía estadounidense). Nadie lo tiene más merecido que él y tendría que haber sido lo de “a la tercera…a la primera!”. Pero estoy segura que el joven José Ramón Andrés Puerta, nacido en Mieres, Asturias, no está en esto por aquello de los premios.




Otro que no está en esto por aquello de los premios --se lo puedo garantizar--es mi jovencísimo hijo, Daniel Maurer (los americanos sólo usan el apellido del padre, pero fui yo quien lo parió!), que después de tres nominaciones va ya por su segunda medalla.



No, no es cocinero; cuando se pone a ello suele llamar a su madre, quien solo entra en la cocina cuando es ‘absolutamente necesario’; por ejemplo, dar de comer a los perros… o a los amigos; ambos en la misma categoría, lo quieran o no.



Daniel es editor del blog Grub Street de la revista New York Magazine. Este año, junto con sus compañeros Jenny Miller y Alan Sytsma ha ganado por segunda vez el James Beard de Periodismo en la categoría de Group Food Blog.
Desde España, enhorabuena al asturiano y al hijo de una granaina que no acaba de americanizarse y está orgullosa de ver el nombre de su hijo junto al de un español de tal carisma.

sábado, mayo 07, 2011

“Si se vuelve ahora y me mira ..."



“Si se vuelve ahora y me mira será mi esposa”. Ella se vuelve y lo mira; ahora él no está tan seguro.


Así termina la película que acabó de ver. La cogí a medias después de un largo recorrido por los canales de televisión española. Me detuve en ella por aquello de los trajes de época, amores imposibles…vaya, algo que podría seguir sin mirar la tele mientras hacía otras cosas. Pronto me di cuenta que se trataba de “Guerra y Paz”.


Me imagino que todos hemos invitado al azar para tomar decisiones de poca monta o para vivir ilusiones que nunca se realizarían. No fui la excepción en mi juventud: Si cuando llegue la puerta está abierta…o, si me lo encuentro camino al colegio…si me mira X en menos de cinco segundos es que….Claro, hace tiempo que dejé de jugar a esto, al menos intencionadamente. Pero a veces hago trampa con el azar, que debe estar bien cansado de encontrar tantas cosas perdidas. Mi memoria se resiste con frecuencia. Podría ayudarla si mi habilidad de organización no se estuviera rebelando también... Reconozco que a veces yo creo la situación. Por ejemplo: cuando trabajo con piedras para un collar siempre me falta algo ¿Que voy a hacer ahora? necesito tres piedras más para acabarlo, o el broche apropiado, la herramienta... Me pongo a mirar los muchos sitios donde podría haber un par de piedras idénticas. Lo más lógico es que estuvieran todas juntas, no? Pero me conozco y sé que cuando saco algo de su madriguera siempre dejo rastro de ello en otra: no todas las gemas vuelven al mismo cajoncito, alguna queda suelta por ahí y en el momento de más estrés me paso horas buscándolas, al mismo tiempo mi mente revolotea por sitios insospechables. Después de abrir cajones, estuches, bolsas – algunas varias veces – aparece lo buscado. Ni les quiero decir la satisfacción, el alivio, la alegría de encontrar algo que – al fin y al cabo – había escondido yo inconscientemente. Escondido precisamente para después sentirme aliviada cuando lo encuentre ¿Aliviada de qué? Diría un sicólogo. Ah, pues es complicado explicarlo.


Hoy me he topado con algo extraviado. No lo había buscado antes -- aunque podría haberlo hecho-- esperaba que el azar me lo deparara algún día. Google supera lo organizado de mis gavetas de trabajo.


“si lee esto y deja un comentario, quiere decir que…”

lunes, mayo 02, 2011

Bin Laden muerto:quién para a Obama…



Certificado de nacimiento en mano y Bin Laden muerto: a ver quién para a Obama…

Lo triste de todo esto, y ya lo sabíamos, es que no había que invadir Irak, destruir el país y aniquilar a miles de inocentes civiles. Si el gobierno de Bush se hubieran concentrado en la búsqueda de Bin Laden desde un principio, muchos males se habrían evitado.
Muerto Bin Laden, y así vengados por sus crímenes de terrorismo, ¿qué ocurrirá con George W. Bush y sus crímenes de guerra y contra la humanidad?

lunes, abril 25, 2011

Gonzalo Rojas (December 20, 1917 – April 25, 2011)



CARBON

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.
Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.
Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de
vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.
Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.
Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
—Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.

Audio

miércoles, abril 20, 2011

Roxana. Un año después.

Hace un año de la muerte de nuestra querida Roxana. Para recordarla nos reunimos los amigos y parte de la familia; otros muchos están lejos. Todo resultó como ella habría querido: buena compañía, comida y su vino favorito. En el rincón del salón una pantalla que mostraba imágenes de Roxana, la mayoría desconocidas para mí. Muchas de ellas reunidas en este hermoso libro diseñado por Noelle del Álamo.

Una breve y esencial biografía de Roxana, escrita por Luis Fernández Cifuentes--su marido y compañero de estos felices y angustiosos años--acompaña imágenes que hablan por si solas.






Roxana nació en el Hospital del Auxilio Mutuo, de Río Piedras, el 8 de agosto de 1961 (el 8 del 8: un número al que daría tanto crédito a lo largo de su vida). Al año siguiente nació Fernandito. Chari y Fernando, sus padres, habían llegado de Cuba a finales del verano del 60 y se separaron definitivamente cuando Roxana tenía apenas cinco años. Chari, Roxana y Fernandito se fueron entonces a vivir con los abuelos: Roxana recordaba a menudo ese periodo de su infancia, con tristeza por la separación, con agradecimiento por la acogida de unos abuelos a los que adoraba y en cuya tumba decidiría que dejáramos sus cenizas. Una fotografía del año 67 la muestra vestida de monja el día que hizo la Primera Comunión: apenas si se adivina en aquella gordita sonriente la extraordinaria belleza que, veinte años después, detuvo literalmente el tráfico de la calle León la primera vez que nos encontramos en Madrid.

Hacia 1967 Chari había conocido a un español, Jorge Enjuto, catedrático de filosofía de la Universidad de Puerto Rico, al que la niña Roxana, de leotardos y tutú, sometería implacablemente a largos solos de ballet antes incluso de que se casara con su madre. Desde entonces, la vida de Roxana y el desarrollo de su personalidad estuvieron en buena parte determinados por la extraordinaria presencia y la actividad académica y política de Jorge Enjuto: así llegó a España en 1973 y luego, de nuevo, en 1976, recién nacida su hermana Cecilia. Mientras Jorge participaba activamente en la transición política, tras la muerte de Franco, Roxana estudiaba en el colegio civil más prestigioso de Madrid, el Colegio Estudio, y más tarde en la Universidad Complutense. Roxana, siempre viajera, recorrió entonces toda España, Marruecos y buena parte de Europa. Al cabo de un tiempo, decepcionada con la universidad española, decidió abandonar unos estudios que no lograban interesarla y se puso a trabajar.
La estancia de la familia en España fue interrumpida de pronto cuando a Jorge Enjuto le diagnosticaron un cáncer que, en septiembre de 1984, y ya de regreso en Puerto Rico, lo arrancaría prematuramente de sus vidas. Roxana, mientras se ocupaba de todo y de todos, decidió entonces terminar en la Universidad de Puerto Rico la carrera universitaria que había comenzado en España: no le gustaba hablar mucho de esos años, que fueron tormentosos; recordaba, eso sí, a los magníficos profesores puertorriqueños que le habían devuelto la confianza en el estudio. Solicitó luego el ingreso en tres programas de doctorado y, en 1987, fue aceptada por los tres: Harvard, Princeton, Cornell. Elegiría al fin la universidad de Harvard, pero antes visitó también las otras dos: así la conocí en Princeton aquel mes de abril. Un año después me ofrecieron a mí un puesto de profesor en Harvard. Roxana fue entonces mi alumna en un par de cursos de doctorado, pero nuestra relación académica fue desplazada pronto por una relación muy distinta. Roxana terminó su doctorado en mayo de 1994 y en junio de 1995 nos casamos. En 1997, Roxana publicó un libro que hizo época (dedicado a Jorge Enjuto “que me mostró el camino que condujo hasta aquí”), recibió la permanencia en la Universidad de Bentley y tuvo su primer hijo, Diego. En 1999 nació Camila. Al anochecer de un día de septiembre del año 2000, Roxana, mientras acunaba a Diego contra su pecho para calmarle un dolor de oídos, descubrió que tenía un bulto en el seno derecho. Luego vinieron las horas interminables en las salas de espera, la biopsia, la Dra. Viti—que a su vez moriría de cáncer dos años después—con la noticia, la operación en el Massachussetts General Hospital, la quimioterapia y la radiación: en Puerto Rico y Culebra, esas Navidades, la familia y los amigos pudieron contemplar la perfección de su cabeza recien afeitada. Al final del verano, cuando creíamos que la pesadilla había terminado, nos fuimos a pasar un año sabático en España (llegamos el día 11 de septiembre y contemplamos en directo, en el televisor de una cafetería, la explosión del segundo avión contra las Torres Gemelas). En la primavera del 2002 Roxana se descubrió un nuevo bulto en la axila derecha y en septiembre la volvieron a operar. Desde ese momento, nuestra vida fue una larga serie de visitas al MGH, que sólo olvidábamos en las cenas con los amigos, los encuentros con la familia, las fiestas de los niños, los viajes formidables…, todo aquello que Roxana orquestaba con absoluta maestría. Pero nada pudo detener ya la lenta expansión de un cáncer de extraordinaria virulencia que acabó ahogándola el 18 de abril de 2010, a las 4 y unos minutos de la tarde. Y, sin embargo, su amor, su extraordinaria fuerza, su sabiduría, su buen gusto y su pasión por las cosas buenas de este mundo hicieron de esa última década los mejores años de nuestras vidas.
Luis









miércoles, abril 06, 2011

¡Qué la ilusión no muera!

Otra vez la acostumbrada tarea de vestir los armarios con la ropa de la estación, unque todavía nos acompaña el invierno. Lo estoy haciendo porque voy a viajar y para cuando vuelva será verano. No, no voy a dar la vuelta al mundo, es que en este lugar donde vivo sólo tenemos un par de semanas primaverales.


Otra tarea sería la de dejar el terreno limpio y dispuesto para los primeros brotes verdes en el jardín... Dios, qué cansancio viajar en esta época. ¡Estar segura que todo va a sobrevivir un par de semanas sin mí! Ilusa, ¿verdad? Pero son muchos años de vivir de ilusión, ¿quién no? Lo extraño es que yo me considero bien realista.

Ya he lavado no sé cuántos sweaters y llevado a la tintorería chaquetas, pantalones y abrigos; soleado (¡un decir!) mantas y edredones... y por fin hacer el cambio de armarios.

Desde hace más de veinte años me encuentro con un vestido que nunca me ha dejado deshacerme de él. No soy sentimental: hace tiempo que tiré mi traje de boda y el de mi marido--cosa que nunca me perdonará él--simplemente porque no era nada que volveríamos a utilizar. Pero este vestido tiene la inconfundible señal de ser eterno.

Vivíamos en Nashville. Teníamos que asistir a la fiesta de inicio de curso en casa del director del colegio donde yo enseñaba. No tenía nada apropiado para la ocasión. Me di una vuelta por las tiendas de ropa del lugar sin encontrar nada que me convenciera. Bendita sea la moda de los hombres, ¡tan fácil de seguir! Acabé en una tienda de telas, de la cual acabaría siendo cliente asidua. Allí encontré una semiseda de fondo negro estampada con amapolas, lilas y otras flores, creo que eran adelfas. Compré un patrón de lo más simple: corté el material al bies; un desmangado de escote redondo... Se me pegaba al cuerpo como un guante. Aquella noche me sentí "overdressed" con algo que sólo me había costado unos dólares pero que me hacía sentir "like a million bucks". Al final de la fiesta se acercó quien sería el médico de familia durante años--marido de una compañera de trabajo--y me saludó con cierto aire de reproche. Lo había evitado durante la velada. Como algunas veces me salen las cosas, sin pensar, le dije que me perdonara, que me sentía deprimida y no quería borrar esa imagen que él tenía de mi: "bubbly, energetic, free-spirited..." Sus transparentes ojos azules me miraron y me dijo: "Estrella, everybody is depressed. I'm depressed. How could you disappoint me?"


Después de perdonarle la vida al dichoso vestido durante tantos años, me he atrevido a probármelo por primera vez desde aquella noche. ¡ Mi desconocido cuerpo cabe en él! Lo he pasado al armario de la ropa de verano... ¡Qué la ilusión no muera!

viernes, abril 01, 2011

Verano azul en invierno.


No crean que no me doy cuenta de que el blog se está haciendo repetitivo, pero así es mi vida en estos meses. Les podría hablar del tiempo (ha vuelto a nevar, hoy 1 de abril) o bien de mis conversaciones con los veterinarios (ahora son tres los perros que sobrepasan edades más que centenarias para ellos.) No quiero hablarles de mi colesterol, no debo hablarles de los estudiantes y la familia; son temas sagrados. Les podría contar mi visita a la peluquera--la que tan graciosamente Elvi llama "la valkiria rusa"--que me ha dejado hoy como si acabara de salir de un correccional! Pero esa es una historia complicada.Por suerte me acaban de mandar un fragmento de video, un minuto, de la introducción a la serie "Verano Azul".


En julio de 1979 pasábamos parte del verano en Nerja. El Tarzán que jugaba con el mastín de los pirineos en la foto de Amores de perros, mi hijo mayor (recién cumplido un año) llamaba la atención en la playa de Burriana. Bajo mi vigilancia, echaba carrerilla hacia el agua y la fuerza del oleaje lo sentaba de culo; se volvía a levantar y ahí que iba de nuevo hasta que la ola le daba un buen revolcón. No me extrañó, pues, que un grupo de turistas con cámaras se detuviera un día para filmar esta bonita escena que he puesto aquí.


La escena completa da comienzo con la preciosa niña que se le acerca al yanqui. Este empuja a la damisela y da media vuelta para esconderse tras las piernas de su madre que lo ha observado todo un poco sorprendida: con el derroche de amor y mimos que le ha dado... La madre se acacha y le dice al oído que le dé un beso a la nenita que tiene 'pupa'. El vuelve y la besa; de nuevo corre y se abraza a las piernas de la madre.


Dos años después mi hermano me llamó y me dijo que habían visto a Danny en la tele. Le dije que era imposible porque no habíamos estado en España. Fue entonces cuando me enteré que aquel grupo de cámaras era el de Verano Azul. Mi familia se había llevado la gran sorpresa de ver al sobrino americano; que para entonces tenía 3 años!



Esta es la portada del primer video de la serie. El tío Seve la alteró a conveniencia familiar!